Cuando las mujeres nos negamos a asumir el rol de princesas desvalidas que nos asigna la sociedad, inmediatamente nos convertimos en brujas y rebeldes. Pero, después de todo, ¿es tan malo ser una bruja rebelde? Reafirmar nuestra identidad, reclamar espacios para la equidad es cosa de todas... de brujas y ex-princesas.
7.8.12
Sólo un suspiro...
Orgullo y Prejuicio
Hoy corrió Javier Culson y en los 48.10 segundos que duró su carrera, todo el país estuvo en vilo, expectante y ansioso. Las reacciones a su medalla de bronce fueron instantáneas. Desde el orgullo y el agradecimiento por su esfuerzo y valentía, hasta las torpes expresiones de desilusión de algunas personas que no pueden celebrar la patria y prefieren ver derrotas donde hay victorias.
Hoy se mezclaron el orgullo y el prejuicio. Algo que vemos correr en carriles paralelos en nuestra cotidianidad y que nos recuerda- cuando lo vemos- que la desigualdad nos sigue privando de la felicidad colectiva. Ni siquiera Culson queda fuera de esa otra carrera desbocada entre lo que es nuestra realidad y lo que debería ser. Negro, criado por su madre, de clase trabajadora… en el Puerto Rico que nos ha tocado vivir, es prácticamente un milagro del amor y del sacrificio. No podemos, sin embargo, caer en la tentación de decir que cualquier niño o niña de nuestro país puede imitarle si lo desea, si lo trabaja y si se sacrifica. Culson es nuestro milagro de hoy, y los milagros (por más que nos gusten) no ocurren todos los días.
Por cada Culson, miles y miles de niños y niñas de nuestro país van derecho a la pobreza, la violencia y hasta la muerte en una carrera de obstáculos diseñada para que no puedan sobrepasarlos: educación pública pobre, falta de vivienda, servicios de salud ineficientes, pocos recursos recreacionales y culturales, espacios llenos de violencia, segregación social, racismo, clasismo, homofobia y machismo. Nuestra pobreza no es culpa de las personas pobres. Nuestra pobreza es culpa de la ceguera, de las gríngolas con las que elegimos correr en nuestros propios carriles sin importarnos lo que pase en los demás. Nuestra pobreza es culpa de una pista de carreras diseñada con carriles desiguales y separados por el prejuicio.
Culson se merece nuestro amor y nuestro orgullo. Lo que no se merece es el prejuicio de quienes quieren convertirle en una excusa más para seguir culpabilizando a nuestros hermanos y hermanas puertorriqueñas de su propia pobreza. Deshonran su victoria con eso. Le quitan dignidad al resto del país.
Culson saltó los obstáculos que nuestro país le puso en el medio y ganó por él y por todos y todas nosotras. En su honor, y para gloria de nuestra patria, ahora deberíamos proponernos eliminar los obstáculos que invaden los carriles del resto de niños, niñas y jóvenes de Puerto Rico.
6.8.12
Orgullo y Prejuicio
Nota de hoy sobre el referéndum del 19 de agosto: Limitar la fianza y votar sí en el referéndum es aplaudir y aprobar el discrimen por raza y clase social que ha enviado a miles de jóvenes negros de nuestro país a una carrera de obstáculos insalvables: pobreza, violencia, muerte. Culson superó sus obstáculos, pero queremos que todos los demás también lo hagan. En vez de limitar la fianza, nuestro país debería estar hablando de ampliar la equidad y las oportunidades de desarrollo sano para su juventud. El 19 de agosto, vota NO-NO.
5.8.12
¿Ya elegiste de qué lado estás?
