7.8.12

Sólo un suspiro...

Hoy sólo hago una entrada breve… El día ha sido largo e intenso.  Doy una mirada a todo lo que corremos las mujeres con hijos e hijas y me sorprendo de cómo logramos trabajar, ser mamás, ser amigas, hermanas, activistas, esposas y… humanas. 
Nota de hoy sobre el referéndum del 19 de agosto:  Hecho: El bipartidismo no es saludable para nuestro país.  Hecho: La enmienda constitucional para reducir la Legislatura, dejará en manos del PNP y el PPD la decisión acerca de quiénes y cómo entrarán como representantes de los partidos de minoría a puestos legislativos.  ¿Crees que ellos quieren compartir el poder?  El 19 de agosto vota NO-NO.

Orgullo y Prejuicio


Hoy corrió Javier Culson y en los 48.10 segundos que duró su carrera, todo el país estuvo en vilo, expectante y ansioso.  Las reacciones a su medalla de bronce fueron instantáneas.  Desde el orgullo y el agradecimiento por su esfuerzo y valentía, hasta las torpes expresiones de desilusión de algunas personas que no pueden celebrar la patria y prefieren ver derrotas donde hay victorias. 

Hoy se mezclaron el orgullo y el prejuicio.  Algo que vemos correr en carriles paralelos en nuestra cotidianidad y que nos recuerda- cuando lo vemos- que la desigualdad nos sigue privando de la felicidad colectiva.  Ni siquiera Culson queda fuera de esa otra carrera desbocada entre lo que es nuestra realidad y lo que debería ser.  Negro, criado por su madre, de clase trabajadora… en el Puerto Rico que nos ha tocado vivir, es prácticamente un milagro del amor y del sacrificio.  No podemos, sin embargo, caer en la tentación de decir que cualquier niño o niña de nuestro país puede imitarle si lo desea, si lo trabaja y si se sacrifica.  Culson es nuestro milagro de hoy, y los milagros (por más que nos gusten) no ocurren todos los días.

Por cada Culson, miles y miles de niños y niñas de nuestro país van derecho a la pobreza, la violencia y hasta la muerte en una carrera de obstáculos diseñada para que no puedan sobrepasarlos: educación pública pobre, falta de vivienda, servicios de salud ineficientes, pocos recursos recreacionales y culturales, espacios llenos de violencia, segregación social, racismo, clasismo, homofobia y machismo.  Nuestra pobreza no es culpa de las personas pobres.  Nuestra pobreza es culpa de la ceguera, de las gríngolas con las que elegimos correr en nuestros propios carriles sin importarnos lo que pase en los demás.  Nuestra pobreza es culpa de una pista de carreras diseñada con carriles desiguales y separados por el prejuicio.


Culson se merece nuestro amor y nuestro orgullo.  Lo que no se merece es el prejuicio de quienes quieren convertirle en una excusa más para seguir culpabilizando a nuestros hermanos y hermanas puertorriqueñas de su propia pobreza.  Deshonran su victoria con eso.  Le quitan dignidad al resto del país.   

Culson saltó los obstáculos que nuestro país le puso en el medio y ganó por él y por todos y todas nosotras.  En su honor, y para gloria de nuestra patria, ahora deberíamos proponernos eliminar los obstáculos que invaden los carriles del resto de niños, niñas y jóvenes de Puerto Rico.

6.8.12

Orgullo y Prejuicio

Hoy corrió Javier Culson y en los 48.10 segundos que duró su carrera, todo el país estuvo en vilo, expectante y ansioso.  Las reacciones a su medalla de bronce fueron instantáneas.  Desde el orgullo y el agradecimiento por su esfuerzo y valentía, hasta las torpes expresiones de desilusión de algunas personas que no pueden celebrar la patria y prefieren ver derrotas donde hay victorias.
Hoy se mezclaron el orgullo y el prejuicio.  Algo que vemos correr en carriles paralelos en nuestra cotidianidad y que nos recuerda- cuando lo vemos- que la desigualdad nos sigue privando de la felicidad colectiva.  Ni siquiera Culson queda fuera de esa otra carrera desbocada entre lo que es nuestra realidad y lo que debería ser.  Negro, criado por su madre, de clase trabajadora… en el Puerto Rico que nos ha tocado vivir, es prácticamente un milagro del amor y del sacrificio.  No podemos, sin embargo, caer en la tentación de decir que cualquier niño o niña de nuestro país puede imitarle si lo desea, si lo trabaja y si se sacrifica.  Culson es nuestro milagro de hoy, y los milagros (por más que nos gusten) no ocurren todos los días.
Por cada Culson, miles y miles de niños y niñas de nuestro país van derecho a la pobreza, la violencia y hasta la muerte en una carrera de obstáculos diseñada para que no puedan sobrepasarlos: educación pública pobre, falta de vivienda, servicios de salud ineficientes, pocos recursos recreacionales y culturales, espacios llenos de violencia, segregación social, racismo, clasismo, homofobia y machismo.  Nuestra pobreza no es culpa de las personas pobres.  Nuestra pobreza es culpa de la ceguera, de las gríngolas con las que elegimos correr en nuestros propios carriles sin importarnos lo que pase en los demás.  Nuestra pobreza es culpa de una pista de carreras diseñada con carriles desiguales y separados por el prejuicio.

Culson se merece nuestro amor y nuestro orgullo.  Lo que no se merece es el prejuicio de quienes quieren convertirle en una excusa más para seguir culpabilizando a nuestros hermanos y hermanas puertorriqueñas de su propia pobreza.  Deshonran su victoria con eso.  Le quitan dignidad al resto del país.   
Culson saltó los obstáculos que nuestro país le puso en el medio y ganó por él y por todos y todas nosotras.  En su honor, y para gloria de nuestra patria, ahora deberíamos proponernos eliminar los obstáculos que invaden los carriles del resto de niños, niñas y jóvenes de Puerto Rico.

Nota de hoy sobre el referéndum del 19 de agosto:  Limitar la fianza y votar sí en el referéndum es aplaudir y aprobar el discrimen por raza y clase social que ha enviado a miles de jóvenes negros de nuestro país a una carrera de obstáculos insalvables: pobreza, violencia, muerte.  Culson superó sus obstáculos, pero queremos que todos los demás también lo hagan.  En vez de limitar la fianza, nuestro país debería estar hablando de ampliar la equidad y las oportunidades de desarrollo sano para su juventud.  El 19 de agosto, vota NO-NO.

