23.11.10

2 días antes del Día Internacional de No Más Violencia Hacia las Mujeres: Gobierno, medios y país- El discurso machista y fundamentalista como herramienta de control gubernamental

En el año 2008, Matria y otras organizaciones aliadas trabajaron una serie de propuestas que sometieron a todos los partidos políticos de la Isla. Estábamos en plena efervescencia eleccionaria y ya sabíamos lo que esperaba al país si los grupos fundamentalistas y de ciertos sectores económicos que invadieron los medios y las posiciones de poder de algunos partidos lograban prevalecer en noviembre de 2008.

Las claves que nosotras percibíamos estaban presentes en noticias, discursos políticos, páginas web, periódicos, iglesias de toda clase y radio.

En aquel momento el mensaje del Movimiento Amplio de Mujeres de Puerto Rico no había logrado la resonancia mediática que alcanzó en el año 2009. Desde Matria, habíamos logrado una cierta presencia pública, pero siendo principalmente una organización pequeña de servicios, tampoco habíamos logrado un reconocimiento tal que nos permitiera llegar al país con un mensaje de advertencia que de alguna manera contarrestara toda la campaña mediática del Partido Nuevo Progresista. Queríamos hablarle al país de derechos humanos, de la importancia de respetar la diversidad, del riesgo en el que nos encontrábamos que se borrara la línea que debe separar la Iglesia del Estado y de cómo la pobreza aumentaría si se permitía que se implementaran las propuestas de dicho partido. Nosotras no éramos militantes en ningún partido político, así que nuestras acciones políticas eran independientes y por lo mismo difíciles de comprender en un país en el que la democracia se veía como un ejercicio de votación partidista cada cuatro años.

De las muchas propuestas que sometimos a los partidos, hubo unas en especial que se relacionaban con el campo de las comunicaciones. Textualmente las propuestas leían como sigue:

Hoy en día las tecnologías de comunicaciones son vitales para garantizar el acceso a la información de todas las personas y a la vez, para brindarles el poder necesario para participar activamente en los procesos democráticos. Los medios de comunicación pueden jugar un rol importante en el desarrollo de una imagen positiva, no estereotipada por género de las mujeres en la Isla y en el mundo. Tomando en cuenta esto, proponemos:


1. Proveer recursos accesibles, innovadores y costo efectivos para proyectos de comunicación y tecnología que promuevan la equidad por género.


2. Revisar los anuncios, publicaciones y manejo de medios por parte del gobierno para asegurarse de que éstos sean equitativos por género y no promuevan roles estereotipados que impidan el acceso de las mujeres a los servicios de éste y su pleno desarrollo.


3. Regular los co-auspicios en los cuales el gobierno incursiona para prohibir la inversión de recursos gubernamentales en actividades o programas artísticos y/o culturales en los cuales se expone de manera negativa la imagen de las mujeres, se promueven estereotipos por género o se fomenta o justifica la violencia en contra de éstas.


4. Sensibilizar la opinión pública sobre las causas y efectos de la desigualdad de género en la sociedad.


5. Fomentar imágenes revalorizadas y productivas de las mujeres.”

No hay que buscar demasiada información para saber que el gobierno electo en las elecciones del 2008 no sólo resultó ser el PNP, sino que ignoró totalmente las propuestas que le sometimos.

Cada una de nuestras propuestas recibió una dura respuesta desde las tres ramas gubernamentales de nuestra Isla.

Los anuncios pautados por agencias de gobierno como el Departamento de la Familia, fomentan una imagen distorsionada de las mujeres y crean una expectativa social anacrónica que las supedita nuevamente al espacio doméstico y de la maternidad. Todavía resuena en mis oídos la voz de la Secretaria de la Familia cuando dijo que las mujeres debían actuar como las gallinas y proteger a sus hijas e hijos.

El proyecto de educación con perspectiva de género que pudo haber iniciado una nueva era para nuestra infancia permitiéndole vivir un proceso de transformación en el lenguaje, la ética y la manera de relacionarse en comunidad, fue enterrado como si se tratara de una propuesta satánica.

En vez de sensibilizar al país sobre la desigualdad de géneros, el mensaje gubernamental intenta invisibilizar esa desigualdad y trivializarla con anuncios e intervenciones en prensa en los que se culpabiliza a las mujeres de la violencia machista, se ponen parchos con la “promesa de hombre” y se crean campañas pensadas desde la estética y no desde la ética y el conocimiento sobre el origen de esa desigualdad.

¿Qué imágenes de las mujeres hemos recibido desde el gobierno? Imágenes de mujeres descontroladas, totalmente supeditadas a la voluntad de un partido político y enajenadas de las luchas que otras mujeres sostienen desde la sociedad civil.

La proyección mediática de nuestro gobierno en torno al tema de género acrecienta la desigualdad y fomenta el odio hacia todo lo que sea diferente o se salga de sus normas. Siendo una realidad que el avance en el campo de los derechos humanos de las mujeres ha sido siempre el resultado de la transgresión de las normas establecidas por el patriarcado, las nuevas transgresoras- las mujeres que trabajan para otras mujeres desde la perspectiva de género- se convierten en enemigas del estado.

El reto en esta guerra mediática, es lograr enviar un mensaje coherente que se sustente con acciones gestadas desde el valor de cada una de nosotras. Afortunadamente, no estamos solas y muchas otras compañeras y compañeros de los medios de comunicación aportan desde sus espacios una nueva mirada que permite a las ciudadanas y ciudadanos comunes entender que la transgresión es- en este caso- un asunto de principios, de evolución humana y en definitiva de amor al prójimo y a la libertad.

Dedicatoria II Jornada Bloguera: No más violencia contra las mujeres

Publicada en los blogs Mujeres en Puerto Rico y Poder Cuerpo y Género

Esta II Jornada Bloguera: No más violencia contra las mujeres ha sido coordinada desde tres áreas geograficas distantes pero prevaleció el entusiasmo. Las herraminetas tecnológicas contribuyeron para que se realizará a pesar de las diferencias de horarios y de las distancias.


En esta ocasión seleccionamos el área de los medios y su impacto en las representaciones del género. Cómo decía la intelectual Susan Sontag, los medios de comunicación son una “maquina de opinión”. Esto para señalar de manera crítica el poder que tienen los medios de comunicación mainstream en la sociedad. Es importante no sólo recordar sino además destacar que en las profesiones vinculadas a los medios mainstream tienen responsabilidades en cómo se representan el sexismo y la violencia contra las mujeres.

Afortunadamente no es homogenea la actitud ante estos asuntos. Por un lado estan quienes reproducen y refuerzan la desigualdad; por otro, lado estan aquellas personas que contribuyen a tener una visión crítica y que contribuyen a la transformación de la desiguadad de género y en contra de la violencia hacia las mujeres. Además, existen un abanico de tendencias entre esta aparente dicotomía.

Por eso esta II Jornada es dedicada a las mujeres profesionales de los medios que han contribuido en transformar el sexismo y la violencia contra las mujeres. Dedicamos esta jornada a esas mujeres que en su trabajo en los medios dan visibilidad a otras mujeres, que abordan de manera ética los asesinatos de mujeres a manos de sus parejas o exparejas; que ponen sobre la mesa los problemas del fundamentalismo religiosos; aquellas que ayudan a transformar los estereotipos; que presentan el género como un asunto transversal; aquellas que usan lenguaje inclusivo; que reconocen la diversidad de mujeres existentes (no homogeneización); aquellas que hablan de la violencia económica contra las mujeres; y que visibilizan la feminización de la pobreza. Se lo dedicamos a las mujeres que comenzaron a tranformar estas desigualades en los medios y a aquellas que lo han continuado.

22.11.10

3 días antes del Día de No Más Violencia Hacia las Mujeres: El silencio

Hoy he optado por el silencio.  Silencio e introspección.  Miro a mi alrededor y veo cómo vivimos tantas mentiras que nos matan poco a poco y matan a las niñas y mujeres del futuro y me quedo sin respuestas.  ¿Cómo vivir desde la verdad si nuestra naturaleza humana a veces es tan frágil?  A veces temo.  Otras tengo coraje.  Siempre trato de amar.

21.11.10

4 días antes del 25 de noviembre: ¿Conformarse con lo menos?


Hoy se publicó en un periódico del país un reportaje titulado Sin límites en la fuerza laboral. El mismo intenta resaltar la idea de que “el poder femenino ya no tiene límites”. ¡Alto! ¿Es esto cierto? ¡Ojalá!

No cabe duda de que las mujeres hemos avanzado enormemente en el campo laboral y en muchos otros campos. Este aumento en la participación laboral de las mujeres, así como el aumento en su nivel de escolaridad es algo digno de celebrarse. Lo que no podemos hacer es pensar que ya todo se logró, que estamos bien, que ya logramos la equidad. Si eso fuera cierto, las estadísticas del propio reportaje serían muy distintas…

Que sólo un 3% de los taxis turísticos sean conducidos por mujeres, no parece una estadística balanceada. Tampoco es una estadística balanceada la que revela que sólo el 3% de los empleos de construcción son de mujeres. De hecho, esta estadística en especial debería preocuparnos bastante si consideramos que el gobierno está empecinado en incentivar un llamado “crecimiento económico” en la Isla a base de la creación de empleos en ese sector pues implica que los empleos no serán para nosotras.

Una tasa laboral de 35% en comparación con el 53% de los varones es otro dato para mirar, anotar y subrayar. Si consideramos que en Puerto Rico el 32% de las familias son lideradas por mujeres y que según estadísticas de diversas fuentes de gobierno aproximadamente el 58% de esas familias vive bajo el nivel de pobreza, nos percatamos en seguida de que el panorama no es tan positivo como para decir que nuestro poder no tiene límite.

A nivel político, el desbalance en el número de mujeres en la Legislatura y la Rama Ejecutiva es evidente y más evidente aún la falta de perspectiva de género de la mayoría de las legisladoras y secretarias de departamentos. ¿Nos conformamos con eso?

Lamentablemente el poder femenino tiene límites… todavía.

¿Límites de los cuales somos nosotras mismas las responsables? ¿Límites nacidos de algún rasgo atribuible a nuestro género? Escribo esto y no puedo evitar una sonrisa un tanto triste.

