30.10.18

Los Bolsonaro de Puerto Rico

El fundamentalismo cristiano, enemigo de los derechos humanos, puede ser también un brazo para la corrupción. Lo de Ricky Rosado y su contrato con el Senado ha sido denunciado por CABE desde 2017. No sólo por el $, sino por el daño que hace desde ahí al mantener un acceso privilegiado a los procesos internos legislativos.

Ese es el mismo pastor que modera un programa radial llamado "Sin Separación de Iglesia y Estado" y que aboga por legislación en contra de la #equidad para #Mujeres y personas #LGBT. Tiene homólogos en Cámara. Su agenda es anti-Constitución pero cobra fondos públicos. Hay que mirar sus conexiones con otros grupos como PR x la Familia, la FRAPPE y la ultraderecha católica.

Mientras #Cámara y #Senado contratan gente que se lucra promoviendo la desigualdad social, y con ella la violencia, niegan acceso a información y participación efectiva a grupos pro derechos humanos. ¿Es ético pagar estos contratos a personas cuyas agendas son de destrucción?

Acá tenemos el equivalente a Trump y Bolsonaro matándonos suavemente bajo la mirada pública.

https://www.elnuevodia.com/noticias/politica/nota/abundanlascontratacionesdefamiliaresenelsenado-2456200/

20.10.18

La maestra, Bad Bunny y el entretenimiento filosófico

En Puerto Rico asesinan a una mujer cada 8 días y eso pasa porque el tema no es prioridad para el gobierno, tampoco para otros sectores.
En Puerto Rico asesinan a una mujer cada 8 días y pasa porque nuestras mentes- a través de la cultura- han desarrollado la idea de que somos malas, que nos lo buscamos o que nos gusta que nos agredan.
En Puerto Rico asesinan a una mujer cada 8 días porque vemos los indicadores de violencia frente a nuestras narices y los pasamos por alto porque ya nuestra cabeza- a son de rock, ópera, salsa o reguetón- normalizó la violencia y no detecta el peligro de las agresiones acumulativas.
En Puerto Rico asesinan a una mujer cada 8 días porque es más fácil mandar a callar a las mujeres que se quejan de la violencia que hacer cambios en el pensamiento o pasar el mal rato de confrontar con el tema a la gente que queremos y que de seguro nos atacará por levantar la alerta.
En Puerto Rico asesinan a una mujer cada 8 días porque los agresores no asumen responsabilidad por sus actos. Evaden el tema, racionalizan sus acciones, echan la culpa a otros y se victimizan.
En Puerto Rico asesinan a una mujer cada 8 días porque la gente aún no entiende que un agresor puede ser encantador cuando se lo propone y que, de hecho, suele elegir el objeto de su violencia y parecer para el mundo un encanto.
En Puerto Rico asesinan a una mujer cada 8 días porque el gobierno sigue negándose a educar para la equidad en las escuelas y porque mucha gente sigue sin querer hablar de equidad en sus familias y comunidades.
En el debate entre la maestra y Bad Bunny, lo que queda como campo común es una insatisfacción con el sistema en general. No sólo con el sistema educativo. El SISTEMA como este mundo en el que nos movemos y que genera odio por todas partes.
Pero no nos enamoremos de las dos o tres verdades que cada cual dice en sus respectivas cartas. Lo interesante es cómo se pasa por alto el hecho de que BB nunca toca en su carta el tema de la misoginia en sus letras. Él, como heredero de la misoginia que ha definido las letras de miles de canciones a través de la historia, elige no tocar el tema y con sus otros argumentos se convierte en un héroe que recoge la inconformidad de la gente con otros temas. No asume responsabilidad. No ve nada malo en lo que canta.
Así pasa constantemente con el tema de la violencia hacia las mujeres. Es un tema secundario, es una changuería, es algo que no importa frente a las demás cosas que el común de gente sí considera importante. Sólo que en esto me detengo y recuerdo de nuevo que en Puerto Rico asesinan a una mujer cada 8 días.
Nuestro sistema educativo está bajo fuego. No ahora. Siempre. No olvidemos que es un brazo del gobierno colonial que nos necesita ignorantes, sin capacidad crítica u organizativa, machistas, racistas y clasistas. El gobierno se alimenta de toda nuestra precariedad y la fomenta de miles de maneras.
Las maestras y maestros, los que estudian y trabajan por vocación, amor y esperanza, viven día tras día la violencia estructural que emana de la cultura, la religión, los medios y el capital. Son verdaderos guerreros y guerreras de la equidad y la justicia. Pero no dejan de ser humanos y tener imperfecciones.
No hay escuela perfecta. Pero hay escuelas que dan la batalla.
Aún así, no es un secreto que nuestras escuelas han sido excluidas de la posibilidad de fomentar la equidad de género. No por culpa de reguetoneros, sino por culpa de un sector religioso fundamentalista y de gobiernos oportunistas que en busca de votos sacrifican nuestras vidas y perpetúan las desigualdades y la misoginia.
Pero la misoginia no es sólo de ese sector religioso. El machismo y el patriarcado se reinventan y están entronizados en todo tipo de género musical, en el teatro, el cine, el arte, las tradiciones y la cultura en general. Cuando una abre los ojos a la perspectiva de género y le suma un análisis que une las intersecciones de las opresiones, se da cuenta de que el racismo y el clasismo van en el mismo bote cultural y social.
Vivimos en un mundo de violencia sin límites hacia las mujeres, las comunidades LGBTTIQ, las personas negras, las personas de edad avanzada, las que viven en pobreza y las que tienen consigo cualquier tipo de característica que no sea aceptada y santificada por el mainstream colonial y capitalista que nos da la agenda de vida sin que nos demos cuenta.
De la misma manera que no se puede ser feminista sin ser antirracista y anticlasista, no puede un artista u otra figura con influencia mediática cantarse defensor de la gente pobre o de sectores marginados mientras degrada a las mujeres y las cosifica.
Mientras, en Puerto Rico asesinan a una mujer cada 8 días.

29.9.18

Mujeres 950

Pensando en las #Mujeres950, esas que marcharán hoy CONTRA el aborto y que lo hacen levantando una bandera moralista y de crítica a otras mujeres... ¿No les choca mentir para adelantar su agenda? ¿No les pica la conciencia cada vez que en sus iglesias se descubre un caso de violencia doméstica, agresión sexual o pederastia? ¿No se les revuelca el alma con la idea de que casi 80% de la niñez en nuestras escuelas públicas vive en pobreza? Es más, ¿no se apiadan de las jefas de familia que sufren enfermedades, hambre, violencia y muerte porque en Puerto Rico no hay derechos humanos para nosotras?

Me cuestiono su moral. Su amor al prójimo y hasta su fe. 

No quieren "salvar dos vidas". Son sirvientas del machismo.

Si quieren salvar vidas...

1) Reten a los pastores (¡que existen!) y que instruyen a sus feligreses para disciplinar a la fuerza a sus esposas.

2) Denuncien la pederastia que pulula en sus templos.

3) Marchen contra la Junta de Control Fiscal que está asesinando al país.

4) Prediquen de libertad y refuercen en la niñez el respeto a las diversidades, a la equidad de géneros y el ejercicio sano de su autonomía.

5)  Sean críticas de la violencia que se ejerce desde los púlpitos ocupados por embaucadores que se autodenominan apóstoles y profetas.

6) Exijan educación sexual y acceso a métodos anticonceptivos. Exijan cuidado prenatal accesible y partos humanizados.

Pueden y deben hacer eso y más. Para salvar vidas. Para garantizar derechos humanos. Para que podamos vivir en paz y libertad.