5.8.12

¿Ya elegiste de qué lado estás?

Hoy, al abrir el periódico, mucha gente se encontró con dos notas periodísticas sobre los trabajos de este fin de semana en Agenda Ciudadana.  Algunas reaccionaron contentas, otras esperanzadas... Y otras con coraje, con desprecio y pesimismo.  Estas últimas reacciones son comprensibles.  Hemos recibido muchos golpes en los pasados años: aumento en la tasa de desempleo, personas perdiendo sus trabajos y hogares, aumento en la violencia, restricción de nuestros derechos políticos, corrupción gubernamental, impunidad para criminales de cuello blanco y de clase alta, trato discriminatorio hacia personas de bajos recursos, gays o negras, mujeres asesinadas, destrucción ambiental, un gobierno enajenado del pueblo, sectores adinerados cada vez más ricos mientras los demás nos hacemos más pobres.  

Se necesita mucha fuerza de voluntad para no caer en el pesimismo y tal vez también haga falta algo de suerte... Tener la suerte de presenciar  esos momentos mágicos que nos alimentan el alma: una joven madre que termina sus estudios y obtiene trabajo luego de vivir por años en medio de la violencia de género, una sobreviviente de agresión sexual en la infancia que es capaz de superarse y de encontrar un estado de amor que la lleva a servir a otras personas, un joven que decide trabajar y estudiar porque aún sueña, una persona vieja que tiene las energías necesarias para dar tiempo de calidad a las niñas y niños de su barrio, gente que se une a juntas y a grupos de trabajo que invierten noches y fines de semana en una segunda jornada de trabajo para garantizar los derechos humanos de personas que no conocen y que nunca conocerán.

Yo atesoro estos momentos mágicos.  Reconozco el poder multiplicador que tienen.  No sólo multiplican el bienestar para quienes viven en el entorno, sino que inspiran a quienes los presencian.  Quisiera tener la capacidad de transmitir a quienes leen mis columnas la energía que se genera con las mujeres que reciben nuestros servicios en Matria.  La energía de los sueños recuperados, del autoreconocimiento, del apoderamiento, del deseo de trascender y ser solidarias, de las victorias personales y de sus familias.  Creo que quienes presencian eso no pueden ser pesimistas.  Tendrían que abrazar la esperanza como nosotras.

Pero abrazar la esperanza implica asumir responsabilidad.  Los momentos mágicos como estos no ocurren por casualidad.  Ocurren porque alguien trabajó, alguien amó, alguien eligió el lado de la solidaridad y de la fe en nuestra Isla.  Esta fe no es ciega.  Reconoce los retos del trabajo que asume y también los claroscuros éticos e ideológicos de las aliadas y aliados que se nos unen.  Sin embargo, estar alertas y ser realistas, no nos impide trabajar.

Asumir una oposición activa ante las acciones que otras y otros inician para alcanzar la equidad en la Isla, es posicionarse del lado de la opresión.  Quienes se benefician de nuestras divisiones y del pesimismo del pueblo, son los mismos que se hacen cada día más ricos, los que viven en su mundo y se creen dueños del nuestro, quienes se sienten superiores y se atreven a ser abiertamente racistas, clasistas, machistas y homófobos.  Nuestro pesimismo les hace fuertes.  Nuestra esperanza les aterroriza.

Así que, cuando se encuentren con alguien pesimista pregúntenle: ¿De qué lado estás?  Yo estoy del lado de quienes aún viven en desigualdad.  Estoy del lado de la equidad y de la felicidad.

Nota de hoy sobre el referéndum del 19 de agosto:  El nuevo Código Penal que amenaza nuestros derechos civiles contó con votos del PNP y del PPD para su aprobación.  Ya es ley.  Pero eso tiene remedio.  Y un buen remedio es lograr una legislatura que se comprometa a revocarlo.  ¿Creen que con una legislatura bipartita se logrará?  No, porque son tod@s iguales.  Para lograr cambios importantes en nuestra estructura de gobierno, debemos quebrar el bipartidismo y poner en el Capitolio gente que nos represente con honestidad y compromiso.  Esa gente está ahora en los cuatro partidos de minoría y el PNP lo sabe.  La enmienda para reducir la legislatura no busca ahorrar dinero, no busca la unicameralidad.  Lo que busca es dejar fuera del Capitolio a nuestro pueblo y a las candidatas y candidatos que tienen la capacidad de darnos un nuevo país.  El 19 de agosto vota NO y NO.



4.8.12

Tocar tierra, mirar alrededor

Hoy fue un sábado intenso.  La Agenda Ciudadana tuvo su segundo día de trabajo para elaborar un plan de desarrollo económico sustentable y Javier Culson corrió en Londres.
Ayer nuestros trabajos de la Agenda fueron marcados por tres presentaciones que ayudaron a las personas participantes a llegar a un lenguaje y unos conceptos comunes en torno al estado económico de la Isla, la definición de desarrollo sustentable y los elementos que necesitamos incorporar en nuestro plan si queremos ir en esa dirección: economía, equidad, ecología y habitabilidad.

Hoy fue el día de tocar tierra, de ver modelos de trabajo que incorporan estos principios en su gestión cotidiana.  Se presentaron dos modelos: Casa Pueblo y Proyecto Matria.  Compartimos aprendizajes y a la vez recogimos aprendizajes de personas que admiramos y queremos.  Sin embargo, uno de los logros que considero más importantes del trabajo de hoy fue lograr acuerdos que incorporan la equidad y el disfrute de los derechos humanos como un resultado importante y deseable de cualquier iniciativa nacional de desarrollo económico que elaboremos como país.  Reconocimos que el desarrollo ecómico y la generación de riquezas no son un fin en sí mismas sino parte del camino que debemos reconocer para vencer la desigualdad que nos enferma como país.

Como seres humanos, aspiramos a la libertad y a la felicidad.  Como sociedad, debemos aspirar a crear las condiciones necesarias para que cada persona tenga la oportunidad de elegir su camino.  Una economía sustentable reconoce esto y además propicia la mirada al prójimo, el reconocimiento del otro o la otra y el respeto a su esencia.  Si del trabajo de hoy sale un plan que nos regale ese país, esa equidad y la paz que se deriva de ella, habremos hecho el mejor regalo del universo a nuestros hijos e hijas.

