Hoy ha sido un día de muchas tareas cortas y, a la vez, exigentes. Aún así, escucho y veo a las mujeres que hoy llegaron a Matria para uno de sus talleres de apoderamiento y me maravillo con su resiliencia. Ese es el antídoto a la desigualdad y la violencia de género. Resiliencia + la energía de quienes dedican sus vidas a apoyar los procesos de sanación de otras mujeres. Todo esto desde el amor a ellas, a sus hijos e hijas y a cada persona de este país.
Cuando hablamos de equidad hablamos de amor. Jamás de odio. Jamás de superioridad. Jamás de verdades absolutas que crean jerarquías obsoletas.
Faltan 9 días para conmemorar el Día de No Más Violencia Hacia las Mujeres y más que anclar mi mirada en la tristeza, anticipo con esperanza las noticias cotidianas de tantas nuevas mujeres que día a día superan la violencia armadas de sueños, llenas de valor y dueñas de algo que nunca nos podrán quitar: humanidad pura e infinita.
Cuando las mujeres nos negamos a asumir el rol de princesas desvalidas que nos asigna la sociedad, inmediatamente nos convertimos en brujas y rebeldes. Pero, después de todo, ¿es tan malo ser una bruja rebelde? Reafirmar nuestra identidad, reclamar espacios para la equidad es cosa de todas... de brujas y ex-princesas.
16.11.10
15.11.10
A diez días del Día Internacional de No Más Violencia Hacia las Mujeres: El silencio y el grito
http://www.elnuevodia.com/secaenloscargoscontralasmujeresdelmuralantimachista-818706.html#comentarios
Las mujeres no gritan. Las mujeres no se quejan. Las mujeres aguantan. Las mujeres se resignan. Las mujeres se hacen cómplices. Las mujeres asumen la culpa. Las mujeres se callan. Las mujeres siguen con su vida y se dan por vencidas.
Ahora, tachemos todo lo anterior:Las mujeres no gritan. Las mujeres no se quejan. Las mujeres aguantan. Las mujeres se resignan. Las mujeres se hacen cómplices. Las mujeres asumen la culpa. Las mujeres se callan. Las mujeres siguen con su vida y se dan por vencidas.
Tachémoslo porque no es verdad. Esas premisas nos ocultan la verdadera naturaleza de las mujeres porque si las mujeres actuaran de esa manera no serían humanas. Serían unas muñecas frívolas, bonitas (o feas), un objeto para complacer y nada más.
En pleno 2010, sin embargo, las mujeres de nuestra Isla hemos tenido que enfrentar a un sistema gubernamental que pretende acallarnos porque lo que sale de nuestras bocas no le gusta. Al gobierno no le gusta que le recordemos sus errores, no le gusta que le señalemos sus incongruencias, no le gusta que revelemos al país los mecanismos de su hipocresía.
Hoy, las compañeras del MAMPR que fueron acusadas criminalmente por pintar un mural en contra de la violencia machista fueron liberadas de los cargos. Esto, que parece una cosa pequeña- después de todo era "sólo" un caso menos grave- no es tan pequeño nada.
Más aún, no podemos obviar el hecho de que todavía existen personas que critican a las defensoras de los derechos humanos de las mujeres en la Isla y que en su crítica pueden recurrir a toda clase de comentarios crueles, superficiales y estereotipados. Le molestan las voces de las mujeres. Le molesta que nosotras no queramos jugar a la casita de antaño y que nos salgamos de papel.
Es comprensible esa molestia, pero no justificable. Digo que es comprensible porque a todas luces, cuando las mujeres se salen del orden que por siglos se ha considerado apropiado en nuestra sociedad, hay personas que no saben cómo reaccionar ante ello, no saben cuál es su nuevo lugar, se sienten amenazadas… Sin embargo, no es justificable esa molestia que nace del miedo porque ya hemos caminado grandes trechos como humanidad y deberíamos tener la capacidad de confiar, de amar y de aspirar a un mundo más equitativo y más feliz.
A diez días del Día Internacional de No Más Violencia hacia las Mujeres, yo reafirmo mi derecho, y el de todas las demás mujeres, a vivir en paz. Y ese derecho a vivir en paz incluye el derecho a expresarme, a pintar murales, a escribir, a cantar, a bailar… ¿y por qué no? A gritar cuando me duela, cuando lo necesite para que mi voz sea escuchada en medio de las turbulencias sociales, cuando el silencio implique morir poco a poco en la invisible otredad.
Las mujeres no gritan. Las mujeres no se quejan. Las mujeres aguantan. Las mujeres se resignan. Las mujeres se hacen cómplices. Las mujeres asumen la culpa. Las mujeres se callan. Las mujeres siguen con su vida y se dan por vencidas.
Ahora, tachemos todo lo anterior:
Tachémoslo porque no es verdad. Esas premisas nos ocultan la verdadera naturaleza de las mujeres porque si las mujeres actuaran de esa manera no serían humanas. Serían unas muñecas frívolas, bonitas (o feas), un objeto para complacer y nada más.
En pleno 2010, sin embargo, las mujeres de nuestra Isla hemos tenido que enfrentar a un sistema gubernamental que pretende acallarnos porque lo que sale de nuestras bocas no le gusta. Al gobierno no le gusta que le recordemos sus errores, no le gusta que le señalemos sus incongruencias, no le gusta que revelemos al país los mecanismos de su hipocresía.
Hoy, las compañeras del MAMPR que fueron acusadas criminalmente por pintar un mural en contra de la violencia machista fueron liberadas de los cargos. Esto, que parece una cosa pequeña- después de todo era "sólo" un caso menos grave- no es tan pequeño nada.
Más aún, no podemos obviar el hecho de que todavía existen personas que critican a las defensoras de los derechos humanos de las mujeres en la Isla y que en su crítica pueden recurrir a toda clase de comentarios crueles, superficiales y estereotipados. Le molestan las voces de las mujeres. Le molesta que nosotras no queramos jugar a la casita de antaño y que nos salgamos de papel.
Es comprensible esa molestia, pero no justificable. Digo que es comprensible porque a todas luces, cuando las mujeres se salen del orden que por siglos se ha considerado apropiado en nuestra sociedad, hay personas que no saben cómo reaccionar ante ello, no saben cuál es su nuevo lugar, se sienten amenazadas… Sin embargo, no es justificable esa molestia que nace del miedo porque ya hemos caminado grandes trechos como humanidad y deberíamos tener la capacidad de confiar, de amar y de aspirar a un mundo más equitativo y más feliz.
A diez días del Día Internacional de No Más Violencia hacia las Mujeres, yo reafirmo mi derecho, y el de todas las demás mujeres, a vivir en paz. Y ese derecho a vivir en paz incluye el derecho a expresarme, a pintar murales, a escribir, a cantar, a bailar… ¿y por qué no? A gritar cuando me duela, cuando lo necesite para que mi voz sea escuchada en medio de las turbulencias sociales, cuando el silencio implique morir poco a poco en la invisible otredad.
13.11.10
Liberarnos del pasado
Cuando nos negamos a soltar el pasado- tradiciones que nos oprimen, recuerdos que nos limitan, personas que nos amarran a cosas que nos hacen daño- permitimos que se violente nuestro espíritu.
¿Cuánto más necesitamos las mujeres para que nuestros espíritus sean libres?
¿Cuánto más necesitamos las mujeres para que nuestros espíritus sean libres?
12.11.10
Las mujeres proponen...
Estamos en tiempos de proponer y actuar. Cada vez está más cerca el 25 de noviembre y cada uno de estos días me representa una oportunidad para pensar en el mundo que tenemos entre manos y el rol que las mujeres pueden jugar en él.
Este 25 de noviembre, es día de denuncia y también de renovación de un compromiso férreo con la paz, felicidad y desarrollo de cada mujer de esta Isla.
11.11.10
Las guerras cotidianas

"Wartime sexual violence has been one of history’s greatest silences." — Elisabeth Rehn and Ellen Johnson Sirleaf in Women, War, Peace, 2002.
Hoy es uno de tantos días feriados en nuestra Isla. Día del Veterano... umjú. Sé lo controversial que puede resultar criticar un día como este y lo que representa... pero, aún así, debo decir que no debemos enorgullecernos demasiado de una celebración que se compromete- y nos compromete- con las guerras como instrumento para dilucidar conflictos.
Pero dejando a un lado la dolorosa experiencia de los soldados, miremos por un momento a las mujeres que son víctimas de las guerras.
Algunas estadísticas provistas por UNIFEM son devastadoras:
• 250,000–500,000 mujeres y niñas fueron violadas durante el genocidio de 1994 en Ruanda
• 20,000–50,000 mujeres y niñas fueron violadas durante la guerra en Bosnia-Herzegovina en los 1990s
• 50,000–64,000 mujeres desplazadas en Sierra Leona fueron atacadas sexualmente por los combatientes
¿Y qué tiene que ver esto con nosotras en Puerto Rico? Miremos nuestras guerras cotidianas… y el silencio desde el cual se viven.
Existen elementos paralelos entre las situaciones de guerra en otros países y la situación que viven miles de mujeres y niñas en nuestra Isla en estos tiempos.
La pobreza extrema y la dependencia económica aumentan la vulnerabilidad de las mujeres en escenarios de violencia social o de guerra. Todas y todos sabemos que el narcotráfico ha logrado crear en nuestra Isla un escenario de guerra no declarada, empeorado por la actitud negligente y despectiva de las autoridades y la indiferencia de quienes se creen inmunes a este problema.
En ese escenario viven, mueren y son agredidas niñas y mujeres que soportan en silencio la violencia que sufren sólo por ser mujeres.
La falta de acceso a los grupos que toman las decisiones en el país es otro elemento en común con espacios de guerra. En países en guerra, o en cuerpos que median en los conflictos bélicos, hay poca o ninguna participación de mujeres que puedan velar por la protección de otras mujeres y garantizarles su integridad física y emocional.
En nuestro país, un país que atraviesa una guerra de clases sociales- aunque algunos necios lo quieran negar- las mujeres están mal representadas en los grupos que toman las decisiones que nos afectan. No sólo escasean las mujeres en las secretarías de gobierno, la legislatura y otros cuerpos gubernamentales, sino que las que existen, están totalmente desconectadas de los conceptos de género, equidad y justicia.
Miremos como ejemplo un Departamento de la Familia que culpabiliza a las mujeres de todo lo que pasa en las familias, una Procuraduría de las Mujeres carente de dirección efectiva, una Legislatura aliada a grupos fundamentalistas y machistas y un Ejecutivo que repite las mismas historias fantásticas de un país que alegadamente está progresado mientras todas vemos cómo se desmorona…
Esas guerras no declaradas, esas guerras cotidianas vividas en nuestro país también hay que mirarlas. Y ojo, que el llamado es a algo más que a sobrevivirlas. El llamado es asumir el papel que nos corresponde, el de guerreras y guerreros de la equidad.
Hoy es uno de tantos días feriados en nuestra Isla. Día del Veterano... umjú. Sé lo controversial que puede resultar criticar un día como este y lo que representa... pero, aún así, debo decir que no debemos enorgullecernos demasiado de una celebración que se compromete- y nos compromete- con las guerras como instrumento para dilucidar conflictos.
Pero dejando a un lado la dolorosa experiencia de los soldados, miremos por un momento a las mujeres que son víctimas de las guerras.
Algunas estadísticas provistas por UNIFEM son devastadoras:
• 250,000–500,000 mujeres y niñas fueron violadas durante el genocidio de 1994 en Ruanda
• 20,000–50,000 mujeres y niñas fueron violadas durante la guerra en Bosnia-Herzegovina en los 1990s
• 50,000–64,000 mujeres desplazadas en Sierra Leona fueron atacadas sexualmente por los combatientes
¿Y qué tiene que ver esto con nosotras en Puerto Rico? Miremos nuestras guerras cotidianas… y el silencio desde el cual se viven.
Existen elementos paralelos entre las situaciones de guerra en otros países y la situación que viven miles de mujeres y niñas en nuestra Isla en estos tiempos.
La pobreza extrema y la dependencia económica aumentan la vulnerabilidad de las mujeres en escenarios de violencia social o de guerra. Todas y todos sabemos que el narcotráfico ha logrado crear en nuestra Isla un escenario de guerra no declarada, empeorado por la actitud negligente y despectiva de las autoridades y la indiferencia de quienes se creen inmunes a este problema.
En ese escenario viven, mueren y son agredidas niñas y mujeres que soportan en silencio la violencia que sufren sólo por ser mujeres.
La falta de acceso a los grupos que toman las decisiones en el país es otro elemento en común con espacios de guerra. En países en guerra, o en cuerpos que median en los conflictos bélicos, hay poca o ninguna participación de mujeres que puedan velar por la protección de otras mujeres y garantizarles su integridad física y emocional.
En nuestro país, un país que atraviesa una guerra de clases sociales- aunque algunos necios lo quieran negar- las mujeres están mal representadas en los grupos que toman las decisiones que nos afectan. No sólo escasean las mujeres en las secretarías de gobierno, la legislatura y otros cuerpos gubernamentales, sino que las que existen, están totalmente desconectadas de los conceptos de género, equidad y justicia.
Miremos como ejemplo un Departamento de la Familia que culpabiliza a las mujeres de todo lo que pasa en las familias, una Procuraduría de las Mujeres carente de dirección efectiva, una Legislatura aliada a grupos fundamentalistas y machistas y un Ejecutivo que repite las mismas historias fantásticas de un país que alegadamente está progresado mientras todas vemos cómo se desmorona…
Esas guerras no declaradas, esas guerras cotidianas vividas en nuestro país también hay que mirarlas. Y ojo, que el llamado es a algo más que a sobrevivirlas. El llamado es asumir el papel que nos corresponde, el de guerreras y guerreros de la equidad.
9.11.10
Sostenibilidad
Cuando se habla de desarrollo sostenible, pocas personas piensan en género. La realidad es que el desarrollo sostenible, concebido como una alternativa que promueve la distribución y conservación de los recursos que tenemos como país, es una manera de adelantar la equidad de géneros y también la equidad para otras comunidades vulnerables ante la pobreza.
Hoy se celebró en Caguas la primera actividad del Primer Congreso Comunitario de Desarrollo Sostenible. Hubo ponencias espectaculares pero hubo dos que me impresionaron de manera especial: la del Dr. Argeo Quiñones y la de la Dra. Myrna Comas Pagán. ¿Por qué? Porque ambos hablaron de cosas que atañen a nuestra realidad inmediata pero que a la vez nos obligan a posicionarnos para buscar alternativas democráticas y justas para garantizar nuestro futuro.
Hablar de desigualdad y de derechos humanos sin tocar tierra- es decir- sin mirar de cerca lo que ocurre en el planeta y en nuestro país y sin comprometernos con las soluciones, es perder el tiempo... Y hoy, yo sentí que aproveché mi tiempo y que hay mucho que hacer, con muchas mentes y manos que aman al país.
En noviembre, mes de No Más Violencia Hacia las Mujeres, hay que afirmar la esperanza desde una mirada informada, realista y ética. Eso hicimos hoy... ya veremos que más hacer mañana.
Hoy se celebró en Caguas la primera actividad del Primer Congreso Comunitario de Desarrollo Sostenible. Hubo ponencias espectaculares pero hubo dos que me impresionaron de manera especial: la del Dr. Argeo Quiñones y la de la Dra. Myrna Comas Pagán. ¿Por qué? Porque ambos hablaron de cosas que atañen a nuestra realidad inmediata pero que a la vez nos obligan a posicionarnos para buscar alternativas democráticas y justas para garantizar nuestro futuro.
Hablar de desigualdad y de derechos humanos sin tocar tierra- es decir- sin mirar de cerca lo que ocurre en el planeta y en nuestro país y sin comprometernos con las soluciones, es perder el tiempo... Y hoy, yo sentí que aproveché mi tiempo y que hay mucho que hacer, con muchas mentes y manos que aman al país.
En noviembre, mes de No Más Violencia Hacia las Mujeres, hay que afirmar la esperanza desde una mirada informada, realista y ética. Eso hicimos hoy... ya veremos que más hacer mañana.
8.11.10
Malos tratos, violencia doméstica, violencia machista, violencia de género
Al final todo se resume en violencia de género... Es esa violencia que nace de la desigualdad y que aún cuando alguna mujeres digan que nunca la han sentido, está presente en la cotidianidad de cada cual.
Y es así como único podemos explicar por qué un niño se siente presionado a burlarse de otro niño que se ve "afeminado"... una niña que se muere por jugar pelota ni sisquiera lo pide porque sabe que le dirán que no... una madre obliga a su niña a recoger los platos de la mesa y lavarlos mientras sus hermanos ven la televisión... un padre le dice a su niño que no lo bese más porque "los hombres no se besan"... Cada una de esas historias, aquí micro historias que entretejen el malestar de personas adultas y de niños y niñas, van conformando una sociedad que es intolerante con los atributos que le han sido asignados a las mujeres.
Lo que parece tonto o breve no lo es... cada acción que promueve esa visión deformada de lo que es la libertad humana y la capacidad de elegir lo que nos gusta, lo que nos apasiona, lo que nos hace sentir amor, es un nuevo eslabón que nos priva de libertad a hombres y mujeres.
¿Queremos libertad? Comencemos por exigir equidad.
Y es así como único podemos explicar por qué un niño se siente presionado a burlarse de otro niño que se ve "afeminado"... una niña que se muere por jugar pelota ni sisquiera lo pide porque sabe que le dirán que no... una madre obliga a su niña a recoger los platos de la mesa y lavarlos mientras sus hermanos ven la televisión... un padre le dice a su niño que no lo bese más porque "los hombres no se besan"... Cada una de esas historias, aquí micro historias que entretejen el malestar de personas adultas y de niños y niñas, van conformando una sociedad que es intolerante con los atributos que le han sido asignados a las mujeres.
Lo que parece tonto o breve no lo es... cada acción que promueve esa visión deformada de lo que es la libertad humana y la capacidad de elegir lo que nos gusta, lo que nos apasiona, lo que nos hace sentir amor, es un nuevo eslabón que nos priva de libertad a hombres y mujeres.
¿Queremos libertad? Comencemos por exigir equidad.
7.11.10
domingo de noviembre
Domingo, día en el que muchas personas acuden a sus templos para escuchar la palabra del dios en el cual creen... Yo acudo a mi conciencia para escuchar lo que me dice sobre el amor y la justicia social.No hay dios que pueda justificar el dominio sobre la conciencia de otros seres humanos, ni los actos violentos en contra de las mujeres. Las religiones, cuando se alimentan del odio, la intolerancia y el hambre de poder, son capaces de alimentar a su vez una visión distorsionada de la espiritualidad humana.
Es por eso que en siglos pasados la palabra "fémina" se desarrolló de la idea de que las mujeres eran seres con una capacidad limitada para la fe. "Fe-minus", menos fe. Y esa concepción, documentada en el escrito Malleus Malleficarum (El martillo de las Brujas) de Heinrich Kramer y James Sprenger nos persigue hasta nuestros días desde los púlpitos religiosos en los cuales sacerdotes o pastores fundamentalistas llaman a la violencia en contra de las mujeres. Y digo que llaman a la violencia porque en la medida que se degrada la figura de las mujeres como seres inferiores, se justifica el uso del poder en su contra y se tolera la violencia que sufren las mismas a nivel familiar, social y económico.
¿Cuántos políticos hipócritas visitan los templos hoy domingo? ¿Cuántos dicen adorar un dios y luego actúan en contra del prójimo para satisfacer su hambre de poder y su sed de bienes?
Hoy domingo, es un buen día para escuchar nuestras conciencias y amar al prójimo de verdad. Hoy es un buen día para decir NO MÁS a la violencia en contra de las mujeres y apoyar con palabras y acciones las iniciativas que trabajan para que éstas alcancen la equidad, la libertad y la felicidad.
6.11.10
Cabilderas de la desigualdad