#AbortoLibreSeguroAccesible
#SalPaFuera
#28s

Aborto Libre Puerto Rico

23.9.18

La última derrota


Lares.

Conmemorar los eventos que marcan nuestro camino hacia la libertad siempre es importante. Pero reflexiono. Hago memoria de mis propios eventos de vida y lo que soy hoy frente a la idea de una patria/matria libre.

Descubrir el Grito de Lares temprano en la infancia fue una revelación que he resignificado con el paso de los años.
Las memorias de Lares siempre venían con una sentencia de derrota. A esa edad temprana, ya con conciencia de ser independentista, era mirarme y pensarme parte del grupo que siempre perdía. No importaba la lista de héroes, heroínas y mártires. Lares, Jayuya y tantos otros esfuerzos (hasta las acostumbradas derrotas del PIP en cada elección) sólo parecían reafirmar que ser independentista era estar destinada a abrazar una fuerza moral estéril a pesar de la fuerza poética de sus eventos. ¡Cuánta gente alza el puño y canta el himno con la derrota grabada en su mente! ¡Cuánta gente cree que lucha por la libertad mientras es prisionera de sus programas mentales rígidos y estrechos! ¡Cuánta gente alimenta con sus actos el imperio de las ideas caducas que nos impusieron a hierro y rosarios por 500 años!

Luego vino el exilio emocional de la patria.  Fue darme cuenta desde muy joven que no ser blanca es ser de otro mundo. Un mundo donde debes demostrar que eres inteligente, que eres responsable y que tienes tu propio valor como persona aunque no haya una casona familiar y un árbol genealógico apropiadamente documentado para vincularte a una estirpe criolla de raíz blanqueada y tierras con agregados. El racismo nos destierra de la patria que pretendemos liberar.

Cuando me descubrí mujer-persona-sujeta de derechos, sentí que la patria de la que se habla en los discursos me era ajena. Supe que ser mujer y parte de las comunidades LGBTTIQ me convertía en una persona de segunda categoría aún para quienes hablaban de libertad. El machismo y la homofobia también nos destierran.

Y abracé otras luchas. Urgentes. Duras. Las de las mujeres, las comunidades LGBT y la gente que vive en pobreza. Y ellas y ellos son mi matria/patria porque estoy convencida de que sin equidad no hay libertad real. Sin equidad, exiliamos a nuestra gente más vulnerable y le quitamos el derecho a luchar desde sus sueños. Con estas luchas, llegaron las victorias a alimentar la esperanza en mi mundo de sueños y acciones. Las victorias de las mujeres que caminaron antes de mí. Las de personas LGBT que defendieron sus vidas y las de sus seres amados. Las de las comunidades que se organizan y nos demuestran que saben de libertad aunque la tejan de otras maneras... Y desde ahí, me he sabido parte de los grupos que cambian el mundo una victoria a la vez. Y desde ahí me reconcilio y remiro los eventos de nuestro camino a la libertad y los conmemoro.

Honro las luchas pero no las idealizo porque idealizarlas es cerrarle la puerta al cambio y a las victorias que nos merecemos y que podemos lograr.

Hoy son los 150 años de Lares y ya no estoy dispuesta a escuchar de derrotas. Son 150 años de Lares y nuestra matria/patria se merece que le regalemos, al fin, la libertad absoluta que se nutre desde la equidad.

28.8.18

Goebbels in da House



El Código Civil de Puerto Rico está expirado desde hace años. Sin embargo, el borrador del nuevo Código Civil (PC1654) es un nuevo campo de batalla ideológica al que mucha gente debería prestar más atención. Comunidades en riesgo de desalojo, comerciantes, familias, mujeres, personas LGBT, comunidad científica y muchos más grupos deberían seguir la discusión del tema y buscar cómo participar de ella. Se nos va en ello la vida nuestra y la del Puerto Rico del próximo siglo.

El Código actual, que data del Siglo XIX, contiene medidas que no responden a los avances del Siglo XXI. El nuevo que se propone se niega a reconocer los avances del último siglo ignorando jurisprudencia, avances científicos y los cambios de perspectiva en temas de propiedad, familia y persona del Puerto Rico de hoy.

No podemos creer todo lo que se dice desde la Comisión a cargo de este borrador del Código Civil. Es evidente que por nuestra Legislatura se pasean alumnos brillantes de Joseph Goebbels. Aplican muy bien sus lecciones de estrategias de comunicación y propaganda. La más evidente es la repetición de mentiras hasta que parecen verdades y señalar como agresores a defensores de derechos humanos que les desmienten.

Su libreto repite que ha habido un proceso abierto y participativo. Falso. Participación no es tener mucha gente que piensa igual en la mesa de trabajo. Es incluir diversidad.

Cuando desde la propia Comisión dan los nombres de quienes participaron en la última redacción  del Código Civil descubrimos un grupo bastante homogéneo de pastores y abogados de ideología fundamentalista religiosa o, al menos, extremadamente conservadora. Ya a estas alturas debemos tener claro que ser abogado no quita lo conservador ni impide que una persona actúe desde una ideología que atenta contra derechos humanos. El mejor ejemplo es el sacerdote católico Carlos Pérez, quien coordinó los trabajos de este nuevo borrador de Código Civil. Sin embargo, a lo ofrecimientos de otros grupos para participar gratuitamente en esa redacción, la Comisión de Código Civil simplemente dijo no.

El libreto también habla de querer escuchar todas las opiniones sobre el Código Civil. Falso. Si las hubieran querido escuchar el proceso de invitar a grupos a comentar el borrador hubiera comenzado hace un año cuando ya se estaba trabajando sobre los textos. ¿Recoger las opiniones de quienes pueden aportar a un buen Código Civil en unas vistas públicas que amenazan con concluir en septiembre? Imposible.

Ahora el libreto dice que hay grupos que se niegan a someterles propuestas de artículos para el Código Civil y que sólo critican sin fundamentos. Falso. Eso me hace preguntarme cuatro cosas: ¿Qué más fundamentos que citarle artículos defectuosos, traerle jurisprudencia, historia y datos científicos? ¿No es la función de los legisladores legislar y de la ciudadanía comentar, opinar y proponer? ¿Qué harían con los miles de artículos que podrían recibir si toda persona aceptara la invitación a someterles artículos? ¿Los pondrían en una tómbola a ver cuáles salen?

Ya sonarán las voces ofendidas en la Cámara porque se señale públicamente que el proceso ha sido excluyente y desigual. Ya se cantarán inocentes de los señalamientos sobre una agenda conservadora anti derechos humanos y dirán que no, que están respetando derechos humanos. Eso también es parte del libreto. Tergiversar la realidad y victimizarse. Confundir las verdades con ofensas. Cantarse inocentes a la hora de tener que responder por las alianzas oscuras con sectores que no pueden ocultar su felicidad con la idea de que podrán prohibir matrimonios y adopciones LGBT, pedir que se declaren incapaces mujeres embarazadas, usar exenciones para grupos religiosos, excluir de las protecciones contra el discrimen la orientación sexual y la identidad de género, prohibir el cambio de sexo en certificados de nacimiento, detener tratamientos médicos que consideran antinaturales, justificar privatizaciones y más, mucho más…

Estamos ante un borrador de Código Civil que no tiene arreglo. Pero lo van a aprobar si la gente no se moviliza y se expresa.

Si no le suena Goebbels, haga una búsqueda rápida en la web. Yo sólo le adelanto que es una figura siniestra de la historia nazi y que su propaganda- aceptada por algunos y pasada por alto por otros- sirvió para justificar todo un holocausto del cual aún se avergüenza la humanidad.  En Puerto Rico ya no estamos para aceptar más oscuridad ni propaganda destructiva. Si usted mira para el lado hoy, usted y las próximas generaciones pagarán su indiferencia.

