23.11.09

En Puerto Rico, las mujeres de pie ante un estado agresor

Estamos de pie ante un sistema de gobierno que se ha convertido en el principal agresor de las mujeres en Puerto Rico. De pie y resistiendo por nosotras y por otras poblaciones que son igualmente vulnerables. De la misma manera en que la violencia doméstica se trata de una cuestión de poder y control, la violencia actual del Estado en contra de las mujeres de la Isla es un asunto de poder y control matizado por una perspectiva acartonada de lo que son- y deben ser- las mujeres a la luz de una concepción judeo-cristiana de corte fundamentalista que se ha entronizado en la esfera gubernamental.

Este 25 de noviembre, Día Internacional de No Más Violencia Hacia las Mujeres, es obligatorio hablar de la violencia hacia las nosotras en sus expresiones más amplias y profundas. Esa violencia no se limita a la violencia en relaciones de pareja (violencia doméstica) y es, en realidad, una violencia que se ha filtrado a través de muchas otras facetas de la vida de las mujeres. Pensar que la violencia doméstica es el único tipo de violencia que se inflige a las mujeres de la Isla es simplificar un asunto mucho más complejo.

Este año, no le permitiremos al Estado pasar por el 25 de noviembre sin señalar su propia violencia y sin que sientan la vergüenza de verse a sí mismos como lo que son: agresores de nuestros derechos humanos, secuestradores de la economía y asesinos del futuro de equidad que todas merecemos.

La violencia gubernamental por género la podemos ver en su forma más cruda en el discurso de legisladores que cuestionan la capacidad moral e intelectual de legisladoras de manera viciosa, en los proyectos de ley que radican para inmiscuirse cada vez más en la vida privada de las mujeres y en la negativa a confirmar a dos nominadas al puesto de Procuradora de las Mujeres que fueron nominadas por el Movimiento Amplio de Mujeres de Puerto Rico (MAMPR). Ambas cumplían con los requisitos del puesto y, sin embargo, fue confirmada otra cuyo único mérito es la sumisión a las políticas machistas y de corte fundamentalista religioso del gobierno actual. Todas estas situaciones han sido denunciadas por el MAMPR a través de los medios y de acciones de movilización.

La violencia del Estado está presente, además, en la transformación cada vez más evidente de un Estado que debe ser laico por mandato constitucional a uno teocrático, que pretende poner límites a los derechos que ya hemos adquirido y obstaculizar los que aún nos quedan por reivindicar. La aplicación de normas divinas y el empeño en amoldar la figura de las mujeres a una normativa religiosa de carácter misógino y fundamentalista, se refleja en la falta de aplicación de un análisis con perspectiva de género al desarrollar las políticas públicas relativas a economía, desarrollo, participación política, vivienda, salud y educación, entre otras.

Tanto la legislatura como la rama ejecutiva han demostrado un claro rechazo al concepto de género influidos por grupos religiosos de presión que han demonizado el mismo y han logrado excluirlo del análisis y desarrollo de propuestas de ley y acciones gubernamentales que afectan directamente a las mujeres. Uno de los ejemplos más claros de esta situación lo vimos en enero pasado cuando el actual Secretario del Departamento de Educación, Carlos Chardón, derogó una carta circular que establecía como política pública la incorporación de la perspectiva de género en el sistema de educación pública de Puerto Rico. Dicha carta fue el producto del trabajo y coordinación de la Oficina de la Procuradora de las Mujeres con el anterior Secretario de Educación y atendía una preocupación genuina de los sectores que abogan por la equidad y seguridad de las mujeres: la necesidad de promover desde edad temprana el respeto a ambos géneros y atemperar el sistema educativo para que permita que tanto niños como niñas se reconozcan y se respeten como seres humanos con igualdad de derechos y oportunidades. Meses más tarde, el mismo Secretario de Educación emitió una nueva carta circular que aconsejaba a las maestras y maestros del sistema de educación utilizar los mandamientos bíblicos de la tradición judeo-cristiana como tema de reflexión al iniciar diariamente la jornada de estudios.

Otros departamentos y agencias de gobierno, como el Departamento de la Familia, han adoptado medidas que contribuyen a crear un ambiente gubernamental hostil para las mujeres. Sus políticas sobre asuntos como las pensiones alimentarias, demuestran una tendencia clara a dar preeminencia a las necesidades de los varones amparándose en un razonamiento según el cual ya se han dado demasiados privilegios a las mujeres, que son en su mayoría las madres custodias y jefas de familia a cargo del cuido y manutención de sus familias. Desde esta misma agencia de gobierno se lanzó una campaña de medios titulada “Promesa de Hombre” que pretende erradicar la violencia doméstica haciendo un llamado a los hombres para que protejan a las mujeres y para que, en su defecto, eviten “defenderse” de éstas con violencia. Esta campaña no sólo evidencia la intención gubernamental de dejar de lado a la Oficina de la Procuradora de las Mujeres como eje de las acciones que se concierten para prevenir e intervenir con la violencia doméstica, sino que además, impulsa dos ideas estereotipadas y nefastas para las mujeres: o somos débiles e indefensas o somos unas brujas maquiavélicas de las cuales los hombres deben defenderse.

Para empeorar la situación de las mujeres ante el gobierno, en el ámbito laboral y económico se han aprobado leyes y se han tomado decisiones que impactan frontalmente a las mujeres sin considerar que en los últimos años las estadísticas económicas ya las ubicaban en una situación de desventaja frente a sus pares masculinos. El 58% de las familias lideradas por mujeres en la Isla viven bajo el nivel de pobreza. Ahora mismo, sin embargo, ese porcentaje está en pleno proceso de aumento pues el gobierno está ejecutando un plan de cesantías de empleados y empleadas públicas, de los cuales un 60% son mujeres. No podemos pensar que todo esto ocurre por mera casualidad. Es más bien la reafirmación sin palabras de un pensamiento que asigna a la mujer un rol secundario e irrelevante en la sociedad y que sólo la reconoce como parte del ámbito doméstico en una estructura familiar tradicional y heterosexual.

En el ámbito de la salud, el tema de los derechos sexuales y reproductivos- incluido el derecho al aborto- es un tema tabú que es evitado a toda costa. Recientemente es más probable ver campañas para la entrega voluntaria de bebés para adopción que campañas educativas para la prevención de embarazos y de infecciones de transmisión sexual. ¿Qué decir ante esto? Sólo que nuevamente nos enfrentamos a la idea de que la abstinencia, sobretodo de las mujeres, es el mejor remedio para todo… en especial para garantizar a los varones poder y control en el ámbito sexual. Ni qué decir de otros aspectos de la salud de las mujeres, como los cuidos durante el embarazo y parto, los servicios durante el proceso de menopausia, prevención de cáncer y otras áreas de importancia para su pleno desarrollo y bienestar. ¿Cuál es la política del Departamento de Salud al respecto? Silencio.

La violencia hacia las mujeres es mucho más que la violencia doméstica o la agresión sexual. La violencia hacia las mujeres existe cuando le son negados los accesos a los servicios y bienes que necesitan para su pleno desarrollo humano. La violencia hacia las mujeres se ejerce cuando desde el gobierno se da carta blanca a grupos religiosos para que sus ideas particulares sobre lo que deben ser las mujeres sean impuestas a través de legislación y políticas públicas en detrimento de los derechos humanos de éstas. La violencia hacia las mujeres se convierte en una agresión de parte del Estado cuando el mismo asume un rol activo en la elaboración de acciones gubernamentales que atentan contra la equidad y un rol pasivo cuando el sector privado es quien atenta en contra de ellas. ¿Qué es lo peor que le puede pasar a un ser humano ante el gobierno actual? Ser mujer, negra, pobre y lesbiana. Con un perfil como ese, se convertiría en el ejemplo perfecto de lo que es un grupo totalmente excluido de los cículos de poder y se convertiría además en el objeto de toda la violencia social que se promueve desde el gobierno.

Irónicamente, la sistemática y consistente agresión del Estado en contra de nosotras- manifestada de manera especial en el desmantelamiento de la Oficina de la Procuradora de las Mujeres- ha avivado el movimiento de mujeres de la Isla y logró hacerlo más amplio, diverso e inclusivo. Desde finales del 2007, bajo el nombre de Movimiento Amplio de Mujeres de Puerto Rico, organizaciones de mujeres, feministas y otros sectores solidarios con los derechos humanos de las mujeres, han asumido la voz y la acción para denunciar, proponer y promover acciones que vindiquen y adelanten la equidad para las mujeres. Ya no hablamos “las feministas” sino “las mujeres”, y cuando lo hacemos, se nos escucha. La organización del sector de las mujeres no es nueva y en Puerto Rico existe una tradición organizativa que por décadas ha demostrado tener la capacidad de adelantarse a los tiempos y lograr cosas que parecían imposibles.

Aún antes de las elecciones del 2008, el MAMPR fue uno de los grupos que con más claridad advirtió al país acerca del maridaje entre Iglesia y Estado que proponía el Partido Nuevo Progresista (PNP). A pesar de las advertencias del MAMPR en medios públicos y cibernéticos, el PNP ganó de forma abrumadora las elecciones, teniendo como una de sus primeras acciones la creación de una Oficina de Iniciativas Comunitarias y de Base de Fe que dirige una “pastor” llamado Aníbal Heredia y quien ha sido un ferviente promotor de una visión teocrática de gobierno.

La tradición de lucha del movimiento de mujeres en la Isla, encarnada a través del MAMPR y sus principios de equidad, ha florecido y se ha integrado exitosamente a movimientos y acciones políticas como la manifestación en contra de la Homofobia en mayo, la Asamblea Nacional del 5 de junio, la Parada Orgullo Arcoiris en ese mismo mes, el Paro Nacional en octubre, el piquete nocturno frente a la Fortaleza y las Musas Desprovistas frente a la Oficina de la Procuradora de las Mujeres.

Por su parte, ¿qué esperar del gobierno este 25 de noviembre? ¿Con cuántas actividades plagadas de hipocresía conmemorará nuestro gobierno el Día Internacional de No Más Violencia Hacia las Mujeres? ¿Cuánto más simplificará el asunto de la violencia por razón de género para invisibilizarlo y poder pasar a otros puntos de la agenda nacional que les resultan más amenos y menos amenazantes? Su decadencia no nos sorprende y muy al contrario nos reafirma en la idea de que como movimiento político, el movimiento de mujeres tiene mucho que aportar al presente y al futuro nacional. Ya no esperamos nada del Estado. Apostamos todo al país y a su gente. Como dije al principio, estamos de pie y resistiendo, pero además, dispuestas a embestir para lograr avanzar. Como muy bien dice un querido amigo, la equidad es inevitable.

11.11.09

Los impostores

Publicada en El Nuevo Día
11 de noviembre de 2009

Estamos en la era de los impostores. Los tenemos en el gobierno presentándose como salvadores de la economía, en el sector privado y la banca apropiándose del lenguaje de las organizaciones comunitarias pero actuando para su propio lucro y ahora en el tercer sector con una invasión de oportunistas que usan la estructura legal de las corporaciones sin fines de lucro para adelantar agendas ajenas a los derechos humanos de los sectores vulnerables y excluidos de nuestro país.

La definición amplia de impostores incluye palabras como mentirosos, santurrones, estafadores, hipócritas, imitadores e intrusos. Todas estas palabras describen a quienes hoy en día se apropian del país, de sus instituciones y de sus luchas comunitarias y sociales.

