17.11.10

8 días para el Día de No Más Violencia Hacia las Mujeres: La buena educación

Ayer se celebró en la UPR un referéndum para que las y los estudiantes se expresaran sobre la cuota de $800 que la administración de la universidad quiere imponerles. En esta misma semana, los medios reseñaron ampliamente el caso de un niño que fue brutalmente agredido en su escuela sin que las autoridades escolares hicieran algo con el asunto. En otros tantos momentos, hemos escuchado cómo en nuestras escuelas públicas se agreden estudiantes y maestras/os, cómo faltan libros, cómo se alteran los horarios al extremo de que no hay garantía de un número de horas adecuadas para que nuestra niñez acceda a una educación integral.

Si se quiere sumir a un pueblo en la pobreza y mantener bajo control sus deseos de libertad y justicia, la primera cadena que hay que ponerle al cuello es la de la ignorancia. Y eso, amigas y amigos, es lo que está haciendo nuestro gobierno con total conciencia de las implicaciones de sus actos.

Por otro lado, transformando esta premisa en una premisa positiva, hay que decir que el conocimiento y la educación son el primer paso a la libertad individual y colectiva.

Es por eso que hoy, a 8 días del 25 de noviembre, dedico estos breves párrafos a una reflexión breve sobre la buena educación.

¿Y a qué me refiero? No me refiero al tipo de buena educación que se utiliza para diferenciar clases sociales. Esa que nos dice cuál de los 500 tenedores que ponen en una mesa es el apropiado para comer ensaladas. No me refiero a la que nos hace pedir perdón por cada cosa y enseña a las mujeres a caminar como princesas, a sentarse adecuadamente y a hablar en tono suave y pausado. Tampoco me refiero a esa buena educación que enseña a los varones a abrir puertas para las damas, pero no a escucharlas o respetarlas en el campo laboral o político. Mucho menos me refiero a la educación que se da en algunos espacios universitarios para que unos pocos aprendan cómo decidir y manejar el país por unos muchos a quienes consideran inferiores, no porque lo sean, sino porque eso se les enseñó.

Ni qué decir de la buena educación moral que se enseña en algunas iglesias… Esa que dice que se ama al pecador, pero no al pecado para justificar el machismo, la homofobia y el odio a todo lo que les resulta diferente.

Hoy este espacio bloguero aboga por el derecho a la educación de nuestro pueblo, pero muy en especial por el derecho de cada niña y niño a una educación integral, que les reconozca como seres humanos y les dé la oportunidad de reconocer en las y los demás a otros seres humanos a alguien digno de respeto y amor. Que reconozcan la diversidad y la disfruten. Que construyan un mundo de equidad y libre de violencia de género.

16.11.10

9 días- La Resiliencia y el Amor

Hoy ha sido un día de muchas tareas cortas y, a la vez, exigentes.  Aún así, escucho y veo a las mujeres que hoy llegaron a Matria para uno de sus talleres de apoderamiento y me maravillo con su resiliencia.  Ese es el antídoto a la desigualdad y la violencia de género.  Resiliencia +  la energía de quienes dedican sus vidas a apoyar los procesos de sanación de otras mujeres.  Todo esto desde el amor a ellas, a sus hijos e hijas y a cada persona de este país.

Cuando hablamos de equidad hablamos de amor.  Jamás de odio.  Jamás de superioridad.  Jamás de verdades absolutas que crean jerarquías obsoletas.

Faltan 9 días para conmemorar el Día de No Más Violencia Hacia las Mujeres y más que anclar mi mirada en la tristeza, anticipo con esperanza las noticias cotidianas de tantas nuevas mujeres que día a día superan la violencia armadas de sueños, llenas de valor y  dueñas de algo que nunca nos podrán quitar: humanidad pura e infinita.

15.11.10

A diez días del Día Internacional de No Más Violencia Hacia las Mujeres: El silencio y el grito

http://www.elnuevodia.com/secaenloscargoscontralasmujeresdelmuralantimachista-818706.html#comentarios

Las mujeres no gritan. Las mujeres no se quejan. Las mujeres aguantan. Las mujeres se resignan. Las mujeres se hacen cómplices. Las mujeres asumen la culpa. Las mujeres se callan. Las mujeres siguen con su vida y se dan por vencidas.

Ahora, tachemos todo lo anterior: Las mujeres no gritan. Las mujeres no se quejan. Las mujeres aguantan. Las mujeres se resignan. Las mujeres se hacen cómplices. Las mujeres asumen la culpa. Las mujeres se callan. Las mujeres siguen con su vida y se dan por vencidas.

Tachémoslo porque no es verdad. Esas premisas nos ocultan la verdadera naturaleza de las mujeres porque si las mujeres actuaran de esa manera no serían humanas. Serían unas muñecas frívolas, bonitas (o feas), un objeto para complacer y nada más.

En pleno 2010, sin embargo, las mujeres de nuestra Isla hemos tenido que enfrentar a un sistema gubernamental que pretende acallarnos porque lo que sale de nuestras bocas no le gusta. Al gobierno no le gusta que le recordemos sus errores, no le gusta que le señalemos sus incongruencias, no le gusta que revelemos al país los mecanismos de su hipocresía.

Hoy, las compañeras del MAMPR que fueron acusadas criminalmente por pintar un mural en contra de la violencia machista fueron liberadas de los cargos. Esto, que parece una cosa pequeña- después de todo era "sólo" un caso menos grave- no es tan pequeño nada.

Más aún, no podemos obviar el hecho de que todavía existen personas que critican a las defensoras de los derechos humanos de las mujeres en la Isla y que en su crítica pueden recurrir a toda clase de comentarios crueles, superficiales y estereotipados. Le molestan las voces de las mujeres. Le molesta que nosotras no queramos jugar a la casita de antaño y que nos salgamos de papel.