28.6.18

I feel love

I feel love…

¿Cómo a los 9 años una niña en Aibonito se antojó del álbum de Donna Summer y de la canción I Feel Love? En los 70s, esa canción llegó a mi vida y todavía tengo el LP que Mami y Papi buscaron y me regalaron. Sin ser una familia adinerada, porque eran maestros, debo admitir que fui privilegiada porque siempre se esforzaron por complacerme, apoyarme, ayudarme a crecer y hacerme feliz.

Y hoy honro ese amor, y el amor de mi hija e hijos, de Mary Cele, mis hermanos (y hermanas de la vida), sobrinas, sobrinos, familia extendida, amigas y amigos que han estado conmigo por décadas y que me regalan abrazos aún en la distancia que los ajoros cotidianos nos imponen. Ninguno de esos amores ha sido simple. Han tenido altas y bajas, incluso momentos de dudar de ellos, pero al final ganaron en el corazón.

También miro y agradezco los amores de toda índole que han estado antes y ya no están, porque cumplieron su objetivo aunque yo lo haya dudado en medio de las guerras que estallan a pesar de que no las queremos y que nos dejan tan laceradas que aprendemos a desconfiar y desamar en defensa propia. Algo que siempre tiene remedio, como ya he dicho en estos días, porque amar es mejor que odiar y beber amargura cada día.

Siento amor. Mucho amor.
También otras emociones. No nos engañemos. En el Puerto Rico de hoy el amor anda de la mano con la rabia, la frustración y las decepciones. Pero el amor está. Y hoy es día de celebrarlo para que sea escudo, alimento y futuro.

Ya son #50.

#ReflexionesDeLos50 


20.6.18

Amor y dulzura, fuerza y coraje




Puntos cardinales. Los valores son una brújula que nos da dirección, fuerza y consistencia durante toda la vida.

Amor y dulzura, fuerza y coraje.

Lo que se traduce en amor, solidaridad y esperanza.

Lo que equivale a tantas otras cosas importantes que nos hacen ser quienes somos a pesar de las percepciones propias y ajenas sobre el ser.

A 8 días de mis #50 años tarareo esta canción mientras trabajo para las cosas que creo importantes.


#ReflexionesDeLos50

19.6.18

Juqueaos...

A 9 días para mis #50 estoy bastante cansada y con demasiado trabajo, lo que me recordó que a veces luchar por otros seres humanos es más que exponer ideas y que a veces el trabajo duro se hace en solitario porque la gente que tiene manos, tiempo y recursos se juquean con cosas vacías y le dan prioridad a ellas...

Hoy no tengo muchas ganas de escribir. Acá les dejo este vídeo y música que son puro sarcasmo frente a un mundo patriarcal y capitalista que no se conmueve con el llanto de los niños y niñas ni con las muertes solitarias de los viejos. Menos aún con la angustia de las mujeres y hombres sujetos a la violencia de la pobreza.

#ReflexionesDeLos50

https://www.youtube.com/watch?v=pdz5kCaCRFM


18.6.18

Una bala en la cabeza

10 días para mis #50 años

Así anda mucha gente. Con una bala en la cabeza. Y la agradecen. Y no se plantean devolverla. Y se la heredan a sus hijas e hijos. Y mientras…

Derogan la #Ley80.
Legislan para quitar otros derechos laborales.
Ponen en jaque las pensiones.
Cierran escuelas.
Venden nuestras tierras.
Despilfarran el dinero que hemos pagado en contribuciones.
Y luego nos niegan servicios.
Los políticos dicen mentiras con total impunidad.
Los diarios nacionales las repiten e invisibilizan nuestras respuestas a sus mentiras.
Nos lanzan gases lacrimógenos en las protestas.
Nos quitan el derecho de contar y llorar nuestros muertos.
Nos amenazan con un Código Civil en tiempos de fundamentalismos.
Nos carpetean o nos difaman.
Se cuelan entre nosotras y nosotros los odios que nos incapacitan para luchar como país.

Nos roban.
Nos degradan.
Nos quitan dignidad.

Cada acto es una bala en nuestra cabeza que nos deja en estado vegetal.

Y sí,
hacemos las filas que nos ordenan hacer,
radicamos planillas,
nos comportamos,
pedimos perdón por los exabruptos…

y luego nos vamos al celular, la cerveza, la tienda… tres balas extras para la cabeza.

Ser pacifista no es ser masoquista.
Tener balance no es tener miedo al trabajo que requieren las luchas y dar la espalda para que otros hagan.

En un solo corazón pueden convivir el amor, el odio, la ira, la paz, la empatía y el deseo de venganza.

Las primeras balas que nos meten en la cabeza no tenemos tiempo de elegirlas. Pero cuando empezamos a abrir los ojos, podemos detenerlas. En ese momento yo digo: Cada cual elige sus balas.


#ReflexionesDeLos50


17.6.18

Aserejé

11 días para mis #50 años. Hoy es día de Aserejé. Día de cantar esgalillá y desafiná y que no importe. A pesar de las agendas y las preocupaciones. Sin ni siquiera buscarle sentido a la letra ( ¡no quiero!). La vida sin arte es muy pesada.

A principio de los dos mil, esa canción se convirtió en un hit y en casa a Isadora le encantaba. Así que teníamos el CD que sonaba de camino a la escuela en las mañanas y de regreso de donde fuera que regresáramos en las tardes. Todavía cuando la oigo me transporto a ese momento que fue de cambios y crecimiento para Isa, Jaime, Cheba y yo. Y cantábamos.

La canción es parte de mi playlist preferido en Spotify y creo que la pondré para bailar el día de mi cumple. Extraños recuerdos tenemos las madres a veces.

#ReflexionesDeLos50

https://youtu.be/5llcBScGuAE


16.6.18

Sweet dreams

12 días para mis #50 años.  Si no soñara, no estuviera viva. Los sueños dulces de verdad son los que dan vida porque dan esperanza y derrotan la apatía.

Y a mí me gusta soñar, crear sueños, compartir sueños y ver otra gente soñar.

Es sábado y estoy agotada pero no tanto como se esperaría de una semana intensa y apasionada con la vida. Deben ser los sueños compartidos en Matria, Miraflores, mi familia, mi amor y el círculo cada vez más grande de gente que es capaz de dejar atrás el cinismo.

Lo que digo no tiene que pegar con el vídeo. Pero confieso que me fascina Annie Lennox y que esta canción es de las que canto esgalillá cuando nadie me oye.

Disfruten y canten. Es sábado.

