19.8.09

No es lo mismo una sospecha que saberlo de verdad


Amárilis Pagán Jiménez


No es lo mismo una sospecha que saberlo de verdad. Al menos, así dice una canción de uno de mis grupos favoritos. En el caso del nombramiento y confirmación de la Procuradora de las Mujeres, esa premisa define muchas cosas. No es lo mismo sospechar que está comprometida con el bienestar de las mujeres de la Isla que saberlo de verdad. Para evaluar un nombramiento de esta índole, el criterio no puede ser el de la sospecha, sino el de la verdad clara y vertical capaz de hacer frente a quienes atentan en contra de los valores de la equidad y la justicia.

Lamentablemente, la Procuradora designada debe estar sospechando que una palabra dicha a destiempo puede provocar que el Senado la cuelgue y para evitar saberlo de verdad prefiere silenciarse o contestar con evasivas. ¿Podrá mantener ese silencio en las vistas de confirmación? ¿Cuán real es una democracia en la cual la defensa de los derechos humanos se penaliza desde un púlpito legislativo? Sé, más allá de toda sospecha, que el estado laico que nos venden ya ha sido comprado- y no por laico- desde hace rato por quienes han podido pagarlo con promesas de votos y con dinero ganado a expensas de nuestro futuro.

¿Qué debemos hacer las mujeres ante la sospecha de que la Procuraduría de las Mujeres está en riesgo de perder su esencia? Nada más y nada menos que exigir la verdad a quien le corresponde revelarla. En este caso, a la nueva Procuradora designada le corresponde decir cuán comprometida está con la permanencia y defensa de la oficina ante las amenazas de consolidar las procuradurías. También debe demostrar que es capaz de ejercer un criterio independiente a la hora de analizar las situaciones de las mujeres de la Isla y que no estará a expensas de las presiones que ya intentan ejercer sobre ella los grupos fundamentalistas que se niegan a reconocer los derechos humanos de todas las mujeres de esta Isla.

“No es saberlo de verdad, lo mismo que una sospecha” dice la canción. Las mujeres queremos la verdad pues con ella en mano, sabremos cómo actuar.

18.8.09

Educadas y corteses

Así parece que quieren a las mujeres de este país. Por eso, nos encontramos en estos días en medio de un proceso de confirmación de la nueva Procuradora de las Mujeres en el que una pared de cortesía oculta un mar de controversias que podrían llevarse de frente ese nombramiento y unas cuantas cosas más.

¿A quién debemos tanta cortesía? A nada que esté por encima de la verdad. Necesitamos saber en qué valores e ideas se posiciona la nueva Procuradora de las Mujeres pues sabiendo dónde está ella, sabremos dónde están los que la apoyan y los que la rechazan.

Muchas mujeres sabemos dónde estamos nosotras. Lo sabemos y lo decimos desde la honestidad y desde la certeza de que la equidad sólo se logra trabajando por ella a tiempo completo... desde cada acto, palabra y gesto. Desde una verdad y compromiso con la justicia.

12.6.09

La pobreza se muda

Publicada en Voces, El Nuevo Día12 de junio de 2009http://www.elnuevodia.com/columna/579862/

¿Cuántas veces hemos visto una mudanza en un barrio pobre? Yo he visto varias, y con ellas toda una caravana de privaciones que se manifiestan en muebles destartalados, escasez de ropa y el deterioro de quienes cargan su pobreza en carros de compra o sobre sus propios pies.

La pobreza es más que carecer de un ingreso, es estar al margen de una vida plena y vivir múltiples privaciones que a la larga deshumanizan a quien la vive y a quien la tolera. Por eso, en Puerto Rico, no podemos tolerar la pobreza.

La pobreza que se muda a diario de alguna casita pobre, o la que se mueve en la mochila de una persona sin hogar no es la única pobreza que se vive en esta Isla. La inequidad la multiplica y la muda a otros espacios que hasta ahora creíamos a salvo de ella.

Mientras el planeta trata de erradicar la inequidad y la pobreza fomentando la participación democrática, en Puerto Rico sólo se consulta y escucha a quienes tienen poder económico o son lo suficientemente sumisos como para callar ante las injusticias que se cometen mientras. Se excluye al liderazgo comunitario y civil de la toma de decisiones.

Mientras en las Naciones Unidas se reconocen los derechos económicos, sociales y culturales como derechos humanos y pilares en la lucha contra la pobreza, nuestro gobierno insiste en privar de acceso a servicios de vivienda, salud, educación y trabajo a miles de puertorriqueñas y puertorriqueños.

Mientras a nivel internacional el tema de equidad se convierte en una meta concreta y central en las agendas contra la pobreza, nuestro gobierno sigue excluyendo, discriminando y privando a los pobres, las mujeres, la comunidad LGBT, los/as trabajadoras/es y nuestras comunidades del reconocimiento de su humanidad plena, digna e íntegra.

Un gobierno que muda la pobreza y la esconde bajo la alfombra, que acrecienta la inequidad y avala el discrimen, que se rige desde preceptos religiosos y con ello excluye a quienes no piensan igual no es legítimo, no es nuestro gobierno, no nos representa y carece de poder sobre el pueblo.

Un gobierno como ese está llamado a desaparecer, y es deber de nosotras y nosotros, el pueblo, lograr el espacio de participación democrática que nos garantice el gobierno que necesitamos para que haya paz y justicia social para cada ser humano de esta Isla.

28.5.09

Por la salud de las mujeres

Los derechos humanos son indivisibles. Y desde esa premisa, que afirma de manera contundente nuestra propia integridad y dignidad humana, se hace imperativo afirmar y reclamar nuestro derecho a servicios de salud sexual y reproductiva. Privarnos de esos servicios, equivale a fragmentarnos como seres humanas y hacernos vulnerables ante la violencia y la pobreza.

Hoy, 28 de mayo, es importante remirar el estado del derecho a la salud de las mujeres en Puerto Rico. Una primera mirada nos permite ver que en nuestro país el derecho a la salud no se ve como un derecho humano a pesar de que a nivel internacional el mismo ha sido reconocido en declaraciones y pactos internacionales.