Si para encaminar ese plan logramos laT unidad de propósito y la energía positiva que nos invadió en la sala de Casa Pueblo mientras Culson corría y ganaba para clasificar en las olimpiadas, el resultado estará garantizado.

Nota de hoy sobre el referéndum del 19 de agosto: La enmienda a la Constitución que propone reducir la Legislatura NO propone la UNICAMERALIDAD.  Tendrá como resultado principal la exclusión de partidos y candidat@s que vienen de nuestras comunidades y movimientos sociales porque reduce el número de legislador@s de minoría que podrían entrar bajo el estado de derecho actual.  Esta enmienda entroniza el bipartidismo y deja al PPD y al PNP como dueños de nuestra Asamblea Legislativa para que sigan ignorando nuestras necesidades.  ¿Quieres seguir sufriendo a gente como Evelyn Vázquez, el Chuchin, Farinacci y otros de su calaña? Espero que no.  Vota NO.

3.8.12

Sentarse alrededor de la mesa

Es viernes, día de mirar el saldo de la semana y prepararse para lo que venga la próxima.  Este viernes, sin embargo, no es día para cerrar mi semana pues aún me queda un día adicional de trabajo como participante del Diálogo Camino al Plan Nacional para la Economía Sustentable que está proponiendo y coordinando la fundación Agenda Ciudadana.  

Hoy he asumido el reto de dialogar con personas que piensan diferente a mí, que son diferentes a mí y que tal vez tengan expectativas muy distintas a las mías en cuanto a los resultados de este trabajo.  Les mentiría si les dijera que es fácil dialogar en medio de la diversidad.  No lo es.  Cuestionamos, dudamos, juzgamos y hasta se nos puede ocurrir dejar el diálogo.  Esta mañana, don Alexis Massol nos dió una de las claves para mantenernos en nuestras sillas y alrededor de la mesa de trabajo: ser humildes.  ¡Uf!  ¡Qué dificil vencer la voz interior que nos dice que no vale la pena escuchar o reevaluar lo que pensamos!  ¡Qué difícil mirar más allá de nuestra realidad!  Lo importante en medio de esta tormenta de ideas es aceptar con humildad que es imposible homogeneizar nuestro país y que con la diversidad lo único que podemos hacer es amar y respetar.

En la mañana, tres expertos nos regalaron información, visiones y estrategias para elaborar nuestro plan.  Palabras claves como sustentabilidad, equidad y solidaridad surgieron desde sus presentaciones y como resultado de investigaciones y del estudio de modelos con resultados comprobados.

Ahora espero a que se reinicien los trabajos de la tarde y que el diálogo continúe para llegar a los acuerdos finales en diez áreas de desarrollo económico que deben ser parte de un plan nacional.  No me paré de mi mesa, nadie se paró de su mesa y eso es una buena señal.  Al menos diez declaraciones serán el fruto del día y la base de otros acuerdos de acción.

Ojalá este esfuerzo nos traiga a nuestras manos de una vez, a nuestro país. Mañana seguiremos...

Nota de hoy sobre el referéndum del 19 de agosto:  ¿Han visto cómo la campaña a favor del Sí para limitar la fianza ya está dando por culpables a personas imputadas de delito? Votar sí es renunciar al derecho de cada un@ de nosotr@s a que se nos presuma inocente en un proceso criminal. ¿Crees que nunca te pasará?  Piénsalo.  VOTA NO.

2.8.12

Romper el espejo

Nací y crecí en Aibonito.  Estudié en escuelas públicas y en ellas estuve rodeada de una hermosa diversidad de personas.  Todavía recuerdo mi escuelita elemental en un barrio del pueblo.  Trepada en pisos de madera y socos, también tenía un comedor escolar en madera cuyas ventanas abrían de par en par y a través de las cuales las señoras del comedor nos vendían limbers de frambuesa en forma de cubos de hielo en un papel de estraza.  No había baños regulares, así que sé perfectamente lo que es una letrina… y también sé lo que es jugar bajo la escuela, correr en la lluvia, cortar flores, molestar a los gansos que vivían en el patio de al lado, pelarme las rodillas y sobre todo reír.  Fui muy, muy feliz.  Sin embargo, miro hacia atrás con un poco de tristeza cuando, desde mi mirada de adulta, descubro la pobreza de algunos de mis compañeros y compañeras de juegos.  Algunos fueron a parar a cárceles, otras han sufrido la violencia de género, otras triunfaron a pesar de todo… Todas y todos seguramente hicieron lo mejor que pudieron desde su realidad y desde la realidad que otras personas les presentaron.

Ahora acaba de comenzar un nuevo año escolar y los hijos e hijas de mis compañeros de escuela tal vez estén a punto de regresar a sus escuelas.  Tal vez, hasta haya nietas y nietos de nuestra generación.  Personitas que han heredado la pobreza o riqueza de sus madres y padres y también sus desigualdades, su negritud, sus rasgos particulares, su estado de desempleo o de desposeimiento… también su terrible vulnerabilidad y su invisibilidad social.  Yo les veo y me gustaría que ellos y ellas se miraran y reconocieran sus vulnerabilidades pero también su poder. 

Creo que si cada persona de nuestra Isla se mirara de verdad y superara los espejos sociales que les distorsionan como seres humanos, probablemente nuestra democracia y nuestro país serían muy distintos.  También creo que nos llegó la hora de mirar más allá del cerco de espejos que nos hemos hecho con Facebook, clubes sociales, urbanizaciones cerradas, colegios privados, iglesias cerradas, afanes de lucro, cervezas y pachanga, inciensos y rituales, libros de autoayuda y autocompasión.  Cada vez que una persona desprecia a otra por pobre o por diferente, se desprecia a sí misma.  Cada vez que culpabilizamos a “los otros” del crimen, de la violencia y de su propia pobreza, nos señalamos a nosotras como las verdaderas culpables de lo que pasa.  Culpables por omisión.  Culpables por ignorancia.  Culpables por desamor.

Los espejos que nos aíslan del prójimo también nos roban la posibilidad de fortalecer la equidad que nace del reconocimiento y del respeto a la diversidad.  Es hora de romper los espejos y echar a caminar hacia las y los demás.