En Puerto Rico los límites al poder de las mujeres los imponen muchas cosas. En este momento uno de esos límites, el del machismo, es reforzado de manera consistente por las acciones gubernamentales y las prácticas religiosas que insisten en decir a sus feligresías que las palabras bíblicas ordenan un estado de subordinación y silencio para todas las mujeres.

De ahí, y de otras tantas formas de desigualdad que afectan no sólo a las mujeres, sino a otros sectores, surgen circunstancias que construyen un dique de prejuicios y de violencia que efectivamente limitan nuestro poder, nuestra libertad y nuestra felicidad.

Ese dique cuenta con ladrillos de discrimen por género, arcilla de desprecio o desvalorización por todo lo que parece femenino como la sensibilidad o la capacidad de llegar a consensos, cuenta con varillas de pobreza que incluyen la falta de acceso a servicios de salud sexual y reproductiva, de educación, de transportación y hasta de vivienda y está empañetado con las excusas y justificaciones que cada cual se inventa, se cree y expresa para que nos conformemos con lo menos, pudiendo tener lo más.

¿Y qué es lo más? No es la supremacía. No es quedarnos con el mundo como dice alguien en el artículo. Se trata de alcanzar lo que nos merecemos y necesitamos. Se trata de desarrollar nuestras capacidades. Se trata de equidad.

20.11.10

A 5 días del Día de No Más Violencia Hacia las Mujeres: Esperando el descanso

¿Es posible descansar y relajarse sabiendo que lado a lado, a la vuelta de la esquina de nuestras propias vidas, existe tanto dolor y sufrimiento?  Busco respuestas y trato de que las buenas noticias se conviertan en estaciones de descanso para el espíritu.  Luego me levanto, retomo el amor hacia mi país, y sigo trabajando mientras espero otra estación de esperanza.

El descanso de verdad llegará cuando sepamos que existe la equidad...

19.11.10

A 6 días del Día de No Más Violencia Hacia las Mujeres: La colonia que acrecienta la desigualdad

¿Qué mayor violencia que la que nace de un estado colonial?  Esa violencia, que es necesaria para sustentar un estado de dominación política de un país sobre otro, es una de las tantas intersecciones de opresión que atraviesan a las mujeres de nuestra Isla.

El estado colonial basa su existencia en la premisa de que el país colonizado es inferior.  La desigualdad de géneros y la violencia machista se autojustifican en la premisa de que las mujeres somos inferiores.  Ambas premisas degradan a los seres humanos, ambas son una vergüenza para la humanidad, ambas nos restan dignidad.

¿Cómo abogar por la descolonización y ser machista?  Imposible.

¿Cómo aspirar a la libertad y no ser solidarias con las causas de la equidad?  No hay manera.

Abogar por la equidad de las mujeres es caminar hacia la libertad.  Lograr esa equidad es saber que la patria será libre.  Las mujeres libres sólo saben de amor a la justicia y sus acciones serán el apoyo necesario para alcanzar la libertad de todas y todos.

18.11.10

7 días antes del Día Internacional de No Más Violencia hacia las Mujeres: Parir en Puerto Rico

Hoy precisamente se cumplen 11 años de la última vez que parí. Sebastián, mi hijo menor, nació a las 11:04 de la mañana asistido por una partera, en medio de una finca, en un día lluvioso de tormenta. Todo salió perfecto a pesar de que no había agua ni luz… Otras personas pensaban que era una locura parir en la casa, y más locura aún parir en esas condiciones…

Mi segundo hijo, Jaime, también nació en casa. Quizás por ser el primero que parí en el hogar- Isadora nació en el hospital- con él tuve que dar más explicaciones a todas las personas a mi alrededor… ¿Por qué quería parir en casa? ¿Qué haría si algo salía mal? ¿Qué pasaría con la higiene? ¿No quería tener el beneficio de los medicamentos de un hospital? Por último, hasta tuve que escuchar sentencias del tipo: “¡Si le pasa algo al bebé será tu culpa!”.

Hablar de todo esto, un día como hoy no es casualidad. Recuerdo muy bien el día en que escuché por primera vez a una partera hablar acerca de su oficio. Lo que más me impresionó fue el respeto y el amor que emanaban de sus palabras. Ella veía y concebía el proceso de embarazo y parto de una mujer como un proceso natural, sano y de alegría. La descripción sobre el trabajo de las parteras en la Isla- y en otros lugares del planeta- fue reveladora. Muy en especial porque ya yo había parido en un hospital a mi primera hija y podía comparar ambos procesos. Ese mismo decidí que mi próximo parto sería en la casa. Quería estar segura de que el proceso de parto sería mío. Quería estar al tanto de cada parte del proceso y ejercer mi libertad como mujer que se amaba, que amaba a su bebé y que sabía portadora de la sabiduría necesaria para traerlo al mundo.

¿Por qué tantas mujeres llegan al hospital a parir sin saber qué pasará con su cuerpo? ¿Por qué los hospitales toman decisiones por ellas? No es culpa de las mujeres. Es lo primero que hay que aclarar antes de dar respuesta a ambas preguntas. Yo he sido testigo de cómo otras mujeres se enfrentan a un sistema de salud que ve al parto como una enfermedad y que por lo tanto, desde una postura en la cual se otorga el poder “al que sabe”- al médico- se despoja “la enferma” – a la mujer - de toda capacidad decisional. Se le percibe como ignorante, como problemática si pregunta mucho y como una potencial enemiga si se queja de algún procedimiento.

Para que algo así suceda, tiene que haber algún paradigma social más profundo. Ese paradigma no es otra cosa que la idea de que las mujeres son seres inferiores. Se oye feo, feísimo, pero es verdad. Probablemente algún médico se escandalice de escuchar algo así. No dudo de la buena fe de la mayoría de los doctores y doctoras que intervienen en el proceso de embarazo y parto. Pero aún así, debemos reconocer que ese paradigma, que no es otra cosa que una manifestación de desigualdad, está tan arraigado en nuestras mentes, que a veces operamos desde él y nos autoengañamos pensando que hacemos lo que hacemos por razones de seguridad, de salud, de administración y miles de excusas más.

Así que hoy, a 8 días del Día de No Más Violencia Hacia las Mujeres y a once años del parto de Sebastián, les invito a mirar algo tan natural como el proceso de parir a la humanidad y se pregunten si parir en Puerto Rico es al día de hoy una experiencia liberadora o violenta para nuestras mujeres.

La violencia de género no se limita a la llamada “violencia doméstica”. La violencia de género también se ejerce cuando se resta autonomía al pensamiento y acción de una mujer, cuando se le obliga a obedecer y se restringe su proceso de toma de decisiones en un momento tan trascendental y profundo como el momento del parto, cuando se le trata como a un ser torpe o sin inteligencia al cual hay que obligar a hacer, aceptar o acatar decisiones ajenas sin explicación alguna.

La contraparte positiva, la que nos permite rescatar la libertad y dignidad de las mujeres, la podemos ver en las iniciativas de parto amigable. Los hospitales que trabajan bajo ese paradigma respetan la mujer y su autonomía sin que ello implique poner en riesgo su salud o la del bebé. Claro, si me pregunta a mí, yo prefiero las parteras… por eso les incluyo más abajo el enlace para la página web de la Hermandad de Parteras de Puerto Rico.  ¡Ah, y no puedo dejar de agradecer a la maravillosa partera que me acompañó en estos viajes de vida: Debbie Díaz!

http://www.hppr.ws/motivo.html

17.11.10

8 días para el Día de No Más Violencia Hacia las Mujeres: La buena educación

Ayer se celebró en la UPR un referéndum para que las y los estudiantes se expresaran sobre la cuota de $800 que la administración de la universidad quiere imponerles. En esta misma semana, los medios reseñaron ampliamente el caso de un niño que fue brutalmente agredido en su escuela sin que las autoridades escolares hicieran algo con el asunto. En otros tantos momentos, hemos escuchado cómo en nuestras escuelas públicas se agreden estudiantes y maestras/os, cómo faltan libros, cómo se alteran los horarios al extremo de que no hay garantía de un número de horas adecuadas para que nuestra niñez acceda a una educación integral.

Si se quiere sumir a un pueblo en la pobreza y mantener bajo control sus deseos de libertad y justicia, la primera cadena que hay que ponerle al cuello es la de la ignorancia. Y eso, amigas y amigos, es lo que está haciendo nuestro gobierno con total conciencia de las implicaciones de sus actos.

Por otro lado, transformando esta premisa en una premisa positiva, hay que decir que el conocimiento y la educación son el primer paso a la libertad individual y colectiva.

Es por eso que hoy, a 8 días del 25 de noviembre, dedico estos breves párrafos a una reflexión breve sobre la buena educación.

¿Y a qué me refiero? No me refiero al tipo de buena educación que se utiliza para diferenciar clases sociales. Esa que nos dice cuál de los 500 tenedores que ponen en una mesa es el apropiado para comer ensaladas. No me refiero a la que nos hace pedir perdón por cada cosa y enseña a las mujeres a caminar como princesas, a sentarse adecuadamente y a hablar en tono suave y pausado. Tampoco me refiero a esa buena educación que enseña a los varones a abrir puertas para las damas, pero no a escucharlas o respetarlas en el campo laboral o político. Mucho menos me refiero a la educación que se da en algunos espacios universitarios para que unos pocos aprendan cómo decidir y manejar el país por unos muchos a quienes consideran inferiores, no porque lo sean, sino porque eso se les enseñó.

Ni qué decir de la buena educación moral que se enseña en algunas iglesias… Esa que dice que se ama al pecador, pero no al pecado para justificar el machismo, la homofobia y el odio a todo lo que les resulta diferente.

Hoy este espacio bloguero aboga por el derecho a la educación de nuestro pueblo, pero muy en especial por el derecho de cada niña y niño a una educación integral, que les reconozca como seres humanos y les dé la oportunidad de reconocer en las y los demás a otros seres humanos a alguien digno de respeto y amor. Que reconozcan la diversidad y la disfruten. Que construyan un mundo de equidad y libre de violencia de género.