Un ejemplo muy cercano de este esquema de estafa nacional lo tenemos esta semana con el llamado Primer Congreso del Tercer Sector. El mismo está organizado desde la Oficina de Iniciativas de Base de Fe de la Fortaleza. La misma oficina que es liderada por Aníbal Heredia, quien se ha caracterizado por la promoción de valores fundamentalistas que atentan contra nuestros derechos humanos.

No podemos desvincular este “Congreso” de todo el andamiaje gubernamental que actualmente está desmantelando iniciativas comunitarias exitosas como el Fideicomiso del Caño Martín Peña y oficinas de gobierno que daban espacio para la participación ciudadana como la Oficina de Comunidades Especiales y la Oficina de la Procuradora de las Mujeres. Por un lado desmantelan las comunidades y los esfuerzos de apoderamiento civil y por el otro levantan y promueven un nuevo “tercer sector” afín a sus valores teocráticos y de ultraderecha que atentan contra el bienestar común.

Para que un impostor triunfe, tiene que haber alguien dispuesto a dejarse engañar. ¿Se dejarán engañar o comprar por unas cuantas monedas las organizaciones sin fines de lucro que por años han dado un servicio honesto al país? ¿Validaremos con nuestra presencia y recursos los intentos de usurpación del gobierno y sus cómplices? ¿Se dejará engañar el resto del país? Es hora de trazar una línea vertical y limpia entre quienes abrazan la justicia ante cualquier circunstancia y los que se rinden ante un poder que no vacila en doblegar a quienes le demuestran temor.

14.10.09

¿Quién le teme a un muerto? Vamos pa'l Paro Nacional




Un día antes del Paro Nacional es importante que reflexionemos sobre el momento que vive el país.

Hemos estado sufriendo las agresiones continuas de un gobierno caracterizado por la violencia sicológica e ideológica. Todavía hoy, ese mismo gobierno menosprecia nuestra inteligencia y cree que somos un pueblo manipulable a través del miedo y del individualismo. Por eso, han hablado de terrorismo, de independentismo, de minorías supuestamente violentas y malintecionadas. Están apelando a prejuicios que en el pasado le han servido para hacernos creer que el pueblo carece de poder y que el gobierno de turno es la única entidad con la inteligencia suficiente para tomar decisiones a nombre de todas y todos. Quieren que nos miremos unos a otras con sospecha y que nos atrincheremos en causas fragmentadas para que abortemos un movimiento democrático sin precedentes en nuestra historia.

Pero aquí, lo único que acaba de morir es la idea de que el gobierno es infalible. También acaba de morir la concepción de que ese gobierno nos representa y nos sirve. Estamos hablando del muerto más impresionante de este siglo. Con esa muerte, sólo nos queda la democracia participativa que no le teme al estado. Porque, ¿quién le teme a un muerto? Estamos ante un muerto que aún no se ha reconocido como tal y que está dando sus últimos aletazos de desesperación para detenernos. Es sólo un fantasma opresivo al que hay pasar por el lado fijando nuestra mirada en la equidad y la justicia que están vivas y necesitando nuestra acción solidaria.

Mañana, el éxito del Paro Nacional depende de todas y todos. No sólo se trata de empleadas y empleados públicos. El país entero está en riesgo de perder derechos fundamentales. Así, que al parar, estamos afirmando nuestro compromiso con las víctimas de la violencia, con las comunidades sumidas en la pobreza, con la educación de nuestras niñas y niños, con el acceso a educación superior para nuestros jóvenes, con los servicios a personas viejas, con impedimentos, mujeres, veteranos y pacientes, con el derecho a la salud, con el derecho al trabajo… estamos afirmando nuestro compromiso con el amor al prójimo por encima de las diferencias y a pesar de las desigualdades que nos han dividido hasta ahora.

¿Quién le teme a un muerto? Eso es cosa de niños, y nuestro pueblo acaba de alcanzar su adultez. Por eso mañana, con valor, esperanza y amor marcharemos todo Puerto Rico por Puerto Rico y las mujeres, seremos las primeras en hacerlo… por nosotras, por nuestras familias, por el país.

19.8.09

No es lo mismo una sospecha que saberlo de verdad


Amárilis Pagán Jiménez


No es lo mismo una sospecha que saberlo de verdad. Al menos, así dice una canción de uno de mis grupos favoritos. En el caso del nombramiento y confirmación de la Procuradora de las Mujeres, esa premisa define muchas cosas. No es lo mismo sospechar que está comprometida con el bienestar de las mujeres de la Isla que saberlo de verdad. Para evaluar un nombramiento de esta índole, el criterio no puede ser el de la sospecha, sino el de la verdad clara y vertical capaz de hacer frente a quienes atentan en contra de los valores de la equidad y la justicia.

Lamentablemente, la Procuradora designada debe estar sospechando que una palabra dicha a destiempo puede provocar que el Senado la cuelgue y para evitar saberlo de verdad prefiere silenciarse o contestar con evasivas. ¿Podrá mantener ese silencio en las vistas de confirmación? ¿Cuán real es una democracia en la cual la defensa de los derechos humanos se penaliza desde un púlpito legislativo? Sé, más allá de toda sospecha, que el estado laico que nos venden ya ha sido comprado- y no por laico- desde hace rato por quienes han podido pagarlo con promesas de votos y con dinero ganado a expensas de nuestro futuro.

¿Qué debemos hacer las mujeres ante la sospecha de que la Procuraduría de las Mujeres está en riesgo de perder su esencia? Nada más y nada menos que exigir la verdad a quien le corresponde revelarla. En este caso, a la nueva Procuradora designada le corresponde decir cuán comprometida está con la permanencia y defensa de la oficina ante las amenazas de consolidar las procuradurías. También debe demostrar que es capaz de ejercer un criterio independiente a la hora de analizar las situaciones de las mujeres de la Isla y que no estará a expensas de las presiones que ya intentan ejercer sobre ella los grupos fundamentalistas que se niegan a reconocer los derechos humanos de todas las mujeres de esta Isla.

“No es saberlo de verdad, lo mismo que una sospecha” dice la canción. Las mujeres queremos la verdad pues con ella en mano, sabremos cómo actuar.

18.8.09

Educadas y corteses

Así parece que quieren a las mujeres de este país. Por eso, nos encontramos en estos días en medio de un proceso de confirmación de la nueva Procuradora de las Mujeres en el que una pared de cortesía oculta un mar de controversias que podrían llevarse de frente ese nombramiento y unas cuantas cosas más.

¿A quién debemos tanta cortesía? A nada que esté por encima de la verdad. Necesitamos saber en qué valores e ideas se posiciona la nueva Procuradora de las Mujeres pues sabiendo dónde está ella, sabremos dónde están los que la apoyan y los que la rechazan.

Muchas mujeres sabemos dónde estamos nosotras. Lo sabemos y lo decimos desde la honestidad y desde la certeza de que la equidad sólo se logra trabajando por ella a tiempo completo... desde cada acto, palabra y gesto. Desde una verdad y compromiso con la justicia.

12.6.09

La pobreza se muda

Publicada en Voces, El Nuevo Día12 de junio de 2009http://www.elnuevodia.com/columna/579862/

¿Cuántas veces hemos visto una mudanza en un barrio pobre? Yo he visto varias, y con ellas toda una caravana de privaciones que se manifiestan en muebles destartalados, escasez de ropa y el deterioro de quienes cargan su pobreza en carros de compra o sobre sus propios pies.

La pobreza es más que carecer de un ingreso, es estar al margen de una vida plena y vivir múltiples privaciones que a la larga deshumanizan a quien la vive y a quien la tolera. Por eso, en Puerto Rico, no podemos tolerar la pobreza.

La pobreza que se muda a diario de alguna casita pobre, o la que se mueve en la mochila de una persona sin hogar no es la única pobreza que se vive en esta Isla. La inequidad la multiplica y la muda a otros espacios que hasta ahora creíamos a salvo de ella.

Mientras el planeta trata de erradicar la inequidad y la pobreza fomentando la participación democrática, en Puerto Rico sólo se consulta y escucha a quienes tienen poder económico o son lo suficientemente sumisos como para callar ante las injusticias que se cometen mientras. Se excluye al liderazgo comunitario y civil de la toma de decisiones.

Mientras en las Naciones Unidas se reconocen los derechos económicos, sociales y culturales como derechos humanos y pilares en la lucha contra la pobreza, nuestro gobierno insiste en privar de acceso a servicios de vivienda, salud, educación y trabajo a miles de puertorriqueñas y puertorriqueños.

Mientras a nivel internacional el tema de equidad se convierte en una meta concreta y central en las agendas contra la pobreza, nuestro gobierno sigue excluyendo, discriminando y privando a los pobres, las mujeres, la comunidad LGBT, los/as trabajadoras/es y nuestras comunidades del reconocimiento de su humanidad plena, digna e íntegra.

Un gobierno que muda la pobreza y la esconde bajo la alfombra, que acrecienta la inequidad y avala el discrimen, que se rige desde preceptos religiosos y con ello excluye a quienes no piensan igual no es legítimo, no es nuestro gobierno, no nos representa y carece de poder sobre el pueblo.

Un gobierno como ese está llamado a desaparecer, y es deber de nosotras y nosotros, el pueblo, lograr el espacio de participación democrática que nos garantice el gobierno que necesitamos para que haya paz y justicia social para cada ser humano de esta Isla.

28.5.09

Por la salud de las mujeres

Los derechos humanos son indivisibles. Y desde esa premisa, que afirma de manera contundente nuestra propia integridad y dignidad humana, se hace imperativo afirmar y reclamar nuestro derecho a servicios de salud sexual y reproductiva. Privarnos de esos servicios, equivale a fragmentarnos como seres humanas y hacernos vulnerables ante la violencia y la pobreza.

Hoy, 28 de mayo, es importante remirar el estado del derecho a la salud de las mujeres en Puerto Rico. Una primera mirada nos permite ver que en nuestro país el derecho a la salud no se ve como un derecho humano a pesar de que a nivel internacional el mismo ha sido reconocido en declaraciones y pactos internacionales.

Una segunda mirada, nos alerta de los peligros de un Estado cada vez más influenciado por principios religiosos. Desde esa mirada de alerta, estamos obligadas a exigir y defender el Estado laico donde las premisas religiosas no tienen cabida a la hora de tomar decisiones sobre nuestros cuerpos… cuerpos que trascienden nuestra individualidad y que se convierten en un cuerpo colectivo de mujeres diversas, con necesidades, creencias y aspiraciones diferentes pero con una meta común: alcanzar nuestro pleno desarrollo humano.

La humanidad de cada niña y mujer de esta Isla, nos obliga a dar una tercera mirada más profunda y más sensible. Porque desde la cotidianidad y la cercanía a otras mujeres podemos ver los detalles de las injusticias que construyen la inequidad de géneros.

Todavía en Puerto Rico las niñas que son víctimas de agresiones sexuales son revictimizadas cuando se les niegan los servicios que necesitan para recuperar su salud física y emocional y son acalladas por un sistema médico-legal que las ve como un problema y no como los seres humanos que son.

Todavía en Puerto Rico una joven o mujer que ha sufrido una agresión sexual se pregunta a sí misma si debe acudir a una sala de emergencias a solicitar servicios y, si lo hace, se repregunta más adelante si valió la pena someterse al escrutinio insensible de quienes la atendieron en un momento de extrema vulnerabilidad y dolor.

Todavía en Puerto Rico una mujer que sufre una agresión por su pareja puede pasearse por las salas de emergencia sin que un profesional de la salud se percate de ello y se tome el tiempo para documentar el caso, orientarla y referirla a servicios adicionales que garanticen su seguridad y salud emocional.

Todavía en Puerto Rico una mujer con problemas de salud mental puede terminar en las calles porque no existen servicios que le garanticen un trato digno, un plan de servicios integrados y su estabilización para que recupere su salud.