Nota de hoy sobre el referéndum del 19 de agosto:  Limitar el derecho a la fianza pensando que eso nos protege de los otros es aceptar que somos incapaces de pensar por nosotras mismas.  Con la propuesta de limitar la fianza y la campaña de odio que le apoya, se está jugando con el dolor de quienes son víctimas de la desigualdad más que de la mano de quien tronchó la vida de sus seres queridos.  El derecho a la fianza es parte de otro derecho mayor, el de la presunción de inocencia.

1.8.12

Reflexión y provocación


Hoy comienza agosto.  Y con agosto, inicio otro ciclo de entradas diarias al blog tal y como suelo hacer cada mes de noviembre en conmemoración del Día Internacional de No Más Violencia Hacia las Mujeres.  Sólo que esta vez, las entradas diarias son parte de un compromiso personal con la democracia y la participación ciudadana. 
Estoy convencida de que las acciones políticas siempre nacen de una reflexión individual o colectiva.  Conozco a muchas personas que reflexionan a diario, que no necesitan ser provocadas para pensar o para plantearse ser parte de acciones políticas, ciudadanas o comunitarias.  A muchas de estas mujeres y hombres me los encuentro en el trabajo diario, en las redes y hasta en mi vida personal.  Les leo, les escribo, les hablo, les escucho, les amo desde el amor que se sonríe cuando se siente alimentado desde las acciones solidarias.  Sin embargo, también conozco a personas que no se sienten convocadas a la reflexión o a la acción.  Personas a las que la vida no les ha dado la oportunidad de despertar a la solidaridad y cuya bondad interna está a la espera de que despierten.  A esas mujeres y hombres, que también me rodean, también les amo y les amo desde la esperanza porque sé que tienen la posibilidad de despertar, reflexionar y actuar para el bien común.
Con estas entradas diarias, entonces, pretendo reflexionar desde lo cotidiano y desde lo personal pero también desde lo solidario y lo político.  También pretendo provocar.  Claro que sí… y como esto es una reflexión y una provocación, les invito a estar pendientes del blog y a responderme, retarme y ayudarme a crecer.  Estamos de camino a dos eventos electorales que pueden cambiar nuestro país y, al menos yo, no quiero caminar sola hasta ellos.  ¡Abrazos!

8.7.12

Próximo evento de Brujas y Rebeldes


Acompáñanos a conjurar la equidad y aprovechemos el espacio para conversar sobre todos esos temas que tanto nos apasionan: la equidad, la acción política... y la esperanza...

8.6.12

Dubi-dubi

Me pregunto si Lucé Vela se ha hecho un dubi-dubi alguna vez en su vida.  No sé, tal vez por ser de la generación de las cuarentonas, se hizo uno en la adolescencia.  Un dubi resulta más barato que un blower y ciertamente ha sido el resuelve de miles de mujeres que quieren verse regias al llegar al trabajo o alguna actividad social.  Los dubi-dubis, sin embargo, han sido el objeto de varias guerras clasistas en las redes sociales.  Tal vez por eso Lucé no los usa.  Los dubi-dubi son principalmente un recurso de la clase trabajadora y de las clases de más bajos ingresos.
¿Cómo va la primera dama del país a andar en dubi-dubi por la Fortaleza?  ¡Levantarse en la mañana y sentarse a desayunar con un dubi-dubi mientras asesores, guardaespaldas y alcahuetes se miran entre sí consternados por esa imagen tan… tan… humana.

Porque de eso se trata el gasto de miles de dólares en el arreglo personal de Luz Eufemia Vela Gutiérrez: de posicionarla en un nivel superior al del resto de las mujeres de la Isla, de establecer una distancia simbólica entre el poder y la sumisión, de crear una ama benévola que se proyecta y se construye a sí misma como la esposa perfecta y la figura que apoya el ejercicio del poder sin contradecirlo o cuestionarlo.  Siempre sonriente, siempre perfecta, siempre sumisa y siempre adecuadamente colocada tras la figura de su esposo.

¿Usar dubi-dubi es demasiado sacrificio para el nivel de vida al que está acostumbrada la primera dama?  Parece que sí.  Sin embargo, el sacrificio que se le exige al resto del país no guarda proporción.  Un cálculo rápido del gasto en imagen de la primera dama nos muestra que con lo que ella gasta- cerca de $2,300 mensuales-  muy bien podríamos pagar el salario de una trabajadora social, la renta del local de una organización sin fines de lucro o una intercesora legal que pueda evitar tragedias como la de ocurrida en el tribunal de San Juan.  Sin embargo, cuando esos gastos aparecen en los presupuestos de las organizaciones que reciben fondos del gobierno, se les escatiman y se les niegan.  Gastar $600 en energía eléctrica o $2,000 en un salario siempre parece un gasto excesivo para el personal de las agencias a cargo de evaluar nuestras propuestas.  Nos piden que paguemos menos o- de otro modo- que optemos por identificar “otras fuentes de fondos” con los cuales pagar lo que ellas se niegan a pagar.  ¿Por qué? ¿Qué vale más para Lucé y compañía?  ¿Un peinado o una puerta de esperanza para quienes reciben servicios en las organizaciones?  Y bueno, del dubi-dubi Lucé no se escapó.  Algún alma justiciera ya la publicó en Facebook gracias a photoshop.

2.6.12

Corazón valiente

Si hacemos una búsqueda en internet sobre suicidios de adolescentes homosexuales encontraremos historias muy tristes. Historias de violencia, de abandono, desamor, acoso y discrimen… tal y como los casos que se han reportado en nuestro país en el último año.   