#ReflexionesDeLos50 





14.6.18

Let’s Dance



14 días para los #50

Me encantan los zapatos rojos aunque en general, detesto comprar zapatos. No los rojos de tacón. Me gustan más los zapatos rojos que son raros. Y cuando me animo a comprar unos, los combino con todo. No tengo muchos zapatos y no siempre tengo zapatos rojos. El mundo no está como para esos caprichos. Pero les cuento que para mí los zapatos rojos son más que zapatos. Son una puerta extraña. Una invitación a divagar por los vericuetos de las posibilidades.
Soy de las imágenes. Las letras y las formas son mi forma favorita de apreciar y recibir el mundo. En los 80’s en plena adolescencia, quedé maravillada con la mezcla de música, letras e imágenes en los vídeos musicales que veía en los programas locales que nos conectaban con artistas como David Bowie.
Let’s Dance no sólo me cautivó con su sonido, sino con su historia paralela en el vídeo. Ese choque entre dos mundos y el salvajismo de una civilización que esclaviza. Y luego, conecté con Dorothy y el Mago de Oz. Las zapatillas para volver al hogar. Y desde ahí, otros puentes a otras imágenes e historias. El cuento de las zapatillas rojas y los pies que no dejan de danzar… y en la adultez, leer a Clarissa Pinkola re-contando el cuento, abriendo nuevas interpretaciones o tal vez dando sentido a lo que la intuición me decía.
A 14 días de mis 50 años es inevitable viajar de nuevo en esas imágenes y hacer la suma y la resta de los sueños y las realidades. Creo que debí bailar más por la vida y que tal vez el baile, como reencuentro con el cuerpo-ser-naturaleza interna, es más que moverse, es sentirse y es crear desde una misma. Para mí la pasión creativa se puede manifestar en un dibujo o pintura (quise ser pintora), en una obra literaria (quise ser escritora), en una pieza musical (quise ser música), en un baile (quise ser bailarina cuando era muy pequeña). En el camino me di cuenta de que también la creatividad se manifiesta y se nutre en los actos que persiguen construir un mundo mejor.
Pero volviendo a las zapatillas rojas como vehículo para regresar al hogar… sí tengo un hogar al cual quiero regresar. Y no es un hogar físico. Es interno. Y es de creación pura. De alegría. También de plenitud. Los 50s ya no son los de antes. Puerto Rico tampoco es el de antes. Habrá que buscar una zapatillas rojas poderosas para mí y
para unas cuantas más.



13.6.18


A 15 días de mi cumpleaños reflexiono sobre la violencia que nos acompaña en distintos momentos de nuestras vidas. Creo que pocas personas pueden decir que nunca se han sentido violentadas, perseguidas o asediadas de alguna manera. A veces nuestros cazadores/agresores son personas extrañas. Gente con la cual nos cruzamos por azar y que marcan nuestras vidas permanentemente. Otras veces, nos asedian y persiguen personas que amamos o en las que depositamos nuestra energía solidaria y de amistad en algún momento. Esas son, quizás, las más dolorosas porque le hemos abierto el corazón y nos hemos hecho vulnerables ante ellas.

Pero de violencia y resistencia sabemos las mujeres, las personas LGBTTIQ y en general, toda persona que carga consigo alguna de las características que les identifica con grupos marginados. En un mundo donde hay hambre de poder y donde a diario salen de cacería depredadores y depredadoras que necesitan agredir para vivir, siempre puede surgir la persona que deja de correr y hace frente, planta los pies en tierra y dice basta. Y una vez se hace eso, algo cambia en nuestro interior y nos hacemos más fuertes.

Hoy celebro esos momentos en los que he sido testigo de los “basta” de otras personas y he aprendido de ellas. También celebro mis “basta”, mis momentos de hacer frente y hasta mis momentos de saber mirar la cacería y sonreír porque me reconozco con la fuerza y sabiduría para no dejarme provocar.

Algo se aprende en 50 años de brujería.

#ReflexionesDeLos50

Así que faltan 15 días para mi cumple #50 y hoy les comparto She Wolf de David Guetta. No dejen de verlo. Me encanta la canción pero más aun el vídeo.




20.4.18

Estamos bajo ataque.

Pero las guerras no se ganan en Facebook. Tampoco en Twitter.

Mientras hay gente que sigue usando Facebook como fuente de información (no fidedigna), escenario de protestas (con el dedo en like es un mamey)  y chismelibro para invalidar lo que otras y otros hacen (pft), otra gente crea y organiza proyectos en el mundo real.  Da techo, educación, empleo y salud al pueblo del que todos hablan pero pocos miran de cerca. Y de paso, la gente que trabaja en el mundo real empodera y organiza.

En la guerra por el país, ganará quien entienda que estamos hace tiempo sin gobierno y que desde las comunidades podemos hacerlo irrelevante. Sin títulos nobiliarios ni presupuesto, ¿para qué existiría entonces ese gobierno si no fuera para responder a un reboot ciudadano?

No podemos esperar al 2020 para un gobierno que responda al pueblo, así que tendremos que hacerlo acá.

#Fiscalicen #Protesten #Actúen #VivanFueraDeFB #ApodérenseDelMundoReal #TejanRedes #LuegoGobiernenDeVerdad #DesdeAfueraDeLaEstructura #El2020EstáMuyLejos

#ReflexionesDeLos50

11.4.18

La matria es nuestra.
La patria es nuestra.
Las tierras son nuestras para salvaguardarlas para el futuro.
Las escuelas son nuestras para alimentar la mente y espíritu de nuestra niñez y juventud.
La energía, el agua, los recursos del país, son nuestros porque es lo moral, lo ético y lo correcto.

Nuestras manos, son las que construyen.
Nuestros corazones los que nos mueven.
Nuestra valentía la que nos da la fuerza para confrontar a los enemigos del país más allá de los llamados a mansedumbre y sumisión.

Solo la gente cobarde da la espalda a las injusticias o navega entre ellas para beneficiarse.

#PuertoRicoSeEncabrona #LaPazNoEsSóloAusenciaDeGuerra #SuenanTrompetasYNoSonParaBailar #DegollenElCordero

21.3.18

5 formas de decir BASTA al desmantelamiento sistemático de nuestro Puerto Rico


Como ustedes, estoy agotada y tentada por la desesperanza. Pero sigo apostando al amor, la solidaridad y la esperanza. Por eso les comparto este breve escrito.

Acá va.

1) Comprométete con MARCHAR pero también con TRABAJAR consistentemente en iniciativas de investigación, gestión comunitaria, cabildeo y educación política.

Sabemos que estamos bregando con un gobierno que está en una actitud cerrada al diálogo y abierta a la represión. Aún así, históricamente, las actividades de protesta siguen siendo una herramienta poderosa para visibilizar la indignación del pueblo y la magnitud de las injusticias. Si estás indignada: ¡MARCHA! Asiste a las convocatorias como la de este sábado, 24 de marzo a las 12pm. No cometas el error de quedarte en tu casa para ver si sale algo en las noticias o redes sociales. Pon tu cuerpo y tus ideas en el lugar donde se deben juntar las solidaridades y el amor al país.

Recuerda, sin embargo, que para que las marchas tengan éxito, necesitan un trabajo "antes" y "después". Ese trabajo incluye organización comunitaria, educación y divulgación de información, investigación profunda sobre datos económicos, estadísticas, contratos que otorga el gobierno, etc. Necesitamos manos en ese trabajo de 365 días. ¿Has pensado cuántas de tus horas de Netflix, chinchorreo, televisión o Facebook nos puedes donar? Piénsalo. ¿Dónde tu tiempo valdrá más?

Para que todo lo anterior encaje, debemos pensar políticamente y empezar por entender que la política nos compete a todas y todos. Edúcate. Abre tu mente. La política partidista tradicional se fortalece cada vez que una ciudadana dice: “Yo no hablo o yo no me meto en política”. No hablar, pensar y actuar políticamente nos hace vulnerables a la violencia del Estado.

2) Mira a tu alrededor y elige un grupo con el cual actuar

Lo que alguna gente ve como debilidad, es una fortaleza. Mientras más grupos se organicen para trabajar distintos temas, más capacidad de acción tenemos como país. Esto no se trata de competir ni de anular otros esfuerzos. Así que piensa en colectivo pero también en solidaridad. Abre tu mente y pon tu energía en algún grupo que apele a las cosas que amas, que conoces y que te convocan. Luego, piensa en cómo podemos integrarnos en redes de trabajo con acciones concretas.