Días 5 y 6 de camino al Día Internacional de No Más Violencia hacia las Mujeres
Publicada en El Nuevo Día
6 de noviembre de 2010
La semana pasada el gobernador dijo al país que “un dólar en tus manos rinde mucho más que un dólar en manos del gobierno”. Luego, pidió el apoyo de las organizaciones comunitarias como cabilderas a favor de los proyectos de ley que crean una reforma contributiva que llamó “Más dinero en tu bolsillo”. Nos dijo que debíamos cabildear porque se supone que con esta reforma aumenten los ingresos de las organizaciones ya que se permitirá una deducción del 100% de lo que nos donen entes privados.
Lo que no dice el gobernador es que “Más dinero en tu bolsillo” no es lo mismo que menos pobreza. Quien no tiene dinero, no tiene dinero… ¡y punto! A la población pobre de nuestro país, esta reforma no le ayuda. Pero que no se engañe la clase media porque ella tampoco se beneficiará.
“Más dinero en tu bolsillo” es una renuncia del gobierno a brindar o subvencionar los servicios que el pueblo necesita. Es crear un país en el que la educación, la salud y otros servicios esenciales sólo estén accesibles para quien pueda pagarlos. ¿O es que acaso cree la clase media que un reembolso de contribuciones pagará los colegios, los planes de salud, las viviendas sobrevaloradas y todos los demás servicios que se necesitan en un país para garantizar calidad de vida? Nos va a salir cara la idea que se esconde tras la reforma: “que cada quien resuelva lo suyo, que para eso no es que está el gobierno”.
¿No estamos viviendo eso ya? ¿Cuántas familias están asfixiadas pagando colegios, planes médicos y otros servicios que el gobierno no es capaz de ofrecer eficientemente? La clase media va cuesta abajo y no se ha dado cuenta. Cuando la desigualdad crece, el gobierno no puede pensarse como un ente que sólo observa o regula y que se lava las manos para que cada quien se resuelva.
¿Y qué haremos las organizaciones? Las organizaciones que son fieles a su misión social no pueden convertirse en cabilderas de la desigualdad a cambio de una promesa de mayores donativos privados. De nada vale llenar nuestras arcas y traicionar a quienes servimos convirtiéndolos en clientes perpetuos de la caridad.
4.11.10
Día 4- Faltan 21 días para el 25 de noviembre
Hoy las palabras son pocas... mucho trabajo, muchas cosas pasando y dos manos que no abarcan lo suficiente... Pero aún así, un pensamiento: merecemos la equidad, merecemos la vida, merecemos el respeto, merecemos la felicidad.
¡Que la violencia no nos siga marginando!
¡Que la violencia no nos siga marginando!
3.11.10
Mirar la desigualdad de frente

Faltan 22 días para el 25 de noviembre. Miro a mi alrededor y me impresiona la desigualdad que aún sufren las mujeres… pero más aún me impresiona la insistencia de algunas personas en negarla.
Antes creía que la negación era fruto de la falta de información o de experiencias. Ahora, opino que esa negación puede ser, y en muchos casos es, una actitud elegida concientemente para evadir responsabilidad. Porque, ¿es posible continuar evadiendo la responsabilidad que nos corresponde como ciudadanas una vez vemos, admitimos y nos encaramos a la desigualdad de género? ¿Es posible continuar riéndonos de los chistes que degradan la inteligencia de las mujeres? ¿Seguir comprando productos que se anuncian con la explotación de los cuerpos femeninos y que venden una imagen vacía, tonta y cosificada de nosotras? ¿Podemos sentarnos tranquilas en los bancos de una iglesia y escuchar impasibles cómo un pastor o un sacerdote nos ordenan obedecer a un esposo aún cuando esa obediencia implique perder nuestra integridad y libertad?
Cuando aceptamos mirar de frente la desigualdad de géneros y la violencia en contra de las mujeres que nace de esa desigualdad, no nos queda más remedio que actuar.
Hoy el reto es mirar, mirar de frente, mirar sin miedo y confesarnos que quizás debimos mirar antes y ser rectas a la hora de actuar. Hoy el reto es, además, perdonarnos lo que no hicimos ayer y comprometernos con la equidad y la paz a partir de ahora y para los días por venir.
2.11.10
La Catrina

2 de noviembre, Día de los Muertos, y las Muertas, por supuesto. Recordando a una querida amiga mexicana, hoy también me viene a la mente la Catrina. Esa figura que representa a la muerte en el folklore mexicano pero que en su origen representaba otra cosa.
La imagen que acompaña esta nota es "La Calavera de la Catrina" según fue originalmente publicada por el artista José Guadalupe Posada en el 1913. En aquel momento esa calavera representaba algo más que la muerte, representaba a una clase social que aún en penuria económica se empecinaba en imitar la opulencia extranjera en detrimento de la identidad cultural mexicana o indígena.
A 23 días del Día Internacional de No Más Violencia Hacia las Mujeres, miro a la Catrina y de momento me parece puertorriqueña… puertorriqueña desde el cinismo y la desfachatez con la cual el gobierno actual despacha la violencia machista en la Isla. Es así como tras los bombos y platillos, las tarimas adornadas, los anuncios costosos y los slogans vacíos del gobierno y sus agencias, se esconde el esqueleto descarnado de la desigualdad, el desprecio a los derechos humanos de las mujeres y la violencia de estado.
Tenemos un gobierno llenos de Catrinas que se embelesan mirando al norte y que andan desnudas y vacías tratando de entretenernos para que pasemos por la vida sin darnos cuenta de que la libertad, la felicidad y la equidad nos llaman.
No hay que perdonar a las Catrinas que traicionan la vida, la patria y la justicia. Hay que actuar con consistencia y con valentía… y eso se logra trabajando, trabajando con amor y entusiasmo para garantizar servicios a las mujeres que atraviesan situaciones violencia machista, para adelantar el desarrollo económico de TODO el país y no de un solo sector, no admitiendo con nuestro silencio las mentiras que el gobierno nos impone desde sus montajes mediáticos que sólo buscan embelesar…
En el mes de no más violencia hacia las mujeres, ¿qué Catrina puertorriqueña debemos vencer?
1.11.10
Conteo regresivo antes del 25 de noviembre

Hoy comienza noviembre y con él, la inevitable reflexión en torno al tema de la violencia machista. Este año, además, el Día Internacional de NO más Violencia Contra las Mujeres coincide con el Día de Acción de Gracias, lo que nos obliga a establecer prioridades y elegir en qué depositaremos nuestras energías ese día.
Quizás para muchas personas parece impensable sacrificar un feriado "familiar" en aras de una conmemoración como la del Día de No Más Violencia. Sin embargo, estando en tiempos tan extraordinarios como estos vale preguntarse: ¿en qué creo? ¿qué o a quiénes amo? ¿cuán solidaria puedo ser?
¿Creemos en celebrar cenas opíparas mientras miles de familias lideradas por mujeres cuentan cada centavo para procurarse algún alimento?
¿Amamos a nuestras familias mientras nos enajenamos de la opresión que sufren en nuestra sociedad las mujeres y niñas que no tienen el apoyo necesario para vivir plenamente y en paz?
¿Nos consideramos solidarias meramente por ir y servir unos cuantos almuerzos a un grupo de personas que el resto del año se tienen que tragar el desprecio y abandono del resto de la sociedad?
La violencia en contra de las mujeres es mucho más que la llamada violencia doméstica. Por eso, hablamos de violencia machista y comenzamos hoy una cuenta regresiva y reflexiva de camino al Día de NO Más Violencia contra las Mujeres.
7.10.10
Hipocresía

En estos días hemos comprobado cómo una buena campaña mediática, unos contactos bien usados y el apoyo de unos cuantos oportunistas puede contrarrestar la ineptitud y falta de profundidad de cualquier persona para posicionarla políticamente.
¿Cómo es esto posible? Pues ahora resulta que la hipocresía gubernamental se ha maquillado, peinado y hasta ha tomado un curso de modelaje y refinamiento. ¿Su mejor representante en este momento? Evelyn Vázquez.
Mientras las mujeres de la Isla sufren las consecuencias de las políticas públicas gubernamentales que fomentan la violencia machista, Evelyn Vázquez y las agencias de gobierno organizan una marcha del Buen Trato e invierten dinero y recursos para darle impulso mediático.
Mientras las mujeres de la Isla enfrentan sin apoyo los procesos de violencia doméstica en los tribunales debido a que la Oficina de la Procuradora de las Mujeres no pudo traer a la Isla y distribuir los fondos para esos servicios, Evelyn Vázquez propuso a WIPR hacer un programa de televisión en el que pretende usar de entretenimiento público las situaciones reales de mujeres víctimas de violencia machista a las que probablemente maquillarán y empaquetarán como producto mediático de temporada.
Mientras a nivel internacional se reconoce que una de las peores amenazas a los derechos humanos de las mujeres es la visión acartonada y reprimida de la figura femenina que promueven las religiones fundamentalistas, Evelyn Vázquez visita sus templos y valida a sus organizaciones como las expertas en violencia doméstica, apoyando con sus palabras y actos la violencia machista que pretende combatir.
“¡Cada cual, Sancho, es hijo de sus obras!”, dijo Don Quijote. ¿Y de qué obras es hija Evelyn Vázquez? Las obras de Evelyn Vázquez, del gobernador Fortuño y de otros tantos políticos y jefas de agencias han parido una banda de oportunistas e hipócritas incapaces de servir al país. Son incapaces porque no aman a nuestra gente y tienen como prioridad afianzar unas estructuras económicas y sociales que van en contra de nuestros mejores intereses como pueblo.
El buen trato hacia nuestro país debe estar presente en cada acción del gobierno y no sólo en una ley y una patética marcha utilizada para validar la hipocresía de quienes gobiernan.
¿Cómo es esto posible? Pues ahora resulta que la hipocresía gubernamental se ha maquillado, peinado y hasta ha tomado un curso de modelaje y refinamiento. ¿Su mejor representante en este momento? Evelyn Vázquez.
Mientras las mujeres de la Isla sufren las consecuencias de las políticas públicas gubernamentales que fomentan la violencia machista, Evelyn Vázquez y las agencias de gobierno organizan una marcha del Buen Trato e invierten dinero y recursos para darle impulso mediático.
Mientras las mujeres de la Isla enfrentan sin apoyo los procesos de violencia doméstica en los tribunales debido a que la Oficina de la Procuradora de las Mujeres no pudo traer a la Isla y distribuir los fondos para esos servicios, Evelyn Vázquez propuso a WIPR hacer un programa de televisión en el que pretende usar de entretenimiento público las situaciones reales de mujeres víctimas de violencia machista a las que probablemente maquillarán y empaquetarán como producto mediático de temporada.
Mientras a nivel internacional se reconoce que una de las peores amenazas a los derechos humanos de las mujeres es la visión acartonada y reprimida de la figura femenina que promueven las religiones fundamentalistas, Evelyn Vázquez visita sus templos y valida a sus organizaciones como las expertas en violencia doméstica, apoyando con sus palabras y actos la violencia machista que pretende combatir.
“¡Cada cual, Sancho, es hijo de sus obras!”, dijo Don Quijote. ¿Y de qué obras es hija Evelyn Vázquez? Las obras de Evelyn Vázquez, del gobernador Fortuño y de otros tantos políticos y jefas de agencias han parido una banda de oportunistas e hipócritas incapaces de servir al país. Son incapaces porque no aman a nuestra gente y tienen como prioridad afianzar unas estructuras económicas y sociales que van en contra de nuestros mejores intereses como pueblo.
El buen trato hacia nuestro país debe estar presente en cada acción del gobierno y no sólo en una ley y una patética marcha utilizada para validar la hipocresía de quienes gobiernan.
24.9.10
El mundo que nace de nuestras letras

La historia existe gracias a las letras que le han puesto nombre al heroísmo, al afán de justicia, a la necesidad de adelantar causas y a los sentimientos humanos que yacen bajo nuestros actos. Quizás por eso desde muy pequeña quedé enamorada de la palabra y de los libros. Algo me decía que en ellos existía un Aleph como el de Borges y que en ellos encontraría el infinito mundo soñado, simultáneamente, avasalladoramente, vívidamente… sin tener que moverme de otro punto que es portal al universo y que es mi mente, mi ser, mi espíritu.
Escribir siempre fue uno de mis sueños. Parecía la evolución natural luego de tanto leer. Sin embargo, aunque llevo años escribiendo, me tardé bastante en abrazar la escritura creativa. Me faltaba algo más que los libros, me faltaba vivir, evolucionar, liberarme de cargas impuestas por la domesticación social, me faltaba amar, me faltaba aprender a ser solidaria, me faltaba la inspiración que nos da conocer gente valiente, me faltaban voces interlocutoras… me faltaba valentía.
Es aquí cuando tengo que hacer una pausa para agradecer a personas que son importantes para mí porque han sido parte del proceso que me permitió aprender, vivir, evolucionar, amar, ser solidaria, asumir con valentía la palabra y la acción. Estos procesos toman años… pero también pueden pasar por temporadas de aceleración cuando nos encontramos en el momento correcto, con la gente correcta y la actitud correcta.
Mi compañera Magdaline- una musa rebelde y retadora- sabe que ella es parte de todos esos procesos… muchas otras amigas también lo saben porque se los he dicho. Pero a quienes quiero decirle hoy es a los compañeros y compañeras del Colectivo Homoerótica… decirles cuánto les admiro, cuánto me inspiran, cuánto les quiero, cuán orgullosa me siento de ustedes… y cuán agradecida estoy de que me hayan permitido compartir con ustedes este proceso de creación, evolución y rebelión que es escribir desde nuestra comunidad LHBTT. Han sido maestras y maestros para mí y sin la presencia de ustedes en mi vida, muy probablemente mis letras creativas estuvieran aún flotando en la mente del universo y no habrían llegado al papel…Gracias a todos y todas.
Amárilis
23 sept 2010
22.9.10
Camaleones