Es comprensible esa molestia, pero no justificable. Digo que es comprensible porque a todas luces, cuando las mujeres se salen del orden que por siglos se ha considerado apropiado en nuestra sociedad, hay personas que no saben cómo reaccionar ante ello, no saben cuál es su nuevo lugar, se sienten amenazadas… Sin embargo, no es justificable esa molestia que nace del miedo porque ya hemos caminado grandes trechos como humanidad y deberíamos tener la capacidad de confiar, de amar y de aspirar a un mundo más equitativo y más feliz.

A diez días del Día Internacional de No Más Violencia hacia las Mujeres, yo reafirmo mi derecho, y el de todas las demás mujeres, a vivir en paz. Y ese derecho a vivir en paz incluye el derecho a expresarme, a pintar murales, a escribir, a cantar, a bailar… ¿y por qué no? A gritar cuando me duela, cuando lo necesite para que mi voz sea escuchada en medio de las turbulencias sociales, cuando el silencio implique morir poco a poco en la invisible otredad.

13.11.10

Liberarnos del pasado

Cuando nos negamos a soltar el pasado- tradiciones que nos oprimen, recuerdos que nos limitan, personas que nos amarran a cosas que nos hacen daño- permitimos que se violente nuestro espíritu.

¿Cuánto más necesitamos las mujeres para que nuestros espíritus sean libres?

12.11.10

Las mujeres proponen...


Estamos en tiempos de proponer y actuar.  Cada vez está más cerca el 25 de noviembre y cada uno de estos días me representa una oportunidad para pensar en el mundo que tenemos entre manos y el rol que las mujeres pueden jugar en él.

Mirando vídeos como el que incluyo en esta entrada, renuevo la esperanza y siento un amor inmenso por las participantes de Matria- que son valerosas y fuertes- y por cada mujer que, como ellas, espera una oportunidad para soñar y hacer esos sueños una realidad...

Este 25 de noviembre, es día de denuncia y también de renovación de un compromiso férreo con la paz, felicidad y desarrollo de cada mujer de esta Isla.

11.11.10

Las guerras cotidianas


"Wartime sexual violence has been one of history’s greatest silences." — Elisabeth Rehn and Ellen Johnson Sirleaf in Women, War, Peace, 2002.

Hoy es uno de tantos días feriados en nuestra Isla. Día del Veterano... umjú. Sé lo controversial que puede resultar criticar un día como este y lo que representa... pero, aún así, debo decir que no debemos enorgullecernos demasiado de una celebración que se compromete- y nos compromete- con las guerras como instrumento para dilucidar conflictos.

Pero dejando a un lado la dolorosa experiencia de los soldados, miremos por un momento a las mujeres que son víctimas de las guerras.

Algunas estadísticas provistas por UNIFEM son devastadoras:

• 250,000–500,000 mujeres y niñas fueron violadas durante el genocidio de 1994 en Ruanda
• 20,000–50,000 mujeres y niñas fueron violadas durante la guerra en Bosnia-Herzegovina en los 1990s
• 50,000–64,000 mujeres desplazadas en Sierra Leona fueron atacadas sexualmente por los combatientes

¿Y qué tiene que ver esto con nosotras en Puerto Rico? Miremos nuestras guerras cotidianas… y el silencio desde el cual se viven.

Existen elementos paralelos entre las situaciones de guerra en otros países y la situación que viven miles de mujeres y niñas en nuestra Isla en estos tiempos.

La pobreza extrema y la dependencia económica aumentan la vulnerabilidad de las mujeres en escenarios de violencia social o de guerra. Todas y todos sabemos que el narcotráfico ha logrado crear en nuestra Isla un escenario de guerra no declarada, empeorado por la actitud negligente y despectiva de las autoridades y la indiferencia de quienes se creen inmunes a este problema.

En ese escenario viven, mueren y son agredidas niñas y mujeres que soportan en silencio la violencia que sufren sólo por ser mujeres.

La falta de acceso a los grupos que toman las decisiones en el país es otro elemento en común con espacios de guerra. En países en guerra, o en cuerpos que median en los conflictos bélicos, hay poca o ninguna participación de mujeres que puedan velar por la protección de otras mujeres y garantizarles su integridad física y emocional.

En nuestro país, un país que atraviesa una guerra de clases sociales- aunque algunos necios lo quieran negar- las mujeres están mal representadas en los grupos que toman las decisiones que nos afectan. No sólo escasean las mujeres en las secretarías de gobierno, la legislatura y otros cuerpos gubernamentales, sino que las que existen, están totalmente desconectadas de los conceptos de género, equidad y justicia.

Miremos como ejemplo un Departamento de la Familia que culpabiliza a las mujeres de todo lo que pasa en las familias, una Procuraduría de las Mujeres carente de dirección efectiva, una Legislatura aliada a grupos fundamentalistas y machistas y un Ejecutivo que repite las mismas historias fantásticas de un país que alegadamente está progresado mientras todas vemos cómo se desmorona…

Esas guerras no declaradas, esas guerras cotidianas vividas en nuestro país también hay que mirarlas. Y ojo, que el llamado es a algo más que a sobrevivirlas. El llamado es asumir el papel que nos corresponde, el de guerreras y guerreros de la equidad.

9.11.10

Sostenibilidad

Cuando se habla de desarrollo sostenible, pocas personas piensan en género. La realidad es que el desarrollo sostenible, concebido como una alternativa que promueve la distribución y conservación de los recursos que tenemos como país, es una manera de adelantar la equidad de géneros y también la equidad para otras comunidades vulnerables ante la pobreza.

Hoy se celebró en Caguas la primera actividad del Primer Congreso Comunitario de Desarrollo Sostenible. Hubo ponencias espectaculares pero hubo dos que me impresionaron de manera especial: la del Dr. Argeo Quiñones y la de la Dra. Myrna Comas Pagán. ¿Por qué? Porque ambos hablaron de cosas que atañen a nuestra realidad inmediata pero que a la vez nos obligan a posicionarnos para buscar alternativas democráticas y justas para garantizar nuestro futuro.