Una segunda mirada, nos alerta de los peligros de un Estado cada vez más influenciado por principios religiosos. Desde esa mirada de alerta, estamos obligadas a exigir y defender el Estado laico donde las premisas religiosas no tienen cabida a la hora de tomar decisiones sobre nuestros cuerpos… cuerpos que trascienden nuestra individualidad y que se convierten en un cuerpo colectivo de mujeres diversas, con necesidades, creencias y aspiraciones diferentes pero con una meta común: alcanzar nuestro pleno desarrollo humano.

La humanidad de cada niña y mujer de esta Isla, nos obliga a dar una tercera mirada más profunda y más sensible. Porque desde la cotidianidad y la cercanía a otras mujeres podemos ver los detalles de las injusticias que construyen la inequidad de géneros.

Todavía en Puerto Rico las niñas que son víctimas de agresiones sexuales son revictimizadas cuando se les niegan los servicios que necesitan para recuperar su salud física y emocional y son acalladas por un sistema médico-legal que las ve como un problema y no como los seres humanos que son.

Todavía en Puerto Rico una joven o mujer que ha sufrido una agresión sexual se pregunta a sí misma si debe acudir a una sala de emergencias a solicitar servicios y, si lo hace, se repregunta más adelante si valió la pena someterse al escrutinio insensible de quienes la atendieron en un momento de extrema vulnerabilidad y dolor.

Todavía en Puerto Rico una mujer que sufre una agresión por su pareja puede pasearse por las salas de emergencia sin que un profesional de la salud se percate de ello y se tome el tiempo para documentar el caso, orientarla y referirla a servicios adicionales que garanticen su seguridad y salud emocional.

Todavía en Puerto Rico una mujer con problemas de salud mental puede terminar en las calles porque no existen servicios que le garanticen un trato digno, un plan de servicios integrados y su estabilización para que recupere su salud.

Todavía en Puerto Rico una mujer con problemas de adicción a drogas puede ser violada y agredida en las calles, puede deteriorarse y morir poco a poco en alguna esquina, sin que el sistema de salud la reconozca y la apoye para que reencuentre su balance y viva una vida digna.

Todavía en Puerto Rico miles de mujeres son obligadas a parir porque se les niega el acceso a píldoras anticonceptivas, algún médico se negó a esterilizarlas o no se les orientó sobre su derecho a practicarse un aborto.

Todavía en Puerto Rico las mujeres son privadas de un proceso de parto humano y sensible en el cual su salud y la del/la bebé sean el eje de los procedimientos que sigan.

Todavía en Puerto Rico las mujeres que no son heterosexuales temen informárselo a su médico y se privan de un servicio adecuado.

Todavía en Puerto Rico, miles de mujeres carecen de servicios de salud adecuados porque viven en extrema pobreza y no poseen una cubierta médica que les garantice el acceso a profesionales de la salud que las escuchen, las orienten y las atiendan con integridad y respetando su dignidad.

Todavía en Puerto Rico, las agencias de gobierno promueven una visión estereotipada de las mujeres que limita sus posibilidades de desarrollo económico y las excluye de los grupos sociales con acceso real a los servicios de salud.

Todavía en Puerto Rico la salud está en manos de unas pocas personas y la pobreza y la desigualdad arropa al resto.

Afortunadamente, hoy en Puerto Rico, existen mujeres y hombres que reconocen esta realidad y trabajan para cambiarla desde diversos espacios. Hoy 28 de mayo de 2009, es importante reafirmarnos en la lucha por la equidad de géneros y fortalecer nuestros trabajos en el área de salud.

8.5.09

Una familia a prueba de estereotipos


http://www.elnuevodia.com/unafamiliaapruebadeestereotipos-566153.html
Por Cynthia López Cabán / End.cynthia.lopez@elnuevodia.com

Amárilis y Magdaline comparten una vida normal como pareja, junto a sus hijos

Caguas - El apartamento H-302 despide olores dulzones. En la cocina, Magdaline Rodríguez González sofríe cebolla como parte del condimento que prepara para el bacalao. Amárilis Pagán Jiménez pela las verduras.

El pequeño Sebastián López Pagán, de nueve años, come Nutella -una crema de avellana y chocolate-, mientras que su hermano Jaime López Pagán, de 12 años, estudia para un examen de matemática. Isadora López Pagán, de 15 años, salió un momento a conversar con sus amigas.
Magdaline y Amárilis aprovechan también para coordinar algunos eventos pendientes.

“El jueves Sebastián sale temprano de la escuela. Creo que es más fácil que yo lo recoja y me lo
Siguen repasando notas y dividiendo tareas como cualquier pareja. Conversan y se mueven con tanta tranquilidad que pasa inadvertido que se trata de una familia compuesta por dos mujeres.
Esta pareja, que formó una familia hace tres años, explica que asume su relación con naturalidad, sin rodeos. Salen tomadas de las manos. Se presentan como las “madres” de los muchachos cuando acuden a la escuela.

partidarias de la justicia

Amárilis estuvo casada. Los tres hijos que cría con la ayuda de Magdaline son producto de esa relación. El padre de los chicos y la chica también participa en su crianza. Comparten los fines de semana.

“Te sorprendería la forma como la gente acepta (nuestra relación), a veces con más naturalidad de la que uno espera”, indica Amárilis, quien dirige el Proyecto Matria, organización que ofrece ayuda a mujeres sobrevivientes de violencia doméstica.

En ese ejercicio de vivir juntas, Amárilis y Magdaline aspiran a escribir otro libreto, otra posibilidad de ser y a cambiar los prejuicios que muchas personas tienen en torno a las lesbianas y los gays. Todavía hay sectores de la sociedad puertorriqueña que se expresan con rencor o describen a las parejas del mismo sexo como “torcidas”.

“Me di cuenta que el miedo precisamente lo que hace es acrecentar esa hostilidad y cuando tú demuestras temor el que es hostil se alimenta”, apunta Amárilis.