16.11.10

9 días- La Resiliencia y el Amor

Hoy ha sido un día de muchas tareas cortas y, a la vez, exigentes.  Aún así, escucho y veo a las mujeres que hoy llegaron a Matria para uno de sus talleres de apoderamiento y me maravillo con su resiliencia.  Ese es el antídoto a la desigualdad y la violencia de género.  Resiliencia +  la energía de quienes dedican sus vidas a apoyar los procesos de sanación de otras mujeres.  Todo esto desde el amor a ellas, a sus hijos e hijas y a cada persona de este país.

Cuando hablamos de equidad hablamos de amor.  Jamás de odio.  Jamás de superioridad.  Jamás de verdades absolutas que crean jerarquías obsoletas.

Faltan 9 días para conmemorar el Día de No Más Violencia Hacia las Mujeres y más que anclar mi mirada en la tristeza, anticipo con esperanza las noticias cotidianas de tantas nuevas mujeres que día a día superan la violencia armadas de sueños, llenas de valor y  dueñas de algo que nunca nos podrán quitar: humanidad pura e infinita.

15.11.10

A diez días del Día Internacional de No Más Violencia Hacia las Mujeres: El silencio y el grito

http://www.elnuevodia.com/secaenloscargoscontralasmujeresdelmuralantimachista-818706.html#comentarios

Las mujeres no gritan. Las mujeres no se quejan. Las mujeres aguantan. Las mujeres se resignan. Las mujeres se hacen cómplices. Las mujeres asumen la culpa. Las mujeres se callan. Las mujeres siguen con su vida y se dan por vencidas.

Ahora, tachemos todo lo anterior: Las mujeres no gritan. Las mujeres no se quejan. Las mujeres aguantan. Las mujeres se resignan. Las mujeres se hacen cómplices. Las mujeres asumen la culpa. Las mujeres se callan. Las mujeres siguen con su vida y se dan por vencidas.

Tachémoslo porque no es verdad. Esas premisas nos ocultan la verdadera naturaleza de las mujeres porque si las mujeres actuaran de esa manera no serían humanas. Serían unas muñecas frívolas, bonitas (o feas), un objeto para complacer y nada más.

En pleno 2010, sin embargo, las mujeres de nuestra Isla hemos tenido que enfrentar a un sistema gubernamental que pretende acallarnos porque lo que sale de nuestras bocas no le gusta. Al gobierno no le gusta que le recordemos sus errores, no le gusta que le señalemos sus incongruencias, no le gusta que revelemos al país los mecanismos de su hipocresía.

Hoy, las compañeras del MAMPR que fueron acusadas criminalmente por pintar un mural en contra de la violencia machista fueron liberadas de los cargos. Esto, que parece una cosa pequeña- después de todo era "sólo" un caso menos grave- no es tan pequeño nada.

Más aún, no podemos obviar el hecho de que todavía existen personas que critican a las defensoras de los derechos humanos de las mujeres en la Isla y que en su crítica pueden recurrir a toda clase de comentarios crueles, superficiales y estereotipados. Le molestan las voces de las mujeres. Le molesta que nosotras no queramos jugar a la casita de antaño y que nos salgamos de papel.

Es comprensible esa molestia, pero no justificable. Digo que es comprensible porque a todas luces, cuando las mujeres se salen del orden que por siglos se ha considerado apropiado en nuestra sociedad, hay personas que no saben cómo reaccionar ante ello, no saben cuál es su nuevo lugar, se sienten amenazadas… Sin embargo, no es justificable esa molestia que nace del miedo porque ya hemos caminado grandes trechos como humanidad y deberíamos tener la capacidad de confiar, de amar y de aspirar a un mundo más equitativo y más feliz.

A diez días del Día Internacional de No Más Violencia hacia las Mujeres, yo reafirmo mi derecho, y el de todas las demás mujeres, a vivir en paz. Y ese derecho a vivir en paz incluye el derecho a expresarme, a pintar murales, a escribir, a cantar, a bailar… ¿y por qué no? A gritar cuando me duela, cuando lo necesite para que mi voz sea escuchada en medio de las turbulencias sociales, cuando el silencio implique morir poco a poco en la invisible otredad.

13.11.10

Liberarnos del pasado

Cuando nos negamos a soltar el pasado- tradiciones que nos oprimen, recuerdos que nos limitan, personas que nos amarran a cosas que nos hacen daño- permitimos que se violente nuestro espíritu.

¿Cuánto más necesitamos las mujeres para que nuestros espíritus sean libres?

12.11.10

Las mujeres proponen...


Estamos en tiempos de proponer y actuar.  Cada vez está más cerca el 25 de noviembre y cada uno de estos días me representa una oportunidad para pensar en el mundo que tenemos entre manos y el rol que las mujeres pueden jugar en él.

Mirando vídeos como el que incluyo en esta entrada, renuevo la esperanza y siento un amor inmenso por las participantes de Matria- que son valerosas y fuertes- y por cada mujer que, como ellas, espera una oportunidad para soñar y hacer esos sueños una realidad...

Este 25 de noviembre, es día de denuncia y también de renovación de un compromiso férreo con la paz, felicidad y desarrollo de cada mujer de esta Isla.

11.11.10

Las guerras cotidianas


"Wartime sexual violence has been one of history’s greatest silences." — Elisabeth Rehn and Ellen Johnson Sirleaf in Women, War, Peace, 2002.

Hoy es uno de tantos días feriados en nuestra Isla. Día del Veterano... umjú. Sé lo controversial que puede resultar criticar un día como este y lo que representa... pero, aún así, debo decir que no debemos enorgullecernos demasiado de una celebración que se compromete- y nos compromete- con las guerras como instrumento para dilucidar conflictos.

Pero dejando a un lado la dolorosa experiencia de los soldados, miremos por un momento a las mujeres que son víctimas de las guerras.

Algunas estadísticas provistas por UNIFEM son devastadoras:

• 250,000–500,000 mujeres y niñas fueron violadas durante el genocidio de 1994 en Ruanda
• 20,000–50,000 mujeres y niñas fueron violadas durante la guerra en Bosnia-Herzegovina en los 1990s
• 50,000–64,000 mujeres desplazadas en Sierra Leona fueron atacadas sexualmente por los combatientes

¿Y qué tiene que ver esto con nosotras en Puerto Rico? Miremos nuestras guerras cotidianas… y el silencio desde el cual se viven.

Existen elementos paralelos entre las situaciones de guerra en otros países y la situación que viven miles de mujeres y niñas en nuestra Isla en estos tiempos.

La pobreza extrema y la dependencia económica aumentan la vulnerabilidad de las mujeres en escenarios de violencia social o de guerra. Todas y todos sabemos que el narcotráfico ha logrado crear en nuestra Isla un escenario de guerra no declarada, empeorado por la actitud negligente y despectiva de las autoridades y la indiferencia de quienes se creen inmunes a este problema.

En ese escenario viven, mueren y son agredidas niñas y mujeres que soportan en silencio la violencia que sufren sólo por ser mujeres.

La falta de acceso a los grupos que toman las decisiones en el país es otro elemento en común con espacios de guerra. En países en guerra, o en cuerpos que median en los conflictos bélicos, hay poca o ninguna participación de mujeres que puedan velar por la protección de otras mujeres y garantizarles su integridad física y emocional.

En nuestro país, un país que atraviesa una guerra de clases sociales- aunque algunos necios lo quieran negar- las mujeres están mal representadas en los grupos que toman las decisiones que nos afectan. No sólo escasean las mujeres en las secretarías de gobierno, la legislatura y otros cuerpos gubernamentales, sino que las que existen, están totalmente desconectadas de los conceptos de género, equidad y justicia.

Miremos como ejemplo un Departamento de la Familia que culpabiliza a las mujeres de todo lo que pasa en las familias, una Procuraduría de las Mujeres carente de dirección efectiva, una Legislatura aliada a grupos fundamentalistas y machistas y un Ejecutivo que repite las mismas historias fantásticas de un país que alegadamente está progresado mientras todas vemos cómo se desmorona…

Esas guerras no declaradas, esas guerras cotidianas vividas en nuestro país también hay que mirarlas. Y ojo, que el llamado es a algo más que a sobrevivirlas. El llamado es asumir el papel que nos corresponde, el de guerreras y guerreros de la equidad.

9.11.10

Sostenibilidad

Cuando se habla de desarrollo sostenible, pocas personas piensan en género. La realidad es que el desarrollo sostenible, concebido como una alternativa que promueve la distribución y conservación de los recursos que tenemos como país, es una manera de adelantar la equidad de géneros y también la equidad para otras comunidades vulnerables ante la pobreza.

Hoy se celebró en Caguas la primera actividad del Primer Congreso Comunitario de Desarrollo Sostenible. Hubo ponencias espectaculares pero hubo dos que me impresionaron de manera especial: la del Dr. Argeo Quiñones y la de la Dra. Myrna Comas Pagán. ¿Por qué? Porque ambos hablaron de cosas que atañen a nuestra realidad inmediata pero que a la vez nos obligan a posicionarnos para buscar alternativas democráticas y justas para garantizar nuestro futuro.

Hablar de desigualdad y de derechos humanos sin tocar tierra- es decir- sin mirar de cerca lo que ocurre en el planeta y en nuestro país y sin comprometernos con las soluciones, es perder el tiempo... Y hoy, yo sentí que aproveché mi tiempo y que hay mucho que hacer, con muchas mentes y manos que aman al país.

En noviembre, mes de No Más Violencia Hacia las Mujeres, hay que afirmar la esperanza desde una mirada informada, realista y ética. Eso hicimos hoy... ya veremos que más hacer mañana.

8.11.10

Malos tratos, violencia doméstica, violencia machista, violencia de género

Al final todo se resume en violencia de género... Es esa violencia que nace de la desigualdad y que aún cuando alguna mujeres digan que nunca la han sentido, está presente en la cotidianidad de cada cual.

Y es así como único podemos explicar por qué un niño se siente presionado a burlarse de otro niño que se ve "afeminado"... una niña que se muere por jugar pelota ni sisquiera lo pide porque sabe que le dirán que no... una madre obliga a su niña a recoger los platos de la mesa y lavarlos mientras sus hermanos ven la televisión... un padre le dice a su niño que no lo bese más porque "los hombres no se besan"... Cada una de esas historias, aquí micro historias que entretejen el malestar de personas adultas y de niños y niñas, van conformando una sociedad que es intolerante con los atributos que le han sido asignados a las mujeres.