3) Habla menos y haz más

En nuestro país hay mucho por hacer. Y a veces no parece glamoroso ni digno de irse viral en redes sociales… pero ya estamos en ese momento en que hay que aceptar que los grupos que sólo hablan, que la gente que solo twitea o pone estados en Facebook NO SON LA RESPUESTA.

Sí, ya sé. Muchas personas están viviendo pobreza de tiempo y de recursos. Eso nos limita. Pero hay otras que sí, que tienen forma de actuar y que hoy, por amor al prójimo, tendrán que hacerlo por sí mismas y por las demás. Si eres de las personas que pueden movilizarse y dar tiempo y trabajo para rescatar el país, da el paso al frente. Mete mano. ¡Ah! Y cerciórate de que tu trabajo tenga efectos concretos aunque sean pequeños. Ver resultados es la mejor motivación para seguir luchando.

4) No idealices líderes y tampoco trivialices los issues

Queremos caudillos en tiempos que son para el trabajo colectivo. Y a veces en nuestro afán de encontrar un caudillo que nos guíe, nos paralizamos. Pues no. No estamos para caudillos y mucho menos para idealizar líderes. A este país no lo salvará una sola persona, sino todas las personas. ¿Que hace falta gente que coordine, que estructure, que dé forma a las cosas? Claro. Pero hay que tener la conciencia de que las y los líderes que asumen esas tareas son personas que sirven al prójimo y cargan encima lo personal (bueno y malo) que les trae la vida y las responsabilidades que asumen por los grupos para los que trabajan. También se equivocan, se enferman, se cansan. Si les idealizas, luego puedes ser injusta con ellas y ellos cuando muestren su lado humano real. Si les idealizas, dejas de hacer tu parte y les sobrecargas de trabajo. Si les idealizas, el proyecto común fracasará. Una cosa es respetar y apoyar, otra es idealizar.

Tampoco trivialices los issues que nos afectan. Para empezar, todo está entrelazado: educación, economía, ambiente, salud, familias. Y en todo están presentes las intersecciones de raza, género, clase, orientación sexual, estatus migratorio, edad… No hay forma de manejar la situación al país si no miramos todo esto. Mira con sospecha las propuestas salvadoras que trivializan las causas y las convierten en una portada de revista. El país necesita que de una vez y por todas metamos mano en serio y no para ganarse una cobertura en periódico.

5) No repitas mentiras que nos debilitan (y que son puras sandeces)

No es cierto que estamos divididas. Tampoco es cierto que esto no lo arregla nadie.

Lo que sí es cierto es que somos diversas, creativas, fuertes y guerreras. También es cierto que traemos múltiples visiones a las mesas de trabajo y que estamos organizadas en cientos de grupos comunitarios y políticos. Eso es bueno. No es malo. Mientras el neoliberalismo y sus agentes gubernamentales apuestan al pensamiento monolítico, nuestras diversidades seguramente pueden traer respuestas inesperadas y efectivas.

Diferir y disentir no es desamar (salvo para gente muy, muy baja que NO es la mayoría).

Desmiente esas premisas con tus acciones.

6) Y como ñapa: Ve pensando en qué áreas hay que meter mano primero. Hagamos la lista.

Por lo pronto: Yo marcharé el 24 con las maestras y maestros del país. También con toda persona indignada que llegue a la Plaza Colón este sábado a las 12m.

#PuertoRicoSeEncabrona #YaBastaDeQuitarnoElPaís #PorNuestraNiñez #PorNosotras

26.2.18

De la tristeza que construye...


Leo estatus aquí y allá de gente cansada, triste, perdiendo la esperanza. ¿Cómo no estarlo si esto ha sido golpe tras golpe? ¿Cómo no estarlo si la precariedad acecha a cada vuelta de esquina?

Yo, a veces, miro el mundo, miro a mi alrededor y pienso (y lo he dicho, lo admito), que me quiero ir del planeta ya. No es un pensamiento suicida. No. Pero sí es, en ese momento, la expresión de unas ganas tremendas de colgar los guantes.

En este país, se pasan dos días en las nubes de la esperanza y al tercero, algo te baja al extremo del pesimismo. Vivimos en una montaña rusa de sueños, golpes, dudas, alegrías, amores, traiciones, incertidumbres, solidaridades, nuevos proyectos, proyectos que decaen, propuestas buenas, propuestas imposibles, grupos que hacen, otros que sólo dicen, amenazas de que se apropien de nuestros discursos, luchas contra la invisibilidad de lo bueno, batallas para salvar los principios sin morir en el intento... y dentro de todo eso tenemos que tratar de ser felices.

Y me preocupa que a veces, pareciera que ser feliz es algo que le debemos a los demás y no un derecho propio. Como si la tristeza propia levantara el terror en quienes nos rodean. Como si sentir tristeza o desesperanza lanzara por la borda el futuro en común. Discúlpenme los apóstoles que hablan de la felicidad como una elección personal. Pero ya basta. No culpen a los tristes de su tristeza. No siempre se puede elegir la felicidad. Como seres humanos podemos reconocerla, quererla, realizar acciones afirmativas para ir tras ella, sin embargo, no siempre podemos elegirla y caminar por los campos de guerra, muerte y hambre sin sentir el corazón hecho trizas. No siempre podemos enfrentarnos a la inmensidad de la vida sin miedo, ira y el corazón roto. Los corazones también se rompen por amor al prójimo y a la humanidad. Se nos rompen en el día a día con cosas pequeñas o grandes. No importa el tamaño. El efecto puede ser igual. Llegamos al punto de sentir nostalgia por nuestras vidas de antes, por esos momentos que pasaron desapercibidos y que ahora no son posibles por la carga de trabajo.

Sentir tristeza también es nuestro derecho. Y de ella a veces nacen cosas buenas. No siempre, pero a veces. La tristeza es un tipo de inconformidad. Y ha sido la inconformidad la que ha movido nuestra humanidad.

Nos cansamos. Sí. Nos entristecemos, maldecimos el mundo pero lo amamos, buscamos esperanza…

Qué tiempos estos para nuestro país y nuestra gente. ¿Será que la tristeza y el cansancio abrirán las puertas a las acciones necesarias para cambiar el rumbo? ¿Será que cuando aceptemos la derrota de las viejas premisas, los corazones rotos y la ira que nos enferma estaremos listas y listos para reunirnos en una mesa honesta y amorosa de trabajo colectivo?

Yo no quiero que me consuelen. Ni que me digan si he hecho cosas buenas antes. Si he cometido errores, créanme que no tienen que recordármelos tampoco. Esos los llevo en la conciencia y están en mi lista de enmiendas. Yo sueño con compromisos concretos- según las capacidades de cada cual- para que al margen de la precariedad que se vive podamos construir una nueva realidad, lejos de los mercaderes de siempre, nosotras y nosotros, por encima de nuestros prejuicios y diferencias pero con los ojos abiertos, muy abiertos para reconocer los lobos que siempre llegarán disfrazados de ovejas.

Y pues, ándese cada cual con su alegría o su tristeza, su coraje o su paz, su esperanza o pesimismo. Que a todo eso tenemos derecho. Ojalá poco a poco podamos salir de esta encrucijada y zurcir los corazones con amor, esperanza y solidaridad.

25.11.17

Mujeres, política y violencia en el 2017


Por ahí hay quien dice que quien paga manda. Y si miramos el mundo político actual junto a las estadísticas económicas de Puerto Rico sabemos que es casi imposible que las mujeres manden hoy o la semana que viene. No sólo somos el grupo con el mayor porcentaje de familias bajo nivel de pobreza, sino que además es evidente que aún con un alto nivel educativo hay elementos que pesan más a la hora de abrir caminos hacia posiciones de poder. Nuestro sexo biológico determina qué expectativas sociales hay en torno a nosotras, qué estereotipos se usan para juzgarnos, qué excusas se usan para agredirnos sexualmente  y qué tan probable es que nuestra pareja nos maltrate o nos asesine. La violencia hacia las mujeres es mucho más que recibir un golpe, es también todo un andamiaje social que nos priva de oportunidades de desarrollo y de derechos humanos básicos.