Esta conciencia dirige la vida pública y privada de estas mujeres. Ambas son partidarias de la justicia y la equidad. Magdaline es coordinadora educativa del programa de prevención de violencia hacia las mujeres en la Universidad de Puerto Rico en Humacao.

Ese proyecto de justicia y respeto se observa en su casa y en las actividades cotidianas. La pareja distribuye las tareas del hogar de forma equitativa. Nada de divisiones viejas que siguen estereotipos sexistas.

Empresa familiar

Magdaline, por ejemplo, participa en los juegos de soccer familiar que se celebran en la escuela porque a Amárilis no le gusta este deporte.

En el caso de los chicos y la chica, se promueve la responsabilidad individual, señala Magdaline. Cada uno lava su plato después de la comida. También recogen su cuarto y ayudan con la limpieza de las áreas comunes de la casa, que exhibe cuadros pintados por Amárilis.

Como cualquier padre y madre, Magdaline y Amárilis aspiran a transmitir a sus hijos e hija valores de respeto, honestidad y verticalidad, principios que ambas practican.

“Los estamos preparando para la libertad, para que cuando les toque el momento de decidir en sus vidas sobre carreras, ideas políticas, orientación sexual, lo puedan hacer desde un sentido de libertad y con una mente crítica”, concluye Amárilis.

7.5.09

Maternidades para la libertad

Para mi familia...

Imaginen una pareja de mujeres que se ama profundamente y que ha asumido la tarea conjunta de criar dos niños y una niña. Ese es el tipo de familia que en este país han llamado “torcidas” y el tipo de orientación sexual por la cual se colgó el nombramiento de la Procuradora de las Mujeres designada, Johanne Vélez. Sin embargo, ese es el tipo de familia que, como la mía, celebrará el próximo día de las madres sabiendo que en su hogar no hay una madre, sino dos. Más que los regalos, lo que hará especial el día serán los detalles que expresan ese amor y que permiten a nuestros hijos e hija saber que la orientación sexual no es lo que hace buenas o malas madres y personas.

Desde nuestra realidad, es imposible mirar el día de las madres con ingenuidad. Es innegable que la fecha es un ícono del consumerismo y de los estereotipos de género y por eso, para adelantar nuestra equidad, las parejas gays debemos subvertir esa visión, apoderarnos de la misma y dejar saber al país que la orientación sexual no nos incapacita para amar y criar nuestros hijos/as.

En nuestro caso, cada integrante de nuestra familia, desde la más vieja hasta el más pequeño sabe lo difícil que es retar estereotipos en un medio social intolerante. Por eso, el amor, el respeto y una mirada crítica al entorno son indispensables para vivir con dignidad en un país que como el nuestro, alimenta la desigualdad y el odio desde los púlpitos de las iglesias y las políticas discriminatorias del gobierno.

En nuestra familia no hay miedo y vivimos según nuestros principios. A la larga, estas lecciones de dignidad, respeto a la vida y a la diversidad serán algunos de los legados más importantes que dejaremos a nuestros hijos e hija. Ellos y ella ya saben que tienen derecho a la equidad y a aspirar a la felicidad. También saben que todos los seres humanos tienen esos mismos derechos. Este próximo día de las madres, celebremos las maternidades que trabajan para la libertad y abracemos el amor por la equidad.

5.5.09

Mujeres pa' la calle

Publicada en Voces, El Nuevo Día
5 de mayo de 2009

En estos momentos nuestro país tendrá que ver dos tipos de mujeres en las calles: a las empleadas públicas en riesgo de despido y al resto de mujeres que sabemos que esos despidos son sólo una de las muchas acciones gubernamentales que se están configurando en contra de las mujeres y del resto de la clase trabajadora. La calle adquiere un doble significado como lugar de protestas, de acciones solidarias y de movilización para un país que se resiste a sumergirse en el mar de desesperanza y pobreza en el cual nos quieren hundir quienes nos gobiernan.

Aproximadamente un 60% de las/os empleadas/os públicos de la Isla son mujeres. Si trasladamos esta proporción al número de despidos proyectados por el gobierno, estaremos viendo al menos 18,000 mujeres en la calle. Ellas se sumarán a las casi 60,000 mujeres que ya estaban desempleadas en el 2008 según las estadísticas del Departamento del Trabajo. Este es un asunto importante pero no puede mirarse desconectado de otros.

El empeño de los políticos de fragmentar la discusión de asuntos que afectan a las mujeres es la manera más eficaz de invisibilizar el impacto que sufriremos como grupo durante los próximos cuatro años. Acabamos de ser testigos de una agresión política por la manera en la cual se descartó a la Procuradora de las Mujeres designada sin miramientos ni análisis, porque, según el presidente del senado, ésta retó (¿a quién?) con sus expresiones sobre el aborto. ¿Estamos en la época en la cual se queman brujas? ¿Creen las y los senadores nuevoprogresistas que esto no les costará? Pues sí les costará. Somos muchas las que estamos retando el sistema y no habrá hogueras suficientes para acomodarnos a todas aunque los políticos y los fundamentalistas así lo quieran.

Las mujeres ya no pueden permitirse el lujo de permanecer en sus casas como testigos mudas de lo que está pasando. Sin equidad, todos y todas estamos en riesgo. Ya es hora de que cada mujer y hombre se posicione y asuma la calle como espacio para reclamar justicia, paz y equidad social y económica.

24.4.09

El paraíso del miedo


Publicada en Voces, El Nuevo Día

24 de abril de 2009


El miedo en sí mismo no es negativo. Es un sentimiento que nos previene del peligro y que nos permite reaccionar ante él. Pero, ¿qué pasa cuando el miedo no se supera y se alimenta y se utiliza como arma de dominación política? Cuando eso ocurre, estamos en medio de un régimen antidemocrático que nos manipula para que entreguemos sin luchar nuestros derechos civiles y humanos. Nos crean la falsa impresión de que si nos portamos según sus expectativas, todo estará bien.