Hablar de desigualdad y de derechos humanos sin tocar tierra- es decir- sin mirar de cerca lo que ocurre en el planeta y en nuestro país y sin comprometernos con las soluciones, es perder el tiempo... Y hoy, yo sentí que aproveché mi tiempo y que hay mucho que hacer, con muchas mentes y manos que aman al país.

En noviembre, mes de No Más Violencia Hacia las Mujeres, hay que afirmar la esperanza desde una mirada informada, realista y ética. Eso hicimos hoy... ya veremos que más hacer mañana.

8.11.10

Malos tratos, violencia doméstica, violencia machista, violencia de género

Al final todo se resume en violencia de género... Es esa violencia que nace de la desigualdad y que aún cuando alguna mujeres digan que nunca la han sentido, está presente en la cotidianidad de cada cual.

Y es así como único podemos explicar por qué un niño se siente presionado a burlarse de otro niño que se ve "afeminado"... una niña que se muere por jugar pelota ni sisquiera lo pide porque sabe que le dirán que no... una madre obliga a su niña a recoger los platos de la mesa y lavarlos mientras sus hermanos ven la televisión... un padre le dice a su niño que no lo bese más porque "los hombres no se besan"... Cada una de esas historias, aquí micro historias que entretejen el malestar de personas adultas y de niños y niñas, van conformando una sociedad que es intolerante con los atributos que le han sido asignados a las mujeres.

Lo que parece tonto o breve no lo es... cada acción que promueve esa visión deformada de lo que es la libertad humana y la capacidad de elegir lo que nos gusta, lo que nos apasiona, lo que nos hace sentir amor, es un nuevo eslabón que nos priva de libertad a hombres y mujeres.

¿Queremos libertad? Comencemos por exigir equidad.

7.11.10

domingo de noviembre

Domingo, día en el que muchas personas acuden a sus templos para escuchar la palabra del dios en el cual creen... Yo acudo a mi conciencia para escuchar lo que me dice sobre el amor y la justicia social.

No hay dios que pueda justificar el dominio sobre la conciencia de otros seres humanos, ni los actos violentos en contra de las mujeres. Las religiones, cuando se alimentan del odio, la intolerancia y el hambre de poder, son capaces de alimentar a su vez una visión distorsionada de la espiritualidad humana.

Es por eso que en siglos pasados la palabra "fémina" se desarrolló de la idea de que las mujeres eran seres con una capacidad limitada para la fe. "Fe-minus", menos fe. Y esa concepción, documentada en el escrito Malleus Malleficarum (El martillo de las Brujas) de Heinrich Kramer y James Sprenger nos persigue hasta nuestros días desde los púlpitos religiosos en los cuales sacerdotes o pastores fundamentalistas llaman a la violencia en contra de las mujeres. Y digo que llaman a la violencia porque en la medida que se degrada la figura de las mujeres como seres inferiores, se justifica el uso del poder en su contra y se tolera la violencia que sufren las mismas a nivel familiar, social y económico.

¿Cuántos políticos hipócritas visitan los templos hoy domingo? ¿Cuántos dicen adorar un dios y luego actúan en contra del prójimo para satisfacer su hambre de poder y su sed de bienes?

Hoy domingo, es un buen día para escuchar nuestras conciencias y amar al prójimo de verdad. Hoy es un buen día para decir NO MÁS a la violencia en contra de las mujeres y apoyar con palabras y acciones las iniciativas que trabajan para que éstas alcancen la equidad, la libertad y la felicidad.

6.11.10

Cabilderas de la desigualdad


Días 5 y 6 de camino al Día Internacional de No Más Violencia hacia las Mujeres

Publicada en El Nuevo Día
6 de noviembre de 2010

La semana pasada el gobernador dijo al país que “un dólar en tus manos rinde mucho más que un dólar en manos del gobierno”. Luego, pidió el apoyo de las organizaciones comunitarias como cabilderas a favor de los proyectos de ley que crean una reforma contributiva que llamó “Más dinero en tu bolsillo”. Nos dijo que debíamos cabildear porque se supone que con esta reforma aumenten los ingresos de las organizaciones ya que se permitirá una deducción del 100% de lo que nos donen entes privados.

Lo que no dice el gobernador es que “Más dinero en tu bolsillo” no es lo mismo que menos pobreza. Quien no tiene dinero, no tiene dinero… ¡y punto! A la población pobre de nuestro país, esta reforma no le ayuda. Pero que no se engañe la clase media porque ella tampoco se beneficiará.

“Más dinero en tu bolsillo” es una renuncia del gobierno a brindar o subvencionar los servicios que el pueblo necesita. Es crear un país en el que la educación, la salud y otros servicios esenciales sólo estén accesibles para quien pueda pagarlos. ¿O es que acaso cree la clase media que un reembolso de contribuciones pagará los colegios, los planes de salud, las viviendas sobrevaloradas y todos los demás servicios que se necesitan en un país para garantizar calidad de vida? Nos va a salir cara la idea que se esconde tras la reforma: “que cada quien resuelva lo suyo, que para eso no es que está el gobierno”.

¿No estamos viviendo eso ya? ¿Cuántas familias están asfixiadas pagando colegios, planes médicos y otros servicios que el gobierno no es capaz de ofrecer eficientemente? La clase media va cuesta abajo y no se ha dado cuenta. Cuando la desigualdad crece, el gobierno no puede pensarse como un ente que sólo observa o regula y que se lava las manos para que cada quien se resuelva.

¿Y qué haremos las organizaciones? Las organizaciones que son fieles a su misión social no pueden convertirse en cabilderas de la desigualdad a cambio de una promesa de mayores donativos privados. De nada vale llenar nuestras arcas y traicionar a quienes servimos convirtiéndolos en clientes perpetuos de la caridad.