¿Por qué hablar de política en el escenario post huracán María y un 25 de noviembre? Porque lo necesitamos. Necesitamos aumentar nuestro poder político y llegar a posiciones que cambien el rumbo de un país que necesita reinventarse para ser mejor que antes de María.

Cuando carecemos de derechos humanos básicos, como el derecho al techo, al alimento, a la educación, la salud o el trabajo, nuestra capacidad de acción queda enmarcada en una rutina de supervivencia que rara vez deja espacio para acceder a los espacios públicos y políticos de los países que habitamos. “¿Qué daré de comer a mi familia? ¿Dónde viviremos la semana entrante? ¿Cómo llego a mi trabajo? ¿Qué hacer con mis hijos si las escuelas están cerradas? ¿Cómo logro que alguien al fin diagnostique qué enfermedad tengo? ¿Dónde encuentro un trabajo que pague lo suficiente como para cubrir las necesidades de mi familia?”  Estas son solo algunas de las preguntas que habitan las cabezas de un alto porcentaje de las mujeres de Puerto Rico. Desde septiembre pasado, hay preguntas más difíciles de contestar: “¿Es hora de irme del país? ¿Estoy segura en esta casa? ¿Cuánto agotamiento puedo resistir antes de caer en una depresión?

Aunque las mujeres somos el 50% de la humanidad, nuestra presencia es escasa en los cuerpos políticos, de gobierno y de liderazgo económico del planeta. En promedio, somos no más del 25% de los cuerpos legislativos del planeta. Según UN Women, sólo el 7.1 de los puestos de jefatura de estado electos son ocupados por mujeres. En Puerto Rico, ese porcentaje no supera el 17.5% en la legislatura actual. Sólo 14 de 80 legisladores son mujeres. Si miramos de nuevo y evaluamos cada una de las catorce legisladoras que tenemos actualmente desde una perspectiva de género y a la luz de su historial de trabajo por otras mujeres, tendríamos que concluir que las mujeres en Puerto Rico carecen de representación en la legislatura. Digo esto porque al evaluar la participación de las mujeres en la política y la esfera pública, no basta con mirar su sexo biológico, hay que mirar su compromiso con la equidad y su comprensión sobre lo que es una perspectiva de género.

Cuando hablamos de las mujeres en el campo político, hay dos elementos importantes que chocan entre sí.  Somos un mercado al cual le quieren vender candidatos, partidos y productos relacionados. A la misma vez, se traicionan nuestros derechos y nuestras trayectorias con una facilidad pasmosa. No importa que los movimientos de mujeres tengan en Puerto Rico una larga historia de trabajo político de base, ni que haya una larga lista de lideresas que han defendido y adelantado derechos humanos para las mujeres y otros grupos, a la hora de llamar a la mesa del poder llaman a las sumisas o no llaman a las mujeres. Se pretende mantener el poder político de las mujeres (el que no es tradicional, el que reta, el que abre espacios que parecían vedados para nosotras) al margen de las corrientes tradicionales y sustituirlas por personas que se sirven y sirven a las desigualdades y al machismo. Los partidos políticos tradicionales- y el gobierno como hijo de sus acciones- no quieren bregar con nosotras.

Miremos, entonces, más allá de lo que se ha considerado campo político. Separemos lo político partidista o eleccionario de lo político como ejercicio plural de gobernanza. El feminismo y el activismo LGBT nos han dado unas buenas lecciones porque han sabido trabajar más allá de la política partidista atada a procesos eleccionarios y han trabajado políticamente incidiendo en procesos sociales para adelantar sus propias agendas.  Para horror de los grupos conservadores que detestan ver a las mujeres ganando el espacio que merecen y a las personas LGBT rescatando su humanidad frente al discrimen, ese trabajo ha ido dando sus frutos.

En el caso de las mujeres, llegar a las elecciones del 2016 en Puerto Rico con candidatas y partidos que apoyaron totalmente sus derechos no fue casualidad.  A principios del Siglo XX tuvimos que luchar por el mero derecho al voto. En la década de los 70 tuvimos que trabajar una reforma del Código Civil para que se nos respetara como parte con iguales derechos en el matrimonio. En los 80, logramos que al fin se catalogara como delito la violencia en relaciones de pareja. En los dos mil, el tema de desarrollo económico comenzó a adquirir relevancia en nuestra agenda: desde la pobreza no hay forma de tener equidad. También se está dando relevancia al tema de orientación sexual e identidad de género. Todo ese trabajo fue político y ahora, en esta nueva década, estamos listas para traspasar las fronteras del mundo electoral y de los espacios de poder donde se toman decisiones que afectan no sólo a las mujeres, sino a sus familias y sus comunidades. La premisa totalmente lógica tras de esto es: Si somos el 50% de la población, también debemos ser el 50% de quienes toman las decisiones*.

A pesar de lo anterior, en las elecciones del 2016, solo tuvimos un 20% de candidaturas de mujeres versus el 80% de hombres. En el caso de las comunidades LGBT, no podemos contar aún un alcalde o legislador que se identifique abiertamente con las mismas.  Sin embargo, como en las elecciones pasadas, tuvimos candidatas y candidatos que sí asumieron abiertamente su orientación sexual y eso es un gran avance.

Si miramos bien este panorama y estudiamos las plataformas, propuestas y la historia de los partidos y candidatas/os que compitieron por nuestro voto en estas elecciones, podemos concluir que hubo una oportunidad real de cambiar esos números y alterar la proporción de representación de mujeres y comunidades LGBT en nuestro gobierno. Lamentablemente, prevalecieron las candidaturas de quienes han atentado contra nuestros derechos. En parte, porque cuentan con grandes presupuestos de campaña y se hizo difícil superar los estereotipos de género. Muchas personas siguen pensando que las mujeres somos de las casas y no han asumido la idea de que las mujeres también lideran en espacios públicos. A las mujeres les sigue aplicando en política una doble vara que las pone en desventaja frente a los hombres. En el caso de candidatas LGBT se suma otro reto y es el ataque frontal de grupos anti derechos LGBT.

¿Cuán viable es que las mujeres se sumen a movimientos políticos que desemboquen en cambios de estructura a nivel Legislativo o de gobiernos municipales?  Aun las mujeres que han logrado un nivel educativo superior y tienen empleo, tienen sus dilemas que resolver antes de aspirar a un puesto público. En Puerto Rico carecemos de una estructura de apoyo social o gubernamental que facilite la crianza de nuestros hijos a través de centros de cuido de calidad y accesibles, escuelas con horarios que se atemperen a la realidad de las madres trabajadoras o estructuras familiares en las que sea una realidad la división justa de tareas domésticas.

Hay que estar en un nicho económico y social muy particular para que una mujer pueda decir con tranquilidad que está lista y tiene las condiciones necesarias para dar el salto de lo doméstico a lo comunitario o a lo político. Aún desde ese espacio, que podríamos ver como uno de privilegio, no es fácil superar los obstáculos y la violencia que le perseguirán en el mundo público. Se cuestionará su moral, su inteligencia, su liderato, su temple y hasta su vestimenta.