Publicada en El Nuevo Día
22 de septiembre de 2010
Ser o no ser camaleón… Esa disyuntiva la enfrenta a diario la gente de la comunidad lésbica-homosexual-bisexual-transexual y transgénero (LHBTT) de nuestra Isla. La amenaza de violencia y discrimen que se cierne a diario sobre nuestras cabezas puede llevarnos a pensar que es mejor camuflarnos en el entorno que convertirnos en el blanco perfecto de la homofobia y los prejuicios sociales. Más aún, cuando en los últimos años hemos recibido el bombardeo de discursos religiosos fundamentalistas- avalados por el gobierno- que promueven el odio hacia las personas LHBTT y vemos cómo ese odio nos asesina impunemente.
Los instintos camaleónicos hacen que las personas lleven dobles vidas, incompletas por estar condenadas a la clandestinidad. También tienen su carga de veneno, pues preferimos asesinar nuestro ser interno y anularlo a cambio de un poco de aceptación o de la sensación de que estamos actuando dentro de la normalidad dictada por “otros”.
Sin embargo, ¿se merece la comunidad LHBTT el odio social? Ciertamente no. Tampoco se merece la sensación de vivir al margen del resto de la sociedad, el cohibirse de expresar su amor, ser discriminada en los trabajos y otros espacios de convivencia. No nos merecemos las burlas, el miedo a expresarnos, el terror a ser atacadas. No nos merecemos vivir en closets o como camaleones que se esmeran en pasar desapercibidos en un mundo hostil.
Ya no debemos dar espacio al odio, el discrimen y la exclusión. Pero, ¿cómo vivir y exigir equidad sin ser fieles a nuestra propia humanidad?
Históricamente los grupos marginados y discriminados han tenido que enfrentar esta disyuntiva: o se adaptan y pierden su identidad para lograr algo de aceptación o se reafirman en esa identidad y exigen su espacio social, económico y político. Las personas negras, inmigrantes, las mujeres, minorías religiosas, indígenas… todos han optado por reafirmar su identidad y no cederle el espacio al prejuicio. ¿A un costo alto? Sí. Pero no tan alto como el que se paga al vivir, sufrir y perpetuar el discrimen. Hoy, no queda otra alternativa que brillar con la propia luz, esa maravillosa y amorosa luz que habita en todo ser humano, y decir: “¡Camaleones no más!”
22 de septiembre de 2010
Ser o no ser camaleón… Esa disyuntiva la enfrenta a diario la gente de la comunidad lésbica-homosexual-bisexual-transexual y transgénero (LHBTT) de nuestra Isla. La amenaza de violencia y discrimen que se cierne a diario sobre nuestras cabezas puede llevarnos a pensar que es mejor camuflarnos en el entorno que convertirnos en el blanco perfecto de la homofobia y los prejuicios sociales. Más aún, cuando en los últimos años hemos recibido el bombardeo de discursos religiosos fundamentalistas- avalados por el gobierno- que promueven el odio hacia las personas LHBTT y vemos cómo ese odio nos asesina impunemente.
Los instintos camaleónicos hacen que las personas lleven dobles vidas, incompletas por estar condenadas a la clandestinidad. También tienen su carga de veneno, pues preferimos asesinar nuestro ser interno y anularlo a cambio de un poco de aceptación o de la sensación de que estamos actuando dentro de la normalidad dictada por “otros”.
Sin embargo, ¿se merece la comunidad LHBTT el odio social? Ciertamente no. Tampoco se merece la sensación de vivir al margen del resto de la sociedad, el cohibirse de expresar su amor, ser discriminada en los trabajos y otros espacios de convivencia. No nos merecemos las burlas, el miedo a expresarnos, el terror a ser atacadas. No nos merecemos vivir en closets o como camaleones que se esmeran en pasar desapercibidos en un mundo hostil.
Ya no debemos dar espacio al odio, el discrimen y la exclusión. Pero, ¿cómo vivir y exigir equidad sin ser fieles a nuestra propia humanidad?
Históricamente los grupos marginados y discriminados han tenido que enfrentar esta disyuntiva: o se adaptan y pierden su identidad para lograr algo de aceptación o se reafirman en esa identidad y exigen su espacio social, económico y político. Las personas negras, inmigrantes, las mujeres, minorías religiosas, indígenas… todos han optado por reafirmar su identidad y no cederle el espacio al prejuicio. ¿A un costo alto? Sí. Pero no tan alto como el que se paga al vivir, sufrir y perpetuar el discrimen. Hoy, no queda otra alternativa que brillar con la propia luz, esa maravillosa y amorosa luz que habita en todo ser humano, y decir: “¡Camaleones no más!”
3.9.10
Luego de Loss Mitigation... una carta para otra carta
Luego de que se publicó mi columna Loss Mitigation en El Nuevo Día, recibí una carta cuyo remitente no revelaré, pero que me provocó una reflexión que les comparto aquí y que se convirtió en mi contestación a la misma.
Estuve leyendo detenidamente tu carta y creo que contestarla representa un gran reto pues implica lograr expresar una visión de nuestro país que haga sentido a personas que venimos de realidades y experiencias distintas. Aunque te parezca extraño, he llegado a la conclusión de que la mejor contestación es la que parta de un posicionamiento personal y honesto, sabiendo que tal vez no logremos estar de acuerdo en todo pero que el respeto a la diversidad de ideas nos puede garantizar un futuro común.
¿Por qué quiero partir de lo personal? Porque es inevitable que la experiencia de cada cual nos lleve a ver- o simplemente no ver- los elementos que configuran nuestra realidad nacional de maneras muy distintas. En mi caso, tuve una infancia bastante privilegiada en un pueblo pequeño de la Isla. Aunque mi familia no era adinerada, el hecho de tener una madre y un padre maestros hizo que se me abrieran muchas puertas. Siempre fui considerada y tratada de manera especial. Nunca supe lo que era carecer de alimentos, de servicios de salud o de educación. Casi todo capricho de niña me fue concedido y conocí muy poco de violencia, dolor o privaciones. Si esa hubiera sido mi única experiencia de vida, yo pensaría que la pobreza no existe en la Isla y hubiera dado por sentado que el resto de niños y niñas gozaban de lo mismo que yo. Jamás me hubiera percatado de que era privilegiada.
Sin embargo, tuve un privilegio aún mayor que enriqueció mi vida. Ese privilegio fue la oportunidad de asistir a una escuela rural donde mi mamá era maestra. Ahí, supe lo que era una escuela de madera, con letrinas y niños y niñas no tan afortunados como yo. Visité casas con pisos de tierra y jugué por el campo con niños y niñas que hoy pertenecen a sectores sociales muy diversos. También escuché por horas las historias de mi abuela y de otras mujeres que me hicieron saber desde pequeña que otra realidad existía y que yo sólo vivía en un pedacito de ella.
A veces, nos da miedo hablar de clases sociales o de distribución de riqueza porque una de las cosas que se nos sembró en nuestras mentes desde pequeños fue la idea de que ser pobre era malo, que denunciar la pobreza era de comunistas y que aspirar a la equidad económica era demasiado arriesgado para estabilidad del país. De tanto escuchar estas cosas, gran parte de nuestro país ha decidido mirar hacia otro lado y pensar que no hay pobreza justo a nuestro lado. Otra gran parte ha decidido culpar a las personas que viven la pobreza de su propio estado y otro grupo piensa que sirviendo almuerzos a personas sin hogar o donando cenas en Acción de Gracias se remedia la realidad de nuestra Isla. No reconocen sus privilegios y por lo tanto, dan por sentado que su situación es natural.
Sin embargo, yo estoy convencida de que debemos mirar de frente nuestra realidad y aceptar que tenemos entre manos un conflicto que involucra clases sociales dispares. No ya para culpar o atacar a nadie, sino para entender por qué pasan las cosas y luego poder trabajar para cambiarlas. Una de las frases que yo suelo utilizar cuando hablo a grupos es la siguiente: “La desigualdad se alimenta de quienes se niegan a verla”. Y eso es verdad. Si no vemos el problema, no podemos resolverlo. ¿Te has fijado que en las autopistas del país y en ciertos sectores que tú y yo frecuentamos apenas hay carros viejos o gente mal vestida, con signos de deterioro? Yo me fijo en esas cosas y me asusto porque veo que vivimos una especie de segregación poblacional. Hay sitios que simplemente la gente que vive la pobreza no visita. No hay una prohibición legal y aún así, hay algo, una fuerza social invisible que les veda la entrada a esos espacios y estas personas simplemente se rinden.
Esa fuerza social invisible se llama desigualdad. Una amiga muy querida me explicaba una vez algo que yo he visto en mi experiencia de vida y que tal vez sirva para explicar el alcance de la desigualdad. Si una persona de un grupo privilegiado se quedara súbitamente sin empleo y estuviera en riesgo de perder su casa, muy probablemente el acceso que tiene a personas y recursos le permita resolver su situación. Tendrá acceso a servicios legales, a una entrevista de empleo, a una mano amiga que le allane sus gestiones en el banco. Si se enferma y va a una oficina médica, probablemente el médico, de su mismo grupo o amigo de algún amigo, no le cobre la visita o le regale los medicamentos. Esto me consta porque yo lo he vivido y he podido ir a oficinas médicas sin que me quieran cobrar aún cuando puedo pagarlo. Ahora miremos la desigualdad. Si una persona de un grupo marginado de clase media baja- digamos una mujer que viva pagando el alquiler de su casa- pierde su trabajo y enfrenta un proceso de desahucio, muy probablemente tenga que hacer turno para obtener un abogado pro-bono que carga 100 casos adicionales, no tenga otra casa a donde mudarse y sea tratada con desprecio en las oficinas a las cuales acuda a buscar ayuda. Esto también me consta, como me constan cosas peores, porque las he visto en mi trabajo con mujeres y sé cuánto se sufre cuando se necesitan servicios médicos, legales o de vivienda y no se logran acceder.
Cuando se vive en desigualdad y pobreza, se está viviendo al margen de los derechos humanos más elementales. Y eso, para mí, no es aceptable. La desigualdad, para colmo y tristeza, se hereda y genera más pobreza que se perpetúa y agrava las condiciones de vida de las generaciones futuras. Esta pobreza genera vulnerabilidad ante la violencia y otros males sociales. Los pobres sí se hacen más pobres cuando la estructura social no realiza acciones concretas para atajar la desigualdad. ¿No es eso lo que estamos viendo en nuestro país hoy en día? Estamos viendo un sistema educativo colapsado, un sistema de salud que obliga a las personas a ir a las esquinas de las calles a pedir dinero para pagar servicios de salud esenciales, miles de personas buscando vivienda y miles más sin trabajo.
Estadísticamente hay estudios que sustentan esta realidad y que demuestran que existe un deterioro real en la calidad de vida de nuestro país. Es más, en los medidores de desigualdad aceptados internacionalmente (coeficiente Gini), Puerto Rico tiene un índice de .53, el cual es comparable al de países como México, Argentina o Brasil. ¿Y por qué no hablar entonces de una distribución de riquezas, de una garantía de acceso a servicios y de la necesidad de que los grupos de nuestras comunidades participen en la toma de decisiones? De eso es de lo que yo hablo. Hablo de decidir qué sectores “incentivar” y hablo de considerar que ya llevamos demasiado tiempo tomando decisiones equivocadas bajo un modelo económico agotado.
En una economía como la nuestra, hay que dar espacio a alternativas diversas. De eso no me cabe duda. En un mundo globalizado, no queda más remedio que considerar las inversiones extranjeras pero, también hay un consenso internacional que reconoce la necesidad imperiosa de fortalecer las iniciativas nacionales y, más aún, maximizar las particularidades que hacen a esas iniciativas una punta de lanza a nivel de competitividad. Ahí entra el sector industrial, el de micro, pequeñas y medianas empresas y las empresas sociales. Sin esta diversidad de sectores, no podremos levantar a nuestro país y su economía.
Yo creo en la importancia de que todo sector participe en las decisiones económicas y la pregunta para sectores como el tuyo es: ¿Cómo harán espacio para que otros sectores puedan participar? Ah, ese es un reto más complejo de lo que parece. Y es complejo porque, ¿cómo das espacio a gente cuya energía vital está concentrada en sobrevivir el día, en garantizarse un techo, en llevar comida a su mesa? Desde un punto de vista de desarrollo humano está comprobado que sólo cuando las personas logran suplir sus necesidades básicas, son capaces de participar en otros niveles de interacción social.
¿Pueden nuestro gobierno, la banca, empresarios o los desarrolladores (por sólo mencionar algunos grupos) asumir y entender esta realidad? Hasta ahora han demostrado que no. Siguen pensando que impulsando una llamado “crecimiento económico” automáticamente benefician a todo el país. Si miramos nuestra historia económica y los indicadores de desarrollo humano que tenemos disponibles, nos damos cuenta de que esa premisa es errada e insistir en ella es una apuesta a la perpetuación y agravamiento de la pobreza y la desigualdad. La nueva visión que nos traería cambios positivos como nación debe ser una de desarrollo sostenible desde una perspectiva de derechos humanos y equidad.
Es un hecho que nuestro gobierno no tiene los recaudos necesarios para funcionar a capacidad. Pero si los tuviera, ¿actuaría de otra manera? No lo creo. Porque si tuviera la voluntad de cambio necesaria para atender la pobreza y desigualdad de nuestro país, los pocos recursos que tiene se utilizarían de otra manera. Las comunidades se consultarían para conocer sus necesidades y para dar espacio a sus propuestas. También estaríamos escuchando discursos muy distintos a los que llenan los medios de comunicación y en cada mesa de trabajo habría personas de todos los sectores y no sólo de los que tienen capital.
En definitiva, si no hay una visión amplia y llena de amor hacia el país y la gente, no será posible reconciliar las necesidades e intereses de las clases o grupos sociales que ahora mismo están en tensión. Yo me siento obligada a tomar partido mientras esto se va transformando y siento que mi lugar está junto a las comunidades marginadas. Ese posicionamiento es ideológicamente conflictivo en ciertos espacios. Tal vez incomprensible. Pero tengo la buena disposición para explicar, convencer y ganar aliadas y aliados para lo que considero justo. A veces las columnas no dan espacio para eso, como tampoco dan espacio para exponer las muchas propuestas que tenemos en Matria.
Por eso hay que luchar por nuevos espacios, espacios honestos y en los que las personas puedan dialogar desde la disposición a ceder privilegios, vencer ideas antiguas y aceptar que tal vez, aquello que siempre creyeron justo en realidad no lo era.
Las soluciones para la Isla no vendrán del gobierno actual, tampoco de la banca o de los desarrolladores. No vendrán de los partidos políticos… ni siquiera de las uniones laborales o de las grandes organizaciones que pretenden ser la panacea. Tampoco vendrán de las iglesias. Menos aún si se creen dueñas de la verdad absoluta y promueven la desigualdad desde perspectivas divinas. Las soluciones vendrán de un pueblo al que se le dé espacio y oportunidad para proponer y actuar.
Estuve leyendo detenidamente tu carta y creo que contestarla representa un gran reto pues implica lograr expresar una visión de nuestro país que haga sentido a personas que venimos de realidades y experiencias distintas. Aunque te parezca extraño, he llegado a la conclusión de que la mejor contestación es la que parta de un posicionamiento personal y honesto, sabiendo que tal vez no logremos estar de acuerdo en todo pero que el respeto a la diversidad de ideas nos puede garantizar un futuro común.
¿Por qué quiero partir de lo personal? Porque es inevitable que la experiencia de cada cual nos lleve a ver- o simplemente no ver- los elementos que configuran nuestra realidad nacional de maneras muy distintas. En mi caso, tuve una infancia bastante privilegiada en un pueblo pequeño de la Isla. Aunque mi familia no era adinerada, el hecho de tener una madre y un padre maestros hizo que se me abrieran muchas puertas. Siempre fui considerada y tratada de manera especial. Nunca supe lo que era carecer de alimentos, de servicios de salud o de educación. Casi todo capricho de niña me fue concedido y conocí muy poco de violencia, dolor o privaciones. Si esa hubiera sido mi única experiencia de vida, yo pensaría que la pobreza no existe en la Isla y hubiera dado por sentado que el resto de niños y niñas gozaban de lo mismo que yo. Jamás me hubiera percatado de que era privilegiada.
Sin embargo, tuve un privilegio aún mayor que enriqueció mi vida. Ese privilegio fue la oportunidad de asistir a una escuela rural donde mi mamá era maestra. Ahí, supe lo que era una escuela de madera, con letrinas y niños y niñas no tan afortunados como yo. Visité casas con pisos de tierra y jugué por el campo con niños y niñas que hoy pertenecen a sectores sociales muy diversos. También escuché por horas las historias de mi abuela y de otras mujeres que me hicieron saber desde pequeña que otra realidad existía y que yo sólo vivía en un pedacito de ella.
A veces, nos da miedo hablar de clases sociales o de distribución de riqueza porque una de las cosas que se nos sembró en nuestras mentes desde pequeños fue la idea de que ser pobre era malo, que denunciar la pobreza era de comunistas y que aspirar a la equidad económica era demasiado arriesgado para estabilidad del país. De tanto escuchar estas cosas, gran parte de nuestro país ha decidido mirar hacia otro lado y pensar que no hay pobreza justo a nuestro lado. Otra gran parte ha decidido culpar a las personas que viven la pobreza de su propio estado y otro grupo piensa que sirviendo almuerzos a personas sin hogar o donando cenas en Acción de Gracias se remedia la realidad de nuestra Isla. No reconocen sus privilegios y por lo tanto, dan por sentado que su situación es natural.
Sin embargo, yo estoy convencida de que debemos mirar de frente nuestra realidad y aceptar que tenemos entre manos un conflicto que involucra clases sociales dispares. No ya para culpar o atacar a nadie, sino para entender por qué pasan las cosas y luego poder trabajar para cambiarlas. Una de las frases que yo suelo utilizar cuando hablo a grupos es la siguiente: “La desigualdad se alimenta de quienes se niegan a verla”. Y eso es verdad. Si no vemos el problema, no podemos resolverlo. ¿Te has fijado que en las autopistas del país y en ciertos sectores que tú y yo frecuentamos apenas hay carros viejos o gente mal vestida, con signos de deterioro? Yo me fijo en esas cosas y me asusto porque veo que vivimos una especie de segregación poblacional. Hay sitios que simplemente la gente que vive la pobreza no visita. No hay una prohibición legal y aún así, hay algo, una fuerza social invisible que les veda la entrada a esos espacios y estas personas simplemente se rinden.
Esa fuerza social invisible se llama desigualdad. Una amiga muy querida me explicaba una vez algo que yo he visto en mi experiencia de vida y que tal vez sirva para explicar el alcance de la desigualdad. Si una persona de un grupo privilegiado se quedara súbitamente sin empleo y estuviera en riesgo de perder su casa, muy probablemente el acceso que tiene a personas y recursos le permita resolver su situación. Tendrá acceso a servicios legales, a una entrevista de empleo, a una mano amiga que le allane sus gestiones en el banco. Si se enferma y va a una oficina médica, probablemente el médico, de su mismo grupo o amigo de algún amigo, no le cobre la visita o le regale los medicamentos. Esto me consta porque yo lo he vivido y he podido ir a oficinas médicas sin que me quieran cobrar aún cuando puedo pagarlo. Ahora miremos la desigualdad. Si una persona de un grupo marginado de clase media baja- digamos una mujer que viva pagando el alquiler de su casa- pierde su trabajo y enfrenta un proceso de desahucio, muy probablemente tenga que hacer turno para obtener un abogado pro-bono que carga 100 casos adicionales, no tenga otra casa a donde mudarse y sea tratada con desprecio en las oficinas a las cuales acuda a buscar ayuda. Esto también me consta, como me constan cosas peores, porque las he visto en mi trabajo con mujeres y sé cuánto se sufre cuando se necesitan servicios médicos, legales o de vivienda y no se logran acceder.
Cuando se vive en desigualdad y pobreza, se está viviendo al margen de los derechos humanos más elementales. Y eso, para mí, no es aceptable. La desigualdad, para colmo y tristeza, se hereda y genera más pobreza que se perpetúa y agrava las condiciones de vida de las generaciones futuras. Esta pobreza genera vulnerabilidad ante la violencia y otros males sociales. Los pobres sí se hacen más pobres cuando la estructura social no realiza acciones concretas para atajar la desigualdad. ¿No es eso lo que estamos viendo en nuestro país hoy en día? Estamos viendo un sistema educativo colapsado, un sistema de salud que obliga a las personas a ir a las esquinas de las calles a pedir dinero para pagar servicios de salud esenciales, miles de personas buscando vivienda y miles más sin trabajo.
Estadísticamente hay estudios que sustentan esta realidad y que demuestran que existe un deterioro real en la calidad de vida de nuestro país. Es más, en los medidores de desigualdad aceptados internacionalmente (coeficiente Gini), Puerto Rico tiene un índice de .53, el cual es comparable al de países como México, Argentina o Brasil. ¿Y por qué no hablar entonces de una distribución de riquezas, de una garantía de acceso a servicios y de la necesidad de que los grupos de nuestras comunidades participen en la toma de decisiones? De eso es de lo que yo hablo. Hablo de decidir qué sectores “incentivar” y hablo de considerar que ya llevamos demasiado tiempo tomando decisiones equivocadas bajo un modelo económico agotado.
En una economía como la nuestra, hay que dar espacio a alternativas diversas. De eso no me cabe duda. En un mundo globalizado, no queda más remedio que considerar las inversiones extranjeras pero, también hay un consenso internacional que reconoce la necesidad imperiosa de fortalecer las iniciativas nacionales y, más aún, maximizar las particularidades que hacen a esas iniciativas una punta de lanza a nivel de competitividad. Ahí entra el sector industrial, el de micro, pequeñas y medianas empresas y las empresas sociales. Sin esta diversidad de sectores, no podremos levantar a nuestro país y su economía.
Yo creo en la importancia de que todo sector participe en las decisiones económicas y la pregunta para sectores como el tuyo es: ¿Cómo harán espacio para que otros sectores puedan participar? Ah, ese es un reto más complejo de lo que parece. Y es complejo porque, ¿cómo das espacio a gente cuya energía vital está concentrada en sobrevivir el día, en garantizarse un techo, en llevar comida a su mesa? Desde un punto de vista de desarrollo humano está comprobado que sólo cuando las personas logran suplir sus necesidades básicas, son capaces de participar en otros niveles de interacción social.
¿Pueden nuestro gobierno, la banca, empresarios o los desarrolladores (por sólo mencionar algunos grupos) asumir y entender esta realidad? Hasta ahora han demostrado que no. Siguen pensando que impulsando una llamado “crecimiento económico” automáticamente benefician a todo el país. Si miramos nuestra historia económica y los indicadores de desarrollo humano que tenemos disponibles, nos damos cuenta de que esa premisa es errada e insistir en ella es una apuesta a la perpetuación y agravamiento de la pobreza y la desigualdad. La nueva visión que nos traería cambios positivos como nación debe ser una de desarrollo sostenible desde una perspectiva de derechos humanos y equidad.
Es un hecho que nuestro gobierno no tiene los recaudos necesarios para funcionar a capacidad. Pero si los tuviera, ¿actuaría de otra manera? No lo creo. Porque si tuviera la voluntad de cambio necesaria para atender la pobreza y desigualdad de nuestro país, los pocos recursos que tiene se utilizarían de otra manera. Las comunidades se consultarían para conocer sus necesidades y para dar espacio a sus propuestas. También estaríamos escuchando discursos muy distintos a los que llenan los medios de comunicación y en cada mesa de trabajo habría personas de todos los sectores y no sólo de los que tienen capital.
En definitiva, si no hay una visión amplia y llena de amor hacia el país y la gente, no será posible reconciliar las necesidades e intereses de las clases o grupos sociales que ahora mismo están en tensión. Yo me siento obligada a tomar partido mientras esto se va transformando y siento que mi lugar está junto a las comunidades marginadas. Ese posicionamiento es ideológicamente conflictivo en ciertos espacios. Tal vez incomprensible. Pero tengo la buena disposición para explicar, convencer y ganar aliadas y aliados para lo que considero justo. A veces las columnas no dan espacio para eso, como tampoco dan espacio para exponer las muchas propuestas que tenemos en Matria.
Por eso hay que luchar por nuevos espacios, espacios honestos y en los que las personas puedan dialogar desde la disposición a ceder privilegios, vencer ideas antiguas y aceptar que tal vez, aquello que siempre creyeron justo en realidad no lo era.
Las soluciones para la Isla no vendrán del gobierno actual, tampoco de la banca o de los desarrolladores. No vendrán de los partidos políticos… ni siquiera de las uniones laborales o de las grandes organizaciones que pretenden ser la panacea. Tampoco vendrán de las iglesias. Menos aún si se creen dueñas de la verdad absoluta y promueven la desigualdad desde perspectivas divinas. Las soluciones vendrán de un pueblo al que se le dé espacio y oportunidad para proponer y actuar.
1.9.10
Loss Mitigation