Lo que parece tonto o breve no lo es... cada acción que promueve esa visión deformada de lo que es la libertad humana y la capacidad de elegir lo que nos gusta, lo que nos apasiona, lo que nos hace sentir amor, es un nuevo eslabón que nos priva de libertad a hombres y mujeres.

¿Queremos libertad? Comencemos por exigir equidad.

7.11.10

domingo de noviembre

Domingo, día en el que muchas personas acuden a sus templos para escuchar la palabra del dios en el cual creen... Yo acudo a mi conciencia para escuchar lo que me dice sobre el amor y la justicia social.

No hay dios que pueda justificar el dominio sobre la conciencia de otros seres humanos, ni los actos violentos en contra de las mujeres. Las religiones, cuando se alimentan del odio, la intolerancia y el hambre de poder, son capaces de alimentar a su vez una visión distorsionada de la espiritualidad humana.

Es por eso que en siglos pasados la palabra "fémina" se desarrolló de la idea de que las mujeres eran seres con una capacidad limitada para la fe. "Fe-minus", menos fe. Y esa concepción, documentada en el escrito Malleus Malleficarum (El martillo de las Brujas) de Heinrich Kramer y James Sprenger nos persigue hasta nuestros días desde los púlpitos religiosos en los cuales sacerdotes o pastores fundamentalistas llaman a la violencia en contra de las mujeres. Y digo que llaman a la violencia porque en la medida que se degrada la figura de las mujeres como seres inferiores, se justifica el uso del poder en su contra y se tolera la violencia que sufren las mismas a nivel familiar, social y económico.

¿Cuántos políticos hipócritas visitan los templos hoy domingo? ¿Cuántos dicen adorar un dios y luego actúan en contra del prójimo para satisfacer su hambre de poder y su sed de bienes?

Hoy domingo, es un buen día para escuchar nuestras conciencias y amar al prójimo de verdad. Hoy es un buen día para decir NO MÁS a la violencia en contra de las mujeres y apoyar con palabras y acciones las iniciativas que trabajan para que éstas alcancen la equidad, la libertad y la felicidad.

6.11.10

Cabilderas de la desigualdad


Días 5 y 6 de camino al Día Internacional de No Más Violencia hacia las Mujeres

Publicada en El Nuevo Día
6 de noviembre de 2010

La semana pasada el gobernador dijo al país que “un dólar en tus manos rinde mucho más que un dólar en manos del gobierno”. Luego, pidió el apoyo de las organizaciones comunitarias como cabilderas a favor de los proyectos de ley que crean una reforma contributiva que llamó “Más dinero en tu bolsillo”. Nos dijo que debíamos cabildear porque se supone que con esta reforma aumenten los ingresos de las organizaciones ya que se permitirá una deducción del 100% de lo que nos donen entes privados.

Lo que no dice el gobernador es que “Más dinero en tu bolsillo” no es lo mismo que menos pobreza. Quien no tiene dinero, no tiene dinero… ¡y punto! A la población pobre de nuestro país, esta reforma no le ayuda. Pero que no se engañe la clase media porque ella tampoco se beneficiará.

“Más dinero en tu bolsillo” es una renuncia del gobierno a brindar o subvencionar los servicios que el pueblo necesita. Es crear un país en el que la educación, la salud y otros servicios esenciales sólo estén accesibles para quien pueda pagarlos. ¿O es que acaso cree la clase media que un reembolso de contribuciones pagará los colegios, los planes de salud, las viviendas sobrevaloradas y todos los demás servicios que se necesitan en un país para garantizar calidad de vida? Nos va a salir cara la idea que se esconde tras la reforma: “que cada quien resuelva lo suyo, que para eso no es que está el gobierno”.

¿No estamos viviendo eso ya? ¿Cuántas familias están asfixiadas pagando colegios, planes médicos y otros servicios que el gobierno no es capaz de ofrecer eficientemente? La clase media va cuesta abajo y no se ha dado cuenta. Cuando la desigualdad crece, el gobierno no puede pensarse como un ente que sólo observa o regula y que se lava las manos para que cada quien se resuelva.

¿Y qué haremos las organizaciones? Las organizaciones que son fieles a su misión social no pueden convertirse en cabilderas de la desigualdad a cambio de una promesa de mayores donativos privados. De nada vale llenar nuestras arcas y traicionar a quienes servimos convirtiéndolos en clientes perpetuos de la caridad.

4.11.10

Día 4- Faltan 21 días para el 25 de noviembre

Hoy las palabras son pocas... mucho trabajo, muchas cosas pasando y dos manos que no abarcan lo suficiente... Pero aún así, un pensamiento: merecemos la equidad, merecemos la vida, merecemos el respeto, merecemos la felicidad.

¡Que la violencia no nos siga marginando!

3.11.10

Mirar la desigualdad de frente


Faltan 22 días para el 25 de noviembre. Miro a mi alrededor y me impresiona la desigualdad que aún sufren las mujeres… pero más aún me impresiona la insistencia de algunas personas en negarla.

Antes creía que la negación era fruto de la falta de información o de experiencias. Ahora, opino que esa negación puede ser, y en muchos casos es, una actitud elegida concientemente para evadir responsabilidad. Porque, ¿es posible continuar evadiendo la responsabilidad que nos corresponde como ciudadanas una vez vemos, admitimos y nos encaramos a la desigualdad de género? ¿Es posible continuar riéndonos de los chistes que degradan la inteligencia de las mujeres? ¿Seguir comprando productos que se anuncian con la explotación de los cuerpos femeninos y que venden una imagen vacía, tonta y cosificada de nosotras? ¿Podemos sentarnos tranquilas en los bancos de una iglesia y escuchar impasibles cómo un pastor o un sacerdote nos ordenan obedecer a un esposo aún cuando esa obediencia implique perder nuestra integridad y libertad?

Cuando aceptamos mirar de frente la desigualdad de géneros y la violencia en contra de las mujeres que nace de esa desigualdad, no nos queda más remedio que actuar.

Hoy el reto es mirar, mirar de frente, mirar sin miedo y confesarnos que quizás debimos mirar antes y ser rectas a la hora de actuar. Hoy el reto es, además, perdonarnos lo que no hicimos ayer y comprometernos con la equidad y la paz a partir de ahora y para los días por venir.

2.11.10

La Catrina



2 de noviembre, Día de los Muertos, y las Muertas, por supuesto. Recordando a una querida amiga mexicana, hoy también me viene a la mente la Catrina. Esa figura que representa a la muerte en el folklore mexicano pero que en su origen representaba otra cosa.

La imagen que acompaña esta nota es "La Calavera de la Catrina" según fue originalmente publicada por el artista José Guadalupe Posada en el 1913. En aquel momento esa calavera representaba algo más que la muerte, representaba a una clase social que aún en penuria económica se empecinaba en imitar la opulencia extranjera en detrimento de la identidad cultural mexicana o indígena.

A 23 días del Día Internacional de No Más Violencia Hacia las Mujeres, miro a la Catrina y de momento me parece puertorriqueña… puertorriqueña desde el cinismo y la desfachatez con la cual el gobierno actual despacha la violencia machista en la Isla. Es así como tras los bombos y platillos, las tarimas adornadas, los anuncios costosos y los slogans vacíos del gobierno y sus agencias, se esconde el esqueleto descarnado de la desigualdad, el desprecio a los derechos humanos de las mujeres y la violencia de estado.

Tenemos un gobierno llenos de Catrinas que se embelesan mirando al norte y que andan desnudas y vacías tratando de entretenernos para que pasemos por la vida sin darnos cuenta de que la libertad, la felicidad y la equidad nos llaman.

No hay que perdonar a las Catrinas que traicionan la vida, la patria y la justicia. Hay que actuar con consistencia y con valentía… y eso se logra trabajando, trabajando con amor y entusiasmo para garantizar servicios a las mujeres que atraviesan situaciones violencia machista, para adelantar el desarrollo económico de TODO el país y no de un solo sector, no admitiendo con nuestro silencio las mentiras que el gobierno nos impone desde sus montajes mediáticos que sólo buscan embelesar…

En el mes de no más violencia hacia las mujeres, ¿qué Catrina puertorriqueña debemos vencer?

1.11.10

Conteo regresivo antes del 25 de noviembre


Hoy comienza noviembre y con él, la inevitable reflexión en torno al tema de la violencia machista. Este año, además, el Día Internacional de NO más Violencia Contra las Mujeres coincide con el Día de Acción de Gracias, lo que nos obliga a establecer prioridades y elegir en qué depositaremos nuestras energías ese día.


Quizás para muchas personas parece impensable sacrificar un feriado "familiar" en aras de una conmemoración como la del Día de No Más Violencia. Sin embargo, estando en tiempos tan extraordinarios como estos vale preguntarse: ¿en qué creo? ¿qué o a quiénes amo? ¿cuán solidaria puedo ser?


¿Creemos en celebrar cenas opíparas mientras miles de familias lideradas por mujeres cuentan cada centavo para procurarse algún alimento?


¿Amamos a nuestras familias mientras nos enajenamos de la opresión que sufren en nuestra sociedad las mujeres y niñas que no tienen el apoyo necesario para vivir plenamente y en paz?


¿Nos consideramos solidarias meramente por ir y servir unos cuantos almuerzos a un grupo de personas que el resto del año se tienen que tragar el desprecio y abandono del resto de la sociedad?


La violencia en contra de las mujeres es mucho más que la llamada violencia doméstica. Por eso, hablamos de violencia machista y comenzamos hoy una cuenta regresiva y reflexiva de camino al Día de NO Más Violencia contra las Mujeres.

7.10.10

Hipocresía


En estos días hemos comprobado cómo una buena campaña mediática, unos contactos bien usados y el apoyo de unos cuantos oportunistas puede contrarrestar la ineptitud y falta de profundidad de cualquier persona para posicionarla políticamente.

¿Cómo es esto posible? Pues ahora resulta que la hipocresía gubernamental se ha maquillado, peinado y hasta ha tomado un curso de modelaje y refinamiento. ¿Su mejor representante en este momento? Evelyn Vázquez.

Mientras las mujeres de la Isla sufren las consecuencias de las políticas públicas gubernamentales que fomentan la violencia machista, Evelyn Vázquez y las agencias de gobierno organizan una marcha del Buen Trato e invierten dinero y recursos para darle impulso mediático.