¿Es el mundo político un espacio de violencia para las mujeres? Definitivamente. No sólo existe violencia en la doble vara que se usa para evaluarnos y que acabo de mencionar. Existe evidencia y se conocen casos en los que las manifestaciones de violencia afectan directamente a mujeres candidatas o que ocupan espacios públicos desde oficinas gubernamentales, movimientos sociales o medios de comunicación. Esto no quiere decir que debamos rendirnos a una realidad que podemos y debemos transformar.

En un conversatorio sobre este tema celebrado por Proyecto Matria en el año 2015, activistas, trabajadoras y estudiantes identificaron algunas de las formas de violencia que sufren las mujeres en los espacios públicos y propusieron acciones concretas para contrarrestar esa violencia. Algunas de ellas ya se han mencionado en esta columna, pero vale la pena destacar cómo los ataques a la reputación, el temor a perder espacios económicos y las amenazas de personas privadas o funcionarios de gobierno representan grandes preocupaciones para toda mujer que desee aspirar a un cargo público en Puerto Rico. Estos temores no son infundados. En los pasados años hemos visto la publicación de fotos privadas de funcionarias públicas, campañas electorales que hacen alusión a la orientación sexual o la moral de candidatas, campañas difamatorias en redes sociales y la persecución de activistas por parte de funcionarias de gobierno que han sido frontalmente señaladas por incompetencia o violaciones de derechos humanos. ¿Cómo enfrentar estos retos que se suman a los que nos ya tenemos en nuestras vidas desde mucho antes de pensar al plano público?

Algunas de las propuestas dadas en el conversatorio de Matria y otras encontradas al investigar sobre el tema nos dan las claves de lo que tal vez deberían ser acciones futuras dirigidas a cambiar para mejorar la situación de las mujeres en el mundo público y político de Puerto Rico. Por ejemplo, utilizar tácticas de reencuadre. ¿A qué nos referimos? A alterar el significado de un hecho o situación cambiando o aclarando su contexto y proponiendo una reinterpretación. Otras propuestas incluyen el trabajar una agenda común de derechos humanos para las mujeres del país e impulsar la misma directamente con las mujeres candidatas para que éstas las asuman más allá de las fronteras de sus partidos y se genere un discurso que fortalezca su presencia en los espacios públicos. También se recomienda tener una estrategia de comunicación que permita el monitoreo continuo de medios y redes sociales para lograr respuestas coordinadas más allá del círculo inmediato de la candidata o de la mujer que ocupa el espacio público. Es importante enviar el mensaje de que no está sola y de que no es una presa fácil para la maquinaria que tratará de ponerla en su sitio y devolverla al ámbito doméstico.

¿25 de noviembre y las violencias que enfrentan las mujeres? Si los derechos humanos son indivisibles e interdependientes, el tema de la violencia de género debe poder abarcar múltiples frentes. El 25 de noviembre nos debe convocar a mirar más allá de la violencia doméstica y la agresión sexual. Después de todo, amabas violencias son derivadas de las desigualdades que nos marcan desde el nacimiento y que se suman a las otras que cargamos por genética o por determinantes sociales. Sin equidad en el mundo económico, educativo y político, estaremos condenadas a repetir cada año el conteo de víctimas sin tener como consuelo números menores a los del año anterior. Una mujer muerta es demasiado. Y aun cuando lleguemos al año de cero muertes, la pregunta que nos debe ocupar es: ¿Ya tenemos equidad? Porque en las estadísticas oficiales nadie cuenta las microagresiones, las lágrimas que se derraman a solas, el miedo a andar de noche solas, las separaciones de familias, la tristeza de saber que merecemos algo más y que no logramos superar las barreras del sistema.


17.11.17

Matria: Una bitácora del trabajo por la paz en tiempos de desastre



A una semana del Día Internacional de No Más Violencia Hacia las Mujeres, hablemos de la paz que se construye con solidaridad como antítesis de una recuperación basada en eslóganes vacíos, capitalismo del desastre y “alternative facts”. Hay un país trabajando fuera de las cámaras y listo para dar pasos concretos a una nueva Matria. De eso se trata esta columna.

La solidaridad construye paz y es el antídoto a la violencia y la pobreza que produce el capitalismo del desastre. Pero para que esa solidaridad construya paz no basta con dar un plato de comida caliente. Tampoco es suficiente llevar cajas de agua a comunidades marginadas. La solidaridad de la que hablo tiene conciencia social, económica y política. Reconoce los patrones de desigualdad que hicieron vulnerables a miles de familias de toda la Isla y como reconoce esos patrones, los combate. Esa solidaridad también es valiente: No acepta limosnas de la gente que por décadas construyó esa desigualdad desde su privilegio, su avaricia y su menosprecio hacia la humanidad ajena.  La solidaridad que construye paz, también es amor y respeto a las diversidades y a la dignidad ajena. Cree en la equidad. No tiene plan de medios ni busca pautas en las noticias con fotos de las víctimas del desastre.

En Matria ya llevamos casi dos meses trabajando para construir paz en nuestro país. Paz y equidad para las mujeres que desde antes del huracán vivían en pobreza y violencia. Paz y equidad para las comunidades LGBTTIQ que sufrían el discrimen. Paz para comunidades abatidas por la falta de trabajo, de servicios esenciales, el analfabetismo, la falta de oportunidades y del discrimen que se enmascara tras cada campaña que les restriega en la cara que “el que quiere puede" y les culpa de todo lo que viven, reforzando las fronteras que les mantienen al margen de una vida plena.

Hemos tenido semanas muy duras. Como casi todo el país. Cada una y uno de nosotros amaneció el 20 de septiembre a un país irreconocible y a la vez terriblemente familiar. Algunas vieron de cerca las inundaciones que arrasaron comunidades, otras y otros atestiguaron pérdidas, otros amanecieron en refugios, todas y todos tuvimos miedo e incertidumbre ante un futuro que nos cambió para siempre.

Justo antes del paso del huracán, nuestro equipo estuvo trabajando para cerciorarnos de que cada participante de Matria estaba en un lugar seguro. Llamamos, texteamos, hicimos planes de seguridad, coordinamos movimiento de participantes, enviamos boletines con instrucciones y sugerencias para que se prepararan, tocamos base para saber cómo se sentían. Recuerdo el trabajo intenso en la oficina. Mientras algunas aseguraban expedientes y equipo, otras y otros hacían las llamadas y preparaban lo necesario para poder trabajar luego del huracán sin energía eléctrica, teléfonos e internet. Sabíamos que eso era una posibilidad grande y no queríamos quedar desconectadas de las mujeres y familias que atendemos.

A horas del paso del huracán, nuestros boletines para las participantes les daban información clara sobre la ruta del mismo y les reiteraban nuestro amor. El último boletín que les enviamos a las 10:30pm del 19 de septiembre terminaba así: “…lo más importante es la vida. Todo lo demás se repone. Las queremos vivas, las queremos seguras. Luego de María, todas las matrias y todos los matrios estaremos para apoyarles en el proceso de recuperación. Recuerden ahorrar baterías y dejarnos saber cómo están luego del paso del huracán. Las queremos y queremos sus familias”. Para muchas de ellas, ese fue su último contacto con gente que les estaba cuidando desde la distancia antes de que llegara María.

El 20 de septiembre amanecimos desconectadas y desconectados. Pero sólo en el mundo tangible. En el mundo de los quereres, cada matria, matrio y participante se sabía de alguna manera parte de un colectivo que no abandonaría a nadie. Recuerdo mi necesidad de dejar saber a las participantes que estábamos ahí. Quería saber de ellas, de sus familias, de sus hijas e hijos. Sin tener que dar instrucciones a nadie, otras compañeras iniciaron de inmediato la búsqueda de participantes mediante las redes celulares que sobrevivieron y que permitieron las primeras comunicaciones. El 21 de septiembre tres de nosotras y nosotros, por separado y sin ponernos de acuerdo, fuimos a Matria a ver qué quedó de nuestro espacio.  Respiramos con alivio al ver una oficina íntegra.