Todavía en Puerto Rico una mujer con problemas de adicción a drogas puede ser violada y agredida en las calles, puede deteriorarse y morir poco a poco en alguna esquina, sin que el sistema de salud la reconozca y la apoye para que reencuentre su balance y viva una vida digna.

Todavía en Puerto Rico miles de mujeres son obligadas a parir porque se les niega el acceso a píldoras anticonceptivas, algún médico se negó a esterilizarlas o no se les orientó sobre su derecho a practicarse un aborto.

Todavía en Puerto Rico las mujeres son privadas de un proceso de parto humano y sensible en el cual su salud y la del/la bebé sean el eje de los procedimientos que sigan.

Todavía en Puerto Rico las mujeres que no son heterosexuales temen informárselo a su médico y se privan de un servicio adecuado.

Todavía en Puerto Rico, miles de mujeres carecen de servicios de salud adecuados porque viven en extrema pobreza y no poseen una cubierta médica que les garantice el acceso a profesionales de la salud que las escuchen, las orienten y las atiendan con integridad y respetando su dignidad.

Todavía en Puerto Rico, las agencias de gobierno promueven una visión estereotipada de las mujeres que limita sus posibilidades de desarrollo económico y las excluye de los grupos sociales con acceso real a los servicios de salud.

Todavía en Puerto Rico la salud está en manos de unas pocas personas y la pobreza y la desigualdad arropa al resto.

Afortunadamente, hoy en Puerto Rico, existen mujeres y hombres que reconocen esta realidad y trabajan para cambiarla desde diversos espacios. Hoy 28 de mayo de 2009, es importante reafirmarnos en la lucha por la equidad de géneros y fortalecer nuestros trabajos en el área de salud.

8.5.09

Una familia a prueba de estereotipos


http://www.elnuevodia.com/unafamiliaapruebadeestereotipos-566153.html
Por Cynthia López Cabán / End.cynthia.lopez@elnuevodia.com

Amárilis y Magdaline comparten una vida normal como pareja, junto a sus hijos

Caguas - El apartamento H-302 despide olores dulzones. En la cocina, Magdaline Rodríguez González sofríe cebolla como parte del condimento que prepara para el bacalao. Amárilis Pagán Jiménez pela las verduras.

El pequeño Sebastián López Pagán, de nueve años, come Nutella -una crema de avellana y chocolate-, mientras que su hermano Jaime López Pagán, de 12 años, estudia para un examen de matemática. Isadora López Pagán, de 15 años, salió un momento a conversar con sus amigas.
Magdaline y Amárilis aprovechan también para coordinar algunos eventos pendientes.

“El jueves Sebastián sale temprano de la escuela. Creo que es más fácil que yo lo recoja y me lo
Siguen repasando notas y dividiendo tareas como cualquier pareja. Conversan y se mueven con tanta tranquilidad que pasa inadvertido que se trata de una familia compuesta por dos mujeres.
Esta pareja, que formó una familia hace tres años, explica que asume su relación con naturalidad, sin rodeos. Salen tomadas de las manos. Se presentan como las “madres” de los muchachos cuando acuden a la escuela.

partidarias de la justicia

Amárilis estuvo casada. Los tres hijos que cría con la ayuda de Magdaline son producto de esa relación. El padre de los chicos y la chica también participa en su crianza. Comparten los fines de semana.

“Te sorprendería la forma como la gente acepta (nuestra relación), a veces con más naturalidad de la que uno espera”, indica Amárilis, quien dirige el Proyecto Matria, organización que ofrece ayuda a mujeres sobrevivientes de violencia doméstica.

En ese ejercicio de vivir juntas, Amárilis y Magdaline aspiran a escribir otro libreto, otra posibilidad de ser y a cambiar los prejuicios que muchas personas tienen en torno a las lesbianas y los gays. Todavía hay sectores de la sociedad puertorriqueña que se expresan con rencor o describen a las parejas del mismo sexo como “torcidas”.

“Me di cuenta que el miedo precisamente lo que hace es acrecentar esa hostilidad y cuando tú demuestras temor el que es hostil se alimenta”, apunta Amárilis.

Esta conciencia dirige la vida pública y privada de estas mujeres. Ambas son partidarias de la justicia y la equidad. Magdaline es coordinadora educativa del programa de prevención de violencia hacia las mujeres en la Universidad de Puerto Rico en Humacao.

Ese proyecto de justicia y respeto se observa en su casa y en las actividades cotidianas. La pareja distribuye las tareas del hogar de forma equitativa. Nada de divisiones viejas que siguen estereotipos sexistas.

Empresa familiar

Magdaline, por ejemplo, participa en los juegos de soccer familiar que se celebran en la escuela porque a Amárilis no le gusta este deporte.

En el caso de los chicos y la chica, se promueve la responsabilidad individual, señala Magdaline. Cada uno lava su plato después de la comida. También recogen su cuarto y ayudan con la limpieza de las áreas comunes de la casa, que exhibe cuadros pintados por Amárilis.

Como cualquier padre y madre, Magdaline y Amárilis aspiran a transmitir a sus hijos e hija valores de respeto, honestidad y verticalidad, principios que ambas practican.

“Los estamos preparando para la libertad, para que cuando les toque el momento de decidir en sus vidas sobre carreras, ideas políticas, orientación sexual, lo puedan hacer desde un sentido de libertad y con una mente crítica”, concluye Amárilis.

7.5.09

Maternidades para la libertad

Para mi familia...

Imaginen una pareja de mujeres que se ama profundamente y que ha asumido la tarea conjunta de criar dos niños y una niña. Ese es el tipo de familia que en este país han llamado “torcidas” y el tipo de orientación sexual por la cual se colgó el nombramiento de la Procuradora de las Mujeres designada, Johanne Vélez. Sin embargo, ese es el tipo de familia que, como la mía, celebrará el próximo día de las madres sabiendo que en su hogar no hay una madre, sino dos. Más que los regalos, lo que hará especial el día serán los detalles que expresan ese amor y que permiten a nuestros hijos e hija saber que la orientación sexual no es lo que hace buenas o malas madres y personas.

Desde nuestra realidad, es imposible mirar el día de las madres con ingenuidad. Es innegable que la fecha es un ícono del consumerismo y de los estereotipos de género y por eso, para adelantar nuestra equidad, las parejas gays debemos subvertir esa visión, apoderarnos de la misma y dejar saber al país que la orientación sexual no nos incapacita para amar y criar nuestros hijos/as.

En nuestro caso, cada integrante de nuestra familia, desde la más vieja hasta el más pequeño sabe lo difícil que es retar estereotipos en un medio social intolerante. Por eso, el amor, el respeto y una mirada crítica al entorno son indispensables para vivir con dignidad en un país que como el nuestro, alimenta la desigualdad y el odio desde los púlpitos de las iglesias y las políticas discriminatorias del gobierno.

En nuestra familia no hay miedo y vivimos según nuestros principios. A la larga, estas lecciones de dignidad, respeto a la vida y a la diversidad serán algunos de los legados más importantes que dejaremos a nuestros hijos e hija. Ellos y ella ya saben que tienen derecho a la equidad y a aspirar a la felicidad. También saben que todos los seres humanos tienen esos mismos derechos. Este próximo día de las madres, celebremos las maternidades que trabajan para la libertad y abracemos el amor por la equidad.

5.5.09

Mujeres pa' la calle

Publicada en Voces, El Nuevo Día
5 de mayo de 2009

En estos momentos nuestro país tendrá que ver dos tipos de mujeres en las calles: a las empleadas públicas en riesgo de despido y al resto de mujeres que sabemos que esos despidos son sólo una de las muchas acciones gubernamentales que se están configurando en contra de las mujeres y del resto de la clase trabajadora. La calle adquiere un doble significado como lugar de protestas, de acciones solidarias y de movilización para un país que se resiste a sumergirse en el mar de desesperanza y pobreza en el cual nos quieren hundir quienes nos gobiernan.

Aproximadamente un 60% de las/os empleadas/os públicos de la Isla son mujeres. Si trasladamos esta proporción al número de despidos proyectados por el gobierno, estaremos viendo al menos 18,000 mujeres en la calle. Ellas se sumarán a las casi 60,000 mujeres que ya estaban desempleadas en el 2008 según las estadísticas del Departamento del Trabajo. Este es un asunto importante pero no puede mirarse desconectado de otros.

El empeño de los políticos de fragmentar la discusión de asuntos que afectan a las mujeres es la manera más eficaz de invisibilizar el impacto que sufriremos como grupo durante los próximos cuatro años. Acabamos de ser testigos de una agresión política por la manera en la cual se descartó a la Procuradora de las Mujeres designada sin miramientos ni análisis, porque, según el presidente del senado, ésta retó (¿a quién?) con sus expresiones sobre el aborto. ¿Estamos en la época en la cual se queman brujas? ¿Creen las y los senadores nuevoprogresistas que esto no les costará? Pues sí les costará. Somos muchas las que estamos retando el sistema y no habrá hogueras suficientes para acomodarnos a todas aunque los políticos y los fundamentalistas así lo quieran.

Las mujeres ya no pueden permitirse el lujo de permanecer en sus casas como testigos mudas de lo que está pasando. Sin equidad, todos y todas estamos en riesgo. Ya es hora de que cada mujer y hombre se posicione y asuma la calle como espacio para reclamar justicia, paz y equidad social y económica.

24.4.09

El paraíso del miedo


Publicada en Voces, El Nuevo Día

24 de abril de 2009


El miedo en sí mismo no es negativo. Es un sentimiento que nos previene del peligro y que nos permite reaccionar ante él. Pero, ¿qué pasa cuando el miedo no se supera y se alimenta y se utiliza como arma de dominación política? Cuando eso ocurre, estamos en medio de un régimen antidemocrático que nos manipula para que entreguemos sin luchar nuestros derechos civiles y humanos. Nos crean la falsa impresión de que si nos portamos según sus expectativas, todo estará bien.


Los sectores económicos y religiosos de extrema derecha, muy estratégicamente insertados en las tres ramas de nuestro gobierno, han sido unos genios en el arte de sembrar miedo. Han tenido las herramientas necesarias: acceso a políticos frágiles o con hambre de poder, recursos económicos y una situación fiscal inestable que aumenta la desigualdad y por lo tanto la falta de acceso de otros grupos al poder político. ¡Tenemos el paraíso del miedo! Un paraíso en el cual la gente teme decir lo que piensa porque sabe que le lloverá odio. Un paraíso en el cual las personas ingenuas quieren creer que jugando el juego del silencio ante lo que está mal, lograrán contratos y fondos para sus organizaciones o adelantar causas que ya son catalogadas de “controversiales”. Un paraíso que se viste de oraciones cristianas impuestas en actividades gubernamentales y en el cual quien se niega a inclinar la cabeza se arriesga al ostracismo.

Sí, este es un paraíso para quienes siempre han estado económica y políticamente acomodados y un infierno para las clases trabajadoras y más empobrecidas. Porque entretenidas con tanto miedo, se nos pasa advertir que es menos peligroso perder un contrato que perder derechos fundamentales. No dejemos solos a quienes reclaman justicia: los empleados de gobierno en riesgo de despido, las mujeres que exigen la confirmación de su Procuradora, las comunidades que defienden su salud e integridad, la comunidad LGBTT discriminada... No nos desentendamos de nuestro deber de solidaridad.


Esta no es hora de temer a quienes se creen poderosos y abusan del momento histórico que vivimos. Vivimos la hora de mirar los miedos de frente, abrazarlos y actuar para la equidad.