Se necesita mucha fuerza de voluntad para no caer en el pesimismo y tal vez también haga falta algo de suerte... Tener la suerte de presenciar esos momentos mágicos que nos alimentan el alma: una joven madre que termina sus estudios y obtiene trabajo luego de vivir por años en medio de la violencia de género, una sobreviviente de agresión sexual en la infancia que es capaz de superarse y de encontrar un estado de amor que la lleva a servir a otras personas, un joven que decide trabajar y estudiar porque aún sueña, una persona vieja que tiene las energías necesarias para dar tiempo de calidad a las niñas y niños de su barrio, gente que se une a juntas y a grupos de trabajo que invierten noches y fines de semana en una segunda jornada de trabajo para garantizar los derechos humanos de personas que no conocen y que nunca conocerán.
Yo atesoro estos momentos mágicos. Reconozco el poder multiplicador que tienen. No sólo multiplican el bienestar para quienes viven en el entorno, sino que inspiran a quienes los presencian. Quisiera tener la capacidad de transmitir a quienes leen mis columnas la energía que se genera con las mujeres que reciben nuestros servicios en Matria. La energía de los sueños recuperados, del autoreconocimiento, del apoderamiento, del deseo de trascender y ser solidarias, de las victorias personales y de sus familias. Creo que quienes presencian eso no pueden ser pesimistas. Tendrían que abrazar la esperanza como nosotras.
Pero abrazar la esperanza implica asumir responsabilidad. Los momentos mágicos como estos no ocurren por casualidad. Ocurren porque alguien trabajó, alguien amó, alguien eligió el lado de la solidaridad y de la fe en nuestra Isla. Esta fe no es ciega. Reconoce los retos del trabajo que asume y también los claroscuros éticos e ideológicos de las aliadas y aliados que se nos unen. Sin embargo, estar alertas y ser realistas, no nos impide trabajar.
Asumir una oposición activa ante las acciones que otras y otros inician para alcanzar la equidad en la Isla, es posicionarse del lado de la opresión. Quienes se benefician de nuestras divisiones y del pesimismo del pueblo, son los mismos que se hacen cada día más ricos, los que viven en su mundo y se creen dueños del nuestro, quienes se sienten superiores y se atreven a ser abiertamente racistas, clasistas, machistas y homófobos. Nuestro pesimismo les hace fuertes. Nuestra esperanza les aterroriza.
Así que, cuando se encuentren con alguien pesimista pregúntenle: ¿De qué lado estás? Yo estoy del lado de quienes aún viven en desigualdad. Estoy del lado de la equidad y de la felicidad.
Nota de hoy sobre el referéndum del 19 de agosto: El nuevo Código Penal que amenaza nuestros derechos civiles contó con votos del PNP y del PPD para su aprobación. Ya es ley. Pero eso tiene remedio. Y un buen remedio es lograr una legislatura que se comprometa a revocarlo. ¿Creen que con una legislatura bipartita se logrará? No, porque son tod@s iguales. Para lograr cambios importantes en nuestra estructura de gobierno, debemos quebrar el bipartidismo y poner en el Capitolio gente que nos represente con honestidad y compromiso. Esa gente está ahora en los cuatro partidos de minoría y el PNP lo sabe. La enmienda para reducir la legislatura no busca ahorrar dinero, no busca la unicameralidad. Lo que busca es dejar fuera del Capitolio a nuestro pueblo y a las candidatas y candidatos que tienen la capacidad de darnos un nuevo país. El 19 de agosto vota NO y NO.
4.8.12
Tocar tierra, mirar alrededor
Ayer nuestros trabajos de la Agenda fueron marcados por tres presentaciones que ayudaron a las personas participantes a llegar a un lenguaje y unos conceptos comunes en torno al estado económico de la Isla, la definición de desarrollo sustentable y los elementos que necesitamos incorporar en nuestro plan si queremos ir en esa dirección: economía, equidad, ecología y habitabilidad.