En Puerto Rico, miles de jóvenes viven la pesadilla de la homofobia.  La viven en sus escuelas, en sus iglesias y en sus hogares.  Algunos viven en las calles y carecen de servicios de salud porque los adultos que debían amarles y protegerles los echaron del hogar y los desterraron de la infancia prematuramente.  Son jóvenes que están expuestos a agresiones sexuales, al VIH, a la prostitución y a la muerte.  Tampoco podrán estudiar y desarrollarse profesionalmente porque están concentrados en sobrevivir.  Todo eso lo viven, porque en nuestra Isla la homofobia se ha entronizado en el discurso oficial del estado, de iglesias y de medios de entretenimiento que nos encuentran particularmente atractivos a la hora de escoger un tema para la burla y la sátira.
Estos jóvenes de la comunidad lésbica-homosexual-bisexual-transgénero y transexual (LHBTT) necesitan y merecen un país en el cual puedan vivir plenamente.  Necesitan que las personas adultas de esta misma comunidad se hagan visibles en el país y le den esperanza.  También necesitan saber que la homofobia puede contrarrestarse y que existe gente solidaria capaz de respetarles.  Por eso hoy, en Puerto Rico, la gente de corazón valiente es más necesaria que nunca.  Gente que no tema hacer lo correcto cuando de amar al prójimo se trata.  Gente que no tolere acciones y palabras que impliquen degradar y hacer daño a otro ser humano.
En estos días en especial, necesitamos corazones valientes que apoyen con su presencia la marcha Orgullo Arcoiris que se celebrará el domingo, 3 de junio en San Juan.  Gente que independientemente de su propia orientación sexual, entienda que al afirmar la identidad y los derechos humanos de las personas que pertenecen a la comunidad LHBTT salvan vidas y crean espacios libres de dolor y soledad.  Corazones valientes que envíen un mensaje claro y contundente de amor y respeto al resto de país.  Yo marcharé, ¿y tú?

12.5.12

Madres de la Patria

Cuando se habla de patria y de próceres, pocas veces oímos hablar de las madres de la patria a pesar de que llueven los padres.  Claro, de las madres escuchamos esta semana.  Pero no de las madres como seres políticos, sino de las madres como esas mujeres anónimas, reinas del ámbito doméstico, que lo dan todo, lo sacrifican todo y lo renuncian todo por el bienestar de sus retoños.  Las tarjetas de felicitación llueven en tiendas y en redes sociales con mensajes escalofriantes que podríamos resumir en: “Mami, te amo porque te sacrificas por mí”.  Con esta concepción generalizada de la mujer-madre, no es de extrañar que a nivel social y político se nos siga exigiendo sacrificio y renuncia.  Nos esmeramos por coordinar marchas, kioskos de recaudación, promover alianzas, decorar mesas de prensa, redactar comunicados, tomar minutas y hasta cuadrar chequeras.  Sin embargo, tanto esmero sólo nos sirve para que alguien nos dé las gracias y, tal y como se hace con las madres, se nos reconozca nuestra sacrificada labor.  Cuando luego de recibir las gracias les recordamos que tenemos en agenda algunos puntos importantes para discutir, se nos pide “que seamos pacientes, que luego, que más tarde, que cuando salgamos de los problemas que realmente nos afectan como país, ENTONCES, podremos hablar de los reclamos las mujeres”. En este punto, y a seis meses de las elecciones, las mujeres tenemos que preguntarnos hasta qué punto estamos dispuestas seguir cediendo nuestros derechos y aspiraciones.  ¿Hasta qué punto estamos dispuestas a permitir que las maquinarias de los partidos políticos decidan por nosotras y nos utilicen sin darnos nada a cambio?  Ya sea como candidatas o como votantes, ya es hora de que pensemos en nosotras como seres humanas plenas con derecho a protagonizar nuestras propias vidas y la historia.  Ya es hora de que salgamos de las sombras de la abnegación y que reclamemos para nuestra palabra y nuestros sueños el lugar de prioridad que se merecen en los partidos políticos y en todas las estructuras desde las cuales se construye el país. Las mujeres, aún las que no tienen hijos o hijas, paren nuestra patria a diario desde su trabajo, su inteligencia y su pasión por vivir. Pero ya no estamos para renuncias y abnegaciones. La maternidad de esto que llamamos patria, se construye desde el apoderamiento y el ejercicio de la libertad humana a la que tenemos derecho.

2.3.12

Cerezas amargas

Publicada en El Nuevo Día2 de marzo de 2012

El caso de Héctor Ferrer es la cereza que corona el pastel amargo del machismo institucional.  Un machismo que se ha caracterizado por la utilización de los asuntos relacionados con las mujeres para manipular la opinión pública independientemente del efecto negativo que esa manipulación pueda tener en la vida y seguridad de todas nosotras.  Un pastel que, además, resulta ofensivamente kitsch gracias a los comentarios desacertados y cargados de incongruencias de algunos jefes de agencias.
El tema de la violencia hacia las mujeres hoy protagoniza la campaña electoral.  Lo lamentable, es que lo hace por razones equivocadas.  Ni un lado ni el otro se ha preguntado públicamente lo primero que nos preguntaríamos cuando queremos el bienestar de una mujer en una situación de violencia doméstica: ¿Qué necesita esta mujer para estar segura?  En ambos bandos las preguntas que han servido de guía para sus acciones han sido: ¿Cómo hago para quedar bien públicamente? ¿Cómo aprovecho para aplastar a mi contrincante?
Esto nos obliga a distinguir el tema de la violencia de género del tema del oportunismo político. 
No es un secreto que desde el año 2009 el movimiento de mujeres ha señalado al gobierno y al liderato del PNP como los principales agresores de las mujeres en este país.  Dejaron sin efecto programas exitosos como la carta circular de perspectiva de género, han linchado candidatas a la Procuraduría de las Mujeres, han hecho alianzas con pastores misóginos, han llenado el Tribunal Supremo de jueces incapaces de separar el Estado de la religión y han sido agresivos al referirse a las mujeres.  El PPD ha sido cómplice de estas acciones al no actuar con claridad en controversias relativas a la equidad de géneros y al coquetear con grupos religiosos y conservadores tal y como lo ha hecho el PNP.  ¿Vidas a cambio de votos?  Esa parece ser la consigna de ambos partidos. 
Sólo podremos creer en el compromiso con las mujeres, cuando ambos partidos nos demuestren con acciones consistentes que nosotras importamos más que su afán de poder.  Les creeremos cuando asuman con valentía, y no con conferencias de prensa, la tarea gigante y digna de traer equidad y justicia para cada mujer y niña de nuestro país.  Las mujeres no olvidamos.