2.4.09

La audacia de ser una voz independiente (¡Bruja!)




Acabo de tropezarme con un blog de esos que te hacen preguntarte por dónde andamos las puertorriqueñas... Se trata de Cicatrices Transgénicas (http://cicatricestransgenicas.blogspot.com/), un blog de dos compañeras españolas que tiene ahora mismo en portada dos temas que las feministas de Puerto Rico no podemos evadir : la crisis del capitalismo y el derecho humano al aborto.

Más allá de ser políticamente correctas, debemos reconocer que el momento que vivimos en nuestra Isla es uno que obliga a asumir posturas independientemente de a quiénes le gusten. A fin de cuentas, ser políticamente correctas no nos va a ganar indulgencias ya que las mentes tras el gobierno de turno no flexibilizarán sus posturas ni dejarán de hacer lo que tienen en agenda por el mero hecho de que intentemos negociar. Como están las cosas, no tienen que negociar. Tienen una súper mayoría en la Legislatura, tienen la Rama Ejecutiva y hasta el Tribunal Supremo. También tienen un pueblo súper callado, asustado y confundido... ¿Qué voces se están escuchando? Salvo algunas excepciones de líderes/as que aprecio y respeto, ninguna que a mí me convenza. Y esto no tiene que ver con buenas o malas personas. Tiene que ver con enfoque y con la capacidad de trascender ideas y paradigmas que ya no funcionan.

Polarizar las controversias en una sociedad en transición no es la respuesta. Sin embargo, la experiencia me dice que donde hay mucha diplomacia es porque hay mucho conflicto y mucha debilidad para manejarlo. Lo sano es mirar el conflicto, reconocer sus causas y meterle mano para resolverlo... con aplomo y con verticalidad, poniendo sobre la mesa los intereses y valores que nos interesa salvaguardar y adelantar y sabiendo desechar lo que nos atemoriza.
Así que, compañeras y compañeros a brujear, digo, a actuar.

6.3.09

Feudalismo Criollo

Publicado 6 de marzo de 2009
El Nuevo Día

Este 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, nuestro país debe elegir hacia dónde marchar: hacia la equidad o hacia un nuevo estado feudal criollo. Ese día, una coalición de organizaciones marchará para exigir equidad económica y el respeto a la separación entre Iglesia y Estado porque si nos descuidamos, viviremos como los siervos de un feudalismo criollo encarnado en legisladores que toman decisiones a base de fundamentos religiosos y que privilegian a los que más recursos tienen, funcionarios que oran y predican en horas laborables y grupos fundamentalistas que se creen con el derecho de amenazar a quienes nos gobiernan. No exagero.

La actual situación del país nos obliga a asumir posturas. Quien sólo observa, y no actúa, se convierte en cómplice de la repartición de nuestro patrimonio entre los nuevos señores feudales y de la entrega de nuestros derechos humanos a una nueva Inquisición boricua. Toda mujer que se sepa y proclame libre tiene que marchar este domingo por la equidad y la separación de Iglesia y Estado. Pero no sólo las mujeres y los hombres solidarios estamos llamados a marchar. Las personas LGBTT, las obreras y obreros, las personas que habitan nuestras comunidades maltratadas por la exclusión y la pobreza también deben reclamar ese espacio para su equidad. Porque la equidad no tiene que ver con la religión de quienes nos gobiernan, sino con la justicia y los derechos humanos, que más que los subjetivamente divinos, son los que construyen día a día nuestra sociedad.

Yo creo en la libertad y tengo mi fe depositada en la maravillosa capacidad humana de superar los terrores que nos tratan de infundir los falsos mensajeros de los dioses. Creo en el amor incondicional hacia otros seres humanos y en la aceptación de sus diversas realidades y creo en el derecho de toda persona a ser feliz. Por eso, este 8 de marzo, marcharé junto a mi familia por la equidad y la separación de Iglesia y Estado, a las 10AM desde la Plaza Dársenas del Viejo San Juan hasta el Capitolio. ¿En qué creen ustedes? ¡Pues a marchar!

3.2.09

Ley de Pago Justo

Según datos estadísticos, en Puerto Rico, el nivel educativo de las mujeres que trabajan es mayor que el de los hombres. Sin embargo, su mediana de ingresos es 8% menor que la de ellos. Si miramos con mayor atención descubriremos, además, que sólo un 1.6% de las mujeres ganan más $75mil al año versus el 4.1% de hombres. Definitivamente las mujeres aún no han alcanzado la equidad económica en nuestra Isla. El discrimen por razón de género está presente en esta realidad.

Esta situación ha sido ampliamente denunciada por grupos feministas y de mujeres por décadas y en las pasadas elecciones tanto el Partido Nuevo Progresista como el Partido Independentista incluyeron en sus plataformas de gobierno el compromiso de lograr igual paga por igual trabajo para las mujeres de la Isla.

En Estados Unidos, el tema fue ampliamente discutido durante la campaña electoral y el pasado jueves, 29 de enero, su Presidente, Barak Obama firmó la Ley de Pago Justo Lilly Ledbetter. Esta ley federal, es una respuesta a una decisión del Tribunal Supremo de los Estados Unidos del año 2007 en la cual se determinó que la demanda incoada por una mujer que alegó discrimen salarial estaba prescrita a pesar de que ella advino en conocimiento del discrimen luego de trabajar para su patrono por 19 años. Con la Ley de Pago Justo, cada nuevo cheque que se emita y con el cual se violente el derecho a recibir igual paga por igual trabajo extiende por 180 días el periodo de tiempo para demandar al patrono que discrimina. En la ceremonia de firma de la Ley, el presidente Obama declaró que “todas/os somos creados en igualdad”.

No hay duda de que esta ley representa un paso de avance para las mujeres y para otros grupos discriminados. Aún así, la misma por sí sola no es suficiente para terminar con el problema de discrimen por razón de género y el llamado techo de cristal con el cual tantas mujeres chocan en el ámbito laboral y político. Aún necesitamos otras medidas que nos permitan incorporarnos al mundo del trabajo efectivamente. La brecha económica- más profunda que la salarial- no responde solamente al discrimen en el cual se incurre al pagarnos salarios más bajos que a los hombres, sino al hecho de que muchas veces no somos consideradas para ascensos, somos excluidas de oportunidades de trabajo que representan más reto o simplemente las condiciones laborales sumadas a la realidad social que vivimos, nos hacen autoexcluirnos de posiciones de mayor poder, responsabilidad y paga.

Mientras en nuestra Isla, y en los Estados Unidos, se siga pensando que las mujeres somos las responsables principales de las tareas domésticas y de la crianza de los/as hijos/as-y que ese es nuestro lugar-, mientras se considere que no tenemos las cualidades necesarias para ejercer un liderato efectivo, mientras se piense que en los espacios de trabajo es aceptable juzgarnos por nuestro físico y no por nuestras capacidades y mientras se nos vea como seres inferiores a nuestros compañeros varones, la brecha económica que nos separa de éstos permanecerá ahí. El reto, compañeras y compañeros que nos escuchan, es continuar caminando con la vista fija en la equidad y en la libertad que ésta representa para todas y todos por igual.

Escúchelo: http://www.wrtu.pr/audio/ANAL%2003FEB2009.mp3

19.12.08

Un gobierno de movimientos

Muchas veces, los partidos políticos que ganan las elecciones piensan- desde la arrogancia del triunfo- que tienen en sus manos el poder de validar o invalidar los movimientos sociales y económicos que existen en el país y de elegir a quiénes se da espacio en la gestión de gobierno y a quiénes no. ¡Qué equivocados! Todo gobierno necesita de los movimientos y acciones sociales para validar su existencia. De lo contrario, no sería una democracia y no lograrían gobernar. No tendrían quienes caminen a su lado el tramo de cuatro años que tienen por delante. Si menosprecian los movimientos- como el de mujeres- demuestran que no sirven al país sino a otros intereses.

Unas elecciones como las pasadas, en las cuales se votó desde la desinformación y el miedo, no representan un mandato para que quien ganó nos imponga una plataforma política que casi nadie leyó. Representan un llamado contundente para que los diversos movimientos sociales y políticos del país, los que defienden la equidad, asuman su responsabilidad para dar vida y dotar de acción el ejercicio de una democracia participativa real.

¿Necesitamos que este o cualquier otro gobierno nos legitime? ¡No! El espacio político es nuestro. Somos nosotras, la gente común, la que valida o invalida las acciones de los gobiernos. ¡Qué gran tarea! Sobretodo porque nos reta como ciudadanas y nos impone como obligación el mirar el país desde una perspectiva ética que valore a otros seres humanos, se solidarice con sus realidades y se sobreponga a la tentación de actuar sólo para el beneficio propio. Estamos obligadas a actuar a partir de esa mirada y ser, más que testigos, gestoras de una nueva manera de construir la realidad… para la paz.

En el caso de las mujeres- feministas y solidarias- no será el ejecutivo o la rama legislativa quien nos diga cómo marchar hacia la equidad. Antes hicimos nuestro camino y con él el camino de miles de mujeres que hoy se benefician de derechos que antes les fueron negados. Ahora continuaremos el camino y acompañaremos-seguramente- a otros movimientos porque la equidad es para todas/os.

4.11.08

Monkey see, monkey do... ¡Ajá!

Los políticos de este país se creen que nosotras, las y los votantes, somos como los monos. Creen que el 4 de noviembre iremos a las urnas a votar sin pensar. Se empeñan en hacer demostraciones de poder para inducirnos a votar por quien parece ser el vencedor. Pero a nosotras/os eso no nos engaña.

No nos engañan las concentraciones de seguidores ciegos guiados por el fanatismo.

No nos engañan discursos de cambio que esconden posturas retrógradas y de odio a la diversidad, a las mujeres, a la pobreza, a la gente negra, a los obreros y obreras, a las comunidades excluidas…

No nos engañan palabras con significados tergiversados desde perspectivas fundamentalistas. Los valores que apreciamos no son los de desigualdad, ni los estereotipados desde pensamientos machistas y homofóbicos. Nosotras sabemos que el valor del amor al prójimo, a la equidad y la justicia superan los discursos que pretenden llevarnos al siglo pasado.

No nos engañan cuando se disfrazan de defensores de la familia mientras se niegan a aceptar que ya no existe un solo tipo de familia. Nuestras familias- diferentes, diversas y heterogéneas- son tan dignas como la llamada familia “tradicional”. Nos amamos igual, nos cuidamos mutuamente y aspiramos a alcanzar el bienestar y la felicidad.

No nos engañan los discursos de miedo.

No nos engañan los discursos amenazantes.

No nos engañan los espejismos que prometen un bienestar imposible mientras exista la sombra de la desigualdad y el discrimen.

No nos engañan promesas de prosperidad, porque sabemos que esa prosperidad está destinada a los grupos de siempre y que la pobreza quedará aposentada en el futuro de los de siempre.

Por eso, hoy, este país sabrá ponerse de pie.

Por eso, las mujeres no nos rendimos, como no nos rendimos en el pasado.

Por eso, no imitaremos como los monos a los fanáticos, no dejaremos que nos presionen con amenazas y no dejaremos de reclamar la equidad para nosotras y para nuestras hermanas y hermanos puertorriqueños.

¿Miedo nosotras?

Las campañas de los partidos políticos venden miedo mientras nos roban la esperanza. Ese miedo se extiende a la noción de que asumir posturas públicas en cuanto a la idoneidad de los candidatos o los partidos traerá represalias económicas y sociales en contra de quien se exprese. Nosotras, mujeres que trabajamos para otras mujeres no nos podemos dar el lujo de titubear y de temer. ¿Miedo nosotras? Para nada. Si a algo fuéramos a temer sería a nuestra propia inacción, a quedarnos sin voz ante lo que nos afecta y a permitirnos desperdiciar nuestros votos con quienes no nos representan y no se los merecen.