Hoy fue el día de tocar tierra, de ver modelos de trabajo que incorporan estos principios en su gestión cotidiana. Se presentaron dos modelos: Casa Pueblo y Proyecto Matria. Compartimos aprendizajes y a la vez recogimos aprendizajes de personas que admiramos y queremos. Sin embargo, uno de los logros que considero más importantes del trabajo de hoy fue lograr acuerdos que incorporan la equidad y el disfrute de los derechos humanos como un resultado importante y deseable de cualquier iniciativa nacional de desarrollo económico que elaboremos como país. Reconocimos que el desarrollo ecómico y la generación de riquezas no son un fin en sí mismas sino parte del camino que debemos reconocer para vencer la desigualdad que nos enferma como país.
Como seres humanos, aspiramos a la libertad y a la felicidad. Como sociedad, debemos aspirar a crear las condiciones necesarias para que cada persona tenga la oportunidad de elegir su camino. Una economía sustentable reconoce esto y además propicia la mirada al prójimo, el reconocimiento del otro o la otra y el respeto a su esencia. Si del trabajo de hoy sale un plan que nos regale ese país, esa equidad y la paz que se deriva de ella, habremos hecho el mejor regalo del universo a nuestros hijos e hijas.
Si para encaminar ese plan logramos laT unidad de propósito y la energía positiva que nos invadió en la sala de Casa Pueblo mientras Culson corría y ganaba para clasificar en las olimpiadas, el resultado estará garantizado.
Nota de hoy sobre el referéndum del 19 de agosto: La enmienda a la Constitución que propone reducir la Legislatura NO propone la UNICAMERALIDAD. Tendrá como resultado principal la exclusión de partidos y candidat@s que vienen de nuestras comunidades y movimientos sociales porque reduce el número de legislador@s de minoría que podrían entrar bajo el estado de derecho actual. Esta enmienda entroniza el bipartidismo y deja al PPD y al PNP como dueños de nuestra Asamblea Legislativa para que sigan ignorando nuestras necesidades. ¿Quieres seguir sufriendo a gente como Evelyn Vázquez, el Chuchin, Farinacci y otros de su calaña? Espero que no. Vota NO.
3.8.12
Sentarse alrededor de la mesa
2.8.12
Romper el espejo
1.8.12
Reflexión y provocación
8.7.12
Próximo evento de Brujas y Rebeldes
Acompáñanos a conjurar la equidad y aprovechemos el espacio para conversar sobre todos esos temas que tanto nos apasionan: la equidad, la acción política... y la esperanza...
8.6.12
Dubi-dubi
2.6.12
Corazón valiente
12.5.12
Madres de la Patria
2.3.12
Cerezas amargas
12.12.11
Flying Pigs
Hay momentos en que amar al prójimo se hace difícil. Hay seres que no inspiran amor. Personas que nos hacen temer que los seres humanos sean incapaces de sobreponerse a sus prejuicios y odios tribales. De ese temor, muy fácilmente podríamos pasar al odio… Pero ¿qué futuro tendría la raza humana si todas y todos temiéramos y odiáramos?
El Código Penal aprobado por el Senado de Puerto Rico no es otra cosa que el fruto del odio, del miedo y del egoísmo de personas que son incapaces de comprender el verdadero significado del amor al prójimo. “Si no es como yo, si no lo entiendo, si me confunde… entonces le temo… y si le temo demasiado, entonces le odio”. De ahí los crímenes de odio, el discrimen, el estado permanente de terror en el que nos quieren mantener. ¿Quiénes se benefician de esto? Definitivamente no es el país.
El día en que una nación pueda crecer amparada en la desigualdad, volarán los cerdos y con ellos nuestra esperanza. Tristemente la esperanza se irá muy lejos y los cerdos se quedarán sobre nuestras cabezas dejando en su vuelo una estela de desperdicios que a la larga nos arroparán. Ya hay demasiado dolor y desesperanza en nuestra Isla. Ambos son una muestra de los desechos de los primeros cerdos que intentan volar a cuenta nuestra y que ya son visibles en los alrededores del Capitolio. La pregunta que me hago es… ¿dónde están cuando no practican sus vuelos? ¿Estarán legislando? ¿Estarán conspirando con los profetas del miedo y contando los votos que esperan acumular para quedarse en sus cómodas jaulas de mármol por cuatro años más?
