11.11.10

Las guerras cotidianas


"Wartime sexual violence has been one of history’s greatest silences." — Elisabeth Rehn and Ellen Johnson Sirleaf in Women, War, Peace, 2002.

Hoy es uno de tantos días feriados en nuestra Isla. Día del Veterano... umjú. Sé lo controversial que puede resultar criticar un día como este y lo que representa... pero, aún así, debo decir que no debemos enorgullecernos demasiado de una celebración que se compromete- y nos compromete- con las guerras como instrumento para dilucidar conflictos.

Pero dejando a un lado la dolorosa experiencia de los soldados, miremos por un momento a las mujeres que son víctimas de las guerras.

Algunas estadísticas provistas por UNIFEM son devastadoras:

• 250,000–500,000 mujeres y niñas fueron violadas durante el genocidio de 1994 en Ruanda
• 20,000–50,000 mujeres y niñas fueron violadas durante la guerra en Bosnia-Herzegovina en los 1990s
• 50,000–64,000 mujeres desplazadas en Sierra Leona fueron atacadas sexualmente por los combatientes

¿Y qué tiene que ver esto con nosotras en Puerto Rico? Miremos nuestras guerras cotidianas… y el silencio desde el cual se viven.

Existen elementos paralelos entre las situaciones de guerra en otros países y la situación que viven miles de mujeres y niñas en nuestra Isla en estos tiempos.

La pobreza extrema y la dependencia económica aumentan la vulnerabilidad de las mujeres en escenarios de violencia social o de guerra. Todas y todos sabemos que el narcotráfico ha logrado crear en nuestra Isla un escenario de guerra no declarada, empeorado por la actitud negligente y despectiva de las autoridades y la indiferencia de quienes se creen inmunes a este problema.

En ese escenario viven, mueren y son agredidas niñas y mujeres que soportan en silencio la violencia que sufren sólo por ser mujeres.

La falta de acceso a los grupos que toman las decisiones en el país es otro elemento en común con espacios de guerra. En países en guerra, o en cuerpos que median en los conflictos bélicos, hay poca o ninguna participación de mujeres que puedan velar por la protección de otras mujeres y garantizarles su integridad física y emocional.

En nuestro país, un país que atraviesa una guerra de clases sociales- aunque algunos necios lo quieran negar- las mujeres están mal representadas en los grupos que toman las decisiones que nos afectan. No sólo escasean las mujeres en las secretarías de gobierno, la legislatura y otros cuerpos gubernamentales, sino que las que existen, están totalmente desconectadas de los conceptos de género, equidad y justicia.

Miremos como ejemplo un Departamento de la Familia que culpabiliza a las mujeres de todo lo que pasa en las familias, una Procuraduría de las Mujeres carente de dirección efectiva, una Legislatura aliada a grupos fundamentalistas y machistas y un Ejecutivo que repite las mismas historias fantásticas de un país que alegadamente está progresado mientras todas vemos cómo se desmorona…

Esas guerras no declaradas, esas guerras cotidianas vividas en nuestro país también hay que mirarlas. Y ojo, que el llamado es a algo más que a sobrevivirlas. El llamado es asumir el papel que nos corresponde, el de guerreras y guerreros de la equidad.

1 comentario:

  1. Friducha4:37 p.m.

    Las guerras diarias, las que vivimos a diario, las que invaden nuestras venas explotando el machismo y nos llevan a nuestra realidad... Que tu arte nunca se detenga para expresar la verdad!!!

    Miriam Damaris Maldonado

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