12.12.11

Flying Pigs

Publicada el 12 de diciembre en El Nuevo Día

Hay momentos en que amar al prójimo se hace difícil. Hay seres que no inspiran amor. Personas que nos hacen temer que los seres humanos sean incapaces de sobreponerse a sus prejuicios y odios tribales. De ese temor, muy fácilmente podríamos pasar al odio… Pero ¿qué futuro tendría la raza humana si todas y todos temiéramos y odiáramos?
El Código Penal aprobado por el Senado de Puerto Rico no es otra cosa que el fruto del odio, del miedo y del egoísmo de personas que son incapaces de comprender el verdadero significado del amor al prójimo. “Si no es como yo, si no lo entiendo, si me confunde… entonces le temo… y si le temo demasiado, entonces le odio”. De ahí los crímenes de odio, el discrimen, el estado permanente de terror en el que nos quieren mantener. ¿Quiénes se benefician de esto? Definitivamente no es el país.
El día en que una nación pueda crecer amparada en la desigualdad, volarán los cerdos y con ellos nuestra esperanza. Tristemente la esperanza se irá muy lejos y los cerdos se quedarán sobre nuestras cabezas dejando en su vuelo una estela de desperdicios que a la larga nos arroparán. Ya hay demasiado dolor y desesperanza en nuestra Isla. Ambos son una muestra de los desechos de los primeros cerdos que intentan volar a cuenta nuestra y que ya son visibles en los alrededores del Capitolio. La pregunta que me hago es… ¿dónde están cuando no practican sus vuelos? ¿Estarán legislando? ¿Estarán conspirando con los profetas del miedo y contando los votos que esperan acumular para quedarse en sus cómodas jaulas de mármol por cuatro años más?

Hay gente que prefiere ver cerdos volando gracias a la desigualdad antes que atreverse a soñar con una democracia viva y participativa. Al plateársele la posibilidad de proyectos de apoderamiento político que quebranten el bipartidismo que nos consume, casi parecen decir (en inglés por cierto): “That day, pigs will fly!”. Lo cierto es, que no necesitamos cerdos voladores para cambiar un país si cada cual asume desde el amor y el respeto su responsabilidad y se niega a aceptar que le impongan el terror como única realidad.

25.11.11

Día Internacional de No Más Violencia Contra las Mujeres


Honramos a las mujeres cuando honramos la equidad y su derecho a ser felices. Lo demás es pura hipocresía, un intento de entretener nuestros espíritus para que abandonemos el camino que desde hace siglos están caminando las mujeres que nos precedieron. Porque lo cierto es que a pesar de las guerras- cuerpo a cuerpo, políticas, religiosas y familiares- siempre alguna mujer ha dicho: “Soy invencible porque soy un eslabón que une el pasado de otras mujeres con el futuro de las que no han llegado”. Y así, amparada en esa certeza, resiste, sobrevive y camina.

Hoy les comparto un cuento que escribí hace tiempo y que acabo de releer… mirándolo desde mi realidad del día de hoy, sé que ya no significa lo mismo para mí y sé- también- que significará miles de cosas distintas para otras mujeres… Se los regalo como reflexión del día y como cierre de la jornada de este año.

Mira el cielo

-Mira el cielo, mira el cielo, mira el cielo- y señalaba sonriente.

-Mira el cielo- y me miraba con el pelo alborotado por el viento que arrastraba sus propias voces y ecos.

Un paso aquí, otro allí, en la infinita cúpula de esta colina que es a la vez la cobija del mundo subterráneo de las mágicas criaturas que nos acompañan en los espacios adivinados con los ojos entrecerrados por el sueño o la ensoñación…

-Choca los talones. ¡Cree en lo que te digo! Mira el cielo, mira el cielo- dejó de sonreír y me miró seria para ver si le obedecía. Las nubes se goteaban entre los rayos de sol y las hojas levantadas por el viento…

Choqué los talones aún sin creer. Su pequeña mano tomó la mía y comenzó a bailar…

-Mira el cielo. Mira el cielo Mamá.

Se alejaba el cielo, se alejaban las nubes y la cúpula infinita se abrió. Dos niñas en un mundo subterráneo y a la vez etéreo, infinito.

-Mamá, mira el cielo, alcánzalo…- y nos paseábamos en puntas balanceando los brazos entre las raíces húmedas de los árboles que abrazaban ese cielo que ella me pedía que mirara y que ahora se veía a través de un manto translúcido de tierra tibia, seres adormilados en sus huecos cuidadosamente excavados para contenerlos y un laberinto de raíces que atravesábamos como si fueran de agua.

Éramos sirenas en medio de una montaña y un cielo lejano en el que el azul profundo de la noche comenzaba a pintar un fondo en el cual las nubes se escurrían para dejar asomar estrellas.

Un cometa lejano susurraba su estela de luces.

La tierra se iluminaba desde su centro y la luz nos bañaba los pies en olas suaves que nos coloreaban las caras. Alegre, y con el pelo todavía alborotado, ella tenía su mirada clara mientras su pequeña nariz respingona se arrugaba en una sonrisa divertida. Yo, niña con ella, pugnando por ver más allá de las ilusiones y todavía preguntándome hasta dónde llegar.

-Mira el cielo, mira el cielo- y sus manitas me tocaron la cara para hacerme levantar la mirada.

-Mira el cielo.

Puntas y balanceo, puntas y balanceo, las manos ávidas de tocar las paredes de musgo y helechos fluorescentes, los pequeños jazmines de neblina, las furtivas mujercitas brillantes, pequeñas y cobrizas que se asomaban desde las hendiduras de las rocas.

-¿A dónde me llevas?- escuché mi propia voz preguntar.

- Mira el cielo, mira el cielo Mamá. Sigue caminando.

El cielo que corría asustado entre los árboles. Aún podía reconocerlos. El ausubo, el capá, el mangó, todos en sucesión rápida desde la ligereza de mis propios pasos, seguros por veredas subterráneas…

Miré el piso-presa de súbito miedo- el piso, que se movía tan vivo como el cielo y los árboles. Mis pasos lucían lentos pero el piso duplicaba mi velocidad. La tierra era un manto transparente en el suelo y al mirarla, podía adivinar las vetas de energía y de metales que corrían como ríos y se entrecruzaban con grandes rocas oscuras que por ratos parecían moverse.

-Mira el cielo- me recordó, esta vez, seria y apretándome la mano.

-Vamos hacia allá, pero primero debemos llegar al centro.

-¿Qué centro mi niña? El centro de la Tierra es de fuego- protesté. Nuevamente sonrió.