Nota: La columna que verán a continuación fue publicada en El Nuevo Día el viernes 27 de agosto de 2010. Por razones de espacio, hay algunos datos que no se incluyeron en la misma, pero estoy incluyéndolos al final de esta versión para Facebook y mi blog. Los mismos son relevantes dado el hecho de que el Gobierno y la Banca insisten en que el programa de incentivos se hizo para los consumidores y NO para la Banca y los Desarrolladores. Ante esto, yo opto por sonreir sarcásticamente porque ellos mismos no se creen eso. Lo que dan ganas de llorar es que la desinformación lleve al país al creer ese cuento y que cada cual piense que esta realidad no le afecta.
Esta semana visité el departamento de “Loss Mitigation” de uno de los pocos bancos que aún quedan en pie en nuestra Isla. “¿Y qué es eso?”, se preguntará quien lee esta columna. Ese departamento está a cargo de mitigar las pérdidas que se generan cuando las personas no pueden pagar sus hipotecas. “¿Las pérdidas de quién?”, será la otra pregunta. Pues de los bancos, claro. Sí, también de las personas que no pagan sus hipotecas y que tarde o temprano perderán sus casas. Hay muchas de esas personas por ahí, créame.
Y nuestro gobierno, ¿tiene un departamento de “loss mitigation” para toda esta gente? Para ellas no, pero para los desarrolladores sí. ¿No es eso lo que están creando con el plan para incentivar el mercado de viviendas preparado a petición de los constructores y la banca? Todo sea por vender las nuevas casas aunque en el mercado haya un desplome en la venta de casas usadas.
La avaricia desarrollista de la última década saturó los mercados de vivienda con casas y apartamentos que al día de hoy valen menos de lo que deben sus hipotecas. Peor aún, la negligencia y complacencia del gobierno colaboró para derrumbar nuestro mercado de inmuebles y dejar sin salida a quienes, por haber perdido su empleo, ni siquiera tienen la opción de vender su casa para salvar algo de su inversión.
Esta cadena de pérdidas no se limita a quedarse en la calle. Quien piense eso es un ingenuo o es asesor del gobernador en asuntos económicos. Cuando las familias de nuestro país comienzan a perder sus hogares, pierden también la estabilidad necesaria para satisfacer otras necesidades básicas: alimento, educación, salud. Quedan excluidas del acceso a la toma de decisiones que les afectan y con ello, cierran tristemente el cerco de desigualdad que hace más ricos a los ricos y más pobres a los pobres.
¿Podemos mirar este país, esta patria que tenemos y no compadecer a quienes tienen que mitigar sus pérdidas con lágrimas y desesperación? ¿Queremos continuar creyéndonos las mentiras que nos presenta el gobierno y manejando cada cual sus propias miserias sin entender que somos un solo país, un solo presente y un solo futuro? Que nos defina la acción solidaria y no la complicidad de la indiferencia.
Datos adicionales para pensar y repensar:
1.En julio pasado, el mercado de venta de casas usadas cayó en un 27% en los Estados Unidos. El gobierno de Puerto Rico no ha provisto los datos para la Isla pero parece evidente que la caída acá es similar. Basta con ver las noticias relacionadas publicadas en las últimas semanas en la prensa de la Isla y en las cuales se menciona la disminución en el valor de las propiedades en la Isla.
2.En ningún momento el gobierno, la banca o los desarrolladores han explicado cuánto cederán de sus ganancias los desarrolladores que se beneficien de esta ley de incentivos. Es decir, el CRIM y Hacienda pierden ingresos para subvencionar las exenciones que la ley otorga, pero los desarrolladores no ponen nada de sus bolsillos. Si el interés es tanto, los desarrolladores pudieron haber lanzado sus propias ofertas en las cuales ELLOS pagaran los sellos y gastos notariales. ¿No es lo que se hace en los libres mercados habitualmente? ¿Por qué los contribuyentes deben pasar más trabajo sosteniendo el gasto público de la Isla mientras el gobierno le regala a estas personas exenciones y salvavidas financieros que sólo a ellos benefician?
3.El mercado de la Isla está pidiendo a gritos viviendas de bajo costo. Una familia promedio en la cual una pareja trabaje a salario mínimo NO cualifica para préstamos hipotecarios de más de $100mil. ¿Por qué seguir incentivando las construcciones de más de $100mil y $200mil?
Esta semana visité el departamento de “Loss Mitigation” de uno de los pocos bancos que aún quedan en pie en nuestra Isla. “¿Y qué es eso?”, se preguntará quien lee esta columna. Ese departamento está a cargo de mitigar las pérdidas que se generan cuando las personas no pueden pagar sus hipotecas. “¿Las pérdidas de quién?”, será la otra pregunta. Pues de los bancos, claro. Sí, también de las personas que no pagan sus hipotecas y que tarde o temprano perderán sus casas. Hay muchas de esas personas por ahí, créame.
Y nuestro gobierno, ¿tiene un departamento de “loss mitigation” para toda esta gente? Para ellas no, pero para los desarrolladores sí. ¿No es eso lo que están creando con el plan para incentivar el mercado de viviendas preparado a petición de los constructores y la banca? Todo sea por vender las nuevas casas aunque en el mercado haya un desplome en la venta de casas usadas.
La avaricia desarrollista de la última década saturó los mercados de vivienda con casas y apartamentos que al día de hoy valen menos de lo que deben sus hipotecas. Peor aún, la negligencia y complacencia del gobierno colaboró para derrumbar nuestro mercado de inmuebles y dejar sin salida a quienes, por haber perdido su empleo, ni siquiera tienen la opción de vender su casa para salvar algo de su inversión.
Esta cadena de pérdidas no se limita a quedarse en la calle. Quien piense eso es un ingenuo o es asesor del gobernador en asuntos económicos. Cuando las familias de nuestro país comienzan a perder sus hogares, pierden también la estabilidad necesaria para satisfacer otras necesidades básicas: alimento, educación, salud. Quedan excluidas del acceso a la toma de decisiones que les afectan y con ello, cierran tristemente el cerco de desigualdad que hace más ricos a los ricos y más pobres a los pobres.
¿Podemos mirar este país, esta patria que tenemos y no compadecer a quienes tienen que mitigar sus pérdidas con lágrimas y desesperación? ¿Queremos continuar creyéndonos las mentiras que nos presenta el gobierno y manejando cada cual sus propias miserias sin entender que somos un solo país, un solo presente y un solo futuro? Que nos defina la acción solidaria y no la complicidad de la indiferencia.
Datos adicionales para pensar y repensar:
1.En julio pasado, el mercado de venta de casas usadas cayó en un 27% en los Estados Unidos. El gobierno de Puerto Rico no ha provisto los datos para la Isla pero parece evidente que la caída acá es similar. Basta con ver las noticias relacionadas publicadas en las últimas semanas en la prensa de la Isla y en las cuales se menciona la disminución en el valor de las propiedades en la Isla.
2.En ningún momento el gobierno, la banca o los desarrolladores han explicado cuánto cederán de sus ganancias los desarrolladores que se beneficien de esta ley de incentivos. Es decir, el CRIM y Hacienda pierden ingresos para subvencionar las exenciones que la ley otorga, pero los desarrolladores no ponen nada de sus bolsillos. Si el interés es tanto, los desarrolladores pudieron haber lanzado sus propias ofertas en las cuales ELLOS pagaran los sellos y gastos notariales. ¿No es lo que se hace en los libres mercados habitualmente? ¿Por qué los contribuyentes deben pasar más trabajo sosteniendo el gasto público de la Isla mientras el gobierno le regala a estas personas exenciones y salvavidas financieros que sólo a ellos benefician?
3.El mercado de la Isla está pidiendo a gritos viviendas de bajo costo. Una familia promedio en la cual una pareja trabaje a salario mínimo NO cualifica para préstamos hipotecarios de más de $100mil. ¿Por qué seguir incentivando las construcciones de más de $100mil y $200mil?
6.8.10
¡Viva la República, Abajo los asesinos!
Publicada en Voces de El Nuevo Día
6 de agosto de 2010
“Para doña Lolita”
Todavía me conmueve la consigna pintada con sangre sobre un muro por Bolívar Márquez, uno de los cadetes nacionalistas asesinados en la masacre de Ponce. Esa consigna es universal y contiene, en sus breves seis palabras, miles de palabras que podrían muy bien convertirse en las consignas de nuestro país en nuestros días. Una de ellas podría ser muy bien “¡Viva la equidad, abajo los opresores!” y ser cantada, pintada, esculpida y gritada en las cuatro esquinas de nuestra Isla. Porque, ¿no tenemos acaso el legítimo derecho a disentir, a denunciar y a proponer lo que creemos necesario para nuestra patria?
¿Debe sorprender entonces que el Movimiento Amplio de Mujeres pinte un mural contra la violencia machista? Claro que no. Y al hacerlo, no sólo es un grupo de mujeres que lucha en contra de la violencia de género, sino un grupo de ciudadanas que rescata el derecho a la libertad de expresión y de asociación, el derecho a exigir justicia y el derecho inalienable de todo un país a vivir con dignidad.
Las mujeres de nuestra Isla se han destacado por su valentía en momento de crisis. Fue una mujer quien levantó la bandera puertorriqueña cuando cayó al pavimento en medio del tiroteo en la Masacre de Ponce. Otra mujer, Blanca Canales, declaró la República de Puerto Rico en el 1950 mientras ondeaba nuestra bandera. Años más tarde, Lolita Lebrón lideró al grupo de nacionalistas a quienes se les encomendó llamar la atención mundial sobre la situación de la Isla a través de un ataque en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos.
No debe sorprendernos, por lo tanto, que las mujeres sigamos siendo uno de los grupos que con más tesón y perseverancia luchemos por las causas que consideramos importantes para Puerto Rico. Así lo hemos hecho para adelantar los derechos humanos de las mujeres en la Isla y también para salvaguardar la dignidad y los derechos de otras poblaciones vulnerables.
Más que exigir el derecho a pintar un mural, el Movimiento Amplio está retando los límites entre el silencio de la sumisión colectiva y las voces de la valentía y la dignidad.
6 de agosto de 2010
“Para doña Lolita”
Todavía me conmueve la consigna pintada con sangre sobre un muro por Bolívar Márquez, uno de los cadetes nacionalistas asesinados en la masacre de Ponce. Esa consigna es universal y contiene, en sus breves seis palabras, miles de palabras que podrían muy bien convertirse en las consignas de nuestro país en nuestros días. Una de ellas podría ser muy bien “¡Viva la equidad, abajo los opresores!” y ser cantada, pintada, esculpida y gritada en las cuatro esquinas de nuestra Isla. Porque, ¿no tenemos acaso el legítimo derecho a disentir, a denunciar y a proponer lo que creemos necesario para nuestra patria?
¿Debe sorprender entonces que el Movimiento Amplio de Mujeres pinte un mural contra la violencia machista? Claro que no. Y al hacerlo, no sólo es un grupo de mujeres que lucha en contra de la violencia de género, sino un grupo de ciudadanas que rescata el derecho a la libertad de expresión y de asociación, el derecho a exigir justicia y el derecho inalienable de todo un país a vivir con dignidad.
Las mujeres de nuestra Isla se han destacado por su valentía en momento de crisis. Fue una mujer quien levantó la bandera puertorriqueña cuando cayó al pavimento en medio del tiroteo en la Masacre de Ponce. Otra mujer, Blanca Canales, declaró la República de Puerto Rico en el 1950 mientras ondeaba nuestra bandera. Años más tarde, Lolita Lebrón lideró al grupo de nacionalistas a quienes se les encomendó llamar la atención mundial sobre la situación de la Isla a través de un ataque en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos.
No debe sorprendernos, por lo tanto, que las mujeres sigamos siendo uno de los grupos que con más tesón y perseverancia luchemos por las causas que consideramos importantes para Puerto Rico. Así lo hemos hecho para adelantar los derechos humanos de las mujeres en la Isla y también para salvaguardar la dignidad y los derechos de otras poblaciones vulnerables.
Más que exigir el derecho a pintar un mural, el Movimiento Amplio está retando los límites entre el silencio de la sumisión colectiva y las voces de la valentía y la dignidad.
22.7.10
Fraude electoral
Publicada en El Nuevo Día
22 de julio de 2010
Nuestro país vive hoy las consecuencias del fraude electoral del 2008. Sí, porque eso precisamente son las campañas publicitarias en las cuales los partidos políticos invierten millones de dólares para vendernos sus candidatos como se vende un producto. Un producto pulido y brillante pero hueco: un grupo de políticos sin liderazgo genuino, sin valores e incapaces de mantener la confianza de nuestra gente.
Los últimos dos años han retado nuestra democracia de manera contundente. Hace tiempo que no veíamos tantos movimientos sociales reclamando espacios de expresión pública y haciendo esfuerzos organizados para incidir en la gestión gubernamental.
Evidentemente esto ocurre porque ni la Legislatura ni el Ejecutivo responden a las necesidades del país y, peor aún, la gente ya no les cree sus anuncios, sus discursos y sus “performances” alusivos a la democracia.
Pero, ¿de qué democracia nos hablan realmente? ¿De la libertad y democracia de la cual habló el general Miles en el 1898 al invadir Puerto Rico? ¿Nos prometen, como prometió él, “la mayor suma de libertades compatible” con su definición de autoridad y violencia de estado?
Ya no estamos para escuchar sus frases escritas por publicistas.
Parecería que esta columna está fuera de tiempo: a dos años de las elecciones pasadas y dos antes de las próximas. Pero no es así. No hay mejor momento que este para mirar los resultados del fraude publicitario de las elecciones pasadas y tomar la decisión consciente de no permitir que eso se repita en las próximas.
Estamos a tiempo de trazar una raya roja sobre los nombres de todos lo políticos que no se merecen nuestros votos en las próximas elecciones. Mejor aún, estamos a tiempo de crear, desde el pueblo mismo, una visión concreta de lo queremos para el futuro y un nuevo liderazgo que nos responda a nosotros y no a partidos políticos.
El derecho a la libertad y dignidad que emana de nuestra Constitución nos ampara en este esfuerzo. Ahora nos corresponde a todas y todos darle vida a la democracia y garantizar libertad a las futuras generaciones.
Ya no podemos darnos el lujo de ser consumidoras de propaganda. Nos toca reconstruir nuestra patria.
22 de julio de 2010
Nuestro país vive hoy las consecuencias del fraude electoral del 2008. Sí, porque eso precisamente son las campañas publicitarias en las cuales los partidos políticos invierten millones de dólares para vendernos sus candidatos como se vende un producto. Un producto pulido y brillante pero hueco: un grupo de políticos sin liderazgo genuino, sin valores e incapaces de mantener la confianza de nuestra gente.
Los últimos dos años han retado nuestra democracia de manera contundente. Hace tiempo que no veíamos tantos movimientos sociales reclamando espacios de expresión pública y haciendo esfuerzos organizados para incidir en la gestión gubernamental.
Evidentemente esto ocurre porque ni la Legislatura ni el Ejecutivo responden a las necesidades del país y, peor aún, la gente ya no les cree sus anuncios, sus discursos y sus “performances” alusivos a la democracia.
Pero, ¿de qué democracia nos hablan realmente? ¿De la libertad y democracia de la cual habló el general Miles en el 1898 al invadir Puerto Rico? ¿Nos prometen, como prometió él, “la mayor suma de libertades compatible” con su definición de autoridad y violencia de estado?
Ya no estamos para escuchar sus frases escritas por publicistas.
Parecería que esta columna está fuera de tiempo: a dos años de las elecciones pasadas y dos antes de las próximas. Pero no es así. No hay mejor momento que este para mirar los resultados del fraude publicitario de las elecciones pasadas y tomar la decisión consciente de no permitir que eso se repita en las próximas.
Estamos a tiempo de trazar una raya roja sobre los nombres de todos lo políticos que no se merecen nuestros votos en las próximas elecciones. Mejor aún, estamos a tiempo de crear, desde el pueblo mismo, una visión concreta de lo queremos para el futuro y un nuevo liderazgo que nos responda a nosotros y no a partidos políticos.
El derecho a la libertad y dignidad que emana de nuestra Constitución nos ampara en este esfuerzo. Ahora nos corresponde a todas y todos darle vida a la democracia y garantizar libertad a las futuras generaciones.
Ya no podemos darnos el lujo de ser consumidoras de propaganda. Nos toca reconstruir nuestra patria.
10.6.10
Yo mujer