Hay gente que prefiere ver cerdos volando gracias a la desigualdad antes que atreverse a soñar con una democracia viva y participativa. Al plateársele la posibilidad de proyectos de apoderamiento político que quebranten el bipartidismo que nos consume, casi parecen decir (en inglés por cierto): “That day, pigs will fly!”. Lo cierto es, que no necesitamos cerdos voladores para cambiar un país si cada cual asume desde el amor y el respeto su responsabilidad y se niega a aceptar que le impongan el terror como única realidad.
25.11.11
Día Internacional de No Más Violencia Contra las Mujeres
Honramos a las mujeres cuando honramos la equidad y su derecho a ser felices. Lo demás es pura hipocresía, un intento de entretener nuestros espíritus para que abandonemos el camino que desde hace siglos están caminando las mujeres que nos precedieron. Porque lo cierto es que a pesar de las guerras- cuerpo a cuerpo, políticas, religiosas y familiares- siempre alguna mujer ha dicho: “Soy invencible porque soy un eslabón que une el pasado de otras mujeres con el futuro de las que no han llegado”. Y así, amparada en esa certeza, resiste, sobrevive y camina.
Hoy les comparto un cuento que escribí hace tiempo y que acabo de releer… mirándolo desde mi realidad del día de hoy, sé que ya no significa lo mismo para mí y sé- también- que significará miles de cosas distintas para otras mujeres… Se los regalo como reflexión del día y como cierre de la jornada de este año.
Mira el cielo
-Mira el cielo, mira el cielo, mira el cielo- y señalaba sonriente.
-Mira el cielo- y me miraba con el pelo alborotado por el viento que arrastraba sus propias voces y ecos.
Un paso aquí, otro allí, en la infinita cúpula de esta colina que es a la vez la cobija del mundo subterráneo de las mágicas criaturas que nos acompañan en los espacios adivinados con los ojos entrecerrados por el sueño o la ensoñación…
-Choca los talones. ¡Cree en lo que te digo! Mira el cielo, mira el cielo- dejó de sonreír y me miró seria para ver si le obedecía. Las nubes se goteaban entre los rayos de sol y las hojas levantadas por el viento…
Choqué los talones aún sin creer. Su pequeña mano tomó la mía y comenzó a bailar…
-Mira el cielo. Mira el cielo Mamá.
Se alejaba el cielo, se alejaban las nubes y la cúpula infinita se abrió. Dos niñas en un mundo subterráneo y a la vez etéreo, infinito.
-Mamá, mira el cielo, alcánzalo…- y nos paseábamos en puntas balanceando los brazos entre las raíces húmedas de los árboles que abrazaban ese cielo que ella me pedía que mirara y que ahora se veía a través de un manto translúcido de tierra tibia, seres adormilados en sus huecos cuidadosamente excavados para contenerlos y un laberinto de raíces que atravesábamos como si fueran de agua.
Éramos sirenas en medio de una montaña y un cielo lejano en el que el azul profundo de la noche comenzaba a pintar un fondo en el cual las nubes se escurrían para dejar asomar estrellas.
Un cometa lejano susurraba su estela de luces.
La tierra se iluminaba desde su centro y la luz nos bañaba los pies en olas suaves que nos coloreaban las caras. Alegre, y con el pelo todavía alborotado, ella tenía su mirada clara mientras su pequeña nariz respingona se arrugaba en una sonrisa divertida. Yo, niña con ella, pugnando por ver más allá de las ilusiones y todavía preguntándome hasta dónde llegar.
-Mira el cielo, mira el cielo- y sus manitas me tocaron la cara para hacerme levantar la mirada.
-Mira el cielo.
Puntas y balanceo, puntas y balanceo, las manos ávidas de tocar las paredes de musgo y helechos fluorescentes, los pequeños jazmines de neblina, las furtivas mujercitas brillantes, pequeñas y cobrizas que se asomaban desde las hendiduras de las rocas.