Los sectores económicos y religiosos de extrema derecha, muy estratégicamente insertados en las tres ramas de nuestro gobierno, han sido unos genios en el arte de sembrar miedo. Han tenido las herramientas necesarias: acceso a políticos frágiles o con hambre de poder, recursos económicos y una situación fiscal inestable que aumenta la desigualdad y por lo tanto la falta de acceso de otros grupos al poder político. ¡Tenemos el paraíso del miedo! Un paraíso en el cual la gente teme decir lo que piensa porque sabe que le lloverá odio. Un paraíso en el cual las personas ingenuas quieren creer que jugando el juego del silencio ante lo que está mal, lograrán contratos y fondos para sus organizaciones o adelantar causas que ya son catalogadas de “controversiales”. Un paraíso que se viste de oraciones cristianas impuestas en actividades gubernamentales y en el cual quien se niega a inclinar la cabeza se arriesga al ostracismo.

Sí, este es un paraíso para quienes siempre han estado económica y políticamente acomodados y un infierno para las clases trabajadoras y más empobrecidas. Porque entretenidas con tanto miedo, se nos pasa advertir que es menos peligroso perder un contrato que perder derechos fundamentales. No dejemos solos a quienes reclaman justicia: los empleados de gobierno en riesgo de despido, las mujeres que exigen la confirmación de su Procuradora, las comunidades que defienden su salud e integridad, la comunidad LGBTT discriminada... No nos desentendamos de nuestro deber de solidaridad.


Esta no es hora de temer a quienes se creen poderosos y abusan del momento histórico que vivimos. Vivimos la hora de mirar los miedos de frente, abrazarlos y actuar para la equidad.



2.4.09

La audacia de ser una voz independiente (¡Bruja!)




Acabo de tropezarme con un blog de esos que te hacen preguntarte por dónde andamos las puertorriqueñas... Se trata de Cicatrices Transgénicas (http://cicatricestransgenicas.blogspot.com/), un blog de dos compañeras españolas que tiene ahora mismo en portada dos temas que las feministas de Puerto Rico no podemos evadir : la crisis del capitalismo y el derecho humano al aborto.

Más allá de ser políticamente correctas, debemos reconocer que el momento que vivimos en nuestra Isla es uno que obliga a asumir posturas independientemente de a quiénes le gusten. A fin de cuentas, ser políticamente correctas no nos va a ganar indulgencias ya que las mentes tras el gobierno de turno no flexibilizarán sus posturas ni dejarán de hacer lo que tienen en agenda por el mero hecho de que intentemos negociar. Como están las cosas, no tienen que negociar. Tienen una súper mayoría en la Legislatura, tienen la Rama Ejecutiva y hasta el Tribunal Supremo. También tienen un pueblo súper callado, asustado y confundido... ¿Qué voces se están escuchando? Salvo algunas excepciones de líderes/as que aprecio y respeto, ninguna que a mí me convenza. Y esto no tiene que ver con buenas o malas personas. Tiene que ver con enfoque y con la capacidad de trascender ideas y paradigmas que ya no funcionan.

Polarizar las controversias en una sociedad en transición no es la respuesta. Sin embargo, la experiencia me dice que donde hay mucha diplomacia es porque hay mucho conflicto y mucha debilidad para manejarlo. Lo sano es mirar el conflicto, reconocer sus causas y meterle mano para resolverlo... con aplomo y con verticalidad, poniendo sobre la mesa los intereses y valores que nos interesa salvaguardar y adelantar y sabiendo desechar lo que nos atemoriza.
Así que, compañeras y compañeros a brujear, digo, a actuar.

6.3.09

Feudalismo Criollo

Publicado 6 de marzo de 2009
El Nuevo Día

Este 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, nuestro país debe elegir hacia dónde marchar: hacia la equidad o hacia un nuevo estado feudal criollo. Ese día, una coalición de organizaciones marchará para exigir equidad económica y el respeto a la separación entre Iglesia y Estado porque si nos descuidamos, viviremos como los siervos de un feudalismo criollo encarnado en legisladores que toman decisiones a base de fundamentos religiosos y que privilegian a los que más recursos tienen, funcionarios que oran y predican en horas laborables y grupos fundamentalistas que se creen con el derecho de amenazar a quienes nos gobiernan. No exagero.

La actual situación del país nos obliga a asumir posturas. Quien sólo observa, y no actúa, se convierte en cómplice de la repartición de nuestro patrimonio entre los nuevos señores feudales y de la entrega de nuestros derechos humanos a una nueva Inquisición boricua. Toda mujer que se sepa y proclame libre tiene que marchar este domingo por la equidad y la separación de Iglesia y Estado. Pero no sólo las mujeres y los hombres solidarios estamos llamados a marchar. Las personas LGBTT, las obreras y obreros, las personas que habitan nuestras comunidades maltratadas por la exclusión y la pobreza también deben reclamar ese espacio para su equidad. Porque la equidad no tiene que ver con la religión de quienes nos gobiernan, sino con la justicia y los derechos humanos, que más que los subjetivamente divinos, son los que construyen día a día nuestra sociedad.

Yo creo en la libertad y tengo mi fe depositada en la maravillosa capacidad humana de superar los terrores que nos tratan de infundir los falsos mensajeros de los dioses. Creo en el amor incondicional hacia otros seres humanos y en la aceptación de sus diversas realidades y creo en el derecho de toda persona a ser feliz. Por eso, este 8 de marzo, marcharé junto a mi familia por la equidad y la separación de Iglesia y Estado, a las 10AM desde la Plaza Dársenas del Viejo San Juan hasta el Capitolio. ¿En qué creen ustedes? ¡Pues a marchar!

3.2.09

Ley de Pago Justo

Según datos estadísticos, en Puerto Rico, el nivel educativo de las mujeres que trabajan es mayor que el de los hombres. Sin embargo, su mediana de ingresos es 8% menor que la de ellos. Si miramos con mayor atención descubriremos, además, que sólo un 1.6% de las mujeres ganan más $75mil al año versus el 4.1% de hombres. Definitivamente las mujeres aún no han alcanzado la equidad económica en nuestra Isla. El discrimen por razón de género está presente en esta realidad.