4.11.10

Día 4- Faltan 21 días para el 25 de noviembre

Hoy las palabras son pocas... mucho trabajo, muchas cosas pasando y dos manos que no abarcan lo suficiente... Pero aún así, un pensamiento: merecemos la equidad, merecemos la vida, merecemos el respeto, merecemos la felicidad.

¡Que la violencia no nos siga marginando!

3.11.10

Mirar la desigualdad de frente


Faltan 22 días para el 25 de noviembre. Miro a mi alrededor y me impresiona la desigualdad que aún sufren las mujeres… pero más aún me impresiona la insistencia de algunas personas en negarla.

Antes creía que la negación era fruto de la falta de información o de experiencias. Ahora, opino que esa negación puede ser, y en muchos casos es, una actitud elegida concientemente para evadir responsabilidad. Porque, ¿es posible continuar evadiendo la responsabilidad que nos corresponde como ciudadanas una vez vemos, admitimos y nos encaramos a la desigualdad de género? ¿Es posible continuar riéndonos de los chistes que degradan la inteligencia de las mujeres? ¿Seguir comprando productos que se anuncian con la explotación de los cuerpos femeninos y que venden una imagen vacía, tonta y cosificada de nosotras? ¿Podemos sentarnos tranquilas en los bancos de una iglesia y escuchar impasibles cómo un pastor o un sacerdote nos ordenan obedecer a un esposo aún cuando esa obediencia implique perder nuestra integridad y libertad?

Cuando aceptamos mirar de frente la desigualdad de géneros y la violencia en contra de las mujeres que nace de esa desigualdad, no nos queda más remedio que actuar.

Hoy el reto es mirar, mirar de frente, mirar sin miedo y confesarnos que quizás debimos mirar antes y ser rectas a la hora de actuar. Hoy el reto es, además, perdonarnos lo que no hicimos ayer y comprometernos con la equidad y la paz a partir de ahora y para los días por venir.

2.11.10

La Catrina



2 de noviembre, Día de los Muertos, y las Muertas, por supuesto. Recordando a una querida amiga mexicana, hoy también me viene a la mente la Catrina. Esa figura que representa a la muerte en el folklore mexicano pero que en su origen representaba otra cosa.

La imagen que acompaña esta nota es "La Calavera de la Catrina" según fue originalmente publicada por el artista José Guadalupe Posada en el 1913. En aquel momento esa calavera representaba algo más que la muerte, representaba a una clase social que aún en penuria económica se empecinaba en imitar la opulencia extranjera en detrimento de la identidad cultural mexicana o indígena.

A 23 días del Día Internacional de No Más Violencia Hacia las Mujeres, miro a la Catrina y de momento me parece puertorriqueña… puertorriqueña desde el cinismo y la desfachatez con la cual el gobierno actual despacha la violencia machista en la Isla. Es así como tras los bombos y platillos, las tarimas adornadas, los anuncios costosos y los slogans vacíos del gobierno y sus agencias, se esconde el esqueleto descarnado de la desigualdad, el desprecio a los derechos humanos de las mujeres y la violencia de estado.

Tenemos un gobierno llenos de Catrinas que se embelesan mirando al norte y que andan desnudas y vacías tratando de entretenernos para que pasemos por la vida sin darnos cuenta de que la libertad, la felicidad y la equidad nos llaman.

No hay que perdonar a las Catrinas que traicionan la vida, la patria y la justicia. Hay que actuar con consistencia y con valentía… y eso se logra trabajando, trabajando con amor y entusiasmo para garantizar servicios a las mujeres que atraviesan situaciones violencia machista, para adelantar el desarrollo económico de TODO el país y no de un solo sector, no admitiendo con nuestro silencio las mentiras que el gobierno nos impone desde sus montajes mediáticos que sólo buscan embelesar…

En el mes de no más violencia hacia las mujeres, ¿qué Catrina puertorriqueña debemos vencer?

1.11.10

Conteo regresivo antes del 25 de noviembre


Hoy comienza noviembre y con él, la inevitable reflexión en torno al tema de la violencia machista. Este año, además, el Día Internacional de NO más Violencia Contra las Mujeres coincide con el Día de Acción de Gracias, lo que nos obliga a establecer prioridades y elegir en qué depositaremos nuestras energías ese día.


Quizás para muchas personas parece impensable sacrificar un feriado "familiar" en aras de una conmemoración como la del Día de No Más Violencia. Sin embargo, estando en tiempos tan extraordinarios como estos vale preguntarse: ¿en qué creo? ¿qué o a quiénes amo? ¿cuán solidaria puedo ser?


¿Creemos en celebrar cenas opíparas mientras miles de familias lideradas por mujeres cuentan cada centavo para procurarse algún alimento?


¿Amamos a nuestras familias mientras nos enajenamos de la opresión que sufren en nuestra sociedad las mujeres y niñas que no tienen el apoyo necesario para vivir plenamente y en paz?


¿Nos consideramos solidarias meramente por ir y servir unos cuantos almuerzos a un grupo de personas que el resto del año se tienen que tragar el desprecio y abandono del resto de la sociedad?


La violencia en contra de las mujeres es mucho más que la llamada violencia doméstica. Por eso, hablamos de violencia machista y comenzamos hoy una cuenta regresiva y reflexiva de camino al Día de NO Más Violencia contra las Mujeres.

7.10.10

Hipocresía


En estos días hemos comprobado cómo una buena campaña mediática, unos contactos bien usados y el apoyo de unos cuantos oportunistas puede contrarrestar la ineptitud y falta de profundidad de cualquier persona para posicionarla políticamente.

¿Cómo es esto posible? Pues ahora resulta que la hipocresía gubernamental se ha maquillado, peinado y hasta ha tomado un curso de modelaje y refinamiento. ¿Su mejor representante en este momento? Evelyn Vázquez.

Mientras las mujeres de la Isla sufren las consecuencias de las políticas públicas gubernamentales que fomentan la violencia machista, Evelyn Vázquez y las agencias de gobierno organizan una marcha del Buen Trato e invierten dinero y recursos para darle impulso mediático.