-¿A dónde me llevas?- escuché mi propia voz preguntar.
- Mira el cielo, mira el cielo Mamá. Sigue caminando.
El cielo que corría asustado entre los árboles. Aún podía reconocerlos. El ausubo, el capá, el mangó, todos en sucesión rápida desde la ligereza de mis propios pasos, seguros por veredas subterráneas…
Miré el piso-presa de súbito miedo- el piso, que se movía tan vivo como el cielo y los árboles. Mis pasos lucían lentos pero el piso duplicaba mi velocidad. La tierra era un manto transparente en el suelo y al mirarla, podía adivinar las vetas de energía y de metales que corrían como ríos y se entrecruzaban con grandes rocas oscuras que por ratos parecían moverse.
-Mira el cielo- me recordó, esta vez, seria y apretándome la mano.
-Vamos hacia allá, pero primero debemos llegar al centro.
-¿Qué centro mi niña? El centro de la Tierra es de fuego- protesté. Nuevamente sonrió.
– ¿En qué crees mamita?
- Creo en ti mi vida- y mi mano pequeña se paseó por su cabeza mientras el suelo transparente nos abrazó cual un mar tibio y profundo. Sentí una caída lenta y densa que me hizo cerrar los ojos y desear respirar con todos los poros de mi piel. Alcé los brazos instintivamente sin soltar a mi niña y cuando miré al cielo, vi que permanecía allí, visible, atento a nuestro viaje, sabiéndose el destino.
Mis pies patalearon y atrajeron con sus vaivenes mis pensamientos. Supe que estaba bailando el viaje al centro, amorosamente agarrada de mi niña y dejándome guiar por ella, más anciana que yo y también infinita como la Tierra.
Otra mano desconocida salió del torbellino de piedrecillas que nos acompañaban y yo escondí mi mano libre huyendo de ella. Me moví hacia mi niña y la miré asustada. Ella no me miraba a mí. Miraba la mano y luego a la mujer que se asomó tras la cortina movediza de piedras y vetas metálicas. Reconocí una de las grandes rocas oscuras que divisé anteriormente. Una mujer roca, fuerte, recia, capaz de sostener la tierra del entorno y de mantener el balance que separa esta tierra secreta de la superficie.
- ¡Basta! No es tu momento. No puedes interrumpir este viaje- gritó mi pequeña compañera de viaje con la autoridad de una centinela que se sabe llamada a guardar algo que supera el balance aparente.
- ¿Qué tendré a cambio niña? ¿No ves el cielo cómo se mueve? ¿No ves cuánta fuerza tendré que usar tras su paso?- siseó la mujer roca.
La niña utilizó su mano libre y luego de pasarla por mi frente la posó en su corazón. Uno, dos, tres golpecitos y un chasquido de luz… Entregó a la mujer roca un diamante del tamaño de su corazón con un pequeño rubí palpitante en su centro. La mujer roca lo tomó y lo colocó en su propio pecho. Luego desapareció en el torbellino tal y como apareció.
- Mira el cielo, mira el cielo, míralo bien- su voz se abrió paso entre el zumbido de rocas, raíces y roedores adormilados en sus madrigueras.
Miles de latidos llenaron mi cabeza mientras nuestros pies se posaron en un balcón de piedra a la orilla de un mundo recubierto de neblina y pequeñas luces que flotaban como semillas llevadas por el viento.
- ¿Qué son esos latidos? Llenan mi cabeza.
- Mira el cielo mamita- y puso su mano en mi pecho, mientras yo posaba la mía en el de ella.
- Son todos tus latidos.
Un solo latido dominó mis sentidos.
- Mamita, ¿escuchas los latidos del planeta? Mira el cielo y escucha.