Mientras las mujeres de la Isla enfrentan sin apoyo los procesos de violencia doméstica en los tribunales debido a que la Oficina de la Procuradora de las Mujeres no pudo traer a la Isla y distribuir los fondos para esos servicios, Evelyn Vázquez propuso a WIPR hacer un programa de televisión en el que pretende usar de entretenimiento público las situaciones reales de mujeres víctimas de violencia machista a las que probablemente maquillarán y empaquetarán como producto mediático de temporada.

Mientras a nivel internacional se reconoce que una de las peores amenazas a los derechos humanos de las mujeres es la visión acartonada y reprimida de la figura femenina que promueven las religiones fundamentalistas, Evelyn Vázquez visita sus templos y valida a sus organizaciones como las expertas en violencia doméstica, apoyando con sus palabras y actos la violencia machista que pretende combatir.

“¡Cada cual, Sancho, es hijo de sus obras!”, dijo Don Quijote. ¿Y de qué obras es hija Evelyn Vázquez? Las obras de Evelyn Vázquez, del gobernador Fortuño y de otros tantos políticos y jefas de agencias han parido una banda de oportunistas e hipócritas incapaces de servir al país. Son incapaces porque no aman a nuestra gente y tienen como prioridad afianzar unas estructuras económicas y sociales que van en contra de nuestros mejores intereses como pueblo.

El buen trato hacia nuestro país debe estar presente en cada acción del gobierno y no sólo en una ley y una patética marcha utilizada para validar la hipocresía de quienes gobiernan.

24.9.10

El mundo que nace de nuestras letras


La historia existe gracias a las letras que le han puesto nombre al heroísmo, al afán de justicia, a la necesidad de adelantar causas y a los sentimientos humanos que yacen bajo nuestros actos. Quizás por eso desde muy pequeña quedé enamorada de la palabra y de los libros. Algo me decía que en ellos existía un Aleph como el de Borges y que en ellos encontraría el infinito mundo soñado, simultáneamente, avasalladoramente, vívidamente… sin tener que moverme de otro punto que es portal al universo y que es mi mente, mi ser, mi espíritu.

Escribir siempre fue uno de mis sueños. Parecía la evolución natural luego de tanto leer. Sin embargo, aunque llevo años escribiendo, me tardé bastante en abrazar la escritura creativa. Me faltaba algo más que los libros, me faltaba vivir, evolucionar, liberarme de cargas impuestas por la domesticación social, me faltaba amar, me faltaba aprender a ser solidaria, me faltaba la inspiración que nos da conocer gente valiente, me faltaban voces interlocutoras… me faltaba valentía.

Es aquí cuando tengo que hacer una pausa para agradecer a personas que son importantes para mí porque han sido parte del proceso que me permitió aprender, vivir, evolucionar, amar, ser solidaria, asumir con valentía la palabra y la acción. Estos procesos toman años… pero también pueden pasar por temporadas de aceleración cuando nos encontramos en el momento correcto, con la gente correcta y la actitud correcta.

Mi compañera Magdaline- una musa rebelde y retadora- sabe que ella es parte de todos esos procesos… muchas otras amigas también lo saben porque se los he dicho. Pero a quienes quiero decirle hoy es a los compañeros y compañeras del Colectivo Homoerótica… decirles cuánto les admiro, cuánto me inspiran, cuánto les quiero, cuán orgullosa me siento de ustedes… y cuán agradecida estoy de que me hayan permitido compartir con ustedes este proceso de creación, evolución y rebelión que es escribir desde nuestra comunidad LHBTT. Han sido maestras y maestros para mí y sin la presencia de ustedes en mi vida, muy probablemente mis letras creativas estuvieran aún flotando en la mente del universo y no habrían llegado al papel…Gracias a todos y todas.

Amárilis
23 sept 2010

22.9.10

Camaleones


Publicada en El Nuevo Día
22 de septiembre de 2010

Ser o no ser camaleón… Esa disyuntiva la enfrenta a diario la gente de la comunidad lésbica-homosexual-bisexual-transexual y transgénero (LHBTT) de nuestra Isla. La amenaza de violencia y discrimen que se cierne a diario sobre nuestras cabezas puede llevarnos a pensar que es mejor camuflarnos en el entorno que convertirnos en el blanco perfecto de la homofobia y los prejuicios sociales. Más aún, cuando en los últimos años hemos recibido el bombardeo de discursos religiosos fundamentalistas- avalados por el gobierno- que promueven el odio hacia las personas LHBTT y vemos cómo ese odio nos asesina impunemente.

Los instintos camaleónicos hacen que las personas lleven dobles vidas, incompletas por estar condenadas a la clandestinidad. También tienen su carga de veneno, pues preferimos asesinar nuestro ser interno y anularlo a cambio de un poco de aceptación o de la sensación de que estamos actuando dentro de la normalidad dictada por “otros”.

Sin embargo, ¿se merece la comunidad LHBTT el odio social? Ciertamente no. Tampoco se merece la sensación de vivir al margen del resto de la sociedad, el cohibirse de expresar su amor, ser discriminada en los trabajos y otros espacios de convivencia. No nos merecemos las burlas, el miedo a expresarnos, el terror a ser atacadas. No nos merecemos vivir en closets o como camaleones que se esmeran en pasar desapercibidos en un mundo hostil.

Ya no debemos dar espacio al odio, el discrimen y la exclusión. Pero, ¿cómo vivir y exigir equidad sin ser fieles a nuestra propia humanidad?

Históricamente los grupos marginados y discriminados han tenido que enfrentar esta disyuntiva: o se adaptan y pierden su identidad para lograr algo de aceptación o se reafirman en esa identidad y exigen su espacio social, económico y político. Las personas negras, inmigrantes, las mujeres, minorías religiosas, indígenas… todos han optado por reafirmar su identidad y no cederle el espacio al prejuicio. ¿A un costo alto? Sí. Pero no tan alto como el que se paga al vivir, sufrir y perpetuar el discrimen. Hoy, no queda otra alternativa que brillar con la propia luz, esa maravillosa y amorosa luz que habita en todo ser humano, y decir: “¡Camaleones no más!”

3.9.10

Luego de Loss Mitigation... una carta para otra carta

Luego de que se publicó mi columna Loss Mitigation en El Nuevo Día, recibí una carta cuyo remitente no revelaré, pero que me provocó una reflexión que les comparto aquí y que se convirtió en mi contestación a la misma.

Estuve leyendo detenidamente tu carta y creo que contestarla representa un gran reto pues implica lograr expresar una visión de nuestro país que haga sentido a personas que venimos de realidades y experiencias distintas. Aunque te parezca extraño, he llegado a la conclusión de que la mejor contestación es la que parta de un posicionamiento personal y honesto, sabiendo que tal vez no logremos estar de acuerdo en todo pero que el respeto a la diversidad de ideas nos puede garantizar un futuro común.

¿Por qué quiero partir de lo personal? Porque es inevitable que la experiencia de cada cual nos lleve a ver- o simplemente no ver- los elementos que configuran nuestra realidad nacional de maneras muy distintas. En mi caso, tuve una infancia bastante privilegiada en un pueblo pequeño de la Isla. Aunque mi familia no era adinerada, el hecho de tener una madre y un padre maestros hizo que se me abrieran muchas puertas. Siempre fui considerada y tratada de manera especial. Nunca supe lo que era carecer de alimentos, de servicios de salud o de educación. Casi todo capricho de niña me fue concedido y conocí muy poco de violencia, dolor o privaciones. Si esa hubiera sido mi única experiencia de vida, yo pensaría que la pobreza no existe en la Isla y hubiera dado por sentado que el resto de niños y niñas gozaban de lo mismo que yo. Jamás me hubiera percatado de que era privilegiada.

Sin embargo, tuve un privilegio aún mayor que enriqueció mi vida. Ese privilegio fue la oportunidad de asistir a una escuela rural donde mi mamá era maestra. Ahí, supe lo que era una escuela de madera, con letrinas y niños y niñas no tan afortunados como yo. Visité casas con pisos de tierra y jugué por el campo con niños y niñas que hoy pertenecen a sectores sociales muy diversos. También escuché por horas las historias de mi abuela y de otras mujeres que me hicieron saber desde pequeña que otra realidad existía y que yo sólo vivía en un pedacito de ella.

A veces, nos da miedo hablar de clases sociales o de distribución de riqueza porque una de las cosas que se nos sembró en nuestras mentes desde pequeños fue la idea de que ser pobre era malo, que denunciar la pobreza era de comunistas y que aspirar a la equidad económica era demasiado arriesgado para estabilidad del país. De tanto escuchar estas cosas, gran parte de nuestro país ha decidido mirar hacia otro lado y pensar que no hay pobreza justo a nuestro lado. Otra gran parte ha decidido culpar a las personas que viven la pobreza de su propio estado y otro grupo piensa que sirviendo almuerzos a personas sin hogar o donando cenas en Acción de Gracias se remedia la realidad de nuestra Isla. No reconocen sus privilegios y por lo tanto, dan por sentado que su situación es natural.

Sin embargo, yo estoy convencida de que debemos mirar de frente nuestra realidad y aceptar que tenemos entre manos un conflicto que involucra clases sociales dispares. No ya para culpar o atacar a nadie, sino para entender por qué pasan las cosas y luego poder trabajar para cambiarlas. Una de las frases que yo suelo utilizar cuando hablo a grupos es la siguiente: “La desigualdad se alimenta de quienes se niegan a verla”. Y eso es verdad. Si no vemos el problema, no podemos resolverlo. ¿Te has fijado que en las autopistas del país y en ciertos sectores que tú y yo frecuentamos apenas hay carros viejos o gente mal vestida, con signos de deterioro? Yo me fijo en esas cosas y me asusto porque veo que vivimos una especie de segregación poblacional. Hay sitios que simplemente la gente que vive la pobreza no visita. No hay una prohibición legal y aún así, hay algo, una fuerza social invisible que les veda la entrada a esos espacios y estas personas simplemente se rinden.