Mientras las mujeres de la Isla enfrentan sin apoyo los procesos de violencia doméstica en los tribunales debido a que la Oficina de la Procuradora de las Mujeres no pudo traer a la Isla y distribuir los fondos para esos servicios, Evelyn Vázquez propuso a WIPR hacer un programa de televisión en el que pretende usar de entretenimiento público las situaciones reales de mujeres víctimas de violencia machista a las que probablemente maquillarán y empaquetarán como producto mediático de temporada.

Mientras a nivel internacional se reconoce que una de las peores amenazas a los derechos humanos de las mujeres es la visión acartonada y reprimida de la figura femenina que promueven las religiones fundamentalistas, Evelyn Vázquez visita sus templos y valida a sus organizaciones como las expertas en violencia doméstica, apoyando con sus palabras y actos la violencia machista que pretende combatir.

“¡Cada cual, Sancho, es hijo de sus obras!”, dijo Don Quijote. ¿Y de qué obras es hija Evelyn Vázquez? Las obras de Evelyn Vázquez, del gobernador Fortuño y de otros tantos políticos y jefas de agencias han parido una banda de oportunistas e hipócritas incapaces de servir al país. Son incapaces porque no aman a nuestra gente y tienen como prioridad afianzar unas estructuras económicas y sociales que van en contra de nuestros mejores intereses como pueblo.

El buen trato hacia nuestro país debe estar presente en cada acción del gobierno y no sólo en una ley y una patética marcha utilizada para validar la hipocresía de quienes gobiernan.

24.9.10

El mundo que nace de nuestras letras


La historia existe gracias a las letras que le han puesto nombre al heroísmo, al afán de justicia, a la necesidad de adelantar causas y a los sentimientos humanos que yacen bajo nuestros actos. Quizás por eso desde muy pequeña quedé enamorada de la palabra y de los libros. Algo me decía que en ellos existía un Aleph como el de Borges y que en ellos encontraría el infinito mundo soñado, simultáneamente, avasalladoramente, vívidamente… sin tener que moverme de otro punto que es portal al universo y que es mi mente, mi ser, mi espíritu.

Escribir siempre fue uno de mis sueños. Parecía la evolución natural luego de tanto leer. Sin embargo, aunque llevo años escribiendo, me tardé bastante en abrazar la escritura creativa. Me faltaba algo más que los libros, me faltaba vivir, evolucionar, liberarme de cargas impuestas por la domesticación social, me faltaba amar, me faltaba aprender a ser solidaria, me faltaba la inspiración que nos da conocer gente valiente, me faltaban voces interlocutoras… me faltaba valentía.

Es aquí cuando tengo que hacer una pausa para agradecer a personas que son importantes para mí porque han sido parte del proceso que me permitió aprender, vivir, evolucionar, amar, ser solidaria, asumir con valentía la palabra y la acción. Estos procesos toman años… pero también pueden pasar por temporadas de aceleración cuando nos encontramos en el momento correcto, con la gente correcta y la actitud correcta.

Mi compañera Magdaline- una musa rebelde y retadora- sabe que ella es parte de todos esos procesos… muchas otras amigas también lo saben porque se los he dicho. Pero a quienes quiero decirle hoy es a los compañeros y compañeras del Colectivo Homoerótica… decirles cuánto les admiro, cuánto me inspiran, cuánto les quiero, cuán orgullosa me siento de ustedes… y cuán agradecida estoy de que me hayan permitido compartir con ustedes este proceso de creación, evolución y rebelión que es escribir desde nuestra comunidad LHBTT. Han sido maestras y maestros para mí y sin la presencia de ustedes en mi vida, muy probablemente mis letras creativas estuvieran aún flotando en la mente del universo y no habrían llegado al papel…Gracias a todos y todas.

Amárilis
23 sept 2010

22.9.10

Camaleones


Publicada en El Nuevo Día
22 de septiembre de 2010

Ser o no ser camaleón… Esa disyuntiva la enfrenta a diario la gente de la comunidad lésbica-homosexual-bisexual-transexual y transgénero (LHBTT) de nuestra Isla. La amenaza de violencia y discrimen que se cierne a diario sobre nuestras cabezas puede llevarnos a pensar que es mejor camuflarnos en el entorno que convertirnos en el blanco perfecto de la homofobia y los prejuicios sociales. Más aún, cuando en los últimos años hemos recibido el bombardeo de discursos religiosos fundamentalistas- avalados por el gobierno- que promueven el odio hacia las personas LHBTT y vemos cómo ese odio nos asesina impunemente.

Los instintos camaleónicos hacen que las personas lleven dobles vidas, incompletas por estar condenadas a la clandestinidad. También tienen su carga de veneno, pues preferimos asesinar nuestro ser interno y anularlo a cambio de un poco de aceptación o de la sensación de que estamos actuando dentro de la normalidad dictada por “otros”.

Sin embargo, ¿se merece la comunidad LHBTT el odio social? Ciertamente no. Tampoco se merece la sensación de vivir al margen del resto de la sociedad, el cohibirse de expresar su amor, ser discriminada en los trabajos y otros espacios de convivencia. No nos merecemos las burlas, el miedo a expresarnos, el terror a ser atacadas. No nos merecemos vivir en closets o como camaleones que se esmeran en pasar desapercibidos en un mundo hostil.

Ya no debemos dar espacio al odio, el discrimen y la exclusión. Pero, ¿cómo vivir y exigir equidad sin ser fieles a nuestra propia humanidad?

Históricamente los grupos marginados y discriminados han tenido que enfrentar esta disyuntiva: o se adaptan y pierden su identidad para lograr algo de aceptación o se reafirman en esa identidad y exigen su espacio social, económico y político. Las personas negras, inmigrantes, las mujeres, minorías religiosas, indígenas… todos han optado por reafirmar su identidad y no cederle el espacio al prejuicio. ¿A un costo alto? Sí. Pero no tan alto como el que se paga al vivir, sufrir y perpetuar el discrimen. Hoy, no queda otra alternativa que brillar con la propia luz, esa maravillosa y amorosa luz que habita en todo ser humano, y decir: “¡Camaleones no más!”