¿A quién le gusta que Playboy celebre en Puerto Rico una de sus fiestas de aniversario? A mí no, porque reconozco que tanto Playboy como otras empresas basadas en la explotación de las mujeres existen gracias a la desigualdad de géneros. ¿Es este un planteamiento moralista? No. Allá los moralistas con sus expresiones mojigatas sobre la sexualidad y el terror a los cuerpos. De lo que yo hablo es de sexismo.
¿Y qué es sexismo? Me siento obligada a definirlo porque a veces, de tanto usar un término, se presume que todo el mundo lo entiende y a fin de cuentas no es así. El sexismo es la tendencia a valorar a las personas en virtud de su sexo, sin considerar otras características como su trabajo o sus aptitudes. Desde el pensamiento sexista, una mujer deber ser sumisa, callada y obediente. También debe cumplir con parámetros estéticos rígidos que excluyen y discriminan a las que no cumplen con ellos.
Playboy se ha hecho millonaria explotando el sexismo y, con ello, crea una combinación de expectativas y estereotipos letal para muchas mujeres y niñas. En el mundo Playboy está bien ver a las mujeres como objeto y en el mundo real ser objeto se convierte en sinónimo de ser víctima del tráfico de humanas, de la pedofilia, de la pobreza y de la violencia. La actividad de Playboy me enfrenta a una situación particular. Por un lado, como feminista debo repudiar la explotación sexual de las mujeres, y por otro lado, como mujer, debo reclamar el derecho a decidir sobre mi cuerpo, a disfrutar y disponer de él desde mi libertad.
Se ha dicho que el cuerpo de las mujeres es un campo de batalla. Y así es. Nuestros cuerpos no sólo son violados, humillados y agredidos para destruir al enemigo en los escenarios de guerra. En sociedades como la nuestra, se convierten en presa de otras batallas económicas y de poder como las que vivimos día a día y en la que los medios, la iglesia y los emporios económicos aspiran a controlarnos. Ante esto sólo queda como estandarte de la libertad la conciencia de cada mujer a la hora de decidir dónde se posiciona y por qué.
¿Y qué es sexismo? Me siento obligada a definirlo porque a veces, de tanto usar un término, se presume que todo el mundo lo entiende y a fin de cuentas no es así. El sexismo es la tendencia a valorar a las personas en virtud de su sexo, sin considerar otras características como su trabajo o sus aptitudes. Desde el pensamiento sexista, una mujer deber ser sumisa, callada y obediente. También debe cumplir con parámetros estéticos rígidos que excluyen y discriminan a las que no cumplen con ellos.
Playboy se ha hecho millonaria explotando el sexismo y, con ello, crea una combinación de expectativas y estereotipos letal para muchas mujeres y niñas. En el mundo Playboy está bien ver a las mujeres como objeto y en el mundo real ser objeto se convierte en sinónimo de ser víctima del tráfico de humanas, de la pedofilia, de la pobreza y de la violencia. La actividad de Playboy me enfrenta a una situación particular. Por un lado, como feminista debo repudiar la explotación sexual de las mujeres, y por otro lado, como mujer, debo reclamar el derecho a decidir sobre mi cuerpo, a disfrutar y disponer de él desde mi libertad.
Se ha dicho que el cuerpo de las mujeres es un campo de batalla. Y así es. Nuestros cuerpos no sólo son violados, humillados y agredidos para destruir al enemigo en los escenarios de guerra. En sociedades como la nuestra, se convierten en presa de otras batallas económicas y de poder como las que vivimos día a día y en la que los medios, la iglesia y los emporios económicos aspiran a controlarnos. Ante esto sólo queda como estandarte de la libertad la conciencia de cada mujer a la hora de decidir dónde se posiciona y por qué.
Vea otras opiniones en los siguientes links:
Mujeres en Puerto Rico por Verónica Rivera
6.6.10
27.5.10
Galanes

Hecho #1: Osvaldo Ríos es un agresor convicto por un caso de violencia doméstica y otras compañeras suyas han expresado públicamente que también fueron agredidas por él. Hecho #2: La dirección de la Parada Puertorriqueña en Nueva York declaró que no considera tal convicción como algo relevante y que lo que consideraron para designarlo como padrino internacional de la parada fue su trayectoria como galán de telenovelas. Conclusión: La maldición de los galanes de telenovelas nos persigue más allá de la pantalla de los televisores.
Siempre he estado convencida de que las telenovelas son el enemigo número 1 de la equidad para las mujeres. Basta con mirar las telenovelas que invaden los canales locales en estos días para ver el desfile de galanes borrachones, infieles, maltratantes, agresores sexuales, mentirosos y manipuladores que conquistan con tales atributos y una cara linda a las mujeres que luego de sufrir, llorar y pasar las de Caín le perdonan todo para más tarde desfilar hasta el altar y vivir felices para siempre… o al menos hasta que las letras de la palabra FIN desaparecen de la pantalla del televisor en el último capítulo. Todo se perdona. Todo se olvida desde una perspectiva social que minimiza la violencia en contra de las mujeres, la justifica y peor aún, responsabiliza a las mismas de su propia victimización.
Lamentablemente, miles de mujeres deben vivir en carne propia la realidad de amar, convivir y sobrevivir a sus propios agresores… a sus propios galanes que le regalan flores mientras les asesinan el espíritu y los sueños.
Ahora, Osvaldo Ríos está invocando a Dios en una carta abierta recientemente publicada, para convencernos de que se rehabilitó y de que está en contra de la violencia doméstica. Su mera afirmación no convierte en un hecho su rehabilitación. Lo que sí es un hecho es que esto ya no se trata de él, sino de cómo ciertos grupos siguen minimizando la violencia doméstica y justificándola. Nos dejan ver con sus actos, que los galanes- reales o ficticios- pueden quedar impunes a pesar de su violencia mientras sus víctimas se convierten en el personaje secundario y olvidado de la telenovela social.
Siempre he estado convencida de que las telenovelas son el enemigo número 1 de la equidad para las mujeres. Basta con mirar las telenovelas que invaden los canales locales en estos días para ver el desfile de galanes borrachones, infieles, maltratantes, agresores sexuales, mentirosos y manipuladores que conquistan con tales atributos y una cara linda a las mujeres que luego de sufrir, llorar y pasar las de Caín le perdonan todo para más tarde desfilar hasta el altar y vivir felices para siempre… o al menos hasta que las letras de la palabra FIN desaparecen de la pantalla del televisor en el último capítulo. Todo se perdona. Todo se olvida desde una perspectiva social que minimiza la violencia en contra de las mujeres, la justifica y peor aún, responsabiliza a las mismas de su propia victimización.
Lamentablemente, miles de mujeres deben vivir en carne propia la realidad de amar, convivir y sobrevivir a sus propios agresores… a sus propios galanes que le regalan flores mientras les asesinan el espíritu y los sueños.
Ahora, Osvaldo Ríos está invocando a Dios en una carta abierta recientemente publicada, para convencernos de que se rehabilitó y de que está en contra de la violencia doméstica. Su mera afirmación no convierte en un hecho su rehabilitación. Lo que sí es un hecho es que esto ya no se trata de él, sino de cómo ciertos grupos siguen minimizando la violencia doméstica y justificándola. Nos dejan ver con sus actos, que los galanes- reales o ficticios- pueden quedar impunes a pesar de su violencia mientras sus víctimas se convierten en el personaje secundario y olvidado de la telenovela social.
21.4.10
El Trujillo de verdad

Tan recientemente como este domingo, estuvo en nuestra Isla la hija del dictador dominicano Rafael Leonidas Trujillo. Una visita que no se anunció demasiado, pero que logró abarrotar el salón de Casa de España en el cual la misma presentó su libro titulado “Trujillo, mi padre... en mis memorias”. La hija del dictador habló de un Trujillo… y olvidó totalmente al de verdad.
Ese olvido es una bofetada a las miles de personas dominicanas que habitan Puerto Rico y para cada persona de nuestra Isla que tenga un mínimo de respeto por la vida y los derechos humanos.
O ¿es que acaso a las amigas y amigos de la Casa de España se les olvidó que fue Trujillo quien ordenó el asesinato de las hermanas Mirabal? Tal olvido sería inaudito porque, aún hoy, cada 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de No Más Violencia Contra las Mujeres en memoria de estas tres hermanas.
Pero trascendamos el asunto de género, que obviamente para los simpatizantes de Trujillo en Puerto Rico no es importante. Miremos el asunto de raza y etnia y recordemos cómo bajo el trujillato se promovió el genocidio de nuestros vecinos haitianos. ¡Ah, pero claro! En nuestro país se ha acorralado en la pobreza, la violencia y el discrimen a Loíza y a otras comunidades negras. ¡Qué les va a importar el genocidio haitiano!
Trascendamos el racismo entonces. Miremos ahora el asunto de la pobreza y la desigualdad. Bajo el mandato de Trujillo, tres cuartas partes del pueblo dominicano vivían bajo niveles de pobreza y más del 50% era analfabeta. Al momento de su muerte, sin embargo, su fortuna se calculó en más de $100 millones… Bueno, a nuestros amigos de la Casa de España eso no les afecta y no le ven la gravedad, pues no son parte del más del 50% de nuestra población que vive bajo el nivel de pobreza.
Trujillo representó la violencia de género, el racismo, la xenofobia y la opresión de la disidencia y acá, en el 2010, un grupo de personas decide recibir y aplaudir a su hija y escucharla mientras defiende al ser humano que fue su padre… ¿Por qué será esto? ¿Será porque piensan igual que él?
Ese olvido es una bofetada a las miles de personas dominicanas que habitan Puerto Rico y para cada persona de nuestra Isla que tenga un mínimo de respeto por la vida y los derechos humanos.
O ¿es que acaso a las amigas y amigos de la Casa de España se les olvidó que fue Trujillo quien ordenó el asesinato de las hermanas Mirabal? Tal olvido sería inaudito porque, aún hoy, cada 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de No Más Violencia Contra las Mujeres en memoria de estas tres hermanas.
Pero trascendamos el asunto de género, que obviamente para los simpatizantes de Trujillo en Puerto Rico no es importante. Miremos el asunto de raza y etnia y recordemos cómo bajo el trujillato se promovió el genocidio de nuestros vecinos haitianos. ¡Ah, pero claro! En nuestro país se ha acorralado en la pobreza, la violencia y el discrimen a Loíza y a otras comunidades negras. ¡Qué les va a importar el genocidio haitiano!
Trascendamos el racismo entonces. Miremos ahora el asunto de la pobreza y la desigualdad. Bajo el mandato de Trujillo, tres cuartas partes del pueblo dominicano vivían bajo niveles de pobreza y más del 50% era analfabeta. Al momento de su muerte, sin embargo, su fortuna se calculó en más de $100 millones… Bueno, a nuestros amigos de la Casa de España eso no les afecta y no le ven la gravedad, pues no son parte del más del 50% de nuestra población que vive bajo el nivel de pobreza.
Trujillo representó la violencia de género, el racismo, la xenofobia y la opresión de la disidencia y acá, en el 2010, un grupo de personas decide recibir y aplaudir a su hija y escucharla mientras defiende al ser humano que fue su padre… ¿Por qué será esto? ¿Será porque piensan igual que él?
6.4.10
Con o sin Dios
Publicada en El Nuevo Día
3 de abril de 2010
Si Dios existiera, nos querría libres… tan libres como para elegir si creemos en él o no, tan libres como para hacer lo correcto por puro amor al prójimo y no por temor a su ira. Desearía que usemos esa libertad asumiendo responsabilidad plena por nuestras vidas y por nuestro paso por el planeta. Seguramente, si Dios existiera, miraría con agrado a las personas que día a día trabajan para adelantar la equidad y la justicia y no les preguntaría si creen en él o no. Para él, no serían las creencias las que den la llave a la eternidad, sino los actos de amor y solidaridad.
Cerca de la semana en la cual se conmemoró el viernes santo de la fe cristiana, muchas personas hablarán de creencias y afirmarán que esa fe es la que nos define como pueblo y la que debe gobernar aún a pesar del Estado laico en el que vivimos. No puedo evitar mirar a esas personas con gran inquietud. No porque ser cristiano sea algo malo, sino porque pensar de manera tan absoluta en cuanto a una creencia religiosa implica desamor hacia quienes manifiestan su espiritualidad de otra manera. No puede existir amor sin respeto y no existe respeto cuando se quiere imponer una creencia religiosa a la fuerza.
Tal vez, ante la violencia del coloniaje, nos parece aceptable la idea de imponer a la fuerza ideas religiosas y una moral rígida que sólo beneficia a los poderosos que se aprovechan de ella. Los españoles impusieron su religión como parte del proceso de dominación de nuestra Isla y los estadounidenses reforzaron esa estrategia cuatro siglos más tarde. ¿Alguno de ellos nos hizo libres?
La verdadera libertad no está cimentada en el miedo o la imposición de creencias religiosas, políticas o sociales. La verdadera libertad, esa que permite amar incondicionalmente, nace de un proceso de transformación que nos reta a mirarnos y a mirar al prójimo con respeto.
Si Dios existiera, jamás querría vernos como ciegos seguidores de los mensajeros del miedo y de la intolerancia. Nos querría libres, con o sin él.
www.brujasyrebeldes.blogspot.com
3 de abril de 2010
Si Dios existiera, nos querría libres… tan libres como para elegir si creemos en él o no, tan libres como para hacer lo correcto por puro amor al prójimo y no por temor a su ira. Desearía que usemos esa libertad asumiendo responsabilidad plena por nuestras vidas y por nuestro paso por el planeta. Seguramente, si Dios existiera, miraría con agrado a las personas que día a día trabajan para adelantar la equidad y la justicia y no les preguntaría si creen en él o no. Para él, no serían las creencias las que den la llave a la eternidad, sino los actos de amor y solidaridad.
Cerca de la semana en la cual se conmemoró el viernes santo de la fe cristiana, muchas personas hablarán de creencias y afirmarán que esa fe es la que nos define como pueblo y la que debe gobernar aún a pesar del Estado laico en el que vivimos. No puedo evitar mirar a esas personas con gran inquietud. No porque ser cristiano sea algo malo, sino porque pensar de manera tan absoluta en cuanto a una creencia religiosa implica desamor hacia quienes manifiestan su espiritualidad de otra manera. No puede existir amor sin respeto y no existe respeto cuando se quiere imponer una creencia religiosa a la fuerza.
Tal vez, ante la violencia del coloniaje, nos parece aceptable la idea de imponer a la fuerza ideas religiosas y una moral rígida que sólo beneficia a los poderosos que se aprovechan de ella. Los españoles impusieron su religión como parte del proceso de dominación de nuestra Isla y los estadounidenses reforzaron esa estrategia cuatro siglos más tarde. ¿Alguno de ellos nos hizo libres?
La verdadera libertad no está cimentada en el miedo o la imposición de creencias religiosas, políticas o sociales. La verdadera libertad, esa que permite amar incondicionalmente, nace de un proceso de transformación que nos reta a mirarnos y a mirar al prójimo con respeto.
Si Dios existiera, jamás querría vernos como ciegos seguidores de los mensajeros del miedo y de la intolerancia. Nos querría libres, con o sin él.
www.brujasyrebeldes.blogspot.com
8.3.10
Vivir la equidad