Ese domingo luego del huracán, mi primer viaje fuera de Caguas fue a una emisora radial con dos encomiendas autoimpuestas: alertar a las comunidades y a las mujeres sobre la importancia de cuidarse y de actuar frente a la violencia de género y enviar un primer mensaje de solidaridad a nuestras participantes de toda la Isla. Matria tiene participantes en 15 municipios y el radio parecía ser la mejor opción para llegar a ellas.

Ya el lunes estábamos en Matria limpiando, acomodando, aireando el espacio para recibir a las participantes que llegaran por ayuda. No había agua, electricidad, teléfono o internet en la oficina. Luego de ver el destrozo general, tampoco esperábamos que esos servicios llegaran pronto. Las primeras gestiones y cartas que tramitamos las hice a mano, a la antigua. Incluso las que hubo que enviar a farmacias y médicos exigiendo servicios y medicamentos para participantes.

Esa misma semana empezamos a visitar participantes y las semanas subsiguientes nos llevaron a Mayagüez, Isabela, Ponce, Villalba y otros pueblos en los que teníamos participantes a las que aún no habíamos podido contactar. Los viajes se hacían casi a ciegas porque los teléfonos no funcionaban y no era posible saber a ciencia cierta el estado de las carreteras. Recuerdo como hacíamos malabares para saber por dónde venían las compañeras y compañeros o para informar que ya estábamos de regreso y que todo estaba bien.

Las primeras ayudas que brindamos salieron de los bolsillos y las despensas del personal de Matria. No existían colmados o tiendas a las cuales acudir a comprar alimentos. No había sistema de tarjetas de débito, no había cajeros automáticos, no había gasolina, no había sistema para trámites de salud, no había transporte público y en muchas áreas, ni siquiera había carreteras para transitar. Una tarjeta del PAN era inútil para ellas y para las miles de familias que dependen de esa ayuda para la compra de alimentos. ¿Era posible prepararse para un huracán categoría cuatro o cinco con una tarjeta del PAN? Aún quienes tenían otro tipo de ingreso, solo se prepararon para tres o cuatro días de alimentos y agua. La ingenuidad nos hizo creer que estábamos en otro país. En uno menos desigual, con un gobierno preparado para responder al desastre, con una infraestructura capaz de aguantar los vientos y el agua que nos arrasaron en cuestión de horas.

Una fundación nos brindó el primer espacio para comenzar la coordinación de servicios y de recolección de ayudas. Otra fundación nos dio el primer donativo para hacer compra de alimentos y agua a gran escala. Nuestro primer llamado de auxilio el 26 de septiembre a través de redes sociales fue sencillo: “Debido al paso del Huracán María por la isla, nuestras participantes enfrentan días y semanas difíciles”.  La respuesta comunitaria e internacional comenzó de inmediato y aún no se detiene. Nuestras alianzas locales nos abrieron caminos, nos brindaron espacios de trabajo y nos conectaron con posibilidades de ayuda que luego compartimos con otras. Aprendimos a comprar al por mayor, a encontrar la forma de hacernos con lo necesario para las comunidades y empacar unas compras que, sin humildad lo digo, nos elogiaron como las mejores que se recibían en esos campos... Bueno, la verdad, nuestras compras eran las primeras pero eran difíciles de superar a pesar de que dejamos de ponerles salchichas para que fueran nutritivas y saludables.

Un llamado de ayuda desde Matria nunca podía ser un llamado pensado desde el asistencialismo o desde la filantropía que se conforma con remediar lo inmediato. Tampoco podía ser un llamado ciego a las necesidades del resto del país. Después de todo, las medidas de austeridad de los gobiernos en los pasados años y la imposición de una Junta de Control Fiscal sobre Puerto Rico ya habían hecho mella en mucho más que las mujeres y la gente que vivía en pobreza. María devastó un país que ya estaba destruido por el desempleo, las ejecuciones hipotecarias, la falta de servicios médicos y el cierre de escuelas públicas. ¿Cómo ignorar esa realidad? Nuestros esfuerzos de ayuda inmediata se extendieron, entonces, a familias y comunidades más allá de las participantes de Matria.

Los donativos recibidos nos permitieron llegar a cada casa de nuestras participantes en 15 pueblos de Puerto Rico, a familias de Comerío, Orocovis, Utuado, Morovis y Cayey, y a familias del casco urbano de Caguas. Distribuimos agua, comida, linternas, filtros, artículos de primera necesidad y hasta donativos en efectivo que nos confiaron desde un donante de afuera. La mayor parte de las familias estaban recibiendo ayuda por primera vez. La mayoría perdió su techo. Todas necesitaban hablar y sentir que se les escuchaba y se les quería. Esas familias necesitaban saber que no eran un número, un trámite apresurado o el objeto de una limosna en proceso de convertirse en un ítem de mercadeo. Nuestra ayuda incluyó empatía y la comprensión de cómo ser pobre es mucho más complejo que simplemente carecer de dinero. También incluyó abrazos, besos, risas y algunos llantos.

Las matrias y matrios, así como las personas que nos han apoyado con su trabajo voluntario, hemos sido testigos del hambre, de esa palidez que tiene la gente cuando apenas ha comido en días. También hemos visto el miedo a perder la vida o a que la pierda una hija porque le han negado medicamentos. Hemos visto hombres llorar de frustración por la pérdida de sus hogares. Hemos visto niñas y niños que acompañan a sus madres sin entender que su futuro pende de un hilo que sólo la solidaridad puede evitar que se parta de manera definitiva. Hemos visto la soledad de la vejez y los abandonos a la gente del campo. Las opresiones no son un asunto teórico. Son la realidad de gran parte del país aunque cada cual las viva pensando que es algo individual.

Podríamos hacer una bitácora detallada de anécdotas. Historias del caminar y también historias personales. Tal vez la hagamos más adelante. Esta noche estoy agotada de trabajar en un mar de dificultades que nos obligan a una carrera de obstáculos diaria. En Matria seguimos sin energía eléctrica y aunque nos donaron una planta eléctrica con la cual encendemos abanicos y computadoras, el calor y el ruido convierten nuestra oficina en un espacio en el que reina el caos. Nuestras oficinas son ahora centros de acopio. El internet no ha funcionado y no han venido a repararlo. Nuestros celulares no tienen señal dentro de la oficina. Cada gestión telefónica, cada correo electrónico, cada documento que requiere impresión y cada intervención con participantes es todo un reto. Suerte que nos salvan las risas cuando el cansancio nos pone de mal humor o cuando sentimos que ya no queremos seguir en esta carrera contra la catástrofe cotidiana del país. Suerte que nos reconocemos en la alegría que compartimos cada vez que una participante alcanza una nueva meta o nos comparte su propia alegría. Suerte que celebramos los nacimientos, los cumpleaños, la electricidad que llega, se va y vuelve, la comida que compartimos y las rutas con final feliz en las carreteras. Suerte que hay gente que nos ama y nos acompaña. También nos apoya y sueña junto a nosotras. Suerte que la abundancia de otros corazones nos permite hacer nuestro trabajo.


Suerte que sabemos que el amor es el motor de esa solidaridad que construye paz, justicia y equidad en tiempos de desastre.

Es hora de tener miedo

Si todavía no sienten miedo con lo que estamos viendo en Puerto Rico y el planeta, están tarde. La violencia económica y política que ya est...