8.8.12

Política limpia

Nuestro país está hambriento de cambios. La desconfianza en el gobierno se refleja en las encuestas preeleccionarias, en las entrevistas relámpago que se hacen para programas televisivos y hasta en nuestra cotidianidad: en las oficinas médicas, en las filas, en las salas de espera en agencias. Sin embargo, yo no dejo de preguntarme en qué parte del análisis que hacemos como pueblo se quiebra la conexión que debería existir entre el “yo creo” o “yo critico” y el “Yo propongo” o el “Yo hago”.

Llevamos años siendo testigos de escenas de cadáveres, de brutalidad policiaca, de peleas vergonzosas entre políticos, de expresiones homofóbicas, machistas, racistas… y tal parece que a muchas personas les resulta más fácil seguir siendo testigos y sufrir esta realidad que ponerse de pie y trabajar para cambiarla. ¿Será que no se sienten responsables de lo que pasa? O tal vez, ¿sentirán que carecen de poder? ¿Verán la política como una cosa sucia? ¿O creerán que tienen la probabilidad de beneficiarse en algún modo de toda esta situación?
Cada persona que elige NO actuar, tiene una razón para dar la espalda al país. Me gustaría saber esas razones porque son razones que las convierten en un muro contra el cual chocan las personas que sí quieren actuar. La renuncia del Dr. Vázquez Quintana a la candidatura a la gobernación por el MUS es un ejemplo de cómo esa pared se levanta en contra de la buena voluntad. Por un lado se reclaman buenos candidatos, con otro estilo de expresión, con valores como el respeto al pueblo y el amor al país, y por otro lado- cuando surgen- se les critica y se les minimiza. No en balde se hace tan difícil conseguir buenas personas dispuestas a ser candidatas a puestos políticos.

Cada una y uno de nosotros es responsable de lo que pase con la política del país y de las candidaturas que dejamos trascender hasta convertirse en puestos electos. Permitimos que gente como Evelyn Vázquez, Tomás Rivera Schatz, Farinnacci, Héctor Martínez y otros tantos, conviertan la política en algo sucio cuando en realidad, el arte de gobernar para el bienestar común debería ser un trabajo honroso y limpio.
La buena noticia es que en realidad, tenemos la capacidad de transformar la política de nuestro país en un espacio de diálogo, de debates de altura, de deliberación conjunta y de equidad. El muro del pesimismo y de la violencia que levantan algunos sectores políticos del país puede derrumbarse. Cada uno y una de nosotras puede remirarse y descubrir que tiene la capacidad de proponer y de actuar en apoyo a iniciativas como el MUS y el PPT que buscan cambiar el rumbo torcido que otros partidos han impuesto a nuestra democracia.

No tenemos que resignarnos. Indignarse no es suficiente. Tenemos que actuar.
Nota de hoy sobre el referéndum del 19 de agosto: Si crees que cuando Fortuño habla de “nosotros” te está incluyendo, pregúntate: ¿En qué familia creciste? ¿Cuánto ganas al año? ¿A qué colegio fuiste? Si no eres de sus círculos, no te está incluyendo. Probablemente él te considere parte del grupo de los “ellos”, de los que se merecen ser arrestados, de los que son peligrosos, de los que no valen nada, de los que se merecen ser culpables antes del juicio y ser puestos en un bill board. El 19 de agosto, vota por ti, por tu derecho a la presunción de inocencia y por el NO-NO.

1 comentario:

  1. Anónimo1:04 a.m.

    Concuerdo contigo en que para criaturas como Fortuño, la percepción del mundo es una alegoría del poema de Benedetti: Ustedes y Nosotros… Aunque nos tilden de negativos…, ¡NO, NO y punto!

    LiSA

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