Reflexión en el 8 de marzo
Muchas veces pensamos en la equidad como algo abstracto, una utopía de la cual se conversa… Sin embargo, la equidad debemos vivirla desde nuestra cotidianidad. “¿Cómo vivir la equidad?”, se preguntarán algunas personas. Afirmándola con nuestros actos, aspirando a la libertad, siendo honestas con lo que pensamos, hacemos y sentimos.
Si tenemos pensamientos limitantes, y nos vemos a nosotras mismas como seres inferiores o con capacidades limitadas, estamos afirmando la desigualdad. Sin embargo, cuando somos capaces de aceptarnos a nosotras mismas, de vislumbrar el éxito al cual aspiramos y de confiar en nuestras capacidades, afirmamos la equidad porque nos sentimos amparadas en nuestra propia humanidad infinita y maravillosa.
No habrá quien nos haga pensar que somos incapaces de algo… avanzaremos hacia los espacios de poder, de libertad y de democracia de tú a tú con otros grupos o sectores.
Un pensamiento de seguridad y equidad, es un pensamiento de libertad.
Nuestras acciones dan cuerpo a la equidad. Le dan vida cuando aceptamos roles de liderato, cuando damos el frente a la hora de asumir responsabilidades, cuando decimos o hacemos lo que sabemos correcto aún por encima de las amenazas, el miedo o la adversidad. Es inaceptable rendir nuestras acciones a valores contrarios a los que defendemos…
Una acción que afirma la equidad, es una acción que repercute en la vida de otras mujeres, porque es una onda expansiva de solidaridad.
Habrá quienes quieran hacernos sentir desvalidas, tontas, incapaces o cobardes. Sin embargo, desde nuestra libertad interior, nosotras podemos elegir cómo nos sentimos. Hoy en Puerto Rico, la supervivencia de nuestros derechos como mujeres depende en gran medida de nuestra elección. Estamos llamadas a sentirnos valientes, inteligentes, humanas plenas y con derechos.
Para alcanzar la equidad y la libertad, primero debemos sentirla en nuestros corazones.
Muchas veces pensamos en la equidad como algo abstracto, una utopía de la cual se conversa… Sin embargo, la equidad debemos vivirla desde nuestra cotidianidad. “¿Cómo vivir la equidad?”, se preguntarán algunas personas. Afirmándola con nuestros actos, aspirando a la libertad, siendo honestas con lo que pensamos, hacemos y sentimos.
Si tenemos pensamientos limitantes, y nos vemos a nosotras mismas como seres inferiores o con capacidades limitadas, estamos afirmando la desigualdad. Sin embargo, cuando somos capaces de aceptarnos a nosotras mismas, de vislumbrar el éxito al cual aspiramos y de confiar en nuestras capacidades, afirmamos la equidad porque nos sentimos amparadas en nuestra propia humanidad infinita y maravillosa.
No habrá quien nos haga pensar que somos incapaces de algo… avanzaremos hacia los espacios de poder, de libertad y de democracia de tú a tú con otros grupos o sectores.
Un pensamiento de seguridad y equidad, es un pensamiento de libertad.
Nuestras acciones dan cuerpo a la equidad. Le dan vida cuando aceptamos roles de liderato, cuando damos el frente a la hora de asumir responsabilidades, cuando decimos o hacemos lo que sabemos correcto aún por encima de las amenazas, el miedo o la adversidad. Es inaceptable rendir nuestras acciones a valores contrarios a los que defendemos…
Una acción que afirma la equidad, es una acción que repercute en la vida de otras mujeres, porque es una onda expansiva de solidaridad.
Habrá quienes quieran hacernos sentir desvalidas, tontas, incapaces o cobardes. Sin embargo, desde nuestra libertad interior, nosotras podemos elegir cómo nos sentimos. Hoy en Puerto Rico, la supervivencia de nuestros derechos como mujeres depende en gran medida de nuestra elección. Estamos llamadas a sentirnos valientes, inteligentes, humanas plenas y con derechos.
Para alcanzar la equidad y la libertad, primero debemos sentirla en nuestros corazones.
4.3.10
Gallinas cluecas