Esta situación ha sido ampliamente denunciada por grupos feministas y de mujeres por décadas y en las pasadas elecciones tanto el Partido Nuevo Progresista como el Partido Independentista incluyeron en sus plataformas de gobierno el compromiso de lograr igual paga por igual trabajo para las mujeres de la Isla.

En Estados Unidos, el tema fue ampliamente discutido durante la campaña electoral y el pasado jueves, 29 de enero, su Presidente, Barak Obama firmó la Ley de Pago Justo Lilly Ledbetter. Esta ley federal, es una respuesta a una decisión del Tribunal Supremo de los Estados Unidos del año 2007 en la cual se determinó que la demanda incoada por una mujer que alegó discrimen salarial estaba prescrita a pesar de que ella advino en conocimiento del discrimen luego de trabajar para su patrono por 19 años. Con la Ley de Pago Justo, cada nuevo cheque que se emita y con el cual se violente el derecho a recibir igual paga por igual trabajo extiende por 180 días el periodo de tiempo para demandar al patrono que discrimina. En la ceremonia de firma de la Ley, el presidente Obama declaró que “todas/os somos creados en igualdad”.

No hay duda de que esta ley representa un paso de avance para las mujeres y para otros grupos discriminados. Aún así, la misma por sí sola no es suficiente para terminar con el problema de discrimen por razón de género y el llamado techo de cristal con el cual tantas mujeres chocan en el ámbito laboral y político. Aún necesitamos otras medidas que nos permitan incorporarnos al mundo del trabajo efectivamente. La brecha económica- más profunda que la salarial- no responde solamente al discrimen en el cual se incurre al pagarnos salarios más bajos que a los hombres, sino al hecho de que muchas veces no somos consideradas para ascensos, somos excluidas de oportunidades de trabajo que representan más reto o simplemente las condiciones laborales sumadas a la realidad social que vivimos, nos hacen autoexcluirnos de posiciones de mayor poder, responsabilidad y paga.

Mientras en nuestra Isla, y en los Estados Unidos, se siga pensando que las mujeres somos las responsables principales de las tareas domésticas y de la crianza de los/as hijos/as-y que ese es nuestro lugar-, mientras se considere que no tenemos las cualidades necesarias para ejercer un liderato efectivo, mientras se piense que en los espacios de trabajo es aceptable juzgarnos por nuestro físico y no por nuestras capacidades y mientras se nos vea como seres inferiores a nuestros compañeros varones, la brecha económica que nos separa de éstos permanecerá ahí. El reto, compañeras y compañeros que nos escuchan, es continuar caminando con la vista fija en la equidad y en la libertad que ésta representa para todas y todos por igual.

Escúchelo: http://www.wrtu.pr/audio/ANAL%2003FEB2009.mp3

19.12.08

Un gobierno de movimientos

Muchas veces, los partidos políticos que ganan las elecciones piensan- desde la arrogancia del triunfo- que tienen en sus manos el poder de validar o invalidar los movimientos sociales y económicos que existen en el país y de elegir a quiénes se da espacio en la gestión de gobierno y a quiénes no. ¡Qué equivocados! Todo gobierno necesita de los movimientos y acciones sociales para validar su existencia. De lo contrario, no sería una democracia y no lograrían gobernar. No tendrían quienes caminen a su lado el tramo de cuatro años que tienen por delante. Si menosprecian los movimientos- como el de mujeres- demuestran que no sirven al país sino a otros intereses.

Unas elecciones como las pasadas, en las cuales se votó desde la desinformación y el miedo, no representan un mandato para que quien ganó nos imponga una plataforma política que casi nadie leyó. Representan un llamado contundente para que los diversos movimientos sociales y políticos del país, los que defienden la equidad, asuman su responsabilidad para dar vida y dotar de acción el ejercicio de una democracia participativa real.

¿Necesitamos que este o cualquier otro gobierno nos legitime? ¡No! El espacio político es nuestro. Somos nosotras, la gente común, la que valida o invalida las acciones de los gobiernos. ¡Qué gran tarea! Sobretodo porque nos reta como ciudadanas y nos impone como obligación el mirar el país desde una perspectiva ética que valore a otros seres humanos, se solidarice con sus realidades y se sobreponga a la tentación de actuar sólo para el beneficio propio. Estamos obligadas a actuar a partir de esa mirada y ser, más que testigos, gestoras de una nueva manera de construir la realidad… para la paz.

En el caso de las mujeres- feministas y solidarias- no será el ejecutivo o la rama legislativa quien nos diga cómo marchar hacia la equidad. Antes hicimos nuestro camino y con él el camino de miles de mujeres que hoy se benefician de derechos que antes les fueron negados. Ahora continuaremos el camino y acompañaremos-seguramente- a otros movimientos porque la equidad es para todas/os.

4.11.08

Monkey see, monkey do... ¡Ajá!

Los políticos de este país se creen que nosotras, las y los votantes, somos como los monos. Creen que el 4 de noviembre iremos a las urnas a votar sin pensar. Se empeñan en hacer demostraciones de poder para inducirnos a votar por quien parece ser el vencedor. Pero a nosotras/os eso no nos engaña.

No nos engañan las concentraciones de seguidores ciegos guiados por el fanatismo.

No nos engañan discursos de cambio que esconden posturas retrógradas y de odio a la diversidad, a las mujeres, a la pobreza, a la gente negra, a los obreros y obreras, a las comunidades excluidas…

No nos engañan palabras con significados tergiversados desde perspectivas fundamentalistas. Los valores que apreciamos no son los de desigualdad, ni los estereotipados desde pensamientos machistas y homofóbicos. Nosotras sabemos que el valor del amor al prójimo, a la equidad y la justicia superan los discursos que pretenden llevarnos al siglo pasado.