3.9.10

Luego de Loss Mitigation... una carta para otra carta

Luego de que se publicó mi columna Loss Mitigation en El Nuevo Día, recibí una carta cuyo remitente no revelaré, pero que me provocó una reflexión que les comparto aquí y que se convirtió en mi contestación a la misma.

Estuve leyendo detenidamente tu carta y creo que contestarla representa un gran reto pues implica lograr expresar una visión de nuestro país que haga sentido a personas que venimos de realidades y experiencias distintas. Aunque te parezca extraño, he llegado a la conclusión de que la mejor contestación es la que parta de un posicionamiento personal y honesto, sabiendo que tal vez no logremos estar de acuerdo en todo pero que el respeto a la diversidad de ideas nos puede garantizar un futuro común.

¿Por qué quiero partir de lo personal? Porque es inevitable que la experiencia de cada cual nos lleve a ver- o simplemente no ver- los elementos que configuran nuestra realidad nacional de maneras muy distintas. En mi caso, tuve una infancia bastante privilegiada en un pueblo pequeño de la Isla. Aunque mi familia no era adinerada, el hecho de tener una madre y un padre maestros hizo que se me abrieran muchas puertas. Siempre fui considerada y tratada de manera especial. Nunca supe lo que era carecer de alimentos, de servicios de salud o de educación. Casi todo capricho de niña me fue concedido y conocí muy poco de violencia, dolor o privaciones. Si esa hubiera sido mi única experiencia de vida, yo pensaría que la pobreza no existe en la Isla y hubiera dado por sentado que el resto de niños y niñas gozaban de lo mismo que yo. Jamás me hubiera percatado de que era privilegiada.

Sin embargo, tuve un privilegio aún mayor que enriqueció mi vida. Ese privilegio fue la oportunidad de asistir a una escuela rural donde mi mamá era maestra. Ahí, supe lo que era una escuela de madera, con letrinas y niños y niñas no tan afortunados como yo. Visité casas con pisos de tierra y jugué por el campo con niños y niñas que hoy pertenecen a sectores sociales muy diversos. También escuché por horas las historias de mi abuela y de otras mujeres que me hicieron saber desde pequeña que otra realidad existía y que yo sólo vivía en un pedacito de ella.

A veces, nos da miedo hablar de clases sociales o de distribución de riqueza porque una de las cosas que se nos sembró en nuestras mentes desde pequeños fue la idea de que ser pobre era malo, que denunciar la pobreza era de comunistas y que aspirar a la equidad económica era demasiado arriesgado para estabilidad del país. De tanto escuchar estas cosas, gran parte de nuestro país ha decidido mirar hacia otro lado y pensar que no hay pobreza justo a nuestro lado. Otra gran parte ha decidido culpar a las personas que viven la pobreza de su propio estado y otro grupo piensa que sirviendo almuerzos a personas sin hogar o donando cenas en Acción de Gracias se remedia la realidad de nuestra Isla. No reconocen sus privilegios y por lo tanto, dan por sentado que su situación es natural.

Sin embargo, yo estoy convencida de que debemos mirar de frente nuestra realidad y aceptar que tenemos entre manos un conflicto que involucra clases sociales dispares. No ya para culpar o atacar a nadie, sino para entender por qué pasan las cosas y luego poder trabajar para cambiarlas. Una de las frases que yo suelo utilizar cuando hablo a grupos es la siguiente: “La desigualdad se alimenta de quienes se niegan a verla”. Y eso es verdad. Si no vemos el problema, no podemos resolverlo. ¿Te has fijado que en las autopistas del país y en ciertos sectores que tú y yo frecuentamos apenas hay carros viejos o gente mal vestida, con signos de deterioro? Yo me fijo en esas cosas y me asusto porque veo que vivimos una especie de segregación poblacional. Hay sitios que simplemente la gente que vive la pobreza no visita. No hay una prohibición legal y aún así, hay algo, una fuerza social invisible que les veda la entrada a esos espacios y estas personas simplemente se rinden.

Esa fuerza social invisible se llama desigualdad. Una amiga muy querida me explicaba una vez algo que yo he visto en mi experiencia de vida y que tal vez sirva para explicar el alcance de la desigualdad. Si una persona de un grupo privilegiado se quedara súbitamente sin empleo y estuviera en riesgo de perder su casa, muy probablemente el acceso que tiene a personas y recursos le permita resolver su situación. Tendrá acceso a servicios legales, a una entrevista de empleo, a una mano amiga que le allane sus gestiones en el banco. Si se enferma y va a una oficina médica, probablemente el médico, de su mismo grupo o amigo de algún amigo, no le cobre la visita o le regale los medicamentos. Esto me consta porque yo lo he vivido y he podido ir a oficinas médicas sin que me quieran cobrar aún cuando puedo pagarlo. Ahora miremos la desigualdad. Si una persona de un grupo marginado de clase media baja- digamos una mujer que viva pagando el alquiler de su casa- pierde su trabajo y enfrenta un proceso de desahucio, muy probablemente tenga que hacer turno para obtener un abogado pro-bono que carga 100 casos adicionales, no tenga otra casa a donde mudarse y sea tratada con desprecio en las oficinas a las cuales acuda a buscar ayuda. Esto también me consta, como me constan cosas peores, porque las he visto en mi trabajo con mujeres y sé cuánto se sufre cuando se necesitan servicios médicos, legales o de vivienda y no se logran acceder.