Publicada el 4 de marzo de 2010
El Nuevo Día
Esta semana tuve la terrible experiencia de escuchar a la Secretaria de la Familia exigir por radio que las mujeres que atraviesan situaciones de violencia doméstica actúen como gallinas. Sí, así como lo oyen. Inclusive, llegó a decir que las gallinas son mejores protectoras de su prole que estas mujeres. Y que conste, no lo dijo una ni dos veces, sino varias. Partiendo de esta terrible e inadecuada comparación, a renglón seguido advirtió con voz sentenciosa, que estas madres que “permiten” que ocurra la violencia doméstica son nada más y nada menos que “procesables”, cómplices de la violencia y merecedoras de que se les remueva la custodia de sus menores .
Aparentemente hay varios temas en los cuales la Secretaria de la Familia es poco conocedora. Uno de ellos es el de las gallinas, y el otro el de la violencia doméstica y los patrones de poder y control que se desarrollan en torno a ella.
De las gallinas parece desconocer que como animales que son, actúan sin estar sujetas al manejo de emociones y pensamientos que manejamos los seres humanos. También parece desconocer, que una gallina actúa en total sumisión ante el gallo, que de paso es polígamo y está autorizado en su sistema jerárquico a disciplinar a picotazo limpio a cualquier integrante del clan que no le obedezca.
De la violencia doméstica desconoce que la misma no se vive y se sufre de manera voluntaria. Ignora que las mujeres no la permiten sino que la sobreviven como pueden hasta descubrir que tienen otra alternativa. Hablar en términos de culpa al referirse a una sobreviviente de violencia doméstica, es liberar de responsabilidad al agresor y a la construcción social que crea las condiciones de desigualdad que provocan esa violencia. ¡Qué hablar de los niños y niñas! Su mayor victimaria no es su madre, es la incomprensión y la falta de voluntad de las funcionarias como la Secretaria para trabajar la prevención de violencia desde una perspectiva integral y de equidad.
Pero, ¡ah claro!, se me olvidaba que con la Promesa de Hombre todo ha de estar resuelto. ¿Para qué saber de gallinas y de violencia de género? Si con que las mujeres obedezcan y actúen como gallinas todo queda resuelto y en paz…
http://www.elnuevodia.com/columna/680485/
15.1.10
Valor y precio
Publicada en El Nuevo Día
14 de enero de 2010
Ahora está de moda atribuir la crisis nacional a la falta de valores del pueblo. Los líderes del gobierno se desgarran las vestiduras y se arrancan el cabello para luego correr a pedir auxilio a los sectores religiosos. Pero, ¿qué hay tras esa constante repetición del gobierno y de ciertos líderes religiosos de que a nosotros, el pueblo, nos faltan valores? Nada más y nada menos que la intención de crearnos la idea de que somos inferiores ante ellos, la clase “gobernante” llamada a decidir por el bien de todos y por encima de todos.
Cabe preguntarse entonces si cada buen y buena ciudadana que lee esta columna siente que es culpable de la actual ola de violencia, de la pobreza y de la desigualdad porque carece de valores. ¿Y qué son valores? Más allá del concepto económico de valor, está el que atañe a la ética. Los valores que tanto se mencionan por el gobierno, deberían ser cualidades que orienten nuestra conducta y nos ayuden a decidir cómo actuar en distintas circunstancias de nuestra vida individual y colectiva.
Cualidades, que por cierto, muy bien podrían definirse sin necesidad de acudir a iglesias particulares. Sabido es que el valor del amor real y el respeto al prójimo no son patrimonio exclusivo de los líderes religiosos ni de sectas influyentes. Precisamente lo que define los valores humanos es su capacidad de trascender lo sectario para abrazar el respeto a la vida y a la dignidad de quienes nos rodean.
¿Son las personas de nuestro país honestas, respetuosas, solidarias y sensibles? Yo creo firmemente que la mayoría sí lo es. Creer en otra cosa, desvirtuar nuestra imagen de pueblo para señalar y culpabilizar de la desigualdad y la pobreza a quienes la sufren, es una canallada.
Irónicamente, quien habla de crisis de valores parece estar confundiéndolos con precio. Sí, porque mientras nuestro pueblo clama por equidad, paz y justicia, nuestros gobernantes toman sus decisiones en dólares y centavos. ¿Con cuántas monedas creen poder comprar nuestros valores? ¿Qué precio tiene la conciencia del gobernador y de la legislatura? Para hablar de valores hay que vivirlos y no confundirlos con diez dólares en el bolsillo. Para gobernar un país hay que entender la diferencia entre valor-y no me refiero al término económico- y precio.
14 de enero de 2010
Ahora está de moda atribuir la crisis nacional a la falta de valores del pueblo. Los líderes del gobierno se desgarran las vestiduras y se arrancan el cabello para luego correr a pedir auxilio a los sectores religiosos. Pero, ¿qué hay tras esa constante repetición del gobierno y de ciertos líderes religiosos de que a nosotros, el pueblo, nos faltan valores? Nada más y nada menos que la intención de crearnos la idea de que somos inferiores ante ellos, la clase “gobernante” llamada a decidir por el bien de todos y por encima de todos.
Cabe preguntarse entonces si cada buen y buena ciudadana que lee esta columna siente que es culpable de la actual ola de violencia, de la pobreza y de la desigualdad porque carece de valores. ¿Y qué son valores? Más allá del concepto económico de valor, está el que atañe a la ética. Los valores que tanto se mencionan por el gobierno, deberían ser cualidades que orienten nuestra conducta y nos ayuden a decidir cómo actuar en distintas circunstancias de nuestra vida individual y colectiva.
Cualidades, que por cierto, muy bien podrían definirse sin necesidad de acudir a iglesias particulares. Sabido es que el valor del amor real y el respeto al prójimo no son patrimonio exclusivo de los líderes religiosos ni de sectas influyentes. Precisamente lo que define los valores humanos es su capacidad de trascender lo sectario para abrazar el respeto a la vida y a la dignidad de quienes nos rodean.
¿Son las personas de nuestro país honestas, respetuosas, solidarias y sensibles? Yo creo firmemente que la mayoría sí lo es. Creer en otra cosa, desvirtuar nuestra imagen de pueblo para señalar y culpabilizar de la desigualdad y la pobreza a quienes la sufren, es una canallada.
Irónicamente, quien habla de crisis de valores parece estar confundiéndolos con precio. Sí, porque mientras nuestro pueblo clama por equidad, paz y justicia, nuestros gobernantes toman sus decisiones en dólares y centavos. ¿Con cuántas monedas creen poder comprar nuestros valores? ¿Qué precio tiene la conciencia del gobernador y de la legislatura? Para hablar de valores hay que vivirlos y no confundirlos con diez dólares en el bolsillo. Para gobernar un país hay que entender la diferencia entre valor-y no me refiero al término económico- y precio.
22.12.09
Microhistorias retorcidas
Esto lo escribí para Voces contra la homofobia, el pasado 17 de diciembre de 2009
Como diría Eva (y no es la de la biblia): “Todos somos homosexuales.”
1.
-Tú lo que necesitas es un macho que te lo haga bien- le dijo el hermano. Y luego la violó.
2.
Vino corriendo como un súper héroe de 8 años a defender a su amiguita de los demás niños que la molestaban. Y la salvó, porque cuando le miraron les pareció más divertido golpearlo a él.
3.
Cuando parió a su hijo lo primero que le miró fueron los huevos, a ver si eran grandes. Cuando lo fue a ver a la morgue, desmadejado y roto, con la palabra pato escrita a cuchilladas, lo primero que le miró fue el pecho para ver si su corazón todavía era capaz de hablarle.
4.
-Eso no se puede hacer aquí- les dijo el policía gordo y trinco mientras le tocaba el hombro con la macana. –Aquí hay menores señoras- añadió. Y las dos mujeres que se besaban en la plaza tuvieron que marcharse.
5.
-¡Que los machos no juegan con muñecas carajo!- le gritó el padre mientras destrozaba la muñeca bebé con la que jugaba el niño. Veinte años más tarde, al niño le tocó cuidar de su papá con la delicadeza con la que se juega a las muñecas, mientras su compañero le daba la mano con los trajines del resto de la familia…
6.
-¡Mejor muerta que pata!- le gritó la madre como una energúmena. Al día siguiente no pudo despertarla.
7.
Se miró al espejo y sonrió feliz. Le gustaba lo que veía, parecerse a su papá con su camisa y corbata. Luego tuvo que quitarse esa ropa y ponerse la de ella para ir a la escuela.
8.
Abrió los ojos en el hospital y lo primero que buscó fueron los ojos de su compañera. Esos ojos que le dejaban saber que todo estaría bien. No la encontró. Sus hermanos no la dejaron entrar porque no era parte de la “familia”.
9.
Cuando salió de la reunión iba confiada en que le dieran el contrato. Nunca supo que le llamaron pata del diablo antes de elegir para el contrato al mediocre recién casado y blanquito que compitió contra ella.
10.
-Mira nene, tú pa lo que sirves es pa un night club. ¡Con esa pinta! ¿Quién te va a creer que eres ingeniero?
11.
-No me dejes solo con el doctor- susurró el hombre a su esposa mientras miraba al joven que se acercaba al cubículo.
12.
Envejecieron juntos, tal y como siempre quisieron. Cuando murió el primero, el segundo tuvo que llorarlo a solas y de lejos porque los sobrinos ajenos se llevaron el cuerpo amado y de paso, pararon en la oficina del abogado para pedir el trámite inmediato del desahucio que tenían planificado.
13.
El Día de San Valentín recibió decenas de tarjetas de nenas y de nenes. Las leyó con fruición y luego de pensarlo un rato concluyó que le gustaban todos y todas y suspiró.
Como diría Eva (y no es la de la biblia): “Todos somos homosexuales.”
1.
-Tú lo que necesitas es un macho que te lo haga bien- le dijo el hermano. Y luego la violó.
2.
Vino corriendo como un súper héroe de 8 años a defender a su amiguita de los demás niños que la molestaban. Y la salvó, porque cuando le miraron les pareció más divertido golpearlo a él.
3.
Cuando parió a su hijo lo primero que le miró fueron los huevos, a ver si eran grandes. Cuando lo fue a ver a la morgue, desmadejado y roto, con la palabra pato escrita a cuchilladas, lo primero que le miró fue el pecho para ver si su corazón todavía era capaz de hablarle.
4.
-Eso no se puede hacer aquí- les dijo el policía gordo y trinco mientras le tocaba el hombro con la macana. –Aquí hay menores señoras- añadió. Y las dos mujeres que se besaban en la plaza tuvieron que marcharse.
5.
-¡Que los machos no juegan con muñecas carajo!- le gritó el padre mientras destrozaba la muñeca bebé con la que jugaba el niño. Veinte años más tarde, al niño le tocó cuidar de su papá con la delicadeza con la que se juega a las muñecas, mientras su compañero le daba la mano con los trajines del resto de la familia…
6.
-¡Mejor muerta que pata!- le gritó la madre como una energúmena. Al día siguiente no pudo despertarla.
7.
Se miró al espejo y sonrió feliz. Le gustaba lo que veía, parecerse a su papá con su camisa y corbata. Luego tuvo que quitarse esa ropa y ponerse la de ella para ir a la escuela.
8.
Abrió los ojos en el hospital y lo primero que buscó fueron los ojos de su compañera. Esos ojos que le dejaban saber que todo estaría bien. No la encontró. Sus hermanos no la dejaron entrar porque no era parte de la “familia”.
9.
Cuando salió de la reunión iba confiada en que le dieran el contrato. Nunca supo que le llamaron pata del diablo antes de elegir para el contrato al mediocre recién casado y blanquito que compitió contra ella.
10.
-Mira nene, tú pa lo que sirves es pa un night club. ¡Con esa pinta! ¿Quién te va a creer que eres ingeniero?
11.
-No me dejes solo con el doctor- susurró el hombre a su esposa mientras miraba al joven que se acercaba al cubículo.
12.
Envejecieron juntos, tal y como siempre quisieron. Cuando murió el primero, el segundo tuvo que llorarlo a solas y de lejos porque los sobrinos ajenos se llevaron el cuerpo amado y de paso, pararon en la oficina del abogado para pedir el trámite inmediato del desahucio que tenían planificado.
13.
El Día de San Valentín recibió decenas de tarjetas de nenas y de nenes. Las leyó con fruición y luego de pensarlo un rato concluyó que le gustaban todos y todas y suspiró.
30.11.09
Un pacto social
De momento tenemos al sector empresarial del país hablando de un "pacto social". Quizás el mismo pacto social del cual hablaba el gobernador Fortuño en el periodo eleccionario. Definitivamente NO están hablando del mismo tipo de pacto social que Puerto Rico necesita.
Un pacto social real depende precisamente de la sociedad en pleno, aunque parezca algo tan simple que ni valga la pena mencionarlo. El problema es que ciertos grupos, acostumbrados por años a ostentar el poder, a tener acceso a las riquezas y a disfrutar de un estado de privilegio, no son capaces de ponerse en los pies de los "otros" y las "otras"... esas personas que por generaciones han vivido en la pobreza, que ya dan por sentada la violencia, que no ponen un pie en un "shopping" grande y que saben- aunque traten de olvidarlo- que no son iguales a los líderes políticos que les piden los votos cada cuatro años, o a los empresarios que hacen alarde de su generosidad cuando donan $3 ó $4mil a alguna entidad benéfica...
El pacto social que nuestro país necesita debe convocarse desde los grupos sociales. Así sin más. Invitar a los empresarios y a los gobernantes y ver si llegan... Tener una agenda amplia y dar voz, no por privilegio o posición de poder sino por pura democracia, a quienes conocen mejor que nadie lo que necesitamos como país: a la gente común.
24.11.09
Un feminicidio como preámbulo al Día Internacional de No Más Violencia Hacia las Mujeres
Si en nuestro país se quería simplicar el asunto de la violencia hacias las mujeres como un mero problema de violencia doméstica, una nueva muerte no ha dado en la cara con el hecho de que se trata de mucho más. Una mujer fue asesinada por un hombre que la pretendía y la acechaba y una niña de sólo ocho años tuvo que enfrentar al asesino de su madre y quedar con el corazón marcado para el resto de su vida.
Muchos medios se preguntan, y nos preguntan, por qué. La respuesta es compleja pero me atrevo a resumirla: Porque somo desiguales, porque hay quienes se sienten con el poder de agredir y porque el sistema les refuerza esa idea cuando se empecina en hacer ver los asuntos de las mujeres como asuntos estúpidos e innecesarios, cuando nos degrada, cuando nos excluye.
Muchos medios se preguntan, y nos preguntan, por qué. La respuesta es compleja pero me atrevo a resumirla: Porque somo desiguales, porque hay quienes se sienten con el poder de agredir y porque el sistema les refuerza esa idea cuando se empecina en hacer ver los asuntos de las mujeres como asuntos estúpidos e innecesarios, cuando nos degrada, cuando nos excluye.
23.11.09
En Puerto Rico, las mujeres de pie ante un estado agresor
Estamos de pie ante un sistema de gobierno que se ha convertido en el principal agresor de las mujeres en Puerto Rico. De pie y resistiendo por nosotras y por otras poblaciones que son igualmente vulnerables. De la misma manera en que la violencia doméstica se trata de una cuestión de poder y control, la violencia actual del Estado en contra de las mujeres de la Isla es un asunto de poder y control matizado por una perspectiva acartonada de lo que son- y deben ser- las mujeres a la luz de una concepción judeo-cristiana de corte fundamentalista que se ha entronizado en la esfera gubernamental.
Este 25 de noviembre, Día Internacional de No Más Violencia Hacia las Mujeres, es obligatorio hablar de la violencia hacia las nosotras en sus expresiones más amplias y profundas. Esa violencia no se limita a la violencia en relaciones de pareja (violencia doméstica) y es, en realidad, una violencia que se ha filtrado a través de muchas otras facetas de la vida de las mujeres. Pensar que la violencia doméstica es el único tipo de violencia que se inflige a las mujeres de la Isla es simplificar un asunto mucho más complejo.
Este año, no le permitiremos al Estado pasar por el 25 de noviembre sin señalar su propia violencia y sin que sientan la vergüenza de verse a sí mismos como lo que son: agresores de nuestros derechos humanos, secuestradores de la economía y asesinos del futuro de equidad que todas merecemos.
La violencia gubernamental por género la podemos ver en su forma más cruda en el discurso de legisladores que cuestionan la capacidad moral e intelectual de legisladoras de manera viciosa, en los proyectos de ley que radican para inmiscuirse cada vez más en la vida privada de las mujeres y en la negativa a confirmar a dos nominadas al puesto de Procuradora de las Mujeres que fueron nominadas por el Movimiento Amplio de Mujeres de Puerto Rico (MAMPR). Ambas cumplían con los requisitos del puesto y, sin embargo, fue confirmada otra cuyo único mérito es la sumisión a las políticas machistas y de corte fundamentalista religioso del gobierno actual. Todas estas situaciones han sido denunciadas por el MAMPR a través de los medios y de acciones de movilización.
La violencia del Estado está presente, además, en la transformación cada vez más evidente de un Estado que debe ser laico por mandato constitucional a uno teocrático, que pretende poner límites a los derechos que ya hemos adquirido y obstaculizar los que aún nos quedan por reivindicar. La aplicación de normas divinas y el empeño en amoldar la figura de las mujeres a una normativa religiosa de carácter misógino y fundamentalista, se refleja en la falta de aplicación de un análisis con perspectiva de género al desarrollar las políticas públicas relativas a economía, desarrollo, participación política, vivienda, salud y educación, entre otras.
Tanto la legislatura como la rama ejecutiva han demostrado un claro rechazo al concepto de género influidos por grupos religiosos de presión que han demonizado el mismo y han logrado excluirlo del análisis y desarrollo de propuestas de ley y acciones gubernamentales que afectan directamente a las mujeres. Uno de los ejemplos más claros de esta situación lo vimos en enero pasado cuando el actual Secretario del Departamento de Educación, Carlos Chardón, derogó una carta circular que establecía como política pública la incorporación de la perspectiva de género en el sistema de educación pública de Puerto Rico. Dicha carta fue el producto del trabajo y coordinación de la Oficina de la Procuradora de las Mujeres con el anterior Secretario de Educación y atendía una preocupación genuina de los sectores que abogan por la equidad y seguridad de las mujeres: la necesidad de promover desde edad temprana el respeto a ambos géneros y atemperar el sistema educativo para que permita que tanto niños como niñas se reconozcan y se respeten como seres humanos con igualdad de derechos y oportunidades. Meses más tarde, el mismo Secretario de Educación emitió una nueva carta circular que aconsejaba a las maestras y maestros del sistema de educación utilizar los mandamientos bíblicos de la tradición judeo-cristiana como tema de reflexión al iniciar diariamente la jornada de estudios.
Otros departamentos y agencias de gobierno, como el Departamento de la Familia, han adoptado medidas que contribuyen a crear un ambiente gubernamental hostil para las mujeres. Sus políticas sobre asuntos como las pensiones alimentarias, demuestran una tendencia clara a dar preeminencia a las necesidades de los varones amparándose en un razonamiento según el cual ya se han dado demasiados privilegios a las mujeres, que son en su mayoría las madres custodias y jefas de familia a cargo del cuido y manutención de sus familias. Desde esta misma agencia de gobierno se lanzó una campaña de medios titulada “Promesa de Hombre” que pretende erradicar la violencia doméstica haciendo un llamado a los hombres para que protejan a las mujeres y para que, en su defecto, eviten “defenderse” de éstas con violencia. Esta campaña no sólo evidencia la intención gubernamental de dejar de lado a la Oficina de la Procuradora de las Mujeres como eje de las acciones que se concierten para prevenir e intervenir con la violencia doméstica, sino que además, impulsa dos ideas estereotipadas y nefastas para las mujeres: o somos débiles e indefensas o somos unas brujas maquiavélicas de las cuales los hombres deben defenderse.
Para empeorar la situación de las mujeres ante el gobierno, en el ámbito laboral y económico se han aprobado leyes y se han tomado decisiones que impactan frontalmente a las mujeres sin considerar que en los últimos años las estadísticas económicas ya las ubicaban en una situación de desventaja frente a sus pares masculinos. El 58% de las familias lideradas por mujeres en la Isla viven bajo el nivel de pobreza. Ahora mismo, sin embargo, ese porcentaje está en pleno proceso de aumento pues el gobierno está ejecutando un plan de cesantías de empleados y empleadas públicas, de los cuales un 60% son mujeres. No podemos pensar que todo esto ocurre por mera casualidad. Es más bien la reafirmación sin palabras de un pensamiento que asigna a la mujer un rol secundario e irrelevante en la sociedad y que sólo la reconoce como parte del ámbito doméstico en una estructura familiar tradicional y heterosexual.
En el ámbito de la salud, el tema de los derechos sexuales y reproductivos- incluido el derecho al aborto- es un tema tabú que es evitado a toda costa. Recientemente es más probable ver campañas para la entrega voluntaria de bebés para adopción que campañas educativas para la prevención de embarazos y de infecciones de transmisión sexual. ¿Qué decir ante esto? Sólo que nuevamente nos enfrentamos a la idea de que la abstinencia, sobretodo de las mujeres, es el mejor remedio para todo… en especial para garantizar a los varones poder y control en el ámbito sexual. Ni qué decir de otros aspectos de la salud de las mujeres, como los cuidos durante el embarazo y parto, los servicios durante el proceso de menopausia, prevención de cáncer y otras áreas de importancia para su pleno desarrollo y bienestar. ¿Cuál es la política del Departamento de Salud al respecto? Silencio.
La violencia hacia las mujeres es mucho más que la violencia doméstica o la agresión sexual. La violencia hacia las mujeres existe cuando le son negados los accesos a los servicios y bienes que necesitan para su pleno desarrollo humano. La violencia hacia las mujeres se ejerce cuando desde el gobierno se da carta blanca a grupos religiosos para que sus ideas particulares sobre lo que deben ser las mujeres sean impuestas a través de legislación y políticas públicas en detrimento de los derechos humanos de éstas. La violencia hacia las mujeres se convierte en una agresión de parte del Estado cuando el mismo asume un rol activo en la elaboración de acciones gubernamentales que atentan contra la equidad y un rol pasivo cuando el sector privado es quien atenta en contra de ellas. ¿Qué es lo peor que le puede pasar a un ser humano ante el gobierno actual? Ser mujer, negra, pobre y lesbiana. Con un perfil como ese, se convertiría en el ejemplo perfecto de lo que es un grupo totalmente excluido de los cículos de poder y se convertiría además en el objeto de toda la violencia social que se promueve desde el gobierno.
Irónicamente, la sistemática y consistente agresión del Estado en contra de nosotras- manifestada de manera especial en el desmantelamiento de la Oficina de la Procuradora de las Mujeres- ha avivado el movimiento de mujeres de la Isla y logró hacerlo más amplio, diverso e inclusivo. Desde finales del 2007, bajo el nombre de Movimiento Amplio de Mujeres de Puerto Rico, organizaciones de mujeres, feministas y otros sectores solidarios con los derechos humanos de las mujeres, han asumido la voz y la acción para denunciar, proponer y promover acciones que vindiquen y adelanten la equidad para las mujeres. Ya no hablamos “las feministas” sino “las mujeres”, y cuando lo hacemos, se nos escucha. La organización del sector de las mujeres no es nueva y en Puerto Rico existe una tradición organizativa que por décadas ha demostrado tener la capacidad de adelantarse a los tiempos y lograr cosas que parecían imposibles.
Aún antes de las elecciones del 2008, el MAMPR fue uno de los grupos que con más claridad advirtió al país acerca del maridaje entre Iglesia y Estado que proponía el Partido Nuevo Progresista (PNP). A pesar de las advertencias del MAMPR en medios públicos y cibernéticos, el PNP ganó de forma abrumadora las elecciones, teniendo como una de sus primeras acciones la creación de una Oficina de Iniciativas Comunitarias y de Base de Fe que dirige una “pastor” llamado Aníbal Heredia y quien ha sido un ferviente promotor de una visión teocrática de gobierno.
La tradición de lucha del movimiento de mujeres en la Isla, encarnada a través del MAMPR y sus principios de equidad, ha florecido y se ha integrado exitosamente a movimientos y acciones políticas como la manifestación en contra de la Homofobia en mayo, la Asamblea Nacional del 5 de junio, la Parada Orgullo Arcoiris en ese mismo mes, el Paro Nacional en octubre, el piquete nocturno frente a la Fortaleza y las Musas Desprovistas frente a la Oficina de la Procuradora de las Mujeres.
Por su parte, ¿qué esperar del gobierno este 25 de noviembre? ¿Con cuántas actividades plagadas de hipocresía conmemorará nuestro gobierno el Día Internacional de No Más Violencia Hacia las Mujeres? ¿Cuánto más simplificará el asunto de la violencia por razón de género para invisibilizarlo y poder pasar a otros puntos de la agenda nacional que les resultan más amenos y menos amenazantes? Su decadencia no nos sorprende y muy al contrario nos reafirma en la idea de que como movimiento político, el movimiento de mujeres tiene mucho que aportar al presente y al futuro nacional. Ya no esperamos nada del Estado. Apostamos todo al país y a su gente. Como dije al principio, estamos de pie y resistiendo, pero además, dispuestas a embestir para lograr avanzar. Como muy bien dice un querido amigo, la equidad es inevitable.
Este 25 de noviembre, Día Internacional de No Más Violencia Hacia las Mujeres, es obligatorio hablar de la violencia hacia las nosotras en sus expresiones más amplias y profundas. Esa violencia no se limita a la violencia en relaciones de pareja (violencia doméstica) y es, en realidad, una violencia que se ha filtrado a través de muchas otras facetas de la vida de las mujeres. Pensar que la violencia doméstica es el único tipo de violencia que se inflige a las mujeres de la Isla es simplificar un asunto mucho más complejo.
Este año, no le permitiremos al Estado pasar por el 25 de noviembre sin señalar su propia violencia y sin que sientan la vergüenza de verse a sí mismos como lo que son: agresores de nuestros derechos humanos, secuestradores de la economía y asesinos del futuro de equidad que todas merecemos.
La violencia gubernamental por género la podemos ver en su forma más cruda en el discurso de legisladores que cuestionan la capacidad moral e intelectual de legisladoras de manera viciosa, en los proyectos de ley que radican para inmiscuirse cada vez más en la vida privada de las mujeres y en la negativa a confirmar a dos nominadas al puesto de Procuradora de las Mujeres que fueron nominadas por el Movimiento Amplio de Mujeres de Puerto Rico (MAMPR). Ambas cumplían con los requisitos del puesto y, sin embargo, fue confirmada otra cuyo único mérito es la sumisión a las políticas machistas y de corte fundamentalista religioso del gobierno actual. Todas estas situaciones han sido denunciadas por el MAMPR a través de los medios y de acciones de movilización.
La violencia del Estado está presente, además, en la transformación cada vez más evidente de un Estado que debe ser laico por mandato constitucional a uno teocrático, que pretende poner límites a los derechos que ya hemos adquirido y obstaculizar los que aún nos quedan por reivindicar. La aplicación de normas divinas y el empeño en amoldar la figura de las mujeres a una normativa religiosa de carácter misógino y fundamentalista, se refleja en la falta de aplicación de un análisis con perspectiva de género al desarrollar las políticas públicas relativas a economía, desarrollo, participación política, vivienda, salud y educación, entre otras.
Tanto la legislatura como la rama ejecutiva han demostrado un claro rechazo al concepto de género influidos por grupos religiosos de presión que han demonizado el mismo y han logrado excluirlo del análisis y desarrollo de propuestas de ley y acciones gubernamentales que afectan directamente a las mujeres. Uno de los ejemplos más claros de esta situación lo vimos en enero pasado cuando el actual Secretario del Departamento de Educación, Carlos Chardón, derogó una carta circular que establecía como política pública la incorporación de la perspectiva de género en el sistema de educación pública de Puerto Rico. Dicha carta fue el producto del trabajo y coordinación de la Oficina de la Procuradora de las Mujeres con el anterior Secretario de Educación y atendía una preocupación genuina de los sectores que abogan por la equidad y seguridad de las mujeres: la necesidad de promover desde edad temprana el respeto a ambos géneros y atemperar el sistema educativo para que permita que tanto niños como niñas se reconozcan y se respeten como seres humanos con igualdad de derechos y oportunidades. Meses más tarde, el mismo Secretario de Educación emitió una nueva carta circular que aconsejaba a las maestras y maestros del sistema de educación utilizar los mandamientos bíblicos de la tradición judeo-cristiana como tema de reflexión al iniciar diariamente la jornada de estudios.
Otros departamentos y agencias de gobierno, como el Departamento de la Familia, han adoptado medidas que contribuyen a crear un ambiente gubernamental hostil para las mujeres. Sus políticas sobre asuntos como las pensiones alimentarias, demuestran una tendencia clara a dar preeminencia a las necesidades de los varones amparándose en un razonamiento según el cual ya se han dado demasiados privilegios a las mujeres, que son en su mayoría las madres custodias y jefas de familia a cargo del cuido y manutención de sus familias. Desde esta misma agencia de gobierno se lanzó una campaña de medios titulada “Promesa de Hombre” que pretende erradicar la violencia doméstica haciendo un llamado a los hombres para que protejan a las mujeres y para que, en su defecto, eviten “defenderse” de éstas con violencia. Esta campaña no sólo evidencia la intención gubernamental de dejar de lado a la Oficina de la Procuradora de las Mujeres como eje de las acciones que se concierten para prevenir e intervenir con la violencia doméstica, sino que además, impulsa dos ideas estereotipadas y nefastas para las mujeres: o somos débiles e indefensas o somos unas brujas maquiavélicas de las cuales los hombres deben defenderse.
Para empeorar la situación de las mujeres ante el gobierno, en el ámbito laboral y económico se han aprobado leyes y se han tomado decisiones que impactan frontalmente a las mujeres sin considerar que en los últimos años las estadísticas económicas ya las ubicaban en una situación de desventaja frente a sus pares masculinos. El 58% de las familias lideradas por mujeres en la Isla viven bajo el nivel de pobreza. Ahora mismo, sin embargo, ese porcentaje está en pleno proceso de aumento pues el gobierno está ejecutando un plan de cesantías de empleados y empleadas públicas, de los cuales un 60% son mujeres. No podemos pensar que todo esto ocurre por mera casualidad. Es más bien la reafirmación sin palabras de un pensamiento que asigna a la mujer un rol secundario e irrelevante en la sociedad y que sólo la reconoce como parte del ámbito doméstico en una estructura familiar tradicional y heterosexual.
En el ámbito de la salud, el tema de los derechos sexuales y reproductivos- incluido el derecho al aborto- es un tema tabú que es evitado a toda costa. Recientemente es más probable ver campañas para la entrega voluntaria de bebés para adopción que campañas educativas para la prevención de embarazos y de infecciones de transmisión sexual. ¿Qué decir ante esto? Sólo que nuevamente nos enfrentamos a la idea de que la abstinencia, sobretodo de las mujeres, es el mejor remedio para todo… en especial para garantizar a los varones poder y control en el ámbito sexual. Ni qué decir de otros aspectos de la salud de las mujeres, como los cuidos durante el embarazo y parto, los servicios durante el proceso de menopausia, prevención de cáncer y otras áreas de importancia para su pleno desarrollo y bienestar. ¿Cuál es la política del Departamento de Salud al respecto? Silencio.
La violencia hacia las mujeres es mucho más que la violencia doméstica o la agresión sexual. La violencia hacia las mujeres existe cuando le son negados los accesos a los servicios y bienes que necesitan para su pleno desarrollo humano. La violencia hacia las mujeres se ejerce cuando desde el gobierno se da carta blanca a grupos religiosos para que sus ideas particulares sobre lo que deben ser las mujeres sean impuestas a través de legislación y políticas públicas en detrimento de los derechos humanos de éstas. La violencia hacia las mujeres se convierte en una agresión de parte del Estado cuando el mismo asume un rol activo en la elaboración de acciones gubernamentales que atentan contra la equidad y un rol pasivo cuando el sector privado es quien atenta en contra de ellas. ¿Qué es lo peor que le puede pasar a un ser humano ante el gobierno actual? Ser mujer, negra, pobre y lesbiana. Con un perfil como ese, se convertiría en el ejemplo perfecto de lo que es un grupo totalmente excluido de los cículos de poder y se convertiría además en el objeto de toda la violencia social que se promueve desde el gobierno.
Irónicamente, la sistemática y consistente agresión del Estado en contra de nosotras- manifestada de manera especial en el desmantelamiento de la Oficina de la Procuradora de las Mujeres- ha avivado el movimiento de mujeres de la Isla y logró hacerlo más amplio, diverso e inclusivo. Desde finales del 2007, bajo el nombre de Movimiento Amplio de Mujeres de Puerto Rico, organizaciones de mujeres, feministas y otros sectores solidarios con los derechos humanos de las mujeres, han asumido la voz y la acción para denunciar, proponer y promover acciones que vindiquen y adelanten la equidad para las mujeres. Ya no hablamos “las feministas” sino “las mujeres”, y cuando lo hacemos, se nos escucha. La organización del sector de las mujeres no es nueva y en Puerto Rico existe una tradición organizativa que por décadas ha demostrado tener la capacidad de adelantarse a los tiempos y lograr cosas que parecían imposibles.
Aún antes de las elecciones del 2008, el MAMPR fue uno de los grupos que con más claridad advirtió al país acerca del maridaje entre Iglesia y Estado que proponía el Partido Nuevo Progresista (PNP). A pesar de las advertencias del MAMPR en medios públicos y cibernéticos, el PNP ganó de forma abrumadora las elecciones, teniendo como una de sus primeras acciones la creación de una Oficina de Iniciativas Comunitarias y de Base de Fe que dirige una “pastor” llamado Aníbal Heredia y quien ha sido un ferviente promotor de una visión teocrática de gobierno.
La tradición de lucha del movimiento de mujeres en la Isla, encarnada a través del MAMPR y sus principios de equidad, ha florecido y se ha integrado exitosamente a movimientos y acciones políticas como la manifestación en contra de la Homofobia en mayo, la Asamblea Nacional del 5 de junio, la Parada Orgullo Arcoiris en ese mismo mes, el Paro Nacional en octubre, el piquete nocturno frente a la Fortaleza y las Musas Desprovistas frente a la Oficina de la Procuradora de las Mujeres.
Por su parte, ¿qué esperar del gobierno este 25 de noviembre? ¿Con cuántas actividades plagadas de hipocresía conmemorará nuestro gobierno el Día Internacional de No Más Violencia Hacia las Mujeres? ¿Cuánto más simplificará el asunto de la violencia por razón de género para invisibilizarlo y poder pasar a otros puntos de la agenda nacional que les resultan más amenos y menos amenazantes? Su decadencia no nos sorprende y muy al contrario nos reafirma en la idea de que como movimiento político, el movimiento de mujeres tiene mucho que aportar al presente y al futuro nacional. Ya no esperamos nada del Estado. Apostamos todo al país y a su gente. Como dije al principio, estamos de pie y resistiendo, pero además, dispuestas a embestir para lograr avanzar. Como muy bien dice un querido amigo, la equidad es inevitable.
11.11.09
Los impostores
Publicada en El Nuevo Día
11 de noviembre de 2009
Estamos en la era de los impostores. Los tenemos en el gobierno presentándose como salvadores de la economía, en el sector privado y la banca apropiándose del lenguaje de las organizaciones comunitarias pero actuando para su propio lucro y ahora en el tercer sector con una invasión de oportunistas que usan la estructura legal de las corporaciones sin fines de lucro para adelantar agendas ajenas a los derechos humanos de los sectores vulnerables y excluidos de nuestro país.
La definición amplia de impostores incluye palabras como mentirosos, santurrones, estafadores, hipócritas, imitadores e intrusos. Todas estas palabras describen a quienes hoy en día se apropian del país, de sus instituciones y de sus luchas comunitarias y sociales.
Un ejemplo muy cercano de este esquema de estafa nacional lo tenemos esta semana con el llamado Primer Congreso del Tercer Sector. El mismo está organizado desde la Oficina de Iniciativas de Base de Fe de la Fortaleza. La misma oficina que es liderada por Aníbal Heredia, quien se ha caracterizado por la promoción de valores fundamentalistas que atentan contra nuestros derechos humanos.
No podemos desvincular este “Congreso” de todo el andamiaje gubernamental que actualmente está desmantelando iniciativas comunitarias exitosas como el Fideicomiso del Caño Martín Peña y oficinas de gobierno que daban espacio para la participación ciudadana como la Oficina de Comunidades Especiales y la Oficina de la Procuradora de las Mujeres. Por un lado desmantelan las comunidades y los esfuerzos de apoderamiento civil y por el otro levantan y promueven un nuevo “tercer sector” afín a sus valores teocráticos y de ultraderecha que atentan contra el bienestar común.
Para que un impostor triunfe, tiene que haber alguien dispuesto a dejarse engañar. ¿Se dejarán engañar o comprar por unas cuantas monedas las organizaciones sin fines de lucro que por años han dado un servicio honesto al país? ¿Validaremos con nuestra presencia y recursos los intentos de usurpación del gobierno y sus cómplices? ¿Se dejará engañar el resto del país? Es hora de trazar una línea vertical y limpia entre quienes abrazan la justicia ante cualquier circunstancia y los que se rinden ante un poder que no vacila en doblegar a quienes le demuestran temor.
11 de noviembre de 2009
Estamos en la era de los impostores. Los tenemos en el gobierno presentándose como salvadores de la economía, en el sector privado y la banca apropiándose del lenguaje de las organizaciones comunitarias pero actuando para su propio lucro y ahora en el tercer sector con una invasión de oportunistas que usan la estructura legal de las corporaciones sin fines de lucro para adelantar agendas ajenas a los derechos humanos de los sectores vulnerables y excluidos de nuestro país.
La definición amplia de impostores incluye palabras como mentirosos, santurrones, estafadores, hipócritas, imitadores e intrusos. Todas estas palabras describen a quienes hoy en día se apropian del país, de sus instituciones y de sus luchas comunitarias y sociales.
Un ejemplo muy cercano de este esquema de estafa nacional lo tenemos esta semana con el llamado Primer Congreso del Tercer Sector. El mismo está organizado desde la Oficina de Iniciativas de Base de Fe de la Fortaleza. La misma oficina que es liderada por Aníbal Heredia, quien se ha caracterizado por la promoción de valores fundamentalistas que atentan contra nuestros derechos humanos.
No podemos desvincular este “Congreso” de todo el andamiaje gubernamental que actualmente está desmantelando iniciativas comunitarias exitosas como el Fideicomiso del Caño Martín Peña y oficinas de gobierno que daban espacio para la participación ciudadana como la Oficina de Comunidades Especiales y la Oficina de la Procuradora de las Mujeres. Por un lado desmantelan las comunidades y los esfuerzos de apoderamiento civil y por el otro levantan y promueven un nuevo “tercer sector” afín a sus valores teocráticos y de ultraderecha que atentan contra el bienestar común.
Para que un impostor triunfe, tiene que haber alguien dispuesto a dejarse engañar. ¿Se dejarán engañar o comprar por unas cuantas monedas las organizaciones sin fines de lucro que por años han dado un servicio honesto al país? ¿Validaremos con nuestra presencia y recursos los intentos de usurpación del gobierno y sus cómplices? ¿Se dejará engañar el resto del país? Es hora de trazar una línea vertical y limpia entre quienes abrazan la justicia ante cualquier circunstancia y los que se rinden ante un poder que no vacila en doblegar a quienes le demuestran temor.
14.10.09
¿Quién le teme a un muerto? Vamos pa'l Paro Nacional