No nos engañan cuando se disfrazan de defensores de la familia mientras se niegan a aceptar que ya no existe un solo tipo de familia. Nuestras familias- diferentes, diversas y heterogéneas- son tan dignas como la llamada familia “tradicional”. Nos amamos igual, nos cuidamos mutuamente y aspiramos a alcanzar el bienestar y la felicidad.

No nos engañan los discursos de miedo.

No nos engañan los discursos amenazantes.

No nos engañan los espejismos que prometen un bienestar imposible mientras exista la sombra de la desigualdad y el discrimen.

No nos engañan promesas de prosperidad, porque sabemos que esa prosperidad está destinada a los grupos de siempre y que la pobreza quedará aposentada en el futuro de los de siempre.

Por eso, hoy, este país sabrá ponerse de pie.

Por eso, las mujeres no nos rendimos, como no nos rendimos en el pasado.

Por eso, no imitaremos como los monos a los fanáticos, no dejaremos que nos presionen con amenazas y no dejaremos de reclamar la equidad para nosotras y para nuestras hermanas y hermanos puertorriqueños.

¿Miedo nosotras?

Las campañas de los partidos políticos venden miedo mientras nos roban la esperanza. Ese miedo se extiende a la noción de que asumir posturas públicas en cuanto a la idoneidad de los candidatos o los partidos traerá represalias económicas y sociales en contra de quien se exprese. Nosotras, mujeres que trabajamos para otras mujeres no nos podemos dar el lujo de titubear y de temer. ¿Miedo nosotras? Para nada. Si a algo fuéramos a temer sería a nuestra propia inacción, a quedarnos sin voz ante lo que nos afecta y a permitirnos desperdiciar nuestros votos con quienes no nos representan y no se los merecen.

Por eso no tengo problemas con decir que hay partidos que no merecen que le demos el voto. Uno de ellos es el PNP, el cual intencionalmente dejó a la Oficina de la Procuradora de las Mujeres sin una procuradora en propiedad y cuyo liderazgo no respeta la separación entre iglesia y estado, expresándose además, en contra de la equidad por género. Su programa incluye algunas propuestas para las mujeres, pero las mismas quedan invalidadas con sus acciones recientes y sus intentos de minar la seguridad y bienestar de las mujeres mediante legislación como la de custodia compartida, pensiones alimentarias y la Resolución 99. En el caso del PPR el tema de las mujeres y sus necesidades no aparece en su plataforma aunque públicamente han apoyado a la OPM e incluyeron en la plataforma un compromiso con la equidad.

Dos partidos que incluyen un compromiso con las mujeres como grupo son el PPD y el PIP. Ambos apoyan la OPM y ambos proponen elaborar estrategias concretas para el desarrollo, la equidad y la paz de las mujeres.

Como mujer, espero que otras mujeres hagan su análisis y que el 4 de noviembre voten por sus derechos. Piensen por un segundo en los derechos que ya tenemos y pregúntense cómo se obtuvieron. Luego piensen en lo que nos falta por alcanzar y en cómo viven muchas de nuestras hermanas en pobreza, violencia y exclusión. Teniendo tanto por alcanzar aún, ¿votaremos por quienes nos ignoran o nos perjudican? ¡No! ¡Mujeres, a votar por nuestros derechos!

29.9.08

Equidad y economía

Publicado en Voces, El Nuevo Día
29 de septiembre de 2008

Cuando los mercados nacionales e internacionales se caen, lo primero que se piensa es que los bancos y los inversionistas de grandes corporaciones se las verán negras. Sin embargo, en lo primero que yo pienso es en la gente de este país que día tras día lucha para sobrevivir su propia debacle económica que no es provocada por esta crisis, sino por la desigualdad que ha vivido por generaciones.

Mientras en este momento ciertos ejecutivos se preocupan por retener su carro de lujo, yo conozco mujeres que se preocupan por conseguir cinco dólares para comprar los alimentos del día. ¿Qué en Puerto Rico esto no pasa? Pues sí pasa y no por culpa de la gente pobre sino porque nuestro sistema económico está desgastado y no permite un desarrollo económico equitativo.

La sorpresiva agilidad gubernamental para intervenir a favor de los bancos, aseguradoras e inversionistas contrasta grandemente con su ineptitud para apoyar las gestiones comunitarias y de grupos de interés social. No hay dinero para iniciativas sociales pero sí para invertir miles de millones en compañías privadas. Con esto sólo se corrobora que para el gobierno y la empresa privada tradicional la erradicación de la pobreza y una distribución equitativa de la riqueza no son una prioridad. En Puerto Rico la distribución de la riqueza se ha ido polarizando en las últimas décadas convirtiéndonos en uno de los países con mayor desigualdad en el hemisferio. Aproximadamente un 60% de nuestra población vive bajo niveles de pobreza.

Es imperativo mirar otra economía, la solidaria y la comunitaria. Ese tipo de economía fomenta la equidad y la equidad implica acceso al poder. ¿Será por eso que sólo recibe el apoyo tímido de ciertos sectores? No es fácil compartir el poder social y económico cuando se ha tenido secuestrado por siglos. Las decisiones que tomemos como país en este momento determinarán el futuro de la Isla. Yo lo resumiría de esta manera, ¿trabajaremos para que los inversionistas tradicionales mantengan su estándar de vida o trabajaremos para que la mayoría del pueblo aumente su estándar de vida? Hay una gran diferencia.








http://www.elnuevodia.com/diario/columna/465067

11.9.08

El espejismo Palin

Publicada en El Nuevo Día
11-Septiembre-2008

Llevo días siguiendo las noticias sobre Sarah Palin. Lo que he visto hasta ahora es suficiente para ponerle los pelos de punta a cualquier mujer que tenga claro que no todo lo femenino es positivo para las mujeres como grupo social. Lo femenino es una construcción y Sarah Palin, mujer construida a imagen y semejanza del statu quo, es un espejismo. Su nominación a la vicepresidencia de los Estados Unidos no es un triunfo para las mujeres. Sólo la ignorancia o un descarado cinismo son capaces de justificar la idea de que a las mujeres nos conviene llegar al poder a través de una figura conservadora y violenta.