Esa fuerza social invisible se llama desigualdad. Una amiga muy querida me explicaba una vez algo que yo he visto en mi experiencia de vida y que tal vez sirva para explicar el alcance de la desigualdad. Si una persona de un grupo privilegiado se quedara súbitamente sin empleo y estuviera en riesgo de perder su casa, muy probablemente el acceso que tiene a personas y recursos le permita resolver su situación. Tendrá acceso a servicios legales, a una entrevista de empleo, a una mano amiga que le allane sus gestiones en el banco. Si se enferma y va a una oficina médica, probablemente el médico, de su mismo grupo o amigo de algún amigo, no le cobre la visita o le regale los medicamentos. Esto me consta porque yo lo he vivido y he podido ir a oficinas médicas sin que me quieran cobrar aún cuando puedo pagarlo. Ahora miremos la desigualdad. Si una persona de un grupo marginado de clase media baja- digamos una mujer que viva pagando el alquiler de su casa- pierde su trabajo y enfrenta un proceso de desahucio, muy probablemente tenga que hacer turno para obtener un abogado pro-bono que carga 100 casos adicionales, no tenga otra casa a donde mudarse y sea tratada con desprecio en las oficinas a las cuales acuda a buscar ayuda. Esto también me consta, como me constan cosas peores, porque las he visto en mi trabajo con mujeres y sé cuánto se sufre cuando se necesitan servicios médicos, legales o de vivienda y no se logran acceder.

Cuando se vive en desigualdad y pobreza, se está viviendo al margen de los derechos humanos más elementales. Y eso, para mí, no es aceptable. La desigualdad, para colmo y tristeza, se hereda y genera más pobreza que se perpetúa y agrava las condiciones de vida de las generaciones futuras. Esta pobreza genera vulnerabilidad ante la violencia y otros males sociales. Los pobres sí se hacen más pobres cuando la estructura social no realiza acciones concretas para atajar la desigualdad. ¿No es eso lo que estamos viendo en nuestro país hoy en día? Estamos viendo un sistema educativo colapsado, un sistema de salud que obliga a las personas a ir a las esquinas de las calles a pedir dinero para pagar servicios de salud esenciales, miles de personas buscando vivienda y miles más sin trabajo.

Estadísticamente hay estudios que sustentan esta realidad y que demuestran que existe un deterioro real en la calidad de vida de nuestro país. Es más, en los medidores de desigualdad aceptados internacionalmente (coeficiente Gini), Puerto Rico tiene un índice de .53, el cual es comparable al de países como México, Argentina o Brasil. ¿Y por qué no hablar entonces de una distribución de riquezas, de una garantía de acceso a servicios y de la necesidad de que los grupos de nuestras comunidades participen en la toma de decisiones? De eso es de lo que yo hablo. Hablo de decidir qué sectores “incentivar” y hablo de considerar que ya llevamos demasiado tiempo tomando decisiones equivocadas bajo un modelo económico agotado.

En una economía como la nuestra, hay que dar espacio a alternativas diversas. De eso no me cabe duda. En un mundo globalizado, no queda más remedio que considerar las inversiones extranjeras pero, también hay un consenso internacional que reconoce la necesidad imperiosa de fortalecer las iniciativas nacionales y, más aún, maximizar las particularidades que hacen a esas iniciativas una punta de lanza a nivel de competitividad. Ahí entra el sector industrial, el de micro, pequeñas y medianas empresas y las empresas sociales. Sin esta diversidad de sectores, no podremos levantar a nuestro país y su economía.

Yo creo en la importancia de que todo sector participe en las decisiones económicas y la pregunta para sectores como el tuyo es: ¿Cómo harán espacio para que otros sectores puedan participar? Ah, ese es un reto más complejo de lo que parece. Y es complejo porque, ¿cómo das espacio a gente cuya energía vital está concentrada en sobrevivir el día, en garantizarse un techo, en llevar comida a su mesa? Desde un punto de vista de desarrollo humano está comprobado que sólo cuando las personas logran suplir sus necesidades básicas, son capaces de participar en otros niveles de interacción social.

¿Pueden nuestro gobierno, la banca, empresarios o los desarrolladores (por sólo mencionar algunos grupos) asumir y entender esta realidad? Hasta ahora han demostrado que no. Siguen pensando que impulsando una llamado “crecimiento económico” automáticamente benefician a todo el país. Si miramos nuestra historia económica y los indicadores de desarrollo humano que tenemos disponibles, nos damos cuenta de que esa premisa es errada e insistir en ella es una apuesta a la perpetuación y agravamiento de la pobreza y la desigualdad. La nueva visión que nos traería cambios positivos como nación debe ser una de desarrollo sostenible desde una perspectiva de derechos humanos y equidad.

Es un hecho que nuestro gobierno no tiene los recaudos necesarios para funcionar a capacidad. Pero si los tuviera, ¿actuaría de otra manera? No lo creo. Porque si tuviera la voluntad de cambio necesaria para atender la pobreza y desigualdad de nuestro país, los pocos recursos que tiene se utilizarían de otra manera. Las comunidades se consultarían para conocer sus necesidades y para dar espacio a sus propuestas. También estaríamos escuchando discursos muy distintos a los que llenan los medios de comunicación y en cada mesa de trabajo habría personas de todos los sectores y no sólo de los que tienen capital.

En definitiva, si no hay una visión amplia y llena de amor hacia el país y la gente, no será posible reconciliar las necesidades e intereses de las clases o grupos sociales que ahora mismo están en tensión. Yo me siento obligada a tomar partido mientras esto se va transformando y siento que mi lugar está junto a las comunidades marginadas. Ese posicionamiento es ideológicamente conflictivo en ciertos espacios. Tal vez incomprensible. Pero tengo la buena disposición para explicar, convencer y ganar aliadas y aliados para lo que considero justo. A veces las columnas no dan espacio para eso, como tampoco dan espacio para exponer las muchas propuestas que tenemos en Matria.

Por eso hay que luchar por nuevos espacios, espacios honestos y en los que las personas puedan dialogar desde la disposición a ceder privilegios, vencer ideas antiguas y aceptar que tal vez, aquello que siempre creyeron justo en realidad no lo era.

Las soluciones para la Isla no vendrán del gobierno actual, tampoco de la banca o de los desarrolladores. No vendrán de los partidos políticos… ni siquiera de las uniones laborales o de las grandes organizaciones que pretenden ser la panacea. Tampoco vendrán de las iglesias. Menos aún si se creen dueñas de la verdad absoluta y promueven la desigualdad desde perspectivas divinas. Las soluciones vendrán de un pueblo al que se le dé espacio y oportunidad para proponer y actuar.

1.9.10

Loss Mitigation


Nota: La columna que verán a continuación fue publicada en El Nuevo Día el viernes 27 de agosto de 2010. Por razones de espacio, hay algunos datos que no se incluyeron en la misma, pero estoy incluyéndolos al final de esta versión para Facebook y mi blog. Los mismos son relevantes dado el hecho de que el Gobierno y la Banca insisten en que el programa de incentivos se hizo para los consumidores y NO para la Banca y los Desarrolladores. Ante esto, yo opto por sonreir sarcásticamente porque ellos mismos no se creen eso. Lo que dan ganas de llorar es que la desinformación lleve al país al creer ese cuento y que cada cual piense que esta realidad no le afecta.

Esta semana visité el departamento de “Loss Mitigation” de uno de los pocos bancos que aún quedan en pie en nuestra Isla. “¿Y qué es eso?”, se preguntará quien lee esta columna. Ese departamento está a cargo de mitigar las pérdidas que se generan cuando las personas no pueden pagar sus hipotecas. “¿Las pérdidas de quién?”, será la otra pregunta. Pues de los bancos, claro. Sí, también de las personas que no pagan sus hipotecas y que tarde o temprano perderán sus casas. Hay muchas de esas personas por ahí, créame.

Y nuestro gobierno, ¿tiene un departamento de “loss mitigation” para toda esta gente? Para ellas no, pero para los desarrolladores sí. ¿No es eso lo que están creando con el plan para incentivar el mercado de viviendas preparado a petición de los constructores y la banca? Todo sea por vender las nuevas casas aunque en el mercado haya un desplome en la venta de casas usadas.

La avaricia desarrollista de la última década saturó los mercados de vivienda con casas y apartamentos que al día de hoy valen menos de lo que deben sus hipotecas. Peor aún, la negligencia y complacencia del gobierno colaboró para derrumbar nuestro mercado de inmuebles y dejar sin salida a quienes, por haber perdido su empleo, ni siquiera tienen la opción de vender su casa para salvar algo de su inversión.

Esta cadena de pérdidas no se limita a quedarse en la calle. Quien piense eso es un ingenuo o es asesor del gobernador en asuntos económicos. Cuando las familias de nuestro país comienzan a perder sus hogares, pierden también la estabilidad necesaria para satisfacer otras necesidades básicas: alimento, educación, salud. Quedan excluidas del acceso a la toma de decisiones que les afectan y con ello, cierran tristemente el cerco de desigualdad que hace más ricos a los ricos y más pobres a los pobres.

¿Podemos mirar este país, esta patria que tenemos y no compadecer a quienes tienen que mitigar sus pérdidas con lágrimas y desesperación? ¿Queremos continuar creyéndonos las mentiras que nos presenta el gobierno y manejando cada cual sus propias miserias sin entender que somos un solo país, un solo presente y un solo futuro? Que nos defina la acción solidaria y no la complicidad de la indiferencia.

Datos adicionales para pensar y repensar:

1.En julio pasado, el mercado de venta de casas usadas cayó en un 27% en los Estados Unidos. El gobierno de Puerto Rico no ha provisto los datos para la Isla pero parece evidente que la caída acá es similar. Basta con ver las noticias relacionadas publicadas en las últimas semanas en la prensa de la Isla y en las cuales se menciona la disminución en el valor de las propiedades en la Isla.
2.En ningún momento el gobierno, la banca o los desarrolladores han explicado cuánto cederán de sus ganancias los desarrolladores que se beneficien de esta ley de incentivos. Es decir, el CRIM y Hacienda pierden ingresos para subvencionar las exenciones que la ley otorga, pero los desarrolladores no ponen nada de sus bolsillos. Si el interés es tanto, los desarrolladores pudieron haber lanzado sus propias ofertas en las cuales ELLOS pagaran los sellos y gastos notariales. ¿No es lo que se hace en los libres mercados habitualmente? ¿Por qué los contribuyentes deben pasar más trabajo sosteniendo el gasto público de la Isla mientras el gobierno le regala a estas personas exenciones y salvavidas financieros que sólo a ellos benefician?
3.El mercado de la Isla está pidiendo a gritos viviendas de bajo costo. Una familia promedio en la cual una pareja trabaje a salario mínimo NO cualifica para préstamos hipotecarios de más de $100mil. ¿Por qué seguir incentivando las construcciones de más de $100mil y $200mil?