Cuando se vive en desigualdad y pobreza, se está viviendo al margen de los derechos humanos más elementales. Y eso, para mí, no es aceptable. La desigualdad, para colmo y tristeza, se hereda y genera más pobreza que se perpetúa y agrava las condiciones de vida de las generaciones futuras. Esta pobreza genera vulnerabilidad ante la violencia y otros males sociales. Los pobres sí se hacen más pobres cuando la estructura social no realiza acciones concretas para atajar la desigualdad. ¿No es eso lo que estamos viendo en nuestro país hoy en día? Estamos viendo un sistema educativo colapsado, un sistema de salud que obliga a las personas a ir a las esquinas de las calles a pedir dinero para pagar servicios de salud esenciales, miles de personas buscando vivienda y miles más sin trabajo.

Estadísticamente hay estudios que sustentan esta realidad y que demuestran que existe un deterioro real en la calidad de vida de nuestro país. Es más, en los medidores de desigualdad aceptados internacionalmente (coeficiente Gini), Puerto Rico tiene un índice de .53, el cual es comparable al de países como México, Argentina o Brasil. ¿Y por qué no hablar entonces de una distribución de riquezas, de una garantía de acceso a servicios y de la necesidad de que los grupos de nuestras comunidades participen en la toma de decisiones? De eso es de lo que yo hablo. Hablo de decidir qué sectores “incentivar” y hablo de considerar que ya llevamos demasiado tiempo tomando decisiones equivocadas bajo un modelo económico agotado.

En una economía como la nuestra, hay que dar espacio a alternativas diversas. De eso no me cabe duda. En un mundo globalizado, no queda más remedio que considerar las inversiones extranjeras pero, también hay un consenso internacional que reconoce la necesidad imperiosa de fortalecer las iniciativas nacionales y, más aún, maximizar las particularidades que hacen a esas iniciativas una punta de lanza a nivel de competitividad. Ahí entra el sector industrial, el de micro, pequeñas y medianas empresas y las empresas sociales. Sin esta diversidad de sectores, no podremos levantar a nuestro país y su economía.

Yo creo en la importancia de que todo sector participe en las decisiones económicas y la pregunta para sectores como el tuyo es: ¿Cómo harán espacio para que otros sectores puedan participar? Ah, ese es un reto más complejo de lo que parece. Y es complejo porque, ¿cómo das espacio a gente cuya energía vital está concentrada en sobrevivir el día, en garantizarse un techo, en llevar comida a su mesa? Desde un punto de vista de desarrollo humano está comprobado que sólo cuando las personas logran suplir sus necesidades básicas, son capaces de participar en otros niveles de interacción social.

¿Pueden nuestro gobierno, la banca, empresarios o los desarrolladores (por sólo mencionar algunos grupos) asumir y entender esta realidad? Hasta ahora han demostrado que no. Siguen pensando que impulsando una llamado “crecimiento económico” automáticamente benefician a todo el país. Si miramos nuestra historia económica y los indicadores de desarrollo humano que tenemos disponibles, nos damos cuenta de que esa premisa es errada e insistir en ella es una apuesta a la perpetuación y agravamiento de la pobreza y la desigualdad. La nueva visión que nos traería cambios positivos como nación debe ser una de desarrollo sostenible desde una perspectiva de derechos humanos y equidad.

Es un hecho que nuestro gobierno no tiene los recaudos necesarios para funcionar a capacidad. Pero si los tuviera, ¿actuaría de otra manera? No lo creo. Porque si tuviera la voluntad de cambio necesaria para atender la pobreza y desigualdad de nuestro país, los pocos recursos que tiene se utilizarían de otra manera. Las comunidades se consultarían para conocer sus necesidades y para dar espacio a sus propuestas. También estaríamos escuchando discursos muy distintos a los que llenan los medios de comunicación y en cada mesa de trabajo habría personas de todos los sectores y no sólo de los que tienen capital.

En definitiva, si no hay una visión amplia y llena de amor hacia el país y la gente, no será posible reconciliar las necesidades e intereses de las clases o grupos sociales que ahora mismo están en tensión. Yo me siento obligada a tomar partido mientras esto se va transformando y siento que mi lugar está junto a las comunidades marginadas. Ese posicionamiento es ideológicamente conflictivo en ciertos espacios. Tal vez incomprensible. Pero tengo la buena disposición para explicar, convencer y ganar aliadas y aliados para lo que considero justo. A veces las columnas no dan espacio para eso, como tampoco dan espacio para exponer las muchas propuestas que tenemos en Matria.

Por eso hay que luchar por nuevos espacios, espacios honestos y en los que las personas puedan dialogar desde la disposición a ceder privilegios, vencer ideas antiguas y aceptar que tal vez, aquello que siempre creyeron justo en realidad no lo era.

Las soluciones para la Isla no vendrán del gobierno actual, tampoco de la banca o de los desarrolladores. No vendrán de los partidos políticos… ni siquiera de las uniones laborales o de las grandes organizaciones que pretenden ser la panacea. Tampoco vendrán de las iglesias. Menos aún si se creen dueñas de la verdad absoluta y promueven la desigualdad desde perspectivas divinas. Las soluciones vendrán de un pueblo al que se le dé espacio y oportunidad para proponer y actuar.

1.9.10

Loss Mitigation


Nota: La columna que verán a continuación fue publicada en El Nuevo Día el viernes 27 de agosto de 2010. Por razones de espacio, hay algunos datos que no se incluyeron en la misma, pero estoy incluyéndolos al final de esta versión para Facebook y mi blog. Los mismos son relevantes dado el hecho de que el Gobierno y la Banca insisten en que el programa de incentivos se hizo para los consumidores y NO para la Banca y los Desarrolladores. Ante esto, yo opto por sonreir sarcásticamente porque ellos mismos no se creen eso. Lo que dan ganas de llorar es que la desinformación lleve al país al creer ese cuento y que cada cual piense que esta realidad no le afecta.

