7.3.13

Ella, aquella y la otra

Publicada en El Nuevo Día
6 de marzo de 2013
 
“Toda mujer ya liberada que acepte con complacencia su situación de privilegio, se hace cómplice y partícipe de la opresión de las demás mujeres”.
Susan Sontag 

A veces hay que hablar con el corazón abierto.  Hablar de aquellas cosas que nos dan vida y de las otras que nos cortan la respiración.  Hablar de lo que nos pone una sonrisa en los labios y de lo que nos indigna o nos agobia con una tristeza profunda.  No es fácil.  Pensamos, sentimos emociones y buscamos entender el mundo desde el espacio personal en el cual nos colocan nuestras experiencias de vida.  Sin embargo, el presente que vivimos y que construimos desde nuestras palabras o silencios construye a su vez las experiencias de vida de otros seres humanos y su futuro. 

Hablar- y escuchar- con el corazón abierto es hoy, en nuestra Isla, un ejercicio urgente.  Conmemorar el Día de las Mujeres desde lo que nos dice el corazón es cuestión de vida o muerte.  ¿Qué nos dicen nuestros corazones un día como hoy?  ¿Qué nos dicen de lo correcto o de lo justo para otras mujeres? ¿Qué nos dicen de ella, de aquella o de la otra?  ¿De esas mujeres que no somos nosotras mismas y son a la vez parte de nuestro destino colectivo? 

Este 8 de marzo es un Día de las Mujeres que nos exige corazones fuertes y rectos.  Corazones que abracen palabras de libertad y que las dejen salir impulsadas desde el amor.  Este año, el 8 de marzo es un día para visibilizar y honrar a las mujeres que son lesbianas, bisexuales, transexuales o transgéneros (LBTT).  Ellas, aquellas y las otras… las innombradas en muchas de nuestras propias familias, las rechazadas, las violentadas, las que viven escondidas de sí mismas, las que han escuchado cómo se les llama pecadoras, abominaciones, errores de algún dios que alguien se inventó, las que lloran sentencias que les niegan la maternidad.  Un corazón abierto al amor y la justicia no es capaz de escatimar la libertad y el respeto a otro ser humano.   

Ella, aquella y la otra son tal vez alguna hermana, alguna tía, alguna hija o alguna amiga.  Somos quizás nosotras mismas.  La desigualdad y el discrimen que viven mujeres LBTT provocan sufrimiento.  Esa desigualdad no es producto de una elección personal o de una preferencia.  Esa desigualdad es producto de nuestra incapacidad como sociedad de aceptar que hay otras formas de amar y de construir una vida. 

Desde mi corazón, hoy celebro con alegría y amor los logros de las mujeres a través de la historia.  Celebro la vida de cada una de ellas: niñas, jóvenes, adultas y viejas.  El Día de las Mujeres es, más que nada, un día de conmemoración de luchas y de celebración de victorias.  Hemos ganado muchas batallas, tenemos miles de heroínas, hemos vencido la esclavitud que trataron de sembrar en nuestros espíritus y nuestras mentes. 

Pero también desde mi corazón, pido hoy que otras mujeres den un paso al frente y abran un espacio a su lado para ellas, aquellas y las otras sin importar su orientación sexual o identidad de género.  Pido que hagamos frente común para apoyar los proyectos de ley que están en proceso de aprobación y que garantizarían igual protección para todas nosotras en casos de violencia doméstica (PC488) y cero discrimen por orientación sexual o identidad de género (PS238).  Se nos va la vida en esta lucha.  Las luchas de las mujeres estarán incompletas sin una mirada de inclusión, respeto y amor a quienes pertenecemos a las comunidades LHBTT.   

Pido, entonces, un mar de corazones valientes que digan: Somos todas, queremos equidad. 

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