Por eso no tengo problemas con decir que hay partidos que no merecen que le demos el voto. Uno de ellos es el PNP, el cual intencionalmente dejó a la Oficina de la Procuradora de las Mujeres sin una procuradora en propiedad y cuyo liderazgo no respeta la separación entre iglesia y estado, expresándose además, en contra de la equidad por género. Su programa incluye algunas propuestas para las mujeres, pero las mismas quedan invalidadas con sus acciones recientes y sus intentos de minar la seguridad y bienestar de las mujeres mediante legislación como la de custodia compartida, pensiones alimentarias y la Resolución 99. En el caso del PPR el tema de las mujeres y sus necesidades no aparece en su plataforma aunque públicamente han apoyado a la OPM e incluyeron en la plataforma un compromiso con la equidad.

Dos partidos que incluyen un compromiso con las mujeres como grupo son el PPD y el PIP. Ambos apoyan la OPM y ambos proponen elaborar estrategias concretas para el desarrollo, la equidad y la paz de las mujeres.

Como mujer, espero que otras mujeres hagan su análisis y que el 4 de noviembre voten por sus derechos. Piensen por un segundo en los derechos que ya tenemos y pregúntense cómo se obtuvieron. Luego piensen en lo que nos falta por alcanzar y en cómo viven muchas de nuestras hermanas en pobreza, violencia y exclusión. Teniendo tanto por alcanzar aún, ¿votaremos por quienes nos ignoran o nos perjudican? ¡No! ¡Mujeres, a votar por nuestros derechos!

29.9.08

Equidad y economía

Publicado en Voces, El Nuevo Día
29 de septiembre de 2008

Cuando los mercados nacionales e internacionales se caen, lo primero que se piensa es que los bancos y los inversionistas de grandes corporaciones se las verán negras. Sin embargo, en lo primero que yo pienso es en la gente de este país que día tras día lucha para sobrevivir su propia debacle económica que no es provocada por esta crisis, sino por la desigualdad que ha vivido por generaciones.

Mientras en este momento ciertos ejecutivos se preocupan por retener su carro de lujo, yo conozco mujeres que se preocupan por conseguir cinco dólares para comprar los alimentos del día. ¿Qué en Puerto Rico esto no pasa? Pues sí pasa y no por culpa de la gente pobre sino porque nuestro sistema económico está desgastado y no permite un desarrollo económico equitativo.

La sorpresiva agilidad gubernamental para intervenir a favor de los bancos, aseguradoras e inversionistas contrasta grandemente con su ineptitud para apoyar las gestiones comunitarias y de grupos de interés social. No hay dinero para iniciativas sociales pero sí para invertir miles de millones en compañías privadas. Con esto sólo se corrobora que para el gobierno y la empresa privada tradicional la erradicación de la pobreza y una distribución equitativa de la riqueza no son una prioridad. En Puerto Rico la distribución de la riqueza se ha ido polarizando en las últimas décadas convirtiéndonos en uno de los países con mayor desigualdad en el hemisferio. Aproximadamente un 60% de nuestra población vive bajo niveles de pobreza.

Es imperativo mirar otra economía, la solidaria y la comunitaria. Ese tipo de economía fomenta la equidad y la equidad implica acceso al poder. ¿Será por eso que sólo recibe el apoyo tímido de ciertos sectores? No es fácil compartir el poder social y económico cuando se ha tenido secuestrado por siglos. Las decisiones que tomemos como país en este momento determinarán el futuro de la Isla. Yo lo resumiría de esta manera, ¿trabajaremos para que los inversionistas tradicionales mantengan su estándar de vida o trabajaremos para que la mayoría del pueblo aumente su estándar de vida? Hay una gran diferencia.








http://www.elnuevodia.com/diario/columna/465067

11.9.08

El espejismo Palin

Publicada en El Nuevo Día
11-Septiembre-2008

Llevo días siguiendo las noticias sobre Sarah Palin. Lo que he visto hasta ahora es suficiente para ponerle los pelos de punta a cualquier mujer que tenga claro que no todo lo femenino es positivo para las mujeres como grupo social. Lo femenino es una construcción y Sarah Palin, mujer construida a imagen y semejanza del statu quo, es un espejismo. Su nominación a la vicepresidencia de los Estados Unidos no es un triunfo para las mujeres. Sólo la ignorancia o un descarado cinismo son capaces de justificar la idea de que a las mujeres nos conviene llegar al poder a través de una figura conservadora y violenta.

Las elecciones estadounidenses nos conciernen por varias razones. La primera salta a la vista: como colonia estadounidense, la legislación y las políticas públicas de ese país nos impactan. La segunda, no tan obvia, es igualmente importante: las mujeres de Puerto Rico: tenemos el deber urgente de evaluar cómo los partidos puertorriqueños han reaccionado ante Sarah Palin. ¿Qué dicen y qué opinan de esta candidata? Los políticos que la elogian por “femenina”, por pro-familia tradicional, por oponerse al derecho al aborto y por ser partidaria de las teorías creacionistas dejan traslucir a través de esos elogios una opinión preocupante acerca del rol de las mujeres en la sociedad. ¿Cómo actuarán si llegaran a resultar electos? Seguramente abogarían por la limitación de nuestros derechos y serían un pesado obstáculo para alcanzar los que aún tenemos pendientes.

En Puerto Rico, las organizaciones de mujeres llevamos décadas luchando para superar las visiones estereotipadas que limitan nuestro pleno desarrollo y derechos humanos. En este momento, y con tal tipo de panorama político, de más está decir que no permitiremos que nuestros derechos se menoscaben y que se coarten nuestras aspiraciones a una vida digna, en paz y equidad. Ante estos políticos y ante discursos apocalípticos cuyo único fin es demonizar lo femenino cuando éste reta los controles y los roles que se imponen tradicionalmente a las mujeres, nosotras decimos: “¡Las mujeres contamos!” Quienes elogian a Palin y se alían con su discurso son, definitivamente, un riesgo para las mujeres de esta isla. ¿Votaría usted por ellos?

17.7.08

El imperio de la indiferencia

Publicada en Voces/El Nuevo Día
14 de julio de 2008

Si existe algo capaz de desgastar el futuro de un país y su capacidad de superar los retos que nos agobian como pueblo, es la indiferencia. Esa misma que nos hace pasar por alto que en Puerto Rico la pobreza vive entre nosotras- no invisible como algunas alegan- sino intencionalmente obviada por la sociedad. Desde la indiferencia, podemos vivir toda una vida consumiendo el ambiente o ver cómo aumentan las estadísticas de muertes violentas para luego cerrar el periódico, como si nada, y seguir con nuestras vidas.

Ser indiferente es no sentir emoción alguna por lo que nos rodea. Es estar tan concentradas en nosotras mismas que anulamos cualquier preocupación por otras personas. Ser indiferentes es despreciar la humanidad, sin saber que a la vez estamos despreciando nuestro ser interno. Es así como a veces ni siquiera sentimos indignación por las injusticias, la falta de equidad o la pobreza…

Hay distintos grados de indiferencia. Mientras algunas personas no se inmutan con lo que pasa a su alrededor, otras pueden llegar a sentir cierto grado de conmoción con algunos sucesos del país. Es ahí cuando opinan, pero no actúan. La indiferencia mata la intención de actuar ante lo que las conmueve. ¡No basta con opinar! La opinión sin acción es una mera ilusión para paliar la conciencia interna que nos alerta sobre la necesidad de actuar solidariamente.

Pero, contra el imperio de la indiferencia, la rebelión de la solidaridad y de la responsabilidad compartida. Así es. En Puerto Rico, ningún movimiento o sector puede, por sí solo, cambiar las condiciones de vida del resto del país. Este país mejorará cuando cada persona que lo habita se sienta personalmente aludida por lo que pasa. Cuando el interés por los demás supere el interés desmedido en lo propio. Cuando se comprenda que el bienestar común es la mejor garantía de un bienestar real e integral para cada ser humano.

Contra la indiferencia y el desprecio el mejor antídoto es, a fin de cuentas, el amor por la vida y el compromiso genuino con las demás personas. Elijamos dejar a un lado la indiferencia. Elijamos la acción solidaria.

30.6.08

Las mujeres como botín político

Voces/El Nuevo Día
30 de junio de 2008

¿Somos las mujeres un mero botín para los partidos políticos? La sesión legislativa culminará sin la confirmación de nuestra Procuradora, poniendo en riesgo lo alcanzado por el movimiento de mujeres, y la propia OPM, al convertir nuestros asuntos en botín de luchas político partidistas.

Cuando en 1995 se celebró la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, mejor conocida como Beijing 95, se reafirmó internacionalmente la importancia de analizar desde una perspectiva de género los problemas de la sociedad para garantizar un desarrollo sostenible, no sólo para las mujeres, sino para la sociedad en general. Los estados participantes se comprometieron con objetivos de igualdad, desarrollo y paz para todas las mujeres. Nuestra situación política no nos brindó acceso como estado a este evento internacional. Pero una delegación de mujeres de nuestra Isla participó activamente en la Conferencia y creó un “Plan de Acción para la Igualdad, el Desarrollo y la Paz de las Mujeres de Puerto Rico”. Ese plan, sirvió de base para importantes iniciativas a favor de las mujeres de Puerto Rico, siendo una de ellas la Oficina de la Procuradora de las Mujeres (OPM).

¿Qué representa la OPM para las mujeres de la Isla? Es la única agencia de gobierno que, en alianza con las organizaciones, analiza desde una perspectiva de género los problemas sociales de la Isla y las soluciones que se proponen por otras ramas o agencias de gobierno. La OPM ha evaluado múltiples asuntos- como la violencia doméstica, el desarrollo económico, la salud, la educación, la participación política y otros- tomando en cuenta cómo se afectan las mujeres y proponiendo acciones concretas afines a nuestras necesidades.

Hoy, gracias a las organizaciones de mujeres y a la OPM, las mujeres de Puerto Rico están emergiendo de la violencia, la pobreza y la exclusión por razón de género. Están asumiendo roles de liderazgo en áreas de las cuales antes eran excluidas. ¿Hace falta validar el trabajo de la OPM y defenderla? ¡Claro que sí! Más que nunca las organizaciones seguimos presentes y activas inspiradas por los logros alcanzados y con la vista fija en la equidad como meta.

18.6.08

Transversalizar la perspectiva de género

Comentario en Radio Universidad de Puerto Rico
18 de junio de 2008

Hace once años, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo advirtió en su informe anual sobre desarrollo humano- y cito- que "si no se introduce la dimensión de género en el desarrollo, se pone en peligro el propio desarrollo. Y si las estrategias encaminadas a reducir la pobreza no potencian a las mujeres, no lograrán beneficiar a toda la sociedad".

Tan reciente como esta semana, la pobreza de las jefas de familia puertorriqueñas volvió a ser noticia. No una noticia nueva, sino una que nos recuerda que aún tenemos mucho trabajo que hacer como país para garantizar la equidad de estas ciudadanas y de sus familias. Buscar las causas de la pobreza a la ligera, mirando meras estadísticas- que por cierto no son confiables- y decir que con una resolución legislativa se encontrarán sus causas es un ejercicio superficial. No hay que investigar demasiado para saber que más de un millón de mujeres de la Isla en edades productivas están fuera del mercado laboral remunerado. Sobre un 60% de las familias lideradas por mujeres viven bajo los niveles de pobreza.