6.8.10

¡Viva la República, Abajo los asesinos!


Publicada en Voces de El Nuevo Día
6 de agosto de 2010

“Para doña Lolita”

Todavía me conmueve la consigna pintada con sangre sobre un muro por Bolívar Márquez, uno de los cadetes nacionalistas asesinados en la masacre de Ponce. Esa consigna es universal y contiene, en sus breves seis palabras, miles de palabras que podrían muy bien convertirse en las consignas de nuestro país en nuestros días. Una de ellas podría ser muy bien “¡Viva la equidad, abajo los opresores!” y ser cantada, pintada, esculpida y gritada en las cuatro esquinas de nuestra Isla. Porque, ¿no tenemos acaso el legítimo derecho a disentir, a denunciar y a proponer lo que creemos necesario para nuestra patria?

¿Debe sorprender entonces que el Movimiento Amplio de Mujeres pinte un mural contra la violencia machista? Claro que no. Y al hacerlo, no sólo es un grupo de mujeres que lucha en contra de la violencia de género, sino un grupo de ciudadanas que rescata el derecho a la libertad de expresión y de asociación, el derecho a exigir justicia y el derecho inalienable de todo un país a vivir con dignidad.

Las mujeres de nuestra Isla se han destacado por su valentía en momento de crisis. Fue una mujer quien levantó la bandera puertorriqueña cuando cayó al pavimento en medio del tiroteo en la Masacre de Ponce. Otra mujer, Blanca Canales, declaró la República de Puerto Rico en el 1950 mientras ondeaba nuestra bandera. Años más tarde, Lolita Lebrón lideró al grupo de nacionalistas a quienes se les encomendó llamar la atención mundial sobre la situación de la Isla a través de un ataque en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos.

No debe sorprendernos, por lo tanto, que las mujeres sigamos siendo uno de los grupos que con más tesón y perseverancia luchemos por las causas que consideramos importantes para Puerto Rico. Así lo hemos hecho para adelantar los derechos humanos de las mujeres en la Isla y también para salvaguardar la dignidad y los derechos de otras poblaciones vulnerables.

Más que exigir el derecho a pintar un mural, el Movimiento Amplio está retando los límites entre el silencio de la sumisión colectiva y las voces de la valentía y la dignidad.

22.7.10

Fraude electoral

Publicada en El Nuevo Día
22 de julio de 2010

Nuestro país vive hoy las consecuencias del fraude electoral del 2008. Sí, porque eso precisamente son las campañas publicitarias en las cuales los partidos políticos invierten millones de dólares para vendernos sus candidatos como se vende un producto. Un producto pulido y brillante pero hueco: un grupo de políticos sin liderazgo genuino, sin valores e incapaces de mantener la confianza de nuestra gente.

Los últimos dos años han retado nuestra democracia de manera contundente. Hace tiempo que no veíamos tantos movimientos sociales reclamando espacios de expresión pública y haciendo esfuerzos organizados para incidir en la gestión gubernamental.

Evidentemente esto ocurre porque ni la Legislatura ni el Ejecutivo responden a las necesidades del país y, peor aún, la gente ya no les cree sus anuncios, sus discursos y sus “performances” alusivos a la democracia.

Pero, ¿de qué democracia nos hablan realmente? ¿De la libertad y democracia de la cual habló el general Miles en el 1898 al invadir Puerto Rico? ¿Nos prometen, como prometió él, “la mayor suma de libertades compatible” con su definición de autoridad y violencia de estado?

Ya no estamos para escuchar sus frases escritas por publicistas.

Parecería que esta columna está fuera de tiempo: a dos años de las elecciones pasadas y dos antes de las próximas. Pero no es así. No hay mejor momento que este para mirar los resultados del fraude publicitario de las elecciones pasadas y tomar la decisión consciente de no permitir que eso se repita en las próximas.

Estamos a tiempo de trazar una raya roja sobre los nombres de todos lo políticos que no se merecen nuestros votos en las próximas elecciones. Mejor aún, estamos a tiempo de crear, desde el pueblo mismo, una visión concreta de lo queremos para el futuro y un nuevo liderazgo que nos responda a nosotros y no a partidos políticos.

El derecho a la libertad y dignidad que emana de nuestra Constitución nos ampara en este esfuerzo. Ahora nos corresponde a todas y todos darle vida a la democracia y garantizar libertad a las futuras generaciones.

Ya no podemos darnos el lujo de ser consumidoras de propaganda. Nos toca reconstruir nuestra patria.



10.6.10

Yo mujer


¿A quién le gusta que Playboy celebre en Puerto Rico una de sus fiestas de aniversario? A mí no, porque reconozco que tanto Playboy como otras empresas basadas en la explotación de las mujeres existen gracias a la desigualdad de géneros. ¿Es este un planteamiento moralista? No. Allá los moralistas con sus expresiones mojigatas sobre la sexualidad y el terror a los cuerpos. De lo que yo hablo es de sexismo.

¿Y qué es sexismo? Me siento obligada a definirlo porque a veces, de tanto usar un término, se presume que todo el mundo lo entiende y a fin de cuentas no es así. El sexismo es la tendencia a valorar a las personas en virtud de su sexo, sin considerar otras características como su trabajo o sus aptitudes. Desde el pensamiento sexista, una mujer deber ser sumisa, callada y obediente. También debe cumplir con parámetros estéticos rígidos que excluyen y discriminan a las que no cumplen con ellos.

Playboy se ha hecho millonaria explotando el sexismo y, con ello, crea una combinación de expectativas y estereotipos letal para muchas mujeres y niñas. En el mundo Playboy está bien ver a las mujeres como objeto y en el mundo real ser objeto se convierte en sinónimo de ser víctima del tráfico de humanas, de la pedofilia, de la pobreza y de la violencia. La actividad de Playboy me enfrenta a una situación particular. Por un lado, como feminista debo repudiar la explotación sexual de las mujeres, y por otro lado, como mujer, debo reclamar el derecho a decidir sobre mi cuerpo, a disfrutar y disponer de él desde mi libertad.

Se ha dicho que el cuerpo de las mujeres es un campo de batalla. Y así es. Nuestros cuerpos no sólo son violados, humillados y agredidos para destruir al enemigo en los escenarios de guerra. En sociedades como la nuestra, se convierten en presa de otras batallas económicas y de poder como las que vivimos día a día y en la que los medios, la iglesia y los emporios económicos aspiran a controlarnos. Ante esto sólo queda como estandarte de la libertad la conciencia de cada mujer a la hora de decidir dónde se posiciona y por qué.
Vea otras opiniones en los siguientes links:
Mujeres en Puerto Rico por Verónica Rivera

6.6.10

¡Llegó el domingo! A marchar por lo derechos humanos de las personas LHBTT. ¡A exigir un Estado laico! Y sobre todo: ¡A demostrar cuánto amor tenemos de verdad! Porque cuando amamos, permanecer en silencio y pasividad ante las injusticias y el odio de los prejuicios NO es una alternativa...

27.5.10

Galanes


Hecho #1: Osvaldo Ríos es un agresor convicto por un caso de violencia doméstica y otras compañeras suyas han expresado públicamente que también fueron agredidas por él. Hecho #2: La dirección de la Parada Puertorriqueña en Nueva York declaró que no considera tal convicción como algo relevante y que lo que consideraron para designarlo como padrino internacional de la parada fue su trayectoria como galán de telenovelas. Conclusión: La maldición de los galanes de telenovelas nos persigue más allá de la pantalla de los televisores.

Siempre he estado convencida de que las telenovelas son el enemigo número 1 de la equidad para las mujeres. Basta con mirar las telenovelas que invaden los canales locales en estos días para ver el desfile de galanes borrachones, infieles, maltratantes, agresores sexuales, mentirosos y manipuladores que conquistan con tales atributos y una cara linda a las mujeres que luego de sufrir, llorar y pasar las de Caín le perdonan todo para más tarde desfilar hasta el altar y vivir felices para siempre… o al menos hasta que las letras de la palabra FIN desaparecen de la pantalla del televisor en el último capítulo. Todo se perdona. Todo se olvida desde una perspectiva social que minimiza la violencia en contra de las mujeres, la justifica y peor aún, responsabiliza a las mismas de su propia victimización.

Lamentablemente, miles de mujeres deben vivir en carne propia la realidad de amar, convivir y sobrevivir a sus propios agresores… a sus propios galanes que le regalan flores mientras les asesinan el espíritu y los sueños.

Ahora, Osvaldo Ríos está invocando a Dios en una carta abierta recientemente publicada, para convencernos de que se rehabilitó y de que está en contra de la violencia doméstica. Su mera afirmación no convierte en un hecho su rehabilitación. Lo que sí es un hecho es que esto ya no se trata de él, sino de cómo ciertos grupos siguen minimizando la violencia doméstica y justificándola. Nos dejan ver con sus actos, que los galanes- reales o ficticios- pueden quedar impunes a pesar de su violencia mientras sus víctimas se convierten en el personaje secundario y olvidado de la telenovela social.

21.4.10

El Trujillo de verdad


Tan recientemente como este domingo, estuvo en nuestra Isla la hija del dictador dominicano Rafael Leonidas Trujillo. Una visita que no se anunció demasiado, pero que logró abarrotar el salón de Casa de España en el cual la misma presentó su libro titulado “Trujillo, mi padre... en mis memorias”. La hija del dictador habló de un Trujillo… y olvidó totalmente al de verdad.

Ese olvido es una bofetada a las miles de personas dominicanas que habitan Puerto Rico y para cada persona de nuestra Isla que tenga un mínimo de respeto por la vida y los derechos humanos.

O ¿es que acaso a las amigas y amigos de la Casa de España se les olvidó que fue Trujillo quien ordenó el asesinato de las hermanas Mirabal? Tal olvido sería inaudito porque, aún hoy, cada 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de No Más Violencia Contra las Mujeres en memoria de estas tres hermanas.