Las elecciones estadounidenses nos conciernen por varias razones. La primera salta a la vista: como colonia estadounidense, la legislación y las políticas públicas de ese país nos impactan. La segunda, no tan obvia, es igualmente importante: las mujeres de Puerto Rico: tenemos el deber urgente de evaluar cómo los partidos puertorriqueños han reaccionado ante Sarah Palin. ¿Qué dicen y qué opinan de esta candidata? Los políticos que la elogian por “femenina”, por pro-familia tradicional, por oponerse al derecho al aborto y por ser partidaria de las teorías creacionistas dejan traslucir a través de esos elogios una opinión preocupante acerca del rol de las mujeres en la sociedad. ¿Cómo actuarán si llegaran a resultar electos? Seguramente abogarían por la limitación de nuestros derechos y serían un pesado obstáculo para alcanzar los que aún tenemos pendientes.

En Puerto Rico, las organizaciones de mujeres llevamos décadas luchando para superar las visiones estereotipadas que limitan nuestro pleno desarrollo y derechos humanos. En este momento, y con tal tipo de panorama político, de más está decir que no permitiremos que nuestros derechos se menoscaben y que se coarten nuestras aspiraciones a una vida digna, en paz y equidad. Ante estos políticos y ante discursos apocalípticos cuyo único fin es demonizar lo femenino cuando éste reta los controles y los roles que se imponen tradicionalmente a las mujeres, nosotras decimos: “¡Las mujeres contamos!” Quienes elogian a Palin y se alían con su discurso son, definitivamente, un riesgo para las mujeres de esta isla. ¿Votaría usted por ellos?

17.7.08

El imperio de la indiferencia

Publicada en Voces/El Nuevo Día
14 de julio de 2008

Si existe algo capaz de desgastar el futuro de un país y su capacidad de superar los retos que nos agobian como pueblo, es la indiferencia. Esa misma que nos hace pasar por alto que en Puerto Rico la pobreza vive entre nosotras- no invisible como algunas alegan- sino intencionalmente obviada por la sociedad. Desde la indiferencia, podemos vivir toda una vida consumiendo el ambiente o ver cómo aumentan las estadísticas de muertes violentas para luego cerrar el periódico, como si nada, y seguir con nuestras vidas.

Ser indiferente es no sentir emoción alguna por lo que nos rodea. Es estar tan concentradas en nosotras mismas que anulamos cualquier preocupación por otras personas. Ser indiferentes es despreciar la humanidad, sin saber que a la vez estamos despreciando nuestro ser interno. Es así como a veces ni siquiera sentimos indignación por las injusticias, la falta de equidad o la pobreza…

Hay distintos grados de indiferencia. Mientras algunas personas no se inmutan con lo que pasa a su alrededor, otras pueden llegar a sentir cierto grado de conmoción con algunos sucesos del país. Es ahí cuando opinan, pero no actúan. La indiferencia mata la intención de actuar ante lo que las conmueve. ¡No basta con opinar! La opinión sin acción es una mera ilusión para paliar la conciencia interna que nos alerta sobre la necesidad de actuar solidariamente.

Pero, contra el imperio de la indiferencia, la rebelión de la solidaridad y de la responsabilidad compartida. Así es. En Puerto Rico, ningún movimiento o sector puede, por sí solo, cambiar las condiciones de vida del resto del país. Este país mejorará cuando cada persona que lo habita se sienta personalmente aludida por lo que pasa. Cuando el interés por los demás supere el interés desmedido en lo propio. Cuando se comprenda que el bienestar común es la mejor garantía de un bienestar real e integral para cada ser humano.

Contra la indiferencia y el desprecio el mejor antídoto es, a fin de cuentas, el amor por la vida y el compromiso genuino con las demás personas. Elijamos dejar a un lado la indiferencia. Elijamos la acción solidaria.

30.6.08

Las mujeres como botín político

Voces/El Nuevo Día
30 de junio de 2008

¿Somos las mujeres un mero botín para los partidos políticos? La sesión legislativa culminará sin la confirmación de nuestra Procuradora, poniendo en riesgo lo alcanzado por el movimiento de mujeres, y la propia OPM, al convertir nuestros asuntos en botín de luchas político partidistas.

Cuando en 1995 se celebró la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, mejor conocida como Beijing 95, se reafirmó internacionalmente la importancia de analizar desde una perspectiva de género los problemas de la sociedad para garantizar un desarrollo sostenible, no sólo para las mujeres, sino para la sociedad en general. Los estados participantes se comprometieron con objetivos de igualdad, desarrollo y paz para todas las mujeres. Nuestra situación política no nos brindó acceso como estado a este evento internacional. Pero una delegación de mujeres de nuestra Isla participó activamente en la Conferencia y creó un “Plan de Acción para la Igualdad, el Desarrollo y la Paz de las Mujeres de Puerto Rico”. Ese plan, sirvió de base para importantes iniciativas a favor de las mujeres de Puerto Rico, siendo una de ellas la Oficina de la Procuradora de las Mujeres (OPM).

¿Qué representa la OPM para las mujeres de la Isla? Es la única agencia de gobierno que, en alianza con las organizaciones, analiza desde una perspectiva de género los problemas sociales de la Isla y las soluciones que se proponen por otras ramas o agencias de gobierno. La OPM ha evaluado múltiples asuntos- como la violencia doméstica, el desarrollo económico, la salud, la educación, la participación política y otros- tomando en cuenta cómo se afectan las mujeres y proponiendo acciones concretas afines a nuestras necesidades.

Hoy, gracias a las organizaciones de mujeres y a la OPM, las mujeres de Puerto Rico están emergiendo de la violencia, la pobreza y la exclusión por razón de género. Están asumiendo roles de liderazgo en áreas de las cuales antes eran excluidas. ¿Hace falta validar el trabajo de la OPM y defenderla? ¡Claro que sí! Más que nunca las organizaciones seguimos presentes y activas inspiradas por los logros alcanzados y con la vista fija en la equidad como meta.