Un día antes del Paro Nacional es importante que reflexionemos sobre el momento que vive el país.
Hemos estado sufriendo las agresiones continuas de un gobierno caracterizado por la violencia sicológica e ideológica. Todavía hoy, ese mismo gobierno menosprecia nuestra inteligencia y cree que somos un pueblo manipulable a través del miedo y del individualismo. Por eso, han hablado de terrorismo, de independentismo, de minorías supuestamente violentas y malintecionadas. Están apelando a prejuicios que en el pasado le han servido para hacernos creer que el pueblo carece de poder y que el gobierno de turno es la única entidad con la inteligencia suficiente para tomar decisiones a nombre de todas y todos. Quieren que nos miremos unos a otras con sospecha y que nos atrincheremos en causas fragmentadas para que abortemos un movimiento democrático sin precedentes en nuestra historia.
Pero aquí, lo único que acaba de morir es la idea de que el gobierno es infalible. También acaba de morir la concepción de que ese gobierno nos representa y nos sirve. Estamos hablando del muerto más impresionante de este siglo. Con esa muerte, sólo nos queda la democracia participativa que no le teme al estado. Porque, ¿quién le teme a un muerto? Estamos ante un muerto que aún no se ha reconocido como tal y que está dando sus últimos aletazos de desesperación para detenernos. Es sólo un fantasma opresivo al que hay pasar por el lado fijando nuestra mirada en la equidad y la justicia que están vivas y necesitando nuestra acción solidaria.
Mañana, el éxito del Paro Nacional depende de todas y todos. No sólo se trata de empleadas y empleados públicos. El país entero está en riesgo de perder derechos fundamentales. Así, que al parar, estamos afirmando nuestro compromiso con las víctimas de la violencia, con las comunidades sumidas en la pobreza, con la educación de nuestras niñas y niños, con el acceso a educación superior para nuestros jóvenes, con los servicios a personas viejas, con impedimentos, mujeres, veteranos y pacientes, con el derecho a la salud, con el derecho al trabajo… estamos afirmando nuestro compromiso con el amor al prójimo por encima de las diferencias y a pesar de las desigualdades que nos han dividido hasta ahora.
¿Quién le teme a un muerto? Eso es cosa de niños, y nuestro pueblo acaba de alcanzar su adultez. Por eso mañana, con valor, esperanza y amor marcharemos todo Puerto Rico por Puerto Rico y las mujeres, seremos las primeras en hacerlo… por nosotras, por nuestras familias, por el país.
Hemos estado sufriendo las agresiones continuas de un gobierno caracterizado por la violencia sicológica e ideológica. Todavía hoy, ese mismo gobierno menosprecia nuestra inteligencia y cree que somos un pueblo manipulable a través del miedo y del individualismo. Por eso, han hablado de terrorismo, de independentismo, de minorías supuestamente violentas y malintecionadas. Están apelando a prejuicios que en el pasado le han servido para hacernos creer que el pueblo carece de poder y que el gobierno de turno es la única entidad con la inteligencia suficiente para tomar decisiones a nombre de todas y todos. Quieren que nos miremos unos a otras con sospecha y que nos atrincheremos en causas fragmentadas para que abortemos un movimiento democrático sin precedentes en nuestra historia.
Pero aquí, lo único que acaba de morir es la idea de que el gobierno es infalible. También acaba de morir la concepción de que ese gobierno nos representa y nos sirve. Estamos hablando del muerto más impresionante de este siglo. Con esa muerte, sólo nos queda la democracia participativa que no le teme al estado. Porque, ¿quién le teme a un muerto? Estamos ante un muerto que aún no se ha reconocido como tal y que está dando sus últimos aletazos de desesperación para detenernos. Es sólo un fantasma opresivo al que hay pasar por el lado fijando nuestra mirada en la equidad y la justicia que están vivas y necesitando nuestra acción solidaria.
Mañana, el éxito del Paro Nacional depende de todas y todos. No sólo se trata de empleadas y empleados públicos. El país entero está en riesgo de perder derechos fundamentales. Así, que al parar, estamos afirmando nuestro compromiso con las víctimas de la violencia, con las comunidades sumidas en la pobreza, con la educación de nuestras niñas y niños, con el acceso a educación superior para nuestros jóvenes, con los servicios a personas viejas, con impedimentos, mujeres, veteranos y pacientes, con el derecho a la salud, con el derecho al trabajo… estamos afirmando nuestro compromiso con el amor al prójimo por encima de las diferencias y a pesar de las desigualdades que nos han dividido hasta ahora.
¿Quién le teme a un muerto? Eso es cosa de niños, y nuestro pueblo acaba de alcanzar su adultez. Por eso mañana, con valor, esperanza y amor marcharemos todo Puerto Rico por Puerto Rico y las mujeres, seremos las primeras en hacerlo… por nosotras, por nuestras familias, por el país.
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Es hora de tener miedo
Si todavía no sienten miedo con lo que estamos viendo en Puerto Rico y el planeta, están tarde. La violencia económica y política que ya est...
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No voy a llorar por Puerto Rico. Voy a luchar por él. Esa ha sido mi consigna personal desde hace muchos años y no voy a cambiarla por un re...
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🔥 Si el PPD y Proyecto Dignidad quieren el voto de las mujeres deben ser honestos y decirles para qué lo quieren. Proyecto Dignidad postula...
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No se puede querer ser celebrity o influencer y defensora de derechos humanos a la misma vez. No se puede querer quedar bien con todo el mu...