Pero trascendamos el asunto de género, que obviamente para los simpatizantes de Trujillo en Puerto Rico no es importante. Miremos el asunto de raza y etnia y recordemos cómo bajo el trujillato se promovió el genocidio de nuestros vecinos haitianos. ¡Ah, pero claro! En nuestro país se ha acorralado en la pobreza, la violencia y el discrimen a Loíza y a otras comunidades negras. ¡Qué les va a importar el genocidio haitiano!

Trascendamos el racismo entonces. Miremos ahora el asunto de la pobreza y la desigualdad. Bajo el mandato de Trujillo, tres cuartas partes del pueblo dominicano vivían bajo niveles de pobreza y más del 50% era analfabeta. Al momento de su muerte, sin embargo, su fortuna se calculó en más de $100 millones… Bueno, a nuestros amigos de la Casa de España eso no les afecta y no le ven la gravedad, pues no son parte del más del 50% de nuestra población que vive bajo el nivel de pobreza.

Trujillo representó la violencia de género, el racismo, la xenofobia y la opresión de la disidencia y acá, en el 2010, un grupo de personas decide recibir y aplaudir a su hija y escucharla mientras defiende al ser humano que fue su padre… ¿Por qué será esto? ¿Será porque piensan igual que él?

6.4.10

Con o sin Dios

Publicada en El Nuevo Día
3 de abril de 2010

Si Dios existiera, nos querría libres… tan libres como para elegir si creemos en él o no, tan libres como para hacer lo correcto por puro amor al prójimo y no por temor a su ira. Desearía que usemos esa libertad asumiendo responsabilidad plena por nuestras vidas y por nuestro paso por el planeta. Seguramente, si Dios existiera, miraría con agrado a las personas que día a día trabajan para adelantar la equidad y la justicia y no les preguntaría si creen en él o no. Para él, no serían las creencias las que den la llave a la eternidad, sino los actos de amor y solidaridad.

Cerca de la semana en la cual se conmemoró el viernes santo de la fe cristiana, muchas personas hablarán de creencias y afirmarán que esa fe es la que nos define como pueblo y la que debe gobernar aún a pesar del Estado laico en el que vivimos. No puedo evitar mirar a esas personas con gran inquietud. No porque ser cristiano sea algo malo, sino porque pensar de manera tan absoluta en cuanto a una creencia religiosa implica desamor hacia quienes manifiestan su espiritualidad de otra manera. No puede existir amor sin respeto y no existe respeto cuando se quiere imponer una creencia religiosa a la fuerza.

Tal vez, ante la violencia del coloniaje, nos parece aceptable la idea de imponer a la fuerza ideas religiosas y una moral rígida que sólo beneficia a los poderosos que se aprovechan de ella. Los españoles impusieron su religión como parte del proceso de dominación de nuestra Isla y los estadounidenses reforzaron esa estrategia cuatro siglos más tarde. ¿Alguno de ellos nos hizo libres?

La verdadera libertad no está cimentada en el miedo o la imposición de creencias religiosas, políticas o sociales. La verdadera libertad, esa que permite amar incondicionalmente, nace de un proceso de transformación que nos reta a mirarnos y a mirar al prójimo con respeto.

Si Dios existiera, jamás querría vernos como ciegos seguidores de los mensajeros del miedo y de la intolerancia. Nos querría libres, con o sin él.

www.brujasyrebeldes.blogspot.com

8.3.10

Vivir la equidad


Reflexión en el 8 de marzo

Muchas veces pensamos en la equidad como algo abstracto, una utopía de la cual se conversa… Sin embargo, la equidad debemos vivirla desde nuestra cotidianidad. “¿Cómo vivir la equidad?”, se preguntarán algunas personas. Afirmándola con nuestros actos, aspirando a la libertad, siendo honestas con lo que pensamos, hacemos y sentimos.

Si tenemos pensamientos limitantes, y nos vemos a nosotras mismas como seres inferiores o con capacidades limitadas, estamos afirmando la desigualdad. Sin embargo, cuando somos capaces de aceptarnos a nosotras mismas, de vislumbrar el éxito al cual aspiramos y de confiar en nuestras capacidades, afirmamos la equidad porque nos sentimos amparadas en nuestra propia humanidad infinita y maravillosa.

No habrá quien nos haga pensar que somos incapaces de algo… avanzaremos hacia los espacios de poder, de libertad y de democracia de tú a tú con otros grupos o sectores.

Un pensamiento de seguridad y equidad, es un pensamiento de libertad.

Nuestras acciones dan cuerpo a la equidad. Le dan vida cuando aceptamos roles de liderato, cuando damos el frente a la hora de asumir responsabilidades, cuando decimos o hacemos lo que sabemos correcto aún por encima de las amenazas, el miedo o la adversidad. Es inaceptable rendir nuestras acciones a valores contrarios a los que defendemos…

Una acción que afirma la equidad, es una acción que repercute en la vida de otras mujeres, porque es una onda expansiva de solidaridad.

Habrá quienes quieran hacernos sentir desvalidas, tontas, incapaces o cobardes. Sin embargo, desde nuestra libertad interior, nosotras podemos elegir cómo nos sentimos. Hoy en Puerto Rico, la supervivencia de nuestros derechos como mujeres depende en gran medida de nuestra elección. Estamos llamadas a sentirnos valientes, inteligentes, humanas plenas y con derechos.

Para alcanzar la equidad y la libertad, primero debemos sentirla en nuestros corazones.

4.3.10

Gallinas cluecas


Publicada el 4 de marzo de 2010

El Nuevo Día


Esta semana tuve la terrible experiencia de escuchar a la Secretaria de la Familia exigir por radio que las mujeres que atraviesan situaciones de violencia doméstica actúen como gallinas. Sí, así como lo oyen. Inclusive, llegó a decir que las gallinas son mejores protectoras de su prole que estas mujeres. Y que conste, no lo dijo una ni dos veces, sino varias. Partiendo de esta terrible e inadecuada comparación, a renglón seguido advirtió con voz sentenciosa, que estas madres que “permiten” que ocurra la violencia doméstica son nada más y nada menos que “procesables”, cómplices de la violencia y merecedoras de que se les remueva la custodia de sus menores .

Aparentemente hay varios temas en los cuales la Secretaria de la Familia es poco conocedora. Uno de ellos es el de las gallinas, y el otro el de la violencia doméstica y los patrones de poder y control que se desarrollan en torno a ella.

De las gallinas parece desconocer que como animales que son, actúan sin estar sujetas al manejo de emociones y pensamientos que manejamos los seres humanos. También parece desconocer, que una gallina actúa en total sumisión ante el gallo, que de paso es polígamo y está autorizado en su sistema jerárquico a disciplinar a picotazo limpio a cualquier integrante del clan que no le obedezca.

De la violencia doméstica desconoce que la misma no se vive y se sufre de manera voluntaria. Ignora que las mujeres no la permiten sino que la sobreviven como pueden hasta descubrir que tienen otra alternativa. Hablar en términos de culpa al referirse a una sobreviviente de violencia doméstica, es liberar de responsabilidad al agresor y a la construcción social que crea las condiciones de desigualdad que provocan esa violencia. ¡Qué hablar de los niños y niñas! Su mayor victimaria no es su madre, es la incomprensión y la falta de voluntad de las funcionarias como la Secretaria para trabajar la prevención de violencia desde una perspectiva integral y de equidad.

Pero, ¡ah claro!, se me olvidaba que con la Promesa de Hombre todo ha de estar resuelto. ¿Para qué saber de gallinas y de violencia de género? Si con que las mujeres obedezcan y actúen como gallinas todo queda resuelto y en paz…

http://www.elnuevodia.com/columna/680485/

15.1.10

Valor y precio

Publicada en El Nuevo Día
14 de enero de 2010

Ahora está de moda atribuir la crisis nacional a la falta de valores del pueblo. Los líderes del gobierno se desgarran las vestiduras y se arrancan el cabello para luego correr a pedir auxilio a los sectores religiosos. Pero, ¿qué hay tras esa constante repetición del gobierno y de ciertos líderes religiosos de que a nosotros, el pueblo, nos faltan valores? Nada más y nada menos que la intención de crearnos la idea de que somos inferiores ante ellos, la clase “gobernante” llamada a decidir por el bien de todos y por encima de todos.

Cabe preguntarse entonces si cada buen y buena ciudadana que lee esta columna siente que es culpable de la actual ola de violencia, de la pobreza y de la desigualdad porque carece de valores. ¿Y qué son valores? Más allá del concepto económico de valor, está el que atañe a la ética. Los valores que tanto se mencionan por el gobierno, deberían ser cualidades que orienten nuestra conducta y nos ayuden a decidir cómo actuar en distintas circunstancias de nuestra vida individual y colectiva.

Cualidades, que por cierto, muy bien podrían definirse sin necesidad de acudir a iglesias particulares. Sabido es que el valor del amor real y el respeto al prójimo no son patrimonio exclusivo de los líderes religiosos ni de sectas influyentes. Precisamente lo que define los valores humanos es su capacidad de trascender lo sectario para abrazar el respeto a la vida y a la dignidad de quienes nos rodean.

¿Son las personas de nuestro país honestas, respetuosas, solidarias y sensibles? Yo creo firmemente que la mayoría sí lo es. Creer en otra cosa, desvirtuar nuestra imagen de pueblo para señalar y culpabilizar de la desigualdad y la pobreza a quienes la sufren, es una canallada.

Irónicamente, quien habla de crisis de valores parece estar confundiéndolos con precio. Sí, porque mientras nuestro pueblo clama por equidad, paz y justicia, nuestros gobernantes toman sus decisiones en dólares y centavos. ¿Con cuántas monedas creen poder comprar nuestros valores? ¿Qué precio tiene la conciencia del gobernador y de la legislatura? Para hablar de valores hay que vivirlos y no confundirlos con diez dólares en el bolsillo. Para gobernar un país hay que entender la diferencia entre valor-y no me refiero al término económico- y precio.

Es hora de tener miedo

Si todavía no sienten miedo con lo que estamos viendo en Puerto Rico y el planeta, están tarde. La violencia económica y política que ya est...