18.6.08

Transversalizar la perspectiva de género

Comentario en Radio Universidad de Puerto Rico
18 de junio de 2008

Hace once años, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo advirtió en su informe anual sobre desarrollo humano- y cito- que "si no se introduce la dimensión de género en el desarrollo, se pone en peligro el propio desarrollo. Y si las estrategias encaminadas a reducir la pobreza no potencian a las mujeres, no lograrán beneficiar a toda la sociedad".

Tan reciente como esta semana, la pobreza de las jefas de familia puertorriqueñas volvió a ser noticia. No una noticia nueva, sino una que nos recuerda que aún tenemos mucho trabajo que hacer como país para garantizar la equidad de estas ciudadanas y de sus familias. Buscar las causas de la pobreza a la ligera, mirando meras estadísticas- que por cierto no son confiables- y decir que con una resolución legislativa se encontrarán sus causas es un ejercicio superficial. No hay que investigar demasiado para saber que más de un millón de mujeres de la Isla en edades productivas están fuera del mercado laboral remunerado. Sobre un 60% de las familias lideradas por mujeres viven bajo los niveles de pobreza.

El reto real, si de verdad se quiere erradicar la pobreza en el país, es transversalizar la perspectiva de género a la hora de pensar en medidas de desarrollo económico y social.En julio de 1997 el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC) definió el concepto de la tranversalización de la perspectiva de género como el proceso de valorar las implicaciones que tiene para los hombres y para las mujeres cualquier acción que se planifique, ya se trate de legislación, políticas o programas, en todas las áreas y en todos los niveles de manera que las mujeres y los hombres puedan beneficiarse de ellos igualmente y no se perpetúe la desigualdad.

Si se tiene como objetivo final la igualdad de géneros, muy probablemente se logrará erradicar la pobreza, no sólo de las mujeres, sino de sectores importantes de nuestra sociedad. No podemos olvidar que en Puerto Rico muchas mujeres carecen de acceso al mercado laboral o a oportunidades para desarrollar sus empresas o autoempleo. Esa falta de acceso no es fortuita y nace de la visión estereotipada que aún tenemos acerca de las carreras profesionales y los oficios. También de las limitaciones relacionadas con la doble jornada de trabajo, la falta de cuidos adecuados para los niños y niñas, la falta de acceso a buenos servicios educativos y de salud y hasta la falta de un sistema de transportación pública adecuado.

La pobreza no se define de manera simple. Puede ser entendida como privación de la posibilidad de satisfacer necesidades básicas pero también como la privación de los medios para satisfacerlas. En nuestra Isla existen ambos tipos de pobreza. Sin embargo, no quiero cerrar este comentario sin hacer justicia a la labor de esperanza que se hace en la Isla para erradicar la pobreza. El desarrollo económico con perspectiva de género promovido gracias a la Oficina de la Procuradora de las Mujeres y el desarrollo económico comunitario trabajado desde organizaciones no gubernamentales, ya son parte de un movimiento de desarrollo humano que entiende el factor económico como un instrumento para el pleno desarrollo humano de mujeres y hombres. En ese sentido, muchas de nuestras comunidades están más avanzadas que el propio gobierno y la legislatura que, incapaces de superar los intereses político partidistas, siguen poniendo en jaque el bienestar común.

¿Seguiremos hablando de pobreza? A partir de ahora, la consigna debe ser la de afirmar el potencial de desarrollo de nuestras mujeres y de nuestras comunidades para garantizar el futuro de un país que es de todas y de todos por igual.

Retar a las mujeres…

Voces/ El Nuevo Día
junio 2008

¿Qué tienen en común en estos momentos la Ley de Incentivos y el proceso de confirmación de la nueva Procuradora de las Mujeres? Una legislatura totalmente desligada de la sociedad civil en pleno y tomando decisiones decepcionantes para la mayoría de nosotras.

Desde diciembre pasado, las organizaciones de mujeres -y mujeres en carácter individual- manifestamos nuestro deseo de que se nombrara a una de nosotras para dirigir la Oficina de la Procuradora de las Mujeres. Fieles a los principios de nuestro movimiento, y actuando en consonancia con el espíritu de la Ley que creó la OPM en el 2001, buscamos consenso e hicimos nuestra recomendación al señor Gobernador. Él acogió esa recomendación. Esto de por sí, es un hito histórico pues en nuestro país no existen muchos precedentes en los cuales un grupo de la sociedad civil logra ponerse de acuerdo para- por encima de partidos políticos- impulsar un nombramiento de jefa de agencia que responda al país y al bienestar de quienes atenderá desde su puesto.

Las mujeres no somos ingenuas y estamos totalmente conscientes de que un nombramiento de un gobernador de un partido, a ser confirmado por un senado del otro, enfrenta el gran reto de superar las luchas políticas y de poder que se están dando entre ambas ramas de gobierno. Sin embargo, ese reto no nos amilana porque estamos acostumbradas a enfrentar retos cada vez que luchamos para adelantar la equidad. Fue un reto obtener el derecho al voto, fue un reto lograr las enmiendas de 1976 al Código Civil, fue un reto lograr la aprobación de la Ley 54 y fue otro gran reto lograr que se aprobara la Ley que creó la OPM y que se confirmara a la primera Procuradora, la Lcda. Fernós.

Faltan 30 días para que se cierre la sesión legislativa y para que se logre la confirmación de la nueva Procuradora, Marta Mercado. ¿Qué pensamos hacer desde el movimiento de mujeres? Eso ya se verá… así como se verá que no estamos dispuestas a entregar la Procuraduría a los partidos políticos como botín de elecciones, ni a dejar a un lado nuestra aspiración a un país equitativo y democrático para todas/os. ¡Cada mujer cuenta, y queremos la confirmación de nuestra Procuradora ahora!

Es hora de tener miedo

Si todavía no sienten miedo con lo que estamos viendo en Puerto Rico y el planeta, están tarde. La violencia económica y política que ya est...