Esta semana visité el departamento de “Loss Mitigation” de uno de los pocos bancos que aún quedan en pie en nuestra Isla. “¿Y qué es eso?”, se preguntará quien lee esta columna. Ese departamento está a cargo de mitigar las pérdidas que se generan cuando las personas no pueden pagar sus hipotecas. “¿Las pérdidas de quién?”, será la otra pregunta. Pues de los bancos, claro. Sí, también de las personas que no pagan sus hipotecas y que tarde o temprano perderán sus casas. Hay muchas de esas personas por ahí, créame.

Y nuestro gobierno, ¿tiene un departamento de “loss mitigation” para toda esta gente? Para ellas no, pero para los desarrolladores sí. ¿No es eso lo que están creando con el plan para incentivar el mercado de viviendas preparado a petición de los constructores y la banca? Todo sea por vender las nuevas casas aunque en el mercado haya un desplome en la venta de casas usadas.

La avaricia desarrollista de la última década saturó los mercados de vivienda con casas y apartamentos que al día de hoy valen menos de lo que deben sus hipotecas. Peor aún, la negligencia y complacencia del gobierno colaboró para derrumbar nuestro mercado de inmuebles y dejar sin salida a quienes, por haber perdido su empleo, ni siquiera tienen la opción de vender su casa para salvar algo de su inversión.

Esta cadena de pérdidas no se limita a quedarse en la calle. Quien piense eso es un ingenuo o es asesor del gobernador en asuntos económicos. Cuando las familias de nuestro país comienzan a perder sus hogares, pierden también la estabilidad necesaria para satisfacer otras necesidades básicas: alimento, educación, salud. Quedan excluidas del acceso a la toma de decisiones que les afectan y con ello, cierran tristemente el cerco de desigualdad que hace más ricos a los ricos y más pobres a los pobres.

¿Podemos mirar este país, esta patria que tenemos y no compadecer a quienes tienen que mitigar sus pérdidas con lágrimas y desesperación? ¿Queremos continuar creyéndonos las mentiras que nos presenta el gobierno y manejando cada cual sus propias miserias sin entender que somos un solo país, un solo presente y un solo futuro? Que nos defina la acción solidaria y no la complicidad de la indiferencia.

Datos adicionales para pensar y repensar:

1.En julio pasado, el mercado de venta de casas usadas cayó en un 27% en los Estados Unidos. El gobierno de Puerto Rico no ha provisto los datos para la Isla pero parece evidente que la caída acá es similar. Basta con ver las noticias relacionadas publicadas en las últimas semanas en la prensa de la Isla y en las cuales se menciona la disminución en el valor de las propiedades en la Isla.
2.En ningún momento el gobierno, la banca o los desarrolladores han explicado cuánto cederán de sus ganancias los desarrolladores que se beneficien de esta ley de incentivos. Es decir, el CRIM y Hacienda pierden ingresos para subvencionar las exenciones que la ley otorga, pero los desarrolladores no ponen nada de sus bolsillos. Si el interés es tanto, los desarrolladores pudieron haber lanzado sus propias ofertas en las cuales ELLOS pagaran los sellos y gastos notariales. ¿No es lo que se hace en los libres mercados habitualmente? ¿Por qué los contribuyentes deben pasar más trabajo sosteniendo el gasto público de la Isla mientras el gobierno le regala a estas personas exenciones y salvavidas financieros que sólo a ellos benefician?
3.El mercado de la Isla está pidiendo a gritos viviendas de bajo costo. Una familia promedio en la cual una pareja trabaje a salario mínimo NO cualifica para préstamos hipotecarios de más de $100mil. ¿Por qué seguir incentivando las construcciones de más de $100mil y $200mil?

6.8.10

¡Viva la República, Abajo los asesinos!


Publicada en Voces de El Nuevo Día
6 de agosto de 2010

“Para doña Lolita”

Todavía me conmueve la consigna pintada con sangre sobre un muro por Bolívar Márquez, uno de los cadetes nacionalistas asesinados en la masacre de Ponce. Esa consigna es universal y contiene, en sus breves seis palabras, miles de palabras que podrían muy bien convertirse en las consignas de nuestro país en nuestros días. Una de ellas podría ser muy bien “¡Viva la equidad, abajo los opresores!” y ser cantada, pintada, esculpida y gritada en las cuatro esquinas de nuestra Isla. Porque, ¿no tenemos acaso el legítimo derecho a disentir, a denunciar y a proponer lo que creemos necesario para nuestra patria?

¿Debe sorprender entonces que el Movimiento Amplio de Mujeres pinte un mural contra la violencia machista? Claro que no. Y al hacerlo, no sólo es un grupo de mujeres que lucha en contra de la violencia de género, sino un grupo de ciudadanas que rescata el derecho a la libertad de expresión y de asociación, el derecho a exigir justicia y el derecho inalienable de todo un país a vivir con dignidad.

Las mujeres de nuestra Isla se han destacado por su valentía en momento de crisis. Fue una mujer quien levantó la bandera puertorriqueña cuando cayó al pavimento en medio del tiroteo en la Masacre de Ponce. Otra mujer, Blanca Canales, declaró la República de Puerto Rico en el 1950 mientras ondeaba nuestra bandera. Años más tarde, Lolita Lebrón lideró al grupo de nacionalistas a quienes se les encomendó llamar la atención mundial sobre la situación de la Isla a través de un ataque en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos.

No debe sorprendernos, por lo tanto, que las mujeres sigamos siendo uno de los grupos que con más tesón y perseverancia luchemos por las causas que consideramos importantes para Puerto Rico. Así lo hemos hecho para adelantar los derechos humanos de las mujeres en la Isla y también para salvaguardar la dignidad y los derechos de otras poblaciones vulnerables.

Más que exigir el derecho a pintar un mural, el Movimiento Amplio está retando los límites entre el silencio de la sumisión colectiva y las voces de la valentía y la dignidad.

Es hora de tener miedo

Si todavía no sienten miedo con lo que estamos viendo en Puerto Rico y el planeta, están tarde. La violencia económica y política que ya est...