Un solo latido, mirando el cielo, todo se fue acompasando, un latido fuerte…Mi latido y el de mi niña eran uno solo y el planeta mismo, cielo, mar y tierra, era uno solo.El mundo que observaba desde mi balcón de piedra llamaba mi atención. Retiré mi mano del pecho de ella y la posé en la baranda cubierta de enredaderas florecidas con los sueños adormilados que nacieron de los infinitos latidos de otras vidas. Ella dejó caer su mano de mi pecho y de inmediato tomó mi otra mano. Ambas teníamos que ponernos de puntillas para poder ver sobre la baranda.
- No escucho los latidos de este mundo, y sin embargo, veo seres moviéndose en él. ¿Son reales o sólo imágenes?
- Claro que somos reales- contestó desde el aire una mujercita de pelo blanco y rostro aindiado que llegó hasta nosotras desde una casucha cercana.
- Y, ¿qué son? ¿Por qué no oigo latidos?
- Ven conmigo y te enseñaré.
- No hay emociones- dijo mi niña- Sin emociones no hay latidos, no hay amor. Todo es igual y ni siquiera lo hermoso causa alegría.
Por primera vez miré los ojos de la pequeña mujer y me di cuenta de que estaban vacíos. Me estremecí, y miré el cielo sin necesidad de que me lo pidiera. El cielo, lejano, con kilómetros de tierra y vida separándonos. Temí estar alejándome demasiado de él.
- No dejes de creer Mamita- y tomándome la mano con más fuerza, saltó sobre la baranda y me haló con ella.
El cielo se alejó y casi desapareció. Los latidos regresaron. Ahora estábamos a la orilla de un río subterráneo bajo una bóveda de tierra. Las pequeñas mujercitas de cobre que vi al principio del viaje reaparecieron, pero esta vez sin timidez.
- Mira el cielo. Mira el cielo.
Y las nubes corrieron plateadas entre las estrellas para hacerlas parpadear. La Luna coronaba la noche.
- Medianoche. Siento que he viajado siglos- dije.
- Y más- me dijo ella y se rió traviesamente.
Las mujercitas de cobre se acercaron. Se movían como las notas de una guitarra feliz y, aún sin música, yo sentía la melodía que se desprendía de ellas y que las hacía una, una sola danza…El río era oscuro y parecía profundo. Cada vez que una mujercita me pasaba por el lado, se agitaba mi espíritu y se debatían en mí el miedo y la fascinación por saber qué contenían, qué eran.
Mi niña se adentró en el río y su trajecito de flores flotó a su alrededor. Traté de halar su mano para sacarla de las aguas que me parecían oscuras. ¿Qué podría ocultarse bajo ellas? ¿Cómo saber que eran seguras? No se movió y por un momento, estuvimos mirándonos, una en el río y la otra en la orilla. Las pequeñas mujeres de cobre bailaron a nuestro alrededor y éramos nosotras mismas en pequeñas versiones, ahora alegres, luego furiosas, curiosas, confiadas y siempre, entre un vuelo y otro, mirando el cielo.
- ¿En qué crees mamita?
- En ti mi cielo- y la miré a los ojos.
Eran mis ojos.
- Ven al río mamita, ven- y haló suavemente.
Mi propio traje flotó en el agua y mis pies sintieron las plantitas resbalosas, las piedras suaves y las corrientes tibias del río que venía del cielo y volvía a él. Mi niña intentó soltar mi mano y yo la agarré más. La abracé y se hizo agua.
- Mira el cielo, mira el cielo- y me acosté sobre el río, flotando libre, acompañada de las mujercitas cobrizas y llorando a mi niña hermosa y amada.
- Mira el cielo- me susurró desde el río. Cerré los ojos por un momento y me di cuenta de que el cielo seguía ahí, visible a través de la tierra, los mundos y mis párpados.
Sonreí y me quedé dormida en el río y su abrazo. El latido del agua fue el mío propio.
Un rayo de sol se coló entre las ramas del árbol y me despertó. ¡Amaneció! Y ella dormía acurrucada en mi corazón, sonriente.