El reto real, si de verdad se quiere erradicar la pobreza en el país, es transversalizar la perspectiva de género a la hora de pensar en medidas de desarrollo económico y social.En julio de 1997 el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC) definió el concepto de la tranversalización de la perspectiva de género como el proceso de valorar las implicaciones que tiene para los hombres y para las mujeres cualquier acción que se planifique, ya se trate de legislación, políticas o programas, en todas las áreas y en todos los niveles de manera que las mujeres y los hombres puedan beneficiarse de ellos igualmente y no se perpetúe la desigualdad.

Si se tiene como objetivo final la igualdad de géneros, muy probablemente se logrará erradicar la pobreza, no sólo de las mujeres, sino de sectores importantes de nuestra sociedad. No podemos olvidar que en Puerto Rico muchas mujeres carecen de acceso al mercado laboral o a oportunidades para desarrollar sus empresas o autoempleo. Esa falta de acceso no es fortuita y nace de la visión estereotipada que aún tenemos acerca de las carreras profesionales y los oficios. También de las limitaciones relacionadas con la doble jornada de trabajo, la falta de cuidos adecuados para los niños y niñas, la falta de acceso a buenos servicios educativos y de salud y hasta la falta de un sistema de transportación pública adecuado.

La pobreza no se define de manera simple. Puede ser entendida como privación de la posibilidad de satisfacer necesidades básicas pero también como la privación de los medios para satisfacerlas. En nuestra Isla existen ambos tipos de pobreza. Sin embargo, no quiero cerrar este comentario sin hacer justicia a la labor de esperanza que se hace en la Isla para erradicar la pobreza. El desarrollo económico con perspectiva de género promovido gracias a la Oficina de la Procuradora de las Mujeres y el desarrollo económico comunitario trabajado desde organizaciones no gubernamentales, ya son parte de un movimiento de desarrollo humano que entiende el factor económico como un instrumento para el pleno desarrollo humano de mujeres y hombres. En ese sentido, muchas de nuestras comunidades están más avanzadas que el propio gobierno y la legislatura que, incapaces de superar los intereses político partidistas, siguen poniendo en jaque el bienestar común.

¿Seguiremos hablando de pobreza? A partir de ahora, la consigna debe ser la de afirmar el potencial de desarrollo de nuestras mujeres y de nuestras comunidades para garantizar el futuro de un país que es de todas y de todos por igual.

Retar a las mujeres…

Voces/ El Nuevo Día
junio 2008

¿Qué tienen en común en estos momentos la Ley de Incentivos y el proceso de confirmación de la nueva Procuradora de las Mujeres? Una legislatura totalmente desligada de la sociedad civil en pleno y tomando decisiones decepcionantes para la mayoría de nosotras.

Desde diciembre pasado, las organizaciones de mujeres -y mujeres en carácter individual- manifestamos nuestro deseo de que se nombrara a una de nosotras para dirigir la Oficina de la Procuradora de las Mujeres. Fieles a los principios de nuestro movimiento, y actuando en consonancia con el espíritu de la Ley que creó la OPM en el 2001, buscamos consenso e hicimos nuestra recomendación al señor Gobernador. Él acogió esa recomendación. Esto de por sí, es un hito histórico pues en nuestro país no existen muchos precedentes en los cuales un grupo de la sociedad civil logra ponerse de acuerdo para- por encima de partidos políticos- impulsar un nombramiento de jefa de agencia que responda al país y al bienestar de quienes atenderá desde su puesto.

Las mujeres no somos ingenuas y estamos totalmente conscientes de que un nombramiento de un gobernador de un partido, a ser confirmado por un senado del otro, enfrenta el gran reto de superar las luchas políticas y de poder que se están dando entre ambas ramas de gobierno. Sin embargo, ese reto no nos amilana porque estamos acostumbradas a enfrentar retos cada vez que luchamos para adelantar la equidad. Fue un reto obtener el derecho al voto, fue un reto lograr las enmiendas de 1976 al Código Civil, fue un reto lograr la aprobación de la Ley 54 y fue otro gran reto lograr que se aprobara la Ley que creó la OPM y que se confirmara a la primera Procuradora, la Lcda. Fernós.

Faltan 30 días para que se cierre la sesión legislativa y para que se logre la confirmación de la nueva Procuradora, Marta Mercado. ¿Qué pensamos hacer desde el movimiento de mujeres? Eso ya se verá… así como se verá que no estamos dispuestas a entregar la Procuraduría a los partidos políticos como botín de elecciones, ni a dejar a un lado nuestra aspiración a un país equitativo y democrático para todas/os. ¡Cada mujer cuenta, y queremos la confirmación de nuestra Procuradora ahora!

Democratizar la economía

Voces/ El Nuevo Día
mayo 2008

Tengo sentimientos encontrados con la nueva Ley de Incentivos Económicos para el Desarrollo de Puerto Rico. Quizás se deba a que el proceso que se siguió para crearla fue hermético y atropellado y por lo tanto, excluyente. Quizás es que me afecta constatar que en nuestro país se persiste en ignorar la desigualdad y la pobreza mientras se insiste en la idea de que una inserción en los mercados globales es la única salvación para nuestro país. De tanto mirar hacia fuera, se nos olvida mirar a quienes sobreviven día a día junto a nosotras.

Aunque muchas personas de buena fe colaboraron en el proceso de redacción de la Ley, la buena fe de por sí, no da una visión inclusiva ni implica un compromiso con los tantos sectores tradicionalmente excluidos del poder en el país. Incluso, algunas de nuestras organizaciones lograron un espacio para deponer ante el Comité Técnico que trabajó en el proyecto de ley. Pero cuando se pretende trabajar para algo tan amplio y relevante como es el desarrollo de Puerto Rico, una ponencia no es suficiente. En realidad, debieron crearse espacios para el diálogo respetuoso e inteligente entre todos los sectores que se sintieran llamados e implicados en el asunto.

Al carecer de una visión amplia e inclusiva, el nuevo proyecto de ley se convierte en uno más de los cabildeados y promovidos por sectores que tradicionalmente han tenido acceso a la legislatura. Nuevamente se menosprecian las necesidades de las mayorías pobres y su capacidad de participar inteligentemente en la toma de decisiones. ¿Cuál es el precedente creado con la nueva Ley de Incentivos? Uno del cual yo no me sentiría tan orgullosa pues nuestra rama legislativa delegó su deber constitucional en una parte del sector privado e ignoró al resto. Porque resulta que las comunidades y las organizaciones de desarrollo económico y humano son también parte del sector privado… y no estamos ciegas, sordas o mudas ante lo que se hace en el país. La democracia depende de la participación y no de que se acaten en silencio las decisiones que no responden a la justicia.

Viernes humano

Voces/El Nuevo Día
mar 2008

Somos un estado laico y, sin embargo, tenemos días feriados correspondientes a festividades religiosas. Lo curioso es que muchas personas que se identifican como católicas o cristianas, en realidad no practican ninguna religión y temen admitirlo por miedo a ser discriminadas por salirse de las corrientes tradicionales. Miles de personas asisten puntualmente a servicios religiosos y cumplen con todos los ritos de su religión, pero en la vida cotidiana saben con certeza que están desconectadas de su ser interno y, más aún, saben que son incapaces de amar al prójimo.

¿Tiene sentido que exista un día feriado gubernamental en virtud de una festividad cristiana? No. Pero este próximo viernes, se detendrá casi toda la actividad laboral de la Isla. Hemos tenido que someternos a toda una invasión de mensajes religiosos en los asuntos públicos del país. Los políticos se llaman recíprocamente a la “reflexión” como si una dosis de religión fuera la respuesta a los males que aquejan la Isla. Pretende crearse un clima de santidad que dista mucho de ser real y profundo. De más está decir que muy poco se resuelve con expresiones cosméticas de amor a dios cuando al prójimo lo tenemos a nuestro lado todo el año y lo ignoramos porque no es igual a nosotros, no es blanco, no es heterosexual, no es rico, no es hombre, no es cristiano…

Para transformar al país necesitamos menos discursos religiosos y más acciones nacidas de amor genuino y aceptación de la diversidad humana. Necesitamos más personas íntegras que sean capaces de mirar el país a la luz de los derechos humanos de quienes lo habitan. Necesitamos personas que crean más en la igualdad que en símbolos religiosos y que sepan distinguir entre la paz y el fanatismo fundamentado en odio a lo diferente. Si de llamados a reflexión se trata, tengamos un viernes humano para repensarnos como nación y para poner en práctica un verdadero amor a la justicia y a la equidad. Para eso no hacen falta dioses ni religiones y mucho menos viernes santificados a costa de tradiciones que ya no responden a nuestra realidad.

7.3.08

Votos con perspectiva de género

Voces/ El Nuevo Día
7 de marzo de 2008

¿Cuántas mujeres acuden a las urnas analizando las candidatas y candidatos desde una perspectiva que considere sus necesidades como grupo? Probablemente no las suficientes, ya que de ser así habría bastantes legisladoras y legisladores descalificados desde las elecciones pasadas. Curiosamente, este año electoral casi coincide la fecha de las primarias con la del Día Internacional de las Mujeres. Esto nos brinda una muy buena oportunidad para reflexionar acerca de esos necesarios e importantes votos con perspectiva de género.

¿Y cómo analizar a todos estos precandidatos y precandidatas? Pues mirando no sólo las leyes que estos han promovido y apoyado sino las expresiones públicas que han hecho en temas que nos conciernen como mujeres. Y esto incluye lo que han dicho y lo que han callado. Porque a veces el silencio tiene como resultado práctico la validación de conductas, políticas y acciones que van en detrimento del pleno desarrollo de las mujeres puertorriqueñas.

¿Votaría usted por un candidato que abiertamente menosprecia el trabajo de otras legisladoras argumentando que su maternidad no las deja pensar? ¿O tal vez votaría por candidatas y candidatos que apoyan abiertamente posturas religiosas que perpetúan la idea de que toda mujer jefa de familia o que convive en relaciones consensuales es una ciudadana de segunda categoría? ¿Votaría por legisladoras/es que se manifestaron en contra de la voluntad de las organizaciones de mujeres que apoyan el nombramiento de la nueva Procuradora de las Mujeres a pesar de que ésta es la persona idónea para el puesto? Yo no.

Si las mujeres lograron acceso a derechos que antes les eran negados- como el de coadministrar los bienes de su matrimonio o el de denunciar una violación de su esposo o compañero- no fue porque las maquinarias gubernamentales lo hicieron fácil. Pero ahora, si las mujeres quieren garantizar su acceso a otros derechos que todavía les son negados, deben entender que sus votos serán determinantes en los procesos por venir. Aprovechemos las primarias para, desde una aspiración genuina a un país equitativo para todas y todos, construir un gobierno que nos represente y nos garantice nuestros derechos como seres humanas. Respondamos primero a nuestros valores de justicia y luego a los partidos. Si somos consistentes con esto, los partidos y el gobierno tendrán que cambiar.

13.2.08

Hay amores que matan

Publicado en Voces de El Nuevo Día
13 febrero 2008

Tal vez lo que suceda es que no son amores de verdad, que son amores castrados por estereotipos de género y saboteados por presiones sociales que perpetúan la violencia por razón de género y nos imponen una mujer muerta por cada semana del año.

¿Qué hacer ante tanta pérdida? De nada vale que nos alarmemos, si tan pronto cerramos el periódico seguimos con nuestras vidas y no asumimos una responsabilidad colectiva ante el problema. Así que de nuevo pregunto: ¿Qué hacer para detener esta ola de muertes y parar en seco el crecimiento de esta estadística?