– ¿En qué crees mamita?

- Creo en ti mi vida- y mi mano pequeña se paseó por su cabeza mientras el suelo transparente nos abrazó cual un mar tibio y profundo. Sentí una caída lenta y densa que me hizo cerrar los ojos y desear respirar con todos los poros de mi piel. Alcé los brazos instintivamente sin soltar a mi niña y cuando miré al cielo, vi que permanecía allí, visible, atento a nuestro viaje, sabiéndose el destino.

Mis pies patalearon y atrajeron con sus vaivenes mis pensamientos. Supe que estaba bailando el viaje al centro, amorosamente agarrada de mi niña y dejándome guiar por ella, más anciana que yo y también infinita como la Tierra.

Otra mano desconocida salió del torbellino de piedrecillas que nos acompañaban y yo escondí mi mano libre huyendo de ella. Me moví hacia mi niña y la miré asustada. Ella no me miraba a mí. Miraba la mano y luego a la mujer que se asomó tras la cortina movediza de piedras y vetas metálicas. Reconocí una de las grandes rocas oscuras que divisé anteriormente. Una mujer roca, fuerte, recia, capaz de sostener la tierra del entorno y de mantener el balance que separa esta tierra secreta de la superficie.

- ¡Basta! No es tu momento. No puedes interrumpir este viaje- gritó mi pequeña compañera de viaje con la autoridad de una centinela que se sabe llamada a guardar algo que supera el balance aparente.

- ¿Qué tendré a cambio niña? ¿No ves el cielo cómo se mueve? ¿No ves cuánta fuerza tendré que usar tras su paso?- siseó la mujer roca.

La niña utilizó su mano libre y luego de pasarla por mi frente la posó en su corazón. Uno, dos, tres golpecitos y un chasquido de luz… Entregó a la mujer roca un diamante del tamaño de su corazón con un pequeño rubí palpitante en su centro. La mujer roca lo tomó y lo colocó en su propio pecho. Luego desapareció en el torbellino tal y como apareció.

- Mira el cielo, mira el cielo, míralo bien- su voz se abrió paso entre el zumbido de rocas, raíces y roedores adormilados en sus madrigueras.

Miles de latidos llenaron mi cabeza mientras nuestros pies se posaron en un balcón de piedra a la orilla de un mundo recubierto de neblina y pequeñas luces que flotaban como semillas llevadas por el viento.

- ¿Qué son esos latidos? Llenan mi cabeza.

- Mira el cielo mamita- y puso su mano en mi pecho, mientras yo posaba la mía en el de ella.

- Son todos tus latidos.

Un solo latido dominó mis sentidos.

- Mamita, ¿escuchas los latidos del planeta? Mira el cielo y escucha.

Un solo latido, mirando el cielo, todo se fue acompasando, un latido fuerte…Mi latido y el de mi niña eran uno solo y el planeta mismo, cielo, mar y tierra, era uno solo.El mundo que observaba desde mi balcón de piedra llamaba mi atención. Retiré mi mano del pecho de ella y la posé en la baranda cubierta de enredaderas florecidas con los sueños adormilados que nacieron de los infinitos latidos de otras vidas. Ella dejó caer su mano de mi pecho y de inmediato tomó mi otra mano. Ambas teníamos que ponernos de puntillas para poder ver sobre la baranda.

- No escucho los latidos de este mundo, y sin embargo, veo seres moviéndose en él. ¿Son reales o sólo imágenes?

- Claro que somos reales- contestó desde el aire una mujercita de pelo blanco y rostro aindiado que llegó hasta nosotras desde una casucha cercana.

- Y, ¿qué son? ¿Por qué no oigo latidos?

- Ven conmigo y te enseñaré.

- No hay emociones- dijo mi niña- Sin emociones no hay latidos, no hay amor. Todo es igual y ni siquiera lo hermoso causa alegría.

Por primera vez miré los ojos de la pequeña mujer y me di cuenta de que estaban vacíos. Me estremecí, y miré el cielo sin necesidad de que me lo pidiera. El cielo, lejano, con kilómetros de tierra y vida separándonos. Temí estar alejándome demasiado de él.

- No dejes de creer Mamita- y tomándome la mano con más fuerza, saltó sobre la baranda y me haló con ella.

El cielo se alejó y casi desapareció. Los latidos regresaron. Ahora estábamos a la orilla de un río subterráneo bajo una bóveda de tierra. Las pequeñas mujercitas de cobre que vi al principio del viaje reaparecieron, pero esta vez sin timidez.

- Mira el cielo. Mira el cielo.

Y las nubes corrieron plateadas entre las estrellas para hacerlas parpadear. La Luna coronaba la noche.

- Medianoche. Siento que he viajado siglos- dije.

- Y más- me dijo ella y se rió traviesamente.

Las mujercitas de cobre se acercaron. Se movían como las notas de una guitarra feliz y, aún sin música, yo sentía la melodía que se desprendía de ellas y que las hacía una, una sola danza…El río era oscuro y parecía profundo. Cada vez que una mujercita me pasaba por el lado, se agitaba mi espíritu y se debatían en mí el miedo y la fascinación por saber qué contenían, qué eran.

Mi niña se adentró en el río y su trajecito de flores flotó a su alrededor. Traté de halar su mano para sacarla de las aguas que me parecían oscuras. ¿Qué podría ocultarse bajo ellas? ¿Cómo saber que eran seguras? No se movió y por un momento, estuvimos mirándonos, una en el río y la otra en la orilla. Las pequeñas mujeres de cobre bailaron a nuestro alrededor y éramos nosotras mismas en pequeñas versiones, ahora alegres, luego furiosas, curiosas, confiadas y siempre, entre un vuelo y otro, mirando el cielo.

- ¿En qué crees mamita?

- En ti mi cielo- y la miré a los ojos.

Eran mis ojos.

- Ven al río mamita, ven- y haló suavemente.

Mi propio traje flotó en el agua y mis pies sintieron las plantitas resbalosas, las piedras suaves y las corrientes tibias del río que venía del cielo y volvía a él.  Mi niña intentó soltar mi mano y yo la agarré más. La abracé y se hizo agua.

- Mira el cielo, mira el cielo- y me acosté sobre el río, flotando libre, acompañada de las mujercitas cobrizas y llorando a mi niña hermosa y amada.