24.11.11
A 1 día del Día Internacional de No Más Violencia Contra las Mujeres: Privilegiada
Cada una de las entradas de este conteo regresivo al Día Internacional de No Más Violencia Contra las mujeres, es hecha el mismo día, en unos de esos minutos que logro robarle a la rutina para depositarlos en una reflexión. Son una mirada. Nada más. Desde esa mirada es posible, por lo tanto, que yo misma me vea, o vea mi entorno sorprendida por los sentimientos que vivo desde mi propia humanidad. Me puede conmover una mujer del carro de al lado que va con la mirada perdida por las preocupaciones. Puedo sentir miedo al tomar decisiones que afectan mi vida y la de las personas que amo. Puedo sentir coraje cuando veo que el mundo- mi mundo o el mundo de la vecina- no marcha como debiera: con justicia, con amor, con felicidad… Puedo sentir el inmenso amor de un abrazo y luego querer entretejerlo en las letras que escribo para hacer el momento eterno… Desde ese poder ser, poder sentir, poder pensar y luego poder escribir, reconozco el privilegio en el que he vivido… Mientras yo me preocupo por llegar a la computadora a escribir, otras mujeres se preocupan por qué comerán sus niñas y niños hoy, mientras yo me transporto en mi vehículo y observo a la mujer de al lado, otras mujeres caminan con las bolsas de compra para su familia y aguantan el dolor de la carga… y así, por cada cosa que yo PUEDO hacer, otras mujeres se ven OBLIGADAS a soportar menos, a ser tratadas como menos y a vivir- sí, a vivir- menos.
¿Cuántas otras personas reconocen su situación de privilegio? ¿Cuántas más se plantean la idea de que una vez nos reconocemos privilegiadas nace el deber de actuar para que ese privilegio desaparezca y el resto de la humanidad tenga el acceso que nosotras tenemos a la felicidad?
23.11.11
A 2 días del Día Internacional de No Más Violencia Contra las Mujeres: La Ruta de la Equidad...
"La creatividad gubernamental para mantener un estado permanente de violencia y discrimen hacia las mujeres es infinita. Desde el sexismo benévolo de campañas como Promesa de Hombre y El Verdadero Amor Espera, hasta proyectos de ley amparados en premisas misóginas, pasando por el despido masivo de empleadas públicas con la Ley 7 y el desmantelamiento encubierto de la Oficina de la Procuradora de las Mujeres, cada acción apuntala con la fuerza de un machismo naturalizado la idea de que las mujeres son inferiores, perversas y merecedoras de todo lo que les pasa".
22.11.11
A 3 días del Día Internacional de No Más Violencia Contra las Mujeres: Dos niñas tomadas de la mano
21.11.11
A 4 días del Día Internacional de No Más Violencia Contra las Mujeres: Una semana para reflexionar sobre los excesos
20.11.11
A 5 días del Día Internacional de No Más Violencia Contra las Mujeres: Silencio
Podemos escuchar el silencio. A veces, la propia conciencia lo necesita. Pues, ¿cómo encontrar una voz que nos haga sentido cuando el espacio está lleno de tantos profetas? Las mujeres estamos cansadas de profetas que nos degraden, nos amenacen y nos maldigan. Silencio. Un segundo de silencio para encontrar nuestras voces.
Es hora de tener miedo
Si todavía no sienten miedo con lo que estamos viendo en Puerto Rico y el planeta, están tarde. La violencia económica y política que ya est...
-
Si todavía no sienten miedo con lo que estamos viendo en Puerto Rico y el planeta, están tarde. La violencia económica y política que ya est...
-
No voy a llorar por Puerto Rico. Voy a luchar por él. Esa ha sido mi consigna personal desde hace muchos años y no voy a cambiarla por un re...
-
No se puede querer ser celebrity o influencer y defensora de derechos humanos a la misma vez. No se puede querer quedar bien con todo el mu...