Lo primero que debemos hacer es reconocer que estas muertes no se dan en un vacío. Mientras haya desigualdad por género, mientras un hombre crea que es superior a una mujer simplemente a base de su sexo, habrá violencia en contra de nosotras. Simple: Cuando alguien se cree superior- y por lo tanto, dueño de la vida y voluntad de otra persona- se cree también con el derecho a disponer de esa vida. Se convierte en un agresor, en un delincuente. Cuando las personas alrededor del agresor le refuerzan esa idea se convierten en sus cómplices. Si las personas alrededor de una víctima ignoran su necesidad de ayuda y se hacen de la vista larga ante las señales de peligro, se convierten en victimarios sociales y en criminales por negligencia.

¿Queremos asumir el rol de cómplices o el de personas solidarias con la vida, la justicia y la felicidad? Yo elegiría lo segundo. Al elegir la vida, elegimos estar alertas ante las señales de violencia y de peligro. También elegimos actuar, buscar ayuda e identificar los recursos que pueden brindarla. Decidimos de manera consciente regalar de nuestro tiempo a quien necesita de éste para ser acompañada a gestiones, recibir apoyo con el cuido de niños/as o transportarse a un lugar seguro. También elegimos apoyar en vez de juzgar.

Hoy, no cierre el periódico para olvidarse del tema. Hoy, tome unos minutos para reflexionar y luego propóngase actuar. ¿Qué mujer necesita su apoyo ahora? ¿Qué números de teléfono necesita tener a la mano? Que su amor no sea de los que matan, sino de los que dan vida…

10.1.08

Voces independientes

Voces/ El Nuevo Día
10 de enero de 2008

Siempre he pensado que el futuro de Puerto Rico depende de la sociedad civil y no de los partidos políticos. Éstos deberían ser un instrumento de la sociedad y no un fin en sí mismos. Los avances más importantes en áreas de derechos humanos son el resultado del esfuerzo y del compromiso de movimientos surgidos de los grupos civiles comprometidos con causas esenciales para la sociedad. En el caso de las mujeres se trata precisamente de eso, de defender sus derechos humanos y de reclamar para ellas los espacios necesarios para su desarrollo humano pleno.

Por décadas, las organizaciones de mujeres han trabajado incansablemente -en Puerto Rico y en el resto del planeta-para lograr legislaciones y acciones gubernamentales que garanticen esos espacios. Esto sucede porque vivimos en un sistema de ley y orden que, para bien o para mal, impacta a la sociedad civil y la manera en la cual ésta se organiza. Esa misma sociedad civil se ha distanciado cada vez más de los partidos políticos porque éstos se han distanciado de los valores humanos que las ciudadanas y ciudadanos consideramos esenciales para el bienestar general.

En el momento que el Gobernador anunció el nombramiento de Marta Angélica Mercado Sierra como nueva Procuradora de las Mujeres, surgió uno de esos puntos de encuentro entre la sociedad civil y los partidos políticos que pueden ser históricos. De un lado están las organizaciones de mujeres, líderes de la sociedad civil en temas relacionados con género, reclamando que se reconozca su capacidad y compromiso para sugerir las candidatas idóneas al puesto de Procuradora, y del otro lado los partidos políticos intentando antagonizar un proceso que no tiene por qué ser así.

Ante esta situación las organizaciones tenemos que levantar nuestras voces como voces independientes de controversias partidistas. Nuestra postura ante el nombramiento de la nueva Procuradora es clara. Tomamos una decisión informada, reclamamos un reconocimiento de nuestro derecho a opinar y defendemos nuestra independencia de criterio ante cualquier grupo que quiera degradar el proceso convirtiéndolo en un issue político partidista. Nuestras voces son libres, firmes y comprometidas con la sociedad civil de la cual provenimos. ¿Qué mejor referencia que esa para validar el apoyo a la nueva Procuradora?

2.1.08

Reina Magas

Voces/El Nuevo Día/ 2 de enero de 2008

Conozco muchas Reinas Magas. Algunas son ricas en bienes materiales y los comparten. Otras son ricas en inteligencia y la usan en beneficio de sus comunidades o de causas justas. Muchas son ricas en iniciativas y no escatiman en ponerlas al servicio de quienes las necesitan. Todas son ricas en amor y eso es lo que las convierte en reinas. Por eso, celebro la solidaridad y el entusiasmo que demuestran las mujeres de Puerto Rico para mantener vivo el trabajo por la equidad y la justicia para todas nosotras y el país.

Como conozco a las Reinas Magas- y sus aprendices- aprovecho para presentarles mi lista de peticiones.

Mi primera petición va dirigida a las Reinas Magas que viven su día a día tras las paredes del Capitolio… esas que hacen peripecias para sobrevivir el mundo político del país y que se saben representantes de los intereses genuinos de las demás mujeres. A ellas les pido que en el nuevo año miren con ojos solidarios las causas que atañen al bienestar general del país y al de las mujeres como grupo. No olviden que las mujeres, como ciudadanas, tienen derecho a que se consideren sus necesidades y a que se les permita desarrollarse plenamente.

También le tengo una lista a las Reinas lideresas de nuestras organizaciones de mujeres y de nuestras comunidades, las que se desvelan por cumplir los compromisos que asumen, le dan cabeza a los problemas que nos aquejan y no bajan la guardia ante las situaciones que nos afectan adversamente. Son el motor de muchas iniciativas que traen esperanza al país invisible y pobre que otras suelen pasar por alto. A ellas les pido firmeza en sus posturas, apertura a la diversidad y que alimenten las redes de apoyo que necesitamos para hacer crecer la idea de que un país que nos pertenezca en igualdad sí es posible.

A todas las Reinas Magas les pido que se miren unas a otras con afán de cambio, con orgullo y con solidaridad como si todas fueran imágenes de un mismo espejo infinito en el cual se reflejan también otras mujeres que nos precedieron y las que aún están por llegar…

28.12.07

Lo que queremos las mujeres

El Nuevo Día/ Voces
24 de diciembre de 2007

Esta semana, y luego de un amplio proceso de consultas, las organizaciones de mujeres de toda la Isla acabamos de anunciar los nombres de las dos compañeras que consideramos idóneas para ocupar el puesto de Procuradora de las Mujeres. A estas alturas, sus nombres ya deben estar en la prensa nacional y por ello, este momento resulta idóneo para que las mujeres digamos lo que queremos… después de todo, se trata de un asunto que nos compete a todas y que afectará no sólo nuestros derechos adquiridos, sino los derechos que aún nos faltan por garantizar…

En el año 2001, la creación de la Oficina de la Procuradora de las Mujeres representó un logro del movimiento de mujeres ya que con esta oficina se sentó un precedente importante: el reconocimiento de que las mujeres, como grupo que aún es excluido del libre ejercicio de sus derechos, ameritaba la creación de un ente gubernamental autónomo y libre de presiones político partidistas. La premisa subyacente era y sigue siendo clara: los derechos humanos no pueden estar a merced de los vaivenes políticos del país. Los derechos humanos deben estar por encima de esas consideraciones. De eso se trata la Oficina de la Procuradora de las Mujeres.

Ahora, con la renuncia de la Lcda. María Dolores Fernós, las organizaciones se unieron para hablar no sólo a nombre de ellas, sino a nombre de las miles de mujeres que atendemos a diario en nuestros espacios. Hablamos a nombre de las sobrevivientes de violencia doméstica, de las sobrevivientes de agresión sexual, de las niñas, de las mujeres viejas, de las obreras, de las jefas de familia, de las pobres, de las negras, las lesbianas y de toda aquella que aún necesita apoyo para desarrollarse plenamente como ser humana y en igualdad de condiciones… Hablamos para decir lo que queremos y lo que queremos es simple: un proceso de nombramiento y confirmación libre de partidismos, honesto y comprometido con el bienestar de todas. Ahora les corresponde al señor Gobernador y al Senado mostrar con sus acciones el compromiso que tienen con nosotras…

29.11.07

¿Casas de interés social?

Voces/ El Nuevo Día
29 de noviembre de 2007

En Puerto Rico una persona que tenga la suerte de obtener un empleo a tiempo completo con un salario mínimo devenga un salario bruto promedio de $1,000 mensuales. En el caso de personas que se ven obligadas a adquirir un carro para moverse a su empleo, ese salario se reduce en al menos $200 mensuales, súmese (o réstese) el pago de cuido de niños/as, las deducciones obligatorias como el seguro social y las contribuciones y los gastos cotidianos como la gasolina, la compra y todo lo que viene detrás. Al final no queda nada, sólo la sobrevivencia… no queda dinero ni para el pago de una renta moderada y mucho menos de una hipoteca.

Con este panorama es inevitable mirar los proyectos de ley presentados por el Gobernador para incentivar la compra de hogares como algo totalmente ilusorio. ¿Comprar hogares de $150,000? ¿Quiénes? Si en Puerto Rico hay más personas viviendo bajo los niveles de pobreza que sobre ella. Aquí una se diría: “Bueno, pues entonces hay que aumentar las casas de interés social.” Pero en vez de eso, los constructores proponen aumentar el precio de las casas de interés social. Pareciera pensarse que la mera etiqueta de “interés social” las hiciera accesibles a las personas sin hogar propio y pobres de este país.

¿Y quién es esa gente pobre? Esa gente pobre es la que muchas veces no queremos ver porque nos molesta el concepto. Gente pobre es la que no tiene acceso a crédito tradicional por lo cual no sólo no puede comprar una casa de $100,000, sino que tampoco puede comprar una de $80,000. Es la gente que busca trabajo y sólo encuentra part-times y la que deja de pagar una cuenta este mes para pagar otra porque permanecen en un límite de sobrevivencia que limita su pleno desarrollo humano y el de sus hijos/as. Es la gente que vive y sufre la desigualdad aunque no la llame por su nombre.

¿Desarrollaremos la economía de Puerto Rico creando incentivos para generar riqueza a quienes ya la tienen? ¿O desarrollaremos al país eliminando la desigualdad? ¿Por el interés social de quiénes trabajará el gobierno y la comunidad?

23.11.07

Afirmar la igualdad

VOCES
El Nuevo Día
23 de noviembre de 2007

Muchas veces me preguntan por qué habemos mujeres que nos empeñamos en trabajar por otras mujeres. Quienes preguntan esto no ven la profunda desigualdad que hace vulnerables a las mujeres ante la violencia. No ven las estadísticas de esa violencia manifestada en feminicidios, violaciones, agresiones físicas y sicológicas… pobreza y exclusión. No ven las consecuencias nefastas que esa violencia tiene no sólo para las mujeres, sino para toda la sociedad.

Es imposible ignorar la desigualdad y la violencia cuando a diario nos encontramos con noticias de asesinatos y agresiones dirigidas en contra de mujeres y niñas en Puerto Rico y en el resto del planeta. ¿Entonces por qué no las vemos? ¿Por qué no nos sentimos llamadas a la acción solidaria y de justicia? ¿Por qué tampoco vemos la desigualdad cuando tiene como consecuencia la violencia de la pobreza, la exclusión y la marginación? Quizás no vemos la desigualdad y su relación con la violencia porque la asumimos como algo inmutable, inevitable, normal. Esa es una premisa falsa y dañina que debemos deconstruir como sociedad.

Evitar la violencia en contra de las mujeres requiere que reconozcamos como primer paso su humanidad e igualdad. También requiere que entendamos que la violencia tiene muchas y terribles caras, algunas enmascaradas en palabras o acciones que parecen inofensivas- como la letra de ciertas canciones- y otras grotescas y anacrónicas como los discursos sexistas que aún escuchamos de algunos de nuestros legisladores. La violencia por género se manifiesta a muchos niveles y ninguna de esas manifestaciones es inocente o puede ser pasada por alto.

Por eso, en el marco del Día Internacional de No Más Violencia Contra las Mujeres es importante reflexionar sobre lo que representa para cada una de nosotras y nosotros la aspiración a un país mejor. ¿Podremos tener un país justo sin que haya justicia e igualdad para todas? No. De la misma manera en que otros grupos excluidos aspiran a la igualdad, a las mujeres se les va la vida en ese reclamo porque la violencia las está matando. Hay que afirmar la igualdad. Afirmarla con la palabra, como se afirmará este lunes, pero también con acciones que le den una vida digna y de paz a cada mujer y niña de este país…

26.10.07

Incentivar la justicia económica

Llevamos semanas oyendo hablar sobre la Ley de Incentivos Industriales y todavía no se ha tomado en cuenta a las empresas comunitarias de este país. Se parte de un paradigma erróneo según el cual la economía de Puerto Rico depende casi exclusivamente de las empresas extranjeras y de unos cuantos industriales nativos. Por un lado, nuestros gobernantes y legisladores tratan de ganarse los votos de los pobres y por el otro promueven modelos que perpetúan la falta de equidad económica y social que tanto nos agobia.

Mientras en Villa Palmeras las mujeres de Shangai se esfuerzan por competir en la industria de la aguja, en Mayagüez las mujeres de Fénix del Caribe exploran incansablemente las alternativas que le permitan abrir su fábrica de dulces. Igual pasa en otros barrios de Puerto Rico donde otras mujeres y otros hombres tratan -desde su pobreza material y su falta de acceso al crédito y a otros recursos- de levantar otras empresas comunitarias. Trabajan en la dirección correcta: empresas para desarrollar al país entero y multiplicar nuestra riqueza colectiva.

Me pregunto si al hablar de las contribuciones que hay que eliminar, de cuáles incentivos otorgar, de qué más hacer para enamorar a los extranjeros, se ha hecho una suma y resta honesta que nos permita ver, después de tanto regalo, cuál será la ganancia real para el país. Para TODO el país y no sólo para quienes ya son dueños del grueso de los activos. ¿Cuánto está dispuesto a invertir el gobierno en una economía comunitaria? ¿Cuánto está invirtiendo ahora en comparación con lo que invierte en otros sectores? Es preocupante la insistencia en invertir para generar empleos que a la larga no serán para los puertorriqueños (como hicieron con una farmacéutica) o para generar subempleos que sólo permiten subsistir y no vivir a quienes los tienen que aceptar.

En Puerto Rico ya existe un movimiento de desarrollo económico comunitario que está ávido de oportunidades para combatir la pobreza. Ahora falta que todo el sector gubernamental y el industrial reconozcan la necesidad de que nuestra economía se diversifique sin descuidar a ningún sector. La pobreza de unos siempre será la vergüenza de otros.

Encontrarnos al otro lado

Publicada el 26-Octubre-2007
Voces de El Nuevo Día

En nuestro país a veces parece pensarse que para lograr el bienestar común hay que borrar del mapa a alguien. Hay quienes piensan en borrar del mapa a los pobres, hay quienes quieren borrar del mapa a los ricos, hay quienes actúan para borrar del mapa a los pacientes de VIH, a los adictos, a las mujeres sobrevivientes de violencia doméstica, a los negros, a los trabajadores y hasta a los gays. Así, partiendo de una mentalidad totalmente exclusiva y adversativa, se perpetúan desencuentros que no nos permiten superar los retos colectivos que hoy ocupan las primeras planas noticiosas.
Sin embargo, la solución está al otro lado. Y esto lo digo con varios significados que se yuxtaponen. Está al otro lado porque no se trata de borrar a quienes ya tenemos en este país que habitamos, sino en hacer lo contrario: integrarlos y dejar a un lado las ideas de exclusión que tanto daño nos hacen.
La solución también está al otro lado porque en la medida en que logremos mirar desde los ojos ajenos, desde sus historias, sus vivencias y sus paradigmas, encontraremos puntos de convergencia desde los cuales catapultar acciones conjuntas y efectivas basadas en metas comunes. Sin alianzas no habrá ni paz ni progreso ni justicia social.
Un ejemplo de estos esfuerzos de integración, aunque no es el único, lo estamos viendo en la Alianza Multisectorial para el Desarrollo Económico Comunitario. Esta nueva organización sin fines de lucro nació de los Encuentros por el Desarrollo Económico Comunitario que la Asociación de Bancos auspicia como parte de la Semana de la Reinversión Comunitaria. ¿Bancos promoviendo la integración de voluntades? En realidad se trata de comunidades y entidades públicas y privadas apoderándose de una oportunidad nacida en el sector bancario y de un espacio de diálogo para crear propuestas de desarrollo económico comunitario y, por ende, de otros desarrollos más importantes: los humanos. ¿Hacia dónde queremos llevar al país? Al otro lado, al lado de la esperanza, de la solidaridad, del desarrollo sustentable y equitativo. Al del bienestar común.

11.10.07

El síndrome de las mujeres invisibles

Cuando el reloj suena a las 5:30AM, Ivelisse, al igual que miles de mujeres a través de la Isla, abre los ojos y se pregunta cómo es posible estar tan cansada acabando de levantarse. Acto seguido comienza la preparación para el trabajo, los preparativos de sus dos hijos para la escuela, el ajoro para salir antes de que el tapón le arruine una rutina que apenas comienza y que debe ejecutar con la precisión de un reloj para mantener su empleo.

Ivelisse tiene apenas un grado asociado y se considera afortunada. Otras madres de la escuela no tienen ni un cuarto año de escuela superior y están condenadas a trabajar los turnos rotativos de algún “fast food”. Ella trabaja en una oficina de “ocho a cinco” aunque ello le representa mil malabares para bregar con los niños cuando salen a las 3:00PM de la escuela. La “escuela abierta” no opera en la de sus hijos así que los niños se quedan en casa de la abuela hasta que Ivelisse va a buscarlos en la tarde. Obviamente, con su salario Ivelisse no puede pagar uno de esos maravillosos y costosos servicios de estudios supervisados que se anuncian por ahí. La abuela no sabe leer.

Este semestre los niños de Ivelisse entraron a un equipito de pelota que practica en las tardes. A las 5:30PM para ser exactas. Por eso sale como una loca del trabajo para recogerlos y llevarlos al parque. Los nenes merendaron en casa de la abuela pero Ivelisse siguió de corrido, sin merienda ni comida, agotada y asustada pensando en las asignaciones que le esperan al llegar a la casa a la noche y en la cocinadera, lavadera y quién sabe qué más. Por eso hoy, luego de doce horas de carreras, Ivelisse se quedó de una pieza cuando oyó que se estaba considerando un proyecto de ley para aumentar la jornada laboral a diez horas diarias para promover la vida familiar. La vida familiar de quién se preguntó. “¿A qué hora voy a bregar con mis hijos y cuándo voy a dormir?” casi gritó. Pero luego siguió en su carrera diaria sin darse cuenta de que esa es una de las ocasiones en las que se manifiesta a nivel individual y colectivo el síndrome de las mujeres invisibles…

21.9.07

Mujeres con voz

21-Septiembre-2007
Publicado en Voces de El Nuevo Día

Todas sabemos que la participación política de las mujeres es limitada por múltiples factores. Con tan sólo 119 candidaturas radicadas para las próximas elecciones, es muy posible que a larga el porcentaje de mujeres electas a cargos públicos siga siendo mínimo en comparación con el de varones. Sin embargo, eso no quiere decir que todo está perdido. Muy al contrario, aún nos queda mucho por ganar. Si vemos la historia de los movimientos de mujeres, podemos comprender que los avances logrados, aunque meritorios, son sólo parte de un proceso que aún no termina.
La equidad en los ámbitos económicos, políticos y sociales aún nos elude. Los partidos políticos gobernantes continúan fallando a la hora de asumir responsabilidad y compromiso con nosotras como grupo. No han apoyado el desarrollo de las mujeres ni con políticas públicas concretas ni con presupuesto apropiado. Cada logro alcanzado ha tenido que ser defendido para evitar que lo reviertan y las mujeres que han asumido el reto de trabajar desde el Gobierno enfrentan a diario limitaciones presupuestarias para adelantar las causas que nos competen. ¿Podemos cambiar esta realidad? Sí.
¿Es difícil lograr cambios a nivel político? Eso lo sabemos. Pero hay que crear desde ahora las condiciones para superar las barreras que hoy nos marginan. Los Foros Ciudadanos auspiciados por El Nuevo Día, Capedcom y Telemundo son un espacio idóneo para comenzar a generar cambios.
¿Qué mejor manera de hacer saber a los partidos políticos que estamos presentes y dispuestas a exigir acción que alzar nuestras voces y traer propuestas que trabajen efectivamente con los retos que enfrentamos como parte del país? El tiempo de las mujeres vistas como víctimas indefensas y con intereses supeditados a un entorno meramente familiar ya se acabó.
Así que mi exhortación a otras mujeres es que se tomen unos minutos y miren a su alrededor. Estoy segura de que todas hemos visto problemas que nos afectan y también hemos pensado en cómo solucionarlos. Agarremos esas soluciones, esas propuestas, esas ideas y hasta esas denuncias y llevémoslas a los Foros Ciudadanos. No permitamos que el silencio nos siga invisibilizando. Abramos las puertas a otras mujeres y trabajemos juntas en solidaridad por la equidad.

3.9.07

Piropos y pedradas



Cada tarde, al salir de la escuela superior Bonifacio Sánchez en Aibonito, las jóvenes estudiantes se ven obligadas a transitar por un tramo de la calle principal del pueblo que está en plena construcción y cerrado al tránsito vehicular. En ese tramo de carretera, frente a su propia escuela, son también agredidas a diario. No hablo de agresiones físicas, pero sí de agresiones verbales. Del tipo de agresión que viene disfrazada de piropo de mal gusto y que por el contexto y las edades de los que las piropean hieren profundamente los principios de protección a menores y de equidad por género que supuestamente deben distinguir a nuestra sociedad.

Lo más preocupante de situaciones como ésta es que se repiten a diario por toda nuestra isla. En el caso de Aibonito cabe preguntarse si tanto el Municipio – autoridad responsable de la construcción y por lo tanto de los trabajadores- como la escuela han tomado medidas de protección a las menores. Esto es algo que parecería lógico a no ser que esté operando en las mentes de todos y todas los que conocen de esta situación una premisa peligrosa: “Es normal que esto suceda. Eso no es nada.”

En este punto la pregunta es: Si en el contexto laboral los comentarios y conductas sexuales indeseadas se consideran ilegales, ¿por qué en la calle no lo son? Si consideramos la indefensión de una joven -y aún de una mujer adulta- ante un grupo de hombres que le grita en la calle y a la vista de todo el mundo comentarios de índole sexual, es inevitable concluir que se trata de una agresión y que ésta amerita una protección adecuada. Pensar que es normal y que las niñas deben tolerar en silencio esas pedradas verbales es validar un pensamiento totalmente sexista en el cual se ve a las mujeres como meros objetos sexuales. ¿Es aceptable pensar así en pleno Siglo XXI? No.

Las agresiones verbales, y la mentalidad que las genera y las tolera, son el campo perfecto para justificar y perpetuar las agresiones sexuales que tanto revuelo levantan al ser denunciadas en la prensa. ¿Queremos seguir siendo cómplices?

Es hora de tener miedo

Si todavía no sienten miedo con lo que estamos viendo en Puerto Rico y el planeta, están tarde. La violencia económica y política que ya est...