- Mira el cielo- me susurró desde el río. Cerré los ojos por un momento y me di cuenta de que el cielo seguía ahí, visible a través de la tierra, los mundos y mis párpados.

Sonreí y me quedé dormida en el río y su abrazo. El latido del agua fue el mío propio.

Un rayo de sol se coló entre las ramas del árbol y me despertó. ¡Amaneció! Y ella dormía acurrucada en mi corazón, sonriente.

24.11.11

A 1 día del Día Internacional de No Más Violencia Contra las Mujeres: Privilegiada


Cada una de las entradas de este conteo regresivo al Día Internacional de No Más Violencia Contra las mujeres, es hecha el mismo día, en unos de esos minutos que logro robarle a la rutina para depositarlos en una reflexión. Son una mirada. Nada más. Desde esa mirada es posible, por lo tanto, que yo misma me vea, o vea mi entorno sorprendida por los sentimientos que vivo desde mi propia humanidad. Me puede conmover una mujer del carro de al lado que va con la mirada perdida por las preocupaciones. Puedo sentir miedo al tomar decisiones que afectan mi vida y la de las personas que amo. Puedo sentir coraje cuando veo que el mundo- mi mundo o el mundo de la vecina- no marcha como debiera: con justicia, con amor, con felicidad… Puedo sentir el inmenso amor de un abrazo y luego querer entretejerlo en las letras que escribo para hacer el momento eterno… Desde ese poder ser, poder sentir, poder pensar y luego poder escribir, reconozco el privilegio en el que he vivido… Mientras yo me preocupo por llegar a la computadora a escribir, otras mujeres se preocupan por qué comerán sus niñas y niños hoy, mientras yo me transporto en mi vehículo y observo a la mujer de al lado, otras mujeres caminan con las bolsas de compra para su familia y aguantan el dolor de la carga… y así, por cada cosa que yo PUEDO hacer, otras mujeres se ven OBLIGADAS a soportar menos, a ser tratadas como menos y a vivir- sí, a vivir- menos.

¿Cuántas otras personas reconocen su situación de privilegio? ¿Cuántas más se plantean la idea de que una vez nos reconocemos privilegiadas nace el deber de actuar para que ese privilegio desaparezca y el resto de la humanidad tenga el acceso que nosotras tenemos a la felicidad?

23.11.11

A 2 días del Día Internacional de No Más Violencia Contra las Mujeres: La Ruta de la Equidad...

Hoy les invito a visitar la página web del periódico Claridad.  Allí se publicó mi columna titulada "La ruta de las mujeres, la ruta de la equidad".  A continuación un fragmento para que se animen a buscarla completa:

"La creatividad gubernamental para mantener un estado permanente de violencia y discrimen hacia las mujeres es infinita. Desde el sexismo benévolo de campañas como Promesa de Hombre y El Verdadero Amor Espera, hasta proyectos de ley amparados en premisas misóginas, pasando por el despido masivo de empleadas públicas con la Ley 7 y el desmantelamiento encubierto de la Oficina de la Procuradora de las Mujeres, cada acción apuntala con la fuerza de un machismo naturalizado la idea de que las mujeres son inferiores, perversas y merecedoras de todo lo que les pasa".




22.11.11

A 3 días del Día Internacional de No Más Violencia Contra las Mujeres: Dos niñas tomadas de la mano

Esta mañana, al llegar a Matria, me pasó por el lado un grupo de niñas y niños de camino a la escuela.  Tres niños, dos niñas.  Las dos niñas parecían hermanitas.  La mayor (de unos 10 u 11 años), llevaba de la mano a la menor que tendría unos siete años.  La llevaba bien agarrada, probablemente por instrucciones de la madre.  "No se te ocurra soltarla", le habrá dicho.  Y así habrán cruzado calles, tal vez la avenida Mercado si vienen desde la barriada Morales de Caguas.  La mayor vería en cada automóvil y transeúnte un peligro del cual debía proteger a su hermanita.  Se sentirá importante con esta ecomienda.  Tal vez sienta algo de miedo, porque, bueno, ella también es una niña... Va de la mano con su hermanita y pasa por el lado de anuncios en los que otras niñas (ya adultas) son puestas en venta... no se dará cuenta de que ese es otro peligro... Escuchará el radio a todo volumen de un automóvil y sentirá en su cuerpecito la vibración de la música que repite "perra, perra, perra" y el coro femenino que contesta "papi, papi, papi" y tal vez sienta que algo de ello le molesta, pero ver y escuchar todo eso en su caminar a la escuela, terminará por hacerle creer que está bien, y que la que está mal es ella.  Un día caminando, con su hermanita agarrada de la mano, algún hombre notará sus senos incipientes y le dirá algo... o tal vez alguno de sus compañeritos del caminar la mire de otra manera... No soltará a su hermanita, al menos por ahora, y puede que de momento sentirse mirada le haga sentido... en especial si nadie más la mira, si nadie ve su potencial, si nadie la ha amado lo suficiente como para quererla libre, si nadie le ha dicho que es infinitamente poderosa... Y así, más tarde, puede que suelte la mano de su hermanita y la deje transitar sola... mientras ella misma abraza su soledad sorprendida ante el mundo y temblando mientras se pregunta: ¿De esto se trata la vida?

21.11.11

A 4 días del Día Internacional de No Más Violencia Contra las Mujeres: Una semana para reflexionar sobre los excesos

Ya se oyen los anuncios del viernes negro.  Viernes que coincide con el Día Internacional de No Más Violencia Contra las Mujeres.  Comienzo la semana pensando cómo acercarme al tema del consumo desmedido para que la solidaridad le gane a la pobreza.

20.11.11

A 5 días del Día Internacional de No Más Violencia Contra las Mujeres: Silencio


Podemos escuchar el silencio. A veces, la propia conciencia lo necesita. Pues, ¿cómo encontrar una voz que nos haga sentido cuando el espacio está lleno de tantos profetas? Las mujeres estamos cansadas de profetas que nos degraden, nos amenacen y nos maldigan. Silencio. Un segundo de silencio para encontrar nuestras voces.

Es hora de tener miedo

Si todavía no sienten miedo con lo que estamos viendo en Puerto Rico y el planeta, están tarde. La violencia económica